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Un nuevo mapa político junto a un tiempo político diferente - Por HUGO CÉSAR RENÉS


Un nuevo mapa político junto a un tiempo político diferente, debe sobrevenir. ¿Sobrevendrá?.

Cristina Fernández de Kirchner pretendió plebiscitar en la última elección de noviembre su “modelo K” pensando que el armado de las listas confeccionadas por ella, le aseguraban vencer una vez más a la oligarquía del “yuyo”, a la de la carne, la de la prensa, a la del dinero; el veredicto de las urnas fue casi unánime; no le dejó ninguna duda. Sus patrañas, su odio, su malicia, quedaron al desnudo tanto como las fisuras sociales que generó.

Cuando la sociedad le urgía definiciones obligándola a rectificar el rumbo, sus “usos”, como sus “costumbres”, subsistieron. Y perdió

La actitud del Poder político que hoy asume, deberá prever “lo que vendrá”, porque con ella y sus militantes nada está dicho y todo se puede espirar...

Las transformaciones indispensables deben empezar a producirse ahora, fundamentalmente en el servicio de justicia, cuya manipulación ha llegando a avergonzar a la ciudadanía, y en el de la seguridad social. Esa es la expectativa y la rotunda exigencia del ciudadano elector.

La oposición ganadora deberá pasar ahora de las palabras a los hechos, que no es poco, ni fácil.

Deberá salir inmediatamente de la falta de convicción al diálogo y el empleo de la ley para la instrumentación perversa del poder y la autocracia implementado por Cristina Kirchner, para poder hacer frente al momento complejo que vive y vivirá el país (profundización del deterioro de los indicadores psicosociales y la anomia social existente)

El dialogo social al que invita Mauricio Macri para recuperar la iniciativa, genera expectativas en la ciudadanía en el corto plazo. ¿Cuáles serán los márgenes del Poder que estará dispuesto a ceder el macrismo para no perder aliados en el Congreso?; ¿tendrá voluntad de cumplir los acuerdos que se alcanzaron previo al acto electoral?; ¿intentará en ese dialogo político cicatrizar heridas, acortar el “luto” y, subsidiariamente provocar fugas en el FPV que lo debiliten?.

La sociedad está muy preocupada por el derrumbe de la economía y la escasez de oferta de trabajo. Por esa sola razón el oficialismo tendrá que optimizar el diálogo en las distintas comisiones de labor parlamentaria para encontrar coincidencias que permitan enriquecer dicho trabajo, y con el, mejorar la calidad institucional.

En el mientras tanto, les dejo para que mediten una afirmación de Martin Luther King:

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos COMO HERMANOS”. ¿APRENDEREMOS?

En azul y blanco,
HUGO CÉSAR RENÉS

EL FASCISMO AL ACECHO - Por Eduardo Juan Salleras


¿A alguien le queda alguna duda?
EL FASCISMO AL ACECHO
Por Eduardo Juan Salleras, 6 de diciembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

¿A alguien le queda alguna duda todavía?

¿Acaso se puede vacilar en si son o no son?

Las internas del peronismo (Menem-Cafiero) depositaron a Menem en el poder y gobernó durante 10 años, luego de haber acomodado la Constitución Nacional a su antojo con la ayuda de un poco feliz Alfonsín (“El padre de la democracia”… ¿Ummm?) conformando un gobierno recordado como muy corrupto y “bailantero”.

Luego vino la interna entre Menem y Duhalde, la que privó al primero de ir por la re-re-elección pero, a pesar de ser compañero y peronista, los menemistas prefirieron que gane De la Rúa (radical) en castigo y ganó.

Duhalde no se quedó quieto y aprovechó la inserción de peronistas dentro del gobierno de la Alianza para desestabilizarlo, y un socio poco feliz: Alfonsín, dándole una mano en la destitución de su propio correligionario. Ver luego a los justicialistas persignándose ante el pecado de las coimas del Senado, fue una imagen muy fuerte.

Medios de comunicación, gente del espectáculo, saqueos, muertes y un pueblo idiota por la plata, acabaron con el último gobierno republicano.

Enseguida los justicialistas se metieron por la ventana, mientras los de Alem e Irigoyen miraba asustados como diciendo: yo no fui, no tuve nada que ver, ¿puedo ser útil en algo?

Rodríguez Saá primero, vio el sillón vacío y sin que nadie lo note se sentó, cuando todavía no había iniciado el juego. Una semana duró solamente, sin hablar de salir de la convertibilidad – abandonarla sería un golpe duro a los de menos recursos pero, fundamental para los grandes empresarios endeudados en dólares en la Argentina - y suspendiendo el pago de la deuda externa, anuncio que se vio más como una obviedad, de hecho ya no se pagaba, pero que los populistas vieron como una liberación nacional aplaudiendo y vitoreando al intruso en la presidencia, incluyendo desde luego a radicales, izquierdistas y demás.

Duhalde miraba absorto - ¿de dónde salió éste, cómo se me coló? – y sin devaluar fuerte… no va a andar.

Entonces, también lo hicieron renunciar en una acción muy poco clara, diría de esas que vemos en las películas y que parecen mentira.

Así subió por fin el gran “devaluador”, encantado, aunque sea por la ventana entró y se sentó orgulloso en el Sillón de Rivadavia. Tan frágil fue su mandato que no soportó el más mínimo temblor. Le tiraron dos muertos y afuera.

Eso sí, semejante devaluación le dio al gobierno que lo sucediese un colchón inflacionario increíble, el que le permitiría gobernar a los ojos de todos de manera espléndida… y muchos grandes empresarios, modelos, salvaron las papas de la mano del nuevo “estadista”, ¡qué horror!

¿Para qué?

Vuelta la interna entre Duhalde y Menem, esta vez ganó el líder de Lomas de Zamora. Como él es electoralmente un fracaso, buscó otro, cualquiera: primero Reutemann (¿Qué pasó ahí? Número puesto para ser presidente), luego De la Sota… no se animó. Sí, alguien que no tenía nada que perder, y otra vez metiendo la mano el peronismo a su antojo en la institucionalidad del país, inventando una elección a medida de su candidato, más allá que no lo conociera nadie, debía ganar y ganó, en un sufragio que podríamos decir fraudulento. La interna justicialista en una votación nacional, fue un bochorno que nadie se animó a cuestionar.

Gracias a todos estos desaguisados, de los que el radicalismo tuvo mucho que ver, llegó a la presidencia un tal Kirchner. Del petizo gracioso con pelos en la cara al “pingüino” santacruceño, pasando por el cabezón… ¡Ah! Y el que no quiso devaluar.

Esto fue el peronismo: una coartada, un relato, sobre lo que supuestamente es una doctrina - ¿será? - o si son los dueños absolutos de esa ideología porque, quién más quién menos, hoy a nadie se le ocurriría hablar en contra de la justicia social, incluyendo a los más recientes hipócritas: “el kirchnerismo”, que habló de la pobreza digna, haciendo como meritoria la situación de hambre, de miseria o de indigencia, eso sí: sin solucionarla.

Todos se acusaron de no ser peronistas… “Eso no es peronismo”, claro, después del fracaso.

Estos que se van ¿lo son, lo fueron?

La conducta de los derrotados no es otra que la de aquella persona despojada de su máscara y disfraz. Los Kirchner - Néstor y Cristina - no son democráticos, mucho menos republicanos… son déspotas, totalitarios (vamos por todo), fascistas… la derrota en la última elección, la obliga a ella y a sus seguidores, a despojarse de esa máscara y disfraz… y se ven desnudos, tal cual como son.

Ya no hay más “Botox” político ni modelo social que disimule por quién fuimos gobernados los últimos 12 años. Hoy están desesperados porque pierden el poder, y es lo único que les interesa. Están dispuestos a salir a las calles a defender el modelo: “fascista”… a matar (si es necesario)… a la democracia y a sus instituciones.

Mentirosos, engañaron a la pobre gente, aunque a la gran mayoría la compraron y son éstos los más exaltados, fundiendo al Banco Central, llevándose a la nada los tiempos buenos, repartiendo de la mano de la corrupción a sus seguidores más fanatizados el dinero del hambre de la pobreza, del esfuerzo de los productores, de los hospitales abandonados, de las obras que no se hicieron, de una educación a la deriva… y el narcotráfico en las calles pudriendo a nuestra juventud, prostituyendo a nuestra sociedad y sentándose a la mesa de la nación en su cabecera.

Repetidas veces digo: siempre hay alguien poco feliz, o un petizo gracioso, o un gil, u otro que se cree un estadista pero perdió con el gil, o un esquizofrénico corrupto o una chiflada dictadora y tan deshonesta… son patologías comunes en cuarenta millones de habitantes…

Lo que no es normal, o no debería ser común, es elegirlos presidentes.

EJS

Macri contra la historia - Por Axel Kaiser


Macri contra la historia
Nota publicada en Chile
Por Axel Kaiser

Es difícil dimensionar la trascendencia de lo ocurrido en Argentina.
Se trata de un golpe devastador para el populismo latinoamericano, incluido nuestro gobierno, el que ha optado, como advirtió The Economist hace poco, por continuar la ruta que arruinó a nuestros
vecinos.

Argentina, como sabemos, no siempre fue el desastre que es hoy. Por casi cincuenta años antes de la Primera Guerra Mundial nuestros vecinos crecieron a tasas de un promedio de 6% anual, la tasa más alta jamás registrada en la historia del mundo por un periodo tan prolongado. Millones de europeos abandonaban sus países para llegar a la tierra prometida de Argentina a tal punto que en 1914 la mitad de los habitantes de Buenos Aires era nacido en el extranjero. El país llegó a estar entre los diez más ricos del mundo superando a Francia, Alemania e Italia mientras su ingreso per cápita era de un 92% del promedio de los 16 países más ricos del mundo. Brasil, por hacer una comparación, tenía un ingreso de un cuarto del argentino. Y esto no era solo en base exportaciones de bienes primarios.

Entre 1900 y 1914 la producción industrial de Argentina se triplicó alcanzando un nivel de crecimiento industrial similar al de Alemania y Japón. En el periodo 1895-1914 en tanto, se duplicó el número de empresas industriales, se triplicó el trabajo en ese sector y se quintuplicó la inversión en el mismo. Todo esto fue acompañado de un progreso social sin precedentes en el país: si en 1869 entre un 12% y 15% de la población económicamente activa pertenecía a los sectores medios, en 1914 la cantidad alcanzaba el 40%. En el mismo periodo el nivel de analfabetismo se redujo a menos de la mitad.

Usted se preguntará cómo llegaron nuestros vecinos a ser uno de los países más ricos del mundo. La respuesta es que desde mediados del siglo 19 introdujeron instituciones liberales que desataron las
energías creadoras de sus habitantes. El marco más relevante fue la constitución de Juan Bautista Alberdi, brillante intelectual que admiraba a Thomas Jefferson y a los padres fundadores de Estados
Unidos. Reflejando la filosofía libertaria que inspiraría su constitución, Alberdi diría cosas impensables para un político actual, como por ejemplo, que "los pueblos del Norte no han debido su
opulencia y grandeza al poder de sus Gobiernos, si no al poder de sus individuos" y que "las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus Gobiernos esperan una cosa que es contraria a la naturaleza".

El mismo Alberdi agregaría que "los Estados son ricos por la labor de sus individuos, y su labor es fecunda porque el hombre es libre, es decir, dueño y señor de su persona, de sus bienes, de su vida, de su hogar". Toda esta filosofía liberal que encumbró a la Argentina a la cúspide mundial se desplomó de manos del socialismo fascista de Perón y las nuevas doctrinas estatistas que proliferaron a partir de la Gran Depresión de los años 30. Desde ahí nunca más volvió a ser lo mismo.


Hoy, Argentina es un fracaso económico y social con una de las inflaciones más altas del mundo occidental, niveles de corrupción récord, un ingreso que apenas llega al 43% del promedio de los 16
países más ricos, inseguridad galopante, pobreza de un 30%, y además ha sido expulsada de los mercados de capitales internacionales.

Pero la esperanza llegó, tras un siglo de declive. El nuevo gobierno encabezado por Mauricio Macri puso fin no solo a más de una década de degeneración institucional kirchnerista sino a casi cien años de dominio político peronista. Así las cosas, la tarea que enfrenta Macri es nada menos que derrotar la historia. Ya logró un primera victoria en las urnas el pasado domingo. Esa fue la parte "fácil". Ahora le toca dar inicio a una transformación sostenible en el tiempo que logre terminar, a nivel cultural e ideológico, con el peronismo que ha destruido la libertad y condenado a la decadencia y vergüenza internacional a un pueblo que ha probado tener lo necesario para pertenecer a la élite mundial.

