Servicio de búsqueda personalizada

Búsqueda personalizada

¿Te ayudamos a buscar información?

Google
 

UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA - Por Eduardo Juan Salleras


En vías de extinción
UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA
Por Eduardo Juan Salleras, 24 de mayo de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Los que hemos vivido años en medio de la nada, y lo digo así porque cada vez más se asemeja nuestro hábitat a la desolación, no solamente ante la carencia casi absoluta de población rural, sino también por la abandonada estructura de vida campera.

Yo hace 15 años que perdí mi camino real, el que me contacta con el asfalto a tan solo 5000 metros, por aquellas inundaciones emblemáticas de la laguna La Picasa. Hubo un tiempo, el suficiente, de devolverme el Estado (municipal, provincial o nacional), algo de lo pagué en impuestos y levantar esa línea de comunicación mía con la urgencia, con la necesidad, con los costos justos de traslado sin tener que hacer kilómetros de más, sin romper vehículos, sin embargo, el por entonces intendente Gilberto Alegre – hoy encumbrado político del Frente Renovador – hizo caso omiso al reclamo.

Esto es General Villegas, provincia de Buenos Aires.

El camino divide mi partido con el de General Pinto, entonces debo salir por un territorio, en el que supuestamente no puedo ejercer exigencia alguna porque no aporto tasa rural a tal distrito. Esa salida es casi intransitable, en la que destrozo a cada paso mi urbano auto Fiat. Montículos de tierra, pozos, bateas llenas de agua. Hace meses que estamos así. Y lo peor es que los camiones sí pasan, porque son altos, porque son más fuertes… ha salido cosecha por allí, hasta que ya no se pudo. Sí en cambio, van y vienen, a los saltos camionetas 4 x 4 o pick ups grandes que sufren mucho menos que mi autito.

En las cortadas de aguas que son 4 habría que poner alcantarillas…

… en la Argentina, desde hace ya mucho tiempo, es una enorme utopía poner en un camino rural un tubo de alcantarilla… ¿Cómo voy a pretender yo que la municipalidad de General Villegas levante 500 metros de mi camino real para que pueda utilizar la salida que me corresponde? Hace 15 años estoy pagando la tasa (hoy transformada injustamente en un impuesto) inútilmente.

Hay otro camino mucho más largo – atrás - especialmente el tramo de tierra que es del doble de kilómetros, unos 25, que pertenece en su totalidad a mi partido, a donde sí aporto. Hoy está seco y se pasa, pero el transporte de la cosecha lo reventó por todos lados y a la más pequeña lluvia o al crecimiento constante de la napa – esto va a persistir por varios meses – chau, aislados otra vez.

Hay que poner un par de alcantarillas… ¿no será mucho pedir?

Y así cada uno podrá contar su propia historia, la de su intransitable senda rural o peor aún, la de su inundación, la que creyó que no volvería, la que muchos apostaron a que Dios castiga una sola vez y por tanto se dedicaron a simular compromisos y soluciones, que rogaban no tener que usar.

Y hoy, al igual que en otros lugares, la bien llamada inundación de La Picasa – porque la laguna es inundada adrede – recién comienza, luego de 15 años inútiles.

La vida pasa y yo hace 40 años que circulo por la ruta Nacional Nº 7, viajando bastante a Buenos Aires. En los inicios de esta historia, diría que me eran agradables los trayectos. Con el correr de la modernidad y en especial los últimos años, hacer los 400 km hasta la Capital y volver, se transformaron en algo no sólo tedioso sino también peligroso.

Los otros días se comentaba que dicha ruta estratégica para el Mercosur se convertiría en una autovía de dos carriles por lado. Más que ponerme contento, me atacó la nostalgia, ¿cuánto tardarán? Pensé.

Me tocó nacer en un país de geografía maravillosa, plagado de riquezas naturales, considerado a principios del siglo XX una de las potencias económicas mundiales. Sin embargo, me pasé los últimos 25 años viajando por una ruta subdesarrollada que cada vez más se hacía intransitable. Así que comencé a sacar cuentas cuántos años voy a disfrutar el desarrollo. Ahora, durante todo este tiempo pagué mis impuestos pretendiendo vivir en una situación más favorable, y no.

¿Cómo un país, con una riqueza agrícola enorme, motor de la economía nacional, tan rico, condenó su progreso a utilizar como único medio de transporte de todo lo que produce a las carreteras, siendo éstas la forma más cara de hacerlo?

Encima, alguno de esos iluminados que tiene nuestro país aportó la idea, para abaratar los fletes, de incorporar a las rutas esos tremendos camiones que son dos en uno. El “Ser Argentino” no tiene desperdicio.

Ferrocarriles inutilizados, inundaciones y agua a disposición…

Recuerdo aquellos caminos rurales de cuando comencé a trabajar y vivir en el campo, anchos, abovedados, los que incluso eran transitados todos los días, llueva o truene, por los camiones lecheros. Se rompían y se arreglaban, con viejas máquinas niveladoras, algunas tiradas a tractor. Era un país que iba para adelante, soñando con el futuro - con el hoy - en que ya vendría el tiempo de la modernidad y el desarrollo, de caminos de tierra mejorados con pedregullo, con rutas de doble mano, con ferrocarriles de carga y por qué no, con hidrovías.

A pesar de los sueños o fantasías, esperando que ocurrieran estas cosas, vimos como todo iba para peor. Claro, así ya nadie quiere vivir en el campo, así todos se fueron. De esta forma se hace muy difícil reclamar que arreglen los caminos porque somos muy pocos los que los sufrimos el día a día. No vivimos en el pueblo y vamos al campo, vivimos en el campo y necesitamos a veces, imperiosamente, llegar a un pueblo. ¿Cuántos votos? Casi nada…el día de las elecciones llueve…

Vivimos en un país con una solidaridad solamente “Cholula” porque la que cotidiana brilla por su ausencia. Los muros que hoy se observan en el campo, mudos y sordos al momento de llamarlos a hacer la patria común, simplificada en un camino rural, aquellos que solamente vienen siembran, cosechan y se van o los que Dios les ha resuelto de antemano los problemas que nosotros vivimos sin solución, y los que tienen la obligación desde la función pública, miran risueños o con lástima la imposible misión…

… porque para medir el desarrollo de las últimas décadas en la Argentina es más que simple: nos transformamos en un país donde colocar una alcantarilla, es toda una utopía.

EJS

No hay comentarios:

Archivo del blog

¿Cómo puedes vender y cobrar por Internet?

Dineromail, para enviar y recibir dinero via e-mail

Te esperamos!!!!

María Eva Duarte de Perón

María Eva Duarte de Perón

¿te sumas?

El Gral. Perón rodeado de artistas

El Gral. Perón rodeado de artistas
¿Te animás a reconocerlos?

Bush el 11 de septiembre

Bush el 11 de septiembre
The States are under attack

Teatro Argentino

Teatro Argentino
¿Conoce La Plata? Clic en la foto.

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón