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UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA - Por Eduardo Juan Salleras


En vías de extinción
UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA
Por Eduardo Juan Salleras, 24 de mayo de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Los que hemos vivido años en medio de la nada, y lo digo así porque cada vez más se asemeja nuestro hábitat a la desolación, no solamente ante la carencia casi absoluta de población rural, sino también por la abandonada estructura de vida campera.

Yo hace 15 años que perdí mi camino real, el que me contacta con el asfalto a tan solo 5000 metros, por aquellas inundaciones emblemáticas de la laguna La Picasa. Hubo un tiempo, el suficiente, de devolverme el Estado (municipal, provincial o nacional), algo de lo pagué en impuestos y levantar esa línea de comunicación mía con la urgencia, con la necesidad, con los costos justos de traslado sin tener que hacer kilómetros de más, sin romper vehículos, sin embargo, el por entonces intendente Gilberto Alegre – hoy encumbrado político del Frente Renovador – hizo caso omiso al reclamo.

Esto es General Villegas, provincia de Buenos Aires.

El camino divide mi partido con el de General Pinto, entonces debo salir por un territorio, en el que supuestamente no puedo ejercer exigencia alguna porque no aporto tasa rural a tal distrito. Esa salida es casi intransitable, en la que destrozo a cada paso mi urbano auto Fiat. Montículos de tierra, pozos, bateas llenas de agua. Hace meses que estamos así. Y lo peor es que los camiones sí pasan, porque son altos, porque son más fuertes… ha salido cosecha por allí, hasta que ya no se pudo. Sí en cambio, van y vienen, a los saltos camionetas 4 x 4 o pick ups grandes que sufren mucho menos que mi autito.

En las cortadas de aguas que son 4 habría que poner alcantarillas…

… en la Argentina, desde hace ya mucho tiempo, es una enorme utopía poner en un camino rural un tubo de alcantarilla… ¿Cómo voy a pretender yo que la municipalidad de General Villegas levante 500 metros de mi camino real para que pueda utilizar la salida que me corresponde? Hace 15 años estoy pagando la tasa (hoy transformada injustamente en un impuesto) inútilmente.

Hay otro camino mucho más largo – atrás - especialmente el tramo de tierra que es del doble de kilómetros, unos 25, que pertenece en su totalidad a mi partido, a donde sí aporto. Hoy está seco y se pasa, pero el transporte de la cosecha lo reventó por todos lados y a la más pequeña lluvia o al crecimiento constante de la napa – esto va a persistir por varios meses – chau, aislados otra vez.

Hay que poner un par de alcantarillas… ¿no será mucho pedir?

Y así cada uno podrá contar su propia historia, la de su intransitable senda rural o peor aún, la de su inundación, la que creyó que no volvería, la que muchos apostaron a que Dios castiga una sola vez y por tanto se dedicaron a simular compromisos y soluciones, que rogaban no tener que usar.

Y hoy, al igual que en otros lugares, la bien llamada inundación de La Picasa – porque la laguna es inundada adrede – recién comienza, luego de 15 años inútiles.

La vida pasa y yo hace 40 años que circulo por la ruta Nacional Nº 7, viajando bastante a Buenos Aires. En los inicios de esta historia, diría que me eran agradables los trayectos. Con el correr de la modernidad y en especial los últimos años, hacer los 400 km hasta la Capital y volver, se transformaron en algo no sólo tedioso sino también peligroso.

Los otros días se comentaba que dicha ruta estratégica para el Mercosur se convertiría en una autovía de dos carriles por lado. Más que ponerme contento, me atacó la nostalgia, ¿cuánto tardarán? Pensé.

Me tocó nacer en un país de geografía maravillosa, plagado de riquezas naturales, considerado a principios del siglo XX una de las potencias económicas mundiales. Sin embargo, me pasé los últimos 25 años viajando por una ruta subdesarrollada que cada vez más se hacía intransitable. Así que comencé a sacar cuentas cuántos años voy a disfrutar el desarrollo. Ahora, durante todo este tiempo pagué mis impuestos pretendiendo vivir en una situación más favorable, y no.

¿Cómo un país, con una riqueza agrícola enorme, motor de la economía nacional, tan rico, condenó su progreso a utilizar como único medio de transporte de todo lo que produce a las carreteras, siendo éstas la forma más cara de hacerlo?

Encima, alguno de esos iluminados que tiene nuestro país aportó la idea, para abaratar los fletes, de incorporar a las rutas esos tremendos camiones que son dos en uno. El “Ser Argentino” no tiene desperdicio.

Ferrocarriles inutilizados, inundaciones y agua a disposición…

Recuerdo aquellos caminos rurales de cuando comencé a trabajar y vivir en el campo, anchos, abovedados, los que incluso eran transitados todos los días, llueva o truene, por los camiones lecheros. Se rompían y se arreglaban, con viejas máquinas niveladoras, algunas tiradas a tractor. Era un país que iba para adelante, soñando con el futuro - con el hoy - en que ya vendría el tiempo de la modernidad y el desarrollo, de caminos de tierra mejorados con pedregullo, con rutas de doble mano, con ferrocarriles de carga y por qué no, con hidrovías.

A pesar de los sueños o fantasías, esperando que ocurrieran estas cosas, vimos como todo iba para peor. Claro, así ya nadie quiere vivir en el campo, así todos se fueron. De esta forma se hace muy difícil reclamar que arreglen los caminos porque somos muy pocos los que los sufrimos el día a día. No vivimos en el pueblo y vamos al campo, vivimos en el campo y necesitamos a veces, imperiosamente, llegar a un pueblo. ¿Cuántos votos? Casi nada…el día de las elecciones llueve…

Vivimos en un país con una solidaridad solamente “Cholula” porque la que cotidiana brilla por su ausencia. Los muros que hoy se observan en el campo, mudos y sordos al momento de llamarlos a hacer la patria común, simplificada en un camino rural, aquellos que solamente vienen siembran, cosechan y se van o los que Dios les ha resuelto de antemano los problemas que nosotros vivimos sin solución, y los que tienen la obligación desde la función pública, miran risueños o con lástima la imposible misión…

… porque para medir el desarrollo de las últimas décadas en la Argentina es más que simple: nos transformamos en un país donde colocar una alcantarilla, es toda una utopía.

EJS

La distorsión sistemática - Por Eduardo Juan Salleras


Por qué seguir
LA DISTORSIÓN SISTEMÁTICA
Por Eduardo Juan Salleras, 28 de marzo de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

La distorsión comercial y productiva de los últimos 12 años fue tan catastrófica que en este momento nos asusta entender la realidad y aceptar como óptimas algunas medidas que parecen apocalípticas.

Hoy vemos en el mercado internacional un valor de la carne vacuna que jamás hubiéramos soñado. Recuerdo cuando tiempos “ha” anhelábamos entre 0.80 y un 1 dólar por kilogramos de novillo. Hoy estamos un 80% arriba de ese precio. Deberíamos estar contentos.

La carne tiene en los mercados mundiales precios muy atractivos, al punto de crear aún mayores expectativas a futuro.

Claro, en la última década hemos perdido un importante porcentaje del stock ganadero, tal vez un 30%, lo que podrían ser, a la sazón, los saldos exportables.

Con el trigo pasó algo parecido, metieron mano desde el Estado los burócratas todopoderosos, desalentado la siembra de un cultivo clave para la alimentación. Bajó entonces de forma drástica la superficie del cultivo.

La Argentina fue llamada en su momento el granero del mundo, casualmente por su producción de trigo, no de soja.

Somos conocidos mundialmente por nuestra carne y no por los derivados de esa oleaginosa.

Todo llevo al monocultivo, dejando atrás al maíz, al trigo, a la ganadería para carne y a la lechería.

Además, deberíamos sumarle a los efectos de la distorsión comercial y productiva, a las economías regionales, en las que hemos visto repetidas veces en estos últimos tres períodos de gobiernos, a productores tirar frutas, o en su defecto, dejarlas en los árboles porque la cosecha era más costosa que su valor comercial.

Si debiéramos buscar una cara visible de semejante crimen de leso desarrollo, a todos se nos figuraría la de Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior por aquellos tiempos. Su abuso de autoridad llegó al punto de sobrepasar sus atribuciones a otras secretarías e incluso ministerios, haciendo desastres a su paso. Todo lo que tocó, lo arruinó.

La ignorancia combinada con la soberbia, es el peor cóctel, y si a ello lo condimentamos con fanatismo y militancia, se logra el subdesarrollo, el retraso, al que nos condenaron, incomprensiblemente, los últimos tres gobiernos sufridos.

¿Cuál fue la excusa? La equidad, la igualdad… bla, bla, bla. Los pobres siguieron siendo pobres. Alguno de ellos convencidos por el relato que su condición era digna…

Fui a comprar un kilo de helado apenas llegué a Buenos Aires. Vaya sorpresa, lo que había pagado $ 130.- en tan sólo 4 días, valía $ 150.- Igualmente es muy rico y barato. De todas formas le pregunté al dueño el porqué del cambio. Y me dio razones de costos, y está bien. Entonces, le dije: - Ojalá yo hubiera podido hacer lo mismo con mi negocio productivo: la leche. Y le conté los tremendos problemas que está viviendo el sector gracias a esa política de deformación de precios durante los últimos años, al punto que no le veo salida inmediata, y de no ser así urgente, difícilmente se pueda frenar la liquidación diaria de cientos de tambos en el país.

El muchacho me dijo que nunca entendió a los productores agropecuarios porque siempre se quejan y nunca cierran, siguen trabajando. Para colmo yo le conté que para mí, y a mi edad, me convenía bajar la persiana y alquilar todo. – Entonces, ¿por qué no lo hace y deja de perder plata? Me dijo. No entendía el sentido de insistir, más cuando supo por mí que un litro de lechera entera, la pagaban $ 2.60 el litro. Se quería morir. Me dice: - Yo, en cuanto empiece a perder plata con esto, cierro y me dedico a otra cosa. No lo entiendo a Ud.

- Para que me entiendas te voy a contar algo. Hace un mes y medio, un tornado me destruyó todo y tuve que cerrar, dejar de producir a la fuerza. Era el momento y la excusa justa. No tenía nada que reprocharme. Cerrar porque la desgracia se llevó años de esfuerzo. Y reconozco que la idea era tentadora. Si bien tenía el derecho absoluto de justificar antes mi fracaso por culpa de las políticas anti productivas de Cristina, Moreno y Echegaray - hubiera sido justo y de mayor efecto que un huracán - la brutalidad climática caía en el momento indicado y sumado a lo anterior, qué más… Sin embargo, luego de secar mis vacas, de limpiarme el polvo del revolcón… pensé, nada ni nadie me va a obligar a retirarme… eso solamente va a pasar cuando yo lo decida, porque esté harto, o tan sólo pierda el interés necesario para seguir o… la muerte me diga, sin reproches, hasta acá llegaste.

El muchacho me miró fijo al momento que meneaba la cabeza, suavemente, de arriba abajo, diciéndome: - No me cuente más, no me cuente más, ahora los entiendo a los hombres de campo.

Y me fui caminando a casa, despacio, no tenía ningún apuro, llevando en una mano mi bolsita de helado. Quizás hablando solo y sonriéndome por lo que había dicho el dueño de la heladería, pensaba: pobre muchacho… él no sabe que son pocos en el campo tan locos como yo.

EJS

EL DEBER - Por Eduardo Juan Salleras


Revisando libros viejos
EL DEBER
Por Eduardo Juan Salleras, 10 de enero de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Heredé de la casa de mis suegros, una serie de viejos libros, a mí me encantan, lo que otros consideran un bulto o una molestia; los colecciono. Son libros sin valor, ni siquiera como edición, probablemente hayan sido económicos ejemplares de tirada popular. Aunque uno de ellos data de 1884: EL DEBER, de Samuel Smiles.

Leyéndolo, apunté una frase… y pensé: ¿sobre éste tema escribí antes? Dudé porque no llevo un orden lógico, tengo la manía de dar por muerto aquel escrito que entregué para publicar.

Samuel Smyle (Escocés/1812-1904) decía: “tanto los de arriba como los de abajo tienen deberes comunes que llenar. Deberes con la consciencia, con la patria y con la sociedad”.

Inmediatamente me llevó a pensar, ¿es acaso igual el deber a la obligación?

El filósofo francés, Julio Simón (1814-1896) en “Le Devoir” dice: “El deber depende de la libertad. Los hombres tienen que ser libres para cumplir con los deberes públicos, lo mismo que para formar su carácter individual… Tienen libertad para pensar; luego pues, deben ser libres para obrar… La tiranía de la multitud es peor, que la tiranía del individuo”.

Pero, ¿es lo mismo el deber a la obligación?

La obligación viene de la norma o de la ley, o sea, se manifiesta de afuera hacia adentro; y está bien.

El deber es al revés, nace en nuestro interior y se desarrolla hacia los demás, o sea, viene de adentro hacia afuera; y está bien.

Julio Simón, cuando se refiere a los deberes públicos lo hace en función de la obligación, la que sería muy difícil de cumplir sin el concepto del deber arraigado en el ciudadano.

Samuel Smiles dice: “hay una palabra más fuerte que la libertad y es la conciencia”.

Yo agregaría: es el suelo donde se cultiva el deber, es la voz del alma.

Sin voluntad hacia el cumplimiento de nuestro compromiso interior, o en su defecto, cuando se acalla la voz de la conciencia, no hay deber alguno que cumplir, ni responsabilidad con uno mismo, menos hacia los demás.

Goethe decía: “El mejor gobierno es el que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos”.

Si no está arraigado el concepto del deber en el individuo, cumplir con la obligatoriedad de las normas pasa a ser una imposición fáctica, la que comúnmente se busca transgredir.

Las sociedades culturalmente transgresoras tienen: o un problema con el deber, o una tradición desencontrada u opuesta a las leyes que las rigen. Tal vez ambas estén relacionadas para que ello ocurra y se sometan a la voluntad de los intereses políticos. No ofrecen ningún control sobre los excesos que traspasan los límites, por ende, esta costumbre termina influyendo en las conductas individuales.

El hombre debe ser una ley en sí mismo.

Si miramos nuestro tiempo, cuales son los temas comunes de la sociedad: el éxito; el sálvese quien pueda; hablamos sólo de derechos o sea, nos miramos el obligo; una buena mentira paga mejor que la verdad…

¿Hemos revisado nuestra escala de valores y qué demanda nuestra conciencia? ¿La escuchamos, sabemos que existe? ¿Qué es para nosotros el deber? ¿Está claro su concepto o lo tenemos en cuenta? ¿Pensamos en ello?

Por ejemplo: el deber de un diputado es el de representar al pueblo que lo elije y no al partido político que lo cobija o al poder que lo seduce. Sin embargo, vemos a diario como el legislador se somete mansamente al mandato del partido o peor aún, al antojo del o de la líder. Ese deber cívico en nuestro país desapareció, como también tal vez, los deberes individuales de las personas y de los ciudadanos, por miedo o por reverencia al sistema.

La conciencia es la que libera al hombre de sus pasiones.

No tiene ningún mérito la vida sino está destinada a cumplir con el deber, para ello hay que tener voluntad y tener abierto el canal de comunicación con la conciencia. ¿Hoy estamos preparados para ello? ¿Soportaríamos el peso de la verdad que nos marca y nos exige la infalible voz del alma? ¿O será mejor bajar la persiana y rendirnos a los instintos?

La conciencia y el deber, más la voluntad de desempeñarlo, hacen a la conducta de las personas. Platón dividió las virtudes cardinales en: Prudencia y sabiduría; valor, constancia y fortaleza; templanza, discreción y dominio sobre sí mismo; justicia y rectitud. Tener en cuenta estos 4 puntos, es un precepto básico para distinguir el deber a cumplir.

“El campo del deber está fuera de la línea de la literatura y de los libros. Los hombres son seres sociales más aún que criaturas intelectuales”.

El deber entonces, se gesta en el hogar, en la tradición. Viene desde antes, tal vez retocado por la modernidad pero nunca sustituido por ella. El problema actual es el vago concepto que hay sobre la familia (la autoridad paterna), a partir del poco valor que se le da a ella como cimiento de una sociedad o de una nación. La tendencia de que el hombre pertenece primero al Estado que a la familia hizo desaparecer los principios del deber individual, para cumplir con las obligaciones que impone desde afuera las reglas. Thoreau – el americano – dijo que “la libertad moderna es tan sólo el cambio de la esclavitud del feudalismo, por la esclavitud del relato”.

En definitiva, la conciencia es la voz del alma, es la que propone - no impone - a la conducta individual sobre lo que es justo y prohíbe lo que considera injusto.

El deber, es la acción moral de cumplir con nuestra conciencia.

“La mejor clase de deber se realiza en secreto, y fuera de la vista de los hombres. Allí efectúa su obra consagrada y noblemente. No sigue la rutina de la moralidad de formas convencionales de la sociedad. No se pregona a sí misma. Adopta un credo más amplio y un código más elevado”. Samuel Smiles.

EJS

ADIOS Y BIENVENIDO - Por Eduardo Juan Salleras


Alegrías y tristezas
ADIOS Y BIENVENIDO
Por Eduardo Juan Salleras, 29 de diciembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente


Y pasó otro año…

Para los argentinos fue un tanto raro, por ejemplo yo, voté 7 veces. Si bien me gusta la democracia me parece una exageración.

Gracias a Dios fui premiado por tanto esfuerzo cívico.

En líneas generales, todo año que pasa, deja cosas buenas y malas.

Hay una especie de negación de lo no positivo, como huyendo de esa situación, parecida al maleficio.

En realidad, en la vida de todos hay cosas muy buenas, buenas, regulares y malas. No hay por qué esconder lo deslucido de nuestra peregrinación, y mucho menos avergonzarse porque algo no sale bien.

Escribiendo esto, recordé un artículo mío publicado hace años sobre un maravilloso escrito de Khalil Gibrán, bellísimo relato “Sobre mi tristeza” y “Sobre mi alegría”, que recomiendo leer o buscar en ese vieja publicación mía en la cual transcribo puntualmente ambos cuentos.

Allí, como conclusión y moraleja digo: “La felicidad es la correcta relación entre los momentos de alegría y los momentos de tristeza” o la ecuación perfecta entre ambas.

En el andar por nuestra existencia, encontramos tiempos de algarabía, de contento, de dicha. También de congoja, de amargura, de pena. Depende de nosotros darle la inercia que le corresponde a cada cosa y que transcienda o no a la ocasión.

No hay razón de quedarnos en lo que nos hace daño, como tampoco en una fantasía que no existe, negando la realidad.

Todo aquello que sentimos como delicia, como satisfacción o como bienestar, merece hacerlo durar lo máximo posible ya sea apenas un deleite, un pequeño regalo o un corto recreo.

Es importante admitir que no toda tristeza es mala porque no es lo mismo la angustia que la melancolía, el luto que la nostalgia, el duelo que la pena.

Lo que viene del dolor, de la angustia, del drama, no deberíamos hacerlo durar demasiado y su inercia transformarla en recuerdo, en resignación y en enseñanza.

No corramos detrás de la alegría como locos porque no es lo mismo júbilo que alboroto, diversión que desenfado, fiesta que juerga. La dicha dura tan sólo un momento, lo demás es rutina, y para que ella sea creíble y duradera, no debe ser exagerada, ni superficial y mucho menos, ficticia.

Solemos saludarnos diciéndonos: ¡¿Todo bien?! Nunca todo está bien, sin embargo respondemos: ¡Sííí! ¡Todo bien! Yo hice la prueba de objetar: - No, hay cosas que andan bien, otras más o menos, y hay algunas que andan como el traste… enseguida la persona hace como un escudo imaginario anti mi mala onda y cambia de tema o responde: bueno, la salud, la familia ¿bien? Eso es lo importante… Claro que sí pero, no tenemos que temer a que las cosas no sean como esperamos, porque sucede.

Como también, si hay de qué estar satisfechos, contentos o dichosos; si hay de que reírnos… no dejemos pasar el tiempo, festejemos y riamos con ganas porque nada dura demasiado.

En definitiva, habría que hacernos la costumbre de vivir a pleno los momentos de felicidad, más allá de la alegría, más allá de la tristeza.

Hoy es un buen día, hoy voy a ser feliz.

---

… Y cuando mi Tristeza y yo paseábamos, la gente nos observaba con ojos dulces y susurraba palabras llenas de grato asombro…

… “Mirad allá descansa un hombre cuya Tristeza ya murió”.

… proclamé mi Alegría desde el tejado. Pero nadie me prestó atención. Y mi Alegría y yo nos quedamos solos, sin nadie que nos mire, sin nadie que nos visite...

… Y mi Alegría murió de soledad.

Khalil Gibrán

Esperemos el tiempo que se viene con esperanza, preparados para ser felices, sin desconocer, sin asombrarnos, sin quejarnos, que hay momentos de tristeza como momentos de alegría.

Así es la vida…

Que termine bien el año y que el próximo sea mucho mejor.

EJS

EL FASCISMO AL ACECHO - Por Eduardo Juan Salleras


¿A alguien le queda alguna duda?
EL FASCISMO AL ACECHO
Por Eduardo Juan Salleras, 6 de diciembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

¿A alguien le queda alguna duda todavía?

¿Acaso se puede vacilar en si son o no son?

Las internas del peronismo (Menem-Cafiero) depositaron a Menem en el poder y gobernó durante 10 años, luego de haber acomodado la Constitución Nacional a su antojo con la ayuda de un poco feliz Alfonsín (“El padre de la democracia”… ¿Ummm?) conformando un gobierno recordado como muy corrupto y “bailantero”.

Luego vino la interna entre Menem y Duhalde, la que privó al primero de ir por la re-re-elección pero, a pesar de ser compañero y peronista, los menemistas prefirieron que gane De la Rúa (radical) en castigo y ganó.

Duhalde no se quedó quieto y aprovechó la inserción de peronistas dentro del gobierno de la Alianza para desestabilizarlo, y un socio poco feliz: Alfonsín, dándole una mano en la destitución de su propio correligionario. Ver luego a los justicialistas persignándose ante el pecado de las coimas del Senado, fue una imagen muy fuerte.

Medios de comunicación, gente del espectáculo, saqueos, muertes y un pueblo idiota por la plata, acabaron con el último gobierno republicano.

Enseguida los justicialistas se metieron por la ventana, mientras los de Alem e Irigoyen miraba asustados como diciendo: yo no fui, no tuve nada que ver, ¿puedo ser útil en algo?

Rodríguez Saá primero, vio el sillón vacío y sin que nadie lo note se sentó, cuando todavía no había iniciado el juego. Una semana duró solamente, sin hablar de salir de la convertibilidad – abandonarla sería un golpe duro a los de menos recursos pero, fundamental para los grandes empresarios endeudados en dólares en la Argentina - y suspendiendo el pago de la deuda externa, anuncio que se vio más como una obviedad, de hecho ya no se pagaba, pero que los populistas vieron como una liberación nacional aplaudiendo y vitoreando al intruso en la presidencia, incluyendo desde luego a radicales, izquierdistas y demás.

Duhalde miraba absorto - ¿de dónde salió éste, cómo se me coló? – y sin devaluar fuerte… no va a andar.

Entonces, también lo hicieron renunciar en una acción muy poco clara, diría de esas que vemos en las películas y que parecen mentira.

Así subió por fin el gran “devaluador”, encantado, aunque sea por la ventana entró y se sentó orgulloso en el Sillón de Rivadavia. Tan frágil fue su mandato que no soportó el más mínimo temblor. Le tiraron dos muertos y afuera.

Eso sí, semejante devaluación le dio al gobierno que lo sucediese un colchón inflacionario increíble, el que le permitiría gobernar a los ojos de todos de manera espléndida… y muchos grandes empresarios, modelos, salvaron las papas de la mano del nuevo “estadista”, ¡qué horror!

¿Para qué?

Vuelta la interna entre Duhalde y Menem, esta vez ganó el líder de Lomas de Zamora. Como él es electoralmente un fracaso, buscó otro, cualquiera: primero Reutemann (¿Qué pasó ahí? Número puesto para ser presidente), luego De la Sota… no se animó. Sí, alguien que no tenía nada que perder, y otra vez metiendo la mano el peronismo a su antojo en la institucionalidad del país, inventando una elección a medida de su candidato, más allá que no lo conociera nadie, debía ganar y ganó, en un sufragio que podríamos decir fraudulento. La interna justicialista en una votación nacional, fue un bochorno que nadie se animó a cuestionar.

Gracias a todos estos desaguisados, de los que el radicalismo tuvo mucho que ver, llegó a la presidencia un tal Kirchner. Del petizo gracioso con pelos en la cara al “pingüino” santacruceño, pasando por el cabezón… ¡Ah! Y el que no quiso devaluar.

Esto fue el peronismo: una coartada, un relato, sobre lo que supuestamente es una doctrina - ¿será? - o si son los dueños absolutos de esa ideología porque, quién más quién menos, hoy a nadie se le ocurriría hablar en contra de la justicia social, incluyendo a los más recientes hipócritas: “el kirchnerismo”, que habló de la pobreza digna, haciendo como meritoria la situación de hambre, de miseria o de indigencia, eso sí: sin solucionarla.

Todos se acusaron de no ser peronistas… “Eso no es peronismo”, claro, después del fracaso.

Estos que se van ¿lo son, lo fueron?

La conducta de los derrotados no es otra que la de aquella persona despojada de su máscara y disfraz. Los Kirchner - Néstor y Cristina - no son democráticos, mucho menos republicanos… son déspotas, totalitarios (vamos por todo), fascistas… la derrota en la última elección, la obliga a ella y a sus seguidores, a despojarse de esa máscara y disfraz… y se ven desnudos, tal cual como son.

Ya no hay más “Botox” político ni modelo social que disimule por quién fuimos gobernados los últimos 12 años. Hoy están desesperados porque pierden el poder, y es lo único que les interesa. Están dispuestos a salir a las calles a defender el modelo: “fascista”… a matar (si es necesario)… a la democracia y a sus instituciones.

Mentirosos, engañaron a la pobre gente, aunque a la gran mayoría la compraron y son éstos los más exaltados, fundiendo al Banco Central, llevándose a la nada los tiempos buenos, repartiendo de la mano de la corrupción a sus seguidores más fanatizados el dinero del hambre de la pobreza, del esfuerzo de los productores, de los hospitales abandonados, de las obras que no se hicieron, de una educación a la deriva… y el narcotráfico en las calles pudriendo a nuestra juventud, prostituyendo a nuestra sociedad y sentándose a la mesa de la nación en su cabecera.

Repetidas veces digo: siempre hay alguien poco feliz, o un petizo gracioso, o un gil, u otro que se cree un estadista pero perdió con el gil, o un esquizofrénico corrupto o una chiflada dictadora y tan deshonesta… son patologías comunes en cuarenta millones de habitantes…

Lo que no es normal, o no debería ser común, es elegirlos presidentes.

EJS

EL ROPERO VACÍO - Por Eduardo Juan Salleras


Desocupando el pasado…
EL ROPERO VACÍO
Por Eduardo Juan Salleras, 27 de noviembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Entré al cuarto de pronto y vi que el enorme placar que cubre toda la pared, de 5 metros de frente por 4 de alto, estaba con las puertas abiertas, las de arriba a la izquierda, de par en par… y adentro vacío. Y los demás espacios también.

Me vino el recuerdo de mi suegro, cuando me hacía poner una escalera altísima, medio desvencijada, que se movía constantemente, debiendo subir a buscar en aquel enorme ropero empotrado en la pared, algo que se le ocurría…

- No, no, no… un poco más a la derecha… estira el brazo… ahí, ahí… (ordenaba desde abajo).

- Acá no hay nada… (decía yo).

- A ver, a ver… espera… abrí la otra puerta…

Yo arriba con la escalera que se movía, pensando: no me lo estará haciendo a propósito… reconozco que hasta me imaginé un atentado.

- No tengas miedo que yo te sostengo la escalera…

Encima me trataba de miedoso. De repente soltaba la escalera, se iba a otro lado y yo bamboleándome arriba.

- ¿Y? Al volver me preguntaba… Ah jajá… ahí estaba no más… viste que estaba… ahora bájalo…

No solo era incómodo sino que además el bártulo pesaba una tonelada.

¿A qué viene esto?

Se me ocurrió, mientras me avanzaba la memoria, cuánta vida hubo en esos placares, cuántas cosas del hogar guardadas.

Estamos desarmando la casa de mi suegra que murió hace un par de años y mi suegro mucho antes. Un enorme “petit” hotel en el que vivió toda la familia desde siempre. Lleno de objetos que se van repartiendo entre todos.

Y pensé… no sé cuánto tiempo se tardará en vender la propiedad, lo que sí estoy seguro que detrás de estas puertas quedarán esos espacios vacíos y que nunca más volverán a atesorar nada.

Así como se van desvistiendo de sus pertenecías cada rincón, verdaderos tesoros del recuerdo, estamos sentenciándolos a desaparecer para siempre.

Nunca más custodiarán algo, esperarán allí vacíos su final, porque la casona, por el lugar a donde está, seguramente terminará en una demolición.

Los muebles y cuánto artefacto se pudo sacar, ya no están. La nostalgia se los llevó a otro presente y a otro futuro, aunque algunas cosas quedan pero, este placar como parte del edificio se irá abrazado a él cuando se cumpla por fin su condena.

Recuerdo con melancolía que detrás de unas de las puertas bajas, había o hay, porque todavía está, vacía, una linda cajonera donde mi suegro guardaba algunas herramientas, la linterna y chucherías, era de guardar todo, eso sí, con nombre, fecha y algún dato característico.

También tiene - ya del otro lado - unos cajones a la vista. El último de abajo, el más más alto y grande, fue siempre la delicia de los niños, los que apenas entraban a la casa de los abuelos, ya desde la puerta, bien lejos, corrían desesperados a sacar los juguetes, los que no eran gran cosa, pero como siempre pasa, guardaban la seducción del no poseído, el que no se podían llevar de allí nadie de ninguna forma.

En el medio de semejante armario, eludiendo su figura, un gran espejo, ese tal vez sí se pueda sacar, donde todos al paso suelen mirarse, y cuando comíamos en ese ambiente - utilizado frecuentemente a diario, para evitar el uso del gran comedor - a aquel que le tocaba enfrentarlo, no dejaba de mirarse, de medir sus gestos, de observar alguna mueca o marca en la cara, o algún pelo fuera del peinado, mientras se comía y se charlaba.

Por encima de él las bauleras. Fue una de ellas la que vi al entrar al cuarto con sus puertas abiertas y nada en su interior.

Eso me indicó el final. Si bien los ambientes fueron vaciándose de muebles, de cuadros y de adornos, los seguiremos - según parece - usando un tiempo más para estar allí, mientras vamos y venimos, desocupando el pasado de recuerdos.

Dudo que ese placar vuelva a guardar algo otra vez.

Es como una larga despedida, sería bueno que alguien cierre al menos sus puertas, que tapen la desnudez de su interior, que esconda su final, su anunciado adiós.

Recordaré, entonces, a mi suegro cuando me mandaba – y yo por el honor y por el amor a mi mujer, en aquel tiempo mi novia - a hacer equilibrismo en una alta y floja escalera, encima de todo, pretendiendo sin correrla, que llegara a lugares inalcanzables, para lograr “su” objetivo, no el mío.

Y si bien, caer de cuatro metros no es la muerte para nadie pero, no por miedo al golpe, sino más bien al ridículo, lo que debía evitar a cualquier precio frente a mi suegro. Nunca derrotado ante él… Lo quise mucho.

Debo reconocer que prefería quizás hacer acrobacia en los últimos escalones que pasarme una hora dándole manija a la “vitrola” para escuchar varios discos de pasta, horrendas óperas italianas. Será este tema para otra ocasión.

Me gustaría cerrar relatando esa sensación de enorme vacío al ver la baulera del placar desocupada, liberada por fin o por la desdicha de haber cumplido su tiempo, aceptando con hidalguía el final que se acerca.

No hay nada más nostálgico que un espacio vacío que siempre estuvo lleno de historia, así sea lo que guardó en su corazón un armario, así sean trastos viejos… ni hablar si dentro de él o del espacio que deja la vida, nos aflora la melancolía de algo muy querido.

¡Qué tristeza tengo!

EJS

ESTOY CONTENTO PERO NO EUFÓRICO - Por Eduardo Juan Salleras


Satisfecho y preocupado
ESTOY CONTENTO PERO NO EUFÓRICO
Por Eduardo Juan Salleras, 24 de noviembre de 2015.-

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¿Estoy contento? Sí lo estoy, pero no eufórico.
Hay algo que evita una alegría total.

Creo que al final a la mochila la dejaré a un lado y con ella el lastre de 12 años pesadísimos, porque desde el primer momento me di cuenta del grave error que se cometía en nuestra vida cívica. Estoy hablando incluso del derrocamiento de De la Rúa. No es bueno hacernos los distraídos con semejante desastre posterior.

Evidentemente la sociedad argentina es fácil de hipnotizar, es por ello que sufre de encantamientos permanentes, rindiéndose mansamente – o por dinero – a cualquier barrabasada.

Así acontecieron los hechos durante más de una década, tristes para las instituciones de la República. Al relato se entregaron por convicción o por interés, desde aquellos que hoy de la nada son millonarios, hasta algunos que se contentaron con solo comisiones o cargos rentados a cambio de no tanto, sin la más mínima exigencia de intelectualidad o de mérito.

Lo curioso, dentro de todos éstos alucinados, que algunos frecuentan la vida de la inteligencia, de la letras o la filosofía, a quienes considero cómplices directos de éste enorme fraude que se llevó a cabo desde 2002 hasta la fecha, en contra de la sociedad argentina.

¡Cuánto daño puede hacer la mentira! Con el sólo hecho de miente, miente que algo quedará. Y es casualmente la farsa de un relato: continuo, jugado, desfachatado, incorrecto, subversivo… hipócrita, que encerró a un montón de esbirros de mucha y de poca monta, dentro de la parodia de un modelo que lo único notorio que se pudo apreciar de él fue la corrupción en su máxima expresión y las puertas abiertas al narcotráfico con su consecuencia tanto de inseguridad como de consumo de drogas.

Para que sobreviva tanta miseria humana entre las leyes de la república, había que narcotizar también a las instituciones. Así fueron cayendo rendidos o interesados, legisladores, jueces, fiscales, hasta la propia Corte Suprema de la Nación, la que hoy, en un acto que lo demuestra íntegramente, incluso el haberse hecho la dormida en todo este tiempo, ordena a la Nación a cumplir con las deudas que tiene con las provincias… ¿Ahora? ¿Para que cumpla con el incumplimiento de años el próximo presidente? No tienen vergüenza. ¿Y con esta Corte se puede reconstruir el país? Deshonroso y obsceno, desde ya que el reclamo de San Luis, Santa Fe y Córdoba es justo, siempre lo fue, en todo el tiempo que duró este infame gobierno de los últimos 12 años, que desoyó cuánta ley y obligación debió cumplir, otorgando derechos innecesarios e injustos, parcializando a la ciudadanía, entre protegidos y enemigos.

Nadie se atrevió a tanto en la historia de los que llegaron al poder por el voto popular, el que no siempre fue transparente, incluso en las últimas elecciones se sospecha que metieron la mano en el correo y transformaron una derrota catastrófica en una decorosa, por el sólo hecho de ni siquiera tener habilidades en matemáticas. Según cuentan, el presidente electo está al tanto de ello pero, prefiere dejar el tema en el olvido, sin tener en cuenta que, para la mayoría que lo voto, en los que me incluyo, era más importante liberarnos de éste gobierno espantoso que el triunfo de cualquiera que sea. Es así que considero muy saludable que se investigue del posible fraude parcial de la elección del pasado 22 de noviembre.

¿Por qué? Porque no es fácil desarticular una caterva que echó raíces durante tanto tiempo; curar una enfermedad crónica que tomó todos los órganos de la República; qué hipotecó su futuro captando el cerebro y el sentimiento de una generación joven a la que se le enseñó el camino equivocado, pero el más cómodo, y a los que no daban la talla, se los envició… ¿por qué?