Si Macri logra la titánica hazaña de dejar iniciado ese cambio permanente pasará a ser el más grande líder político que haya conocido la Argentina en más de un siglo y sin duda uno de los más grandes que haya conocido América Latina en toda su vida independiente. Los latinoamericanos de buena voluntad no podemos más que desearle suerte y ofrecerle toda nuestra ayuda, por el bien de Argentina y por el de América Latina.

Los imprescindibles pilares del cambio - Por Alberto Medina Méndez


Los imprescindibles pilares del cambio.

El resultado electoral en Argentina ha ilusionado a muchos. Se abre una enorme ocasión no solo para el país, sino también para toda la región. Cierta visión simplista ha instalado la insensata idea de que una nueva gestión de gobierno lo puede resolver todo. Son los mismos que suponen que con un grupo de funcionarios honestos y profesionalmente preparados, resulta suficiente para poner en marcha a una nación.

Eso es deseable que ocurra, pero la honradez y la idoneidad son solo una condición, que no garantiza casi nada. Es evidente que tantos años de anormalidad ocasionaron cierto acostumbramiento. Es por ello que algunos ciudadanos se conforman solo con tener gente honorable al frente del país.

Claro que eso es saludable, pero de ningún modo una comunidad logra progresar exclusivamente bajo esas circunstancias. Al desastre económico e institucional que se percibe con absoluta crudeza, hay que sumarle ese daño casi invisible, que tiene que ver con demasiados malos hábitos, con tantas incorrectas posturas y con la destrucción de la cultura del trabajo.

Diera la sensación de que esta sociedad espera que otro, un tercero, se ocupe de su prosperidad y bienestar. Es como si la eterna búsqueda pasara solo por encontrar a ese líder mesiánico, que se pueda encargar de todo.

Esa fantasía no se corresponde con la realidad. En todo caso, los buenos dirigentes contribuyen de un modo decisivo generando las condiciones esenciales para que ese progreso se produzca pero siempre de la mano de los indelegables esfuerzos personales y las acciones ciudadanas que son las verdaderas herramientas para esa evolución positiva.

Los liderazgos negativos han hecho mucho mal. Su capacidad de destrucción se ha demostrado empíricamente. No solo han sido pésimos administradores dilapidando inmejorables oportunidades, sino que además han fomentado el odio, el resentimiento y la envidia, instalando una perversa dinámica que desalentó a los mejores y aplaudió a los mediocres.

La gente ha tenido la chance de elegir entre continuar de un modo parecido al que señalaba la inercia de ese tiempo, con sutiles matices e improntas personales, o apostar a lo nuevo, a lo que parecía más sensato, razonable y equilibrado. Ha tomado esa decisión con diferentes niveles de entusiasmo.

Los unos y los otros han optado entre las alternativas disponibles y no necesariamente en sintonía fina con sus profundas convicciones. Después de todo eso es lo que ofrece el sistema democrático, un menú de variantes que no siempre se parece a lo óptimo sino solamente a lo posible. Los ciudadanos eligen entonces por preferencia, afinidad o hasta intuición.

Lo que viene será importante y la gestión que se inicia tiene un gran desafío por delante. No solo deberá resolver complejos asuntos, sino que, al mismo tiempo, tendrá que sincerar variables mientras intenta dimensionar el tamaño y la dificultad de los problemas que deberá abordar en el futuro.

No será fácil esa etapa. Muy por el contrario, será un tiempo de idas y vueltas, de tropiezos y avances, pero siempre que el rumbo elegido sea el razonablemente adecuado, el tiempo se ocupará de ir buscando equilibrios en cada una de las cuestiones. Habrá que tener paciencia.

Pero no se agota ahí la cuestión. Lo más difícil tendrá que ver con la capacidad de la sociedad para protagonizar ese cambio. No todo depende de lo que el gobierno de turno pueda hacer, sino de cuan dispuesta esté la ciudadanía para operar los cambios sobre sí misma.

Si cada habitante, sigue haciendo lo mismo de siempre, de idéntico modo, y no se compromete con una mejor versión de sí mismo, es poco lo que se puede esperar de esta etapa que tantas expectativas ha generado.

El prestigioso escritor y filosofo Henry Thoreau decía que "las cosas no cambian, cambiamos nosotros". Por eso aparecen las grandes dudas sobre el período que se inicia. Si la sociedad no ha cambiado y no está dispuesta a hacerlo ahora mismo, difícilmente todo se acomode como se espera.

No es necesario encarar una transformación gigante, sino solo algo mucho más modesto, tangible y cotidiano. Cuando los ciudadanos sean más respetuosos con las determinaciones de los demás, puedan consensuar en vez de imponer, decir "por favor" y "gracias", darle valor a la palabra empeñada, es probable entonces que ese cambio sea posible.

Mientras impere el desprecio por el otro, la desconfianza serial, la confiscatoria rutina de quedarse con el fruto del esfuerzo ajeno, la violenta reacción frente a cada pequeño incidente irrelevante, la revancha sea moneda corriente y la ira le gane a la concordia, nada bueno surgirá de allí.

El próximo gobierno tiene mucho por hacer, pero más importante será la tarea de los ciudadanos para lograr su propia reconversión y desplegar esa capacidad de desaprender para empezar de nuevo, intentando ser mejores, para que la sociedad en la que vive pueda ser distinta a la actual.

El reto es convertirse en agente de cambio, liderando ese proceso, intentando que otros imiten las buenas conductas sin justificarse aduciendo que los demás no reaccionan. Si cada ciudadano se anima a dar ese trascendente paso, a empezar la jornada con esos pequeños gestos en su comunidad, entonces si existe una verdadera oportunidad de cambio.

La nueva gestión podrá ser mejor o peor, pero importa mucho más que los ciudadanos hagan la necesaria contribución en el sendero adecuado. Si se pretende vivir en un lugar mejor, no se debe esperar que solo el gobierno acierte con sus decisiones, también la gente tiene en sus manos el porvenir. Es necesario comprender cuales son los imprescindibles pilares del cambio.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com

I also left my heart in the USA - Por Alberto Pringles



“I also left my heart in the USA”
“Y también dejé mi corazón en EE.UU.”
Alberto R. Pringles

Alberto.Pringles@Argentinisima.US
Buenos Aires, Argentina
Abril 17, 2007

Escribí esta nota en Abril del 2007, cuando vivía en Argentina y hoy me conmueve como en aquel entonces.

A través del tiempo que me ha tocado escribir de diferentes temas y de narrar en diversas ocasiones mi profundo orgullo de mis raíces argentinas que exprese más que con palabras con hechos.

A lo largo de muchos años me cupo llevar a cabo en California múltiples tareas ya sea defendiendo los derechos de mi nación sobre la Islas Malvinas en un ámbito casi hostil e indiferente, o llevando la música, la canción y la cultura nacional a través de sus intérpretes más destacadas por el país del norte, o también defendiendo a mi comunidad argentina denunciando los despojos de algunos indecentes compatriotas y también y como así reflejando mis sentimientos peronistas divulgando sus alcances en nuestra nación.

Pero si de algo me siento profundamente orgulloso es de haber sido siempre un ciudadano ejemplar, con muy sólidos principios éticos y morales que fueron el estandarte que transmití a todos los míos!

No sé si habrá argentinos en EE.UU. que hayan hecho más que yo en estos aspectos, pero si los hay me gustaría, me encantaría conocerlos y felicitarlos por todo lo que hagan por nuestra nación.

Y conozco algunos de un temple y fervor ejemplar como Pedro Caccamo Presidente y fundador de la Asociación Argentina de Miami quien es el alma y espíritu de dicha entidad que ha llevado enormes tareas argentinistas en dicha ciudad. Me place conocer también a Juan Berberian fundador del Children Foundation de Los Ángeles siempre empujando para traer bienestar a los niños de Argentina y otros países de América.

Grandes argentinos! Ejemplares y estar cerca de ellos es muy contagioso!

Pero si de alguien guardo un recuerdo imborrable fue de Juris Steglau un gringo colorado y grandote, que un día visitando una librería argentina en L.A. al escuchar que alguien mencionaba mi nombre me pregunto si yo era Alberto Pringles y le respondo afirmativamente y entonces sin decir palabras me dio un abrazo de oso polar y me levanto en vilo dejando mis huesos bastante maltrechos! “Es un enorme placer en conocerte Alberto”!

“Vos al igual que yo somos dos locos lindos haciendo muchas cosas por Argentina”! Me dijo entusiasmado!

Cierto, Juris Steglau fue el principal responsable del envío a Argentina de 30 ambulancias y varias auto bombas contra incendios todas repletas de equipos médicos y medicinas! Un trabajo excepcional y patriótico!