Señor presidente electo, ésta gente no se fue y no se va a ir, al menos que las instituciones, la verdad y la razón los eche o los castigue por el incumplimiento de la ley.

El problema pasa porque los argentinos nos hemos olvidado de qué es la ley. Los que las promulgan y los que las deben hacer cumplir, han hecho en todo éste inefable tiempo perdido de la Argentina, caso omiso de su existencia, como un estorbo para el modelo, el que cuya principal hipótesis según el ideólogo: “… todos tienen el culo sucio y si no, tienen precio”. No le fue mal así, demasiado tiempo duraron mostrando las bajezas de muchos ciudadanos, su mugre y su cotización.

Todos sentimos un cierto alivio, excepto aquellos que cobraron de nuestro esfuerzo, porque los dineros que recibieron durante 12 años fueron producidos por los ciudadanos normales, los que se levantan cada mañana a trabajar – en serio – y a ilusionarse con un país que los merezca.

Es tan ridícula la diferencia final de la elección, que los condena; las dudas son tan obvias que ofenden a la inteligencia y buena voluntad de las personas.

Y para el presidente electo: no creo que Ghandi hubiera tenido éxito en la Argentina.

EJS

LO QUE PARECÍA, ERA - Por Eduardo Juan Salleras


Ya no pueden quedar dudas
LO QUE PARECÍA, ERA.
Por Eduardo Juan Salleras, 15 de noviembre de 2015.-

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El hombre andaba por todos lados y al sitio donde llegaba, arrugaba la ñata y decía: - Aquí hay olor a bosta. Y todos asentían: - Sí, sí, es cierto, hay olor a bosta.

¿Cómo puede haber olor a bosta a cada lugar donde voy? Pensaba el señor.

Hasta que llegó a su casa y curiosamente también ahí sintió el desagradable vaho.

Entonces se sacó los zapatos y encontró en ambas suelas, pegado…

… no era solamente olor, era bosta no más.

Hace un tiempo largo que estoy hablando sobre el gobierno de despotismo, de autoritarismo, de un modelo que solamente se sostiene en el relato, que no existe en sí ninguna causa nacional y popular sino el mercado de las consciencias ciudadanas, que la democracia es la excusa y la república es la gran molestia y escollo; el hombre libre es el próximo a someter o el enemigo del sistema… tan patético es lo del oficialismo que odian, repudian, desprecian, maltratan, ridiculizan a su propio candidato, al que apoyan con la meta o la promesa de su líder, que una vez en el poder, relegarlo o echarlo para volver a ser lo que fueron y que no están dispuestos a abandonar, no hay democracia que valga ni leyes que se interpongan a lo que consideran hace ya 12 años es suyo: El Estado.

No era olor, era bosta no más.

Tanta aprensión le tienen a su candidato que se alegraron de su posible derrota, hasta que se dieron cuenta que la misma podía llevarlos definitivamente al ostracismo y por qué no a muchos de ellos ante la justicia, con un futuro incierto para la gran mayoría de los que ocuparon puestos de poder.

Es que las negociaciones en la oposición de apoyo irrestricto a un cambio, habla de un acuerdo programático en el tema de lucha contra la corrupción, el narcotráfico, la pobreza… yo agregaría la trata de blancas, los desaparecidos del modelo… y demás.

No extraña entonces que haya cargos que se nieguen a entregar; a argucias para impedir que se cumpla la voluntad popular; amenazas de gremialistas oficialistas para entorpecer el éxito de la futura gobernadora de la provincia más importante del país; campañas públicas tan sucias que huelen a bosta diciendo del oponente lo que éste nunca dijo ni hizo.

En la redes sociales las jóvenes mentes brillantes que acompañaron éste “modelo”, proponen robarles el documento a todos aquellos familiares y amigos gorilas que no lograron convencer y que van a votar al cambio.

Por lo menos en la Argentina nunca se ha visto un despotismo manifiesto tan abiertamente, como si estuviéramos hablando de una religión, el relato es la vox populi y lo demás es pecado. Se inició así, una vez apercibidos que les había llegado el momento del adiós, la guerra santa, pudiendo ver incluso a una sarta de sin vergüenzas del ambiente artístico e intelectual, apretando gente con el relato y persuadiendo que el probable próximo presidente es el mismo satán.

El vaciamiento de las reservas en el Banco Central, el nombramiento de legiones de “inocupables” que se agregarán a los ya existentes, por el sólo hecho de garantizarles un ingreso a cambio de nada y seguir teniendo intrusos dentro del Estado actuando como espías o desestabilizadores, inventando nuevas secretarías y afines, nombrando jovencitos, no sólo sin la más mínima experiencia sino, con ningún conocimiento intelectual del cargo para el que se lo nombra…

… No es solamente el olor a lo que me vengo refiriendo hace ya un tiempo…

Ahora, ¿puede haber aún alguna persona de buena voluntad política, democrática o republicana en el oficialismo que avale todavía las conductas abusivas de las instituciones, las maniobras injustas propias del autoritarismo o los avances dictatoriales en procura de entorpecer cualquier acción natural de la democracia?

Tras más de una década de ocultismo donde