Juris amaba a Argentina con todo su corazón! Era un patriota sin par! Su corazón era muy gaucho!

Pero Juris no había nacido en Argentina! Lo había hecho en Ucrania y de chico lo trajeron a Argentina!

Pero amaba mi patria Argentina como muy pocos argentinos he conocido!

Sonó el teléfono en mi casa en las cercanías de Los Ángeles ya cercano a la medianoche.

Era Juris, su voz sonaba muy apagada y me pidió fuese a verlo en el hospital donde se encontraba internado.

Le dije: “Como no Juris, mañana voy por allí”. “No, ya mismo, por favor Alberto!”, me dijo! Y allí fui!

Allí lo encontré postrado y casi irreconocible, su cuerpo diezmado parecía de otra persona!

“Alberto, me han informado que no saldré vivo de este hospital”. “Lo mío es Terminal, mi vida se acaba!”

Era muy difícil escuchar y ver lo que estaba allí presenciando! Procure interrumpirlo, pero no me dejo!

“Necesito un último favor tuyo me dijo!” “Quiero seas vos la única persona que hable en mi funeral!”

“Porque yo Juris? Vos tenes varios amigos de mucho tiempo, que te quieren y respetan?” Le pregunte!

“Porque vos sos un loco argentino siempre haciendo cosas por nuestro país, vos y yo somos iguales”! Decía!

“Aparte tenes un carácter fuerte y no te vas callar en decir lo que yo quiero que digas”. Los demás no lo sé!

“Por eso te lo pido a vos, solamente a vos”! A su lado su esposa Inés escuchaba en silencio!

Y cumplí con mi promesa al amigo Juris en su funeral en una Iglesia St. Andrews de la Ciudad de Pasadena!

El párroco dijo mi nombre y me ubique cerca al frente del altar! Había mucha gente! Fui el único orador ese día tan triste despidiendo a una gran persona! Y no calle nada de su pedido!

No nombre a nadie pero yo sabía a quienes iban mis palabras dirigidas y ellos allí presentes también lo supieron!

Y a cada uno lo miraba fijamente durante mis palabras.

Muchos se sintieron incomodos al escucharme y varios se fueron de la Iglesia”. Eran las palabras de Juris!

En sus últimos momentos Juris estaba muy deprimido, amargado del accionar impropio de muchos de esos que estaban allí presentes en los cuales él había confiado.

Muchos se habían apoderado de los méritos que a él le correspondía y eso para él era una acción traicionera!

Busque por todos los medios calmarlo, lo cual fue difícil.

A los allí presentes seguramente les molestaban mis palabras o su propia conciencia! O acaso el recuerdo de Juris!

A la salida varios muy molestos me buscaban, yo los evite y me fui! Fue mi último homenaje a Juris Steglau!

Cumplí con tu pedido querido Juris! Descansa de tantos esfuerzos!

Es la primera vez que no estoy en EE.UU. luego de una grave tragedia como la ocurrida en Virginia!

Y siento una confusión de sentimientos difícil de explicar! Me toca muy de cerca!

Me gustaría estar allá en California en este momento!

Estrechar a mis amigos de allá y compartir con ellos su congoja!

Lo ocurrido no tiene explicación! Virginia Tech es una prestigiosa Universidad de Ingeniería!

Y un ataque criminal produjo la muerte de 33 estudiantes y el atacante puso fin a su propia vida y nadie sabe porque! Muchos eran estudiantes y profesores venidos del extranjero! La crema de todos ellos!

Porque ocurrió? Algún día tal vez lo sepamos!

Y me tocaba presenciar a través de CNN Internacional la emotiva ceremonia en recuerdo en Virginia y me costaba mantener controlado a mis emociones! Era muy emotivo!

Allí el Presidente Bush y líderes de Virginia y de todas las religiones buscaban con sus palabras reconfortar el destrozado espíritu de los estudiantes, del pueblo de Virginia y de toda esa nación!

Y me siento al igual que todos ellos, sin poder encontrar las palabras para expresar lo que siento!

Sí, mi corazón seguirá siempre siendo argentino, pero también hoy descubrí que parte mía quedo allí lejos en California!

Hoy también descubrí que: “También deje mi corazón en EE.UU.”!


Alberto R. Pringles
Alberto.Pringles@Argentinisima.US

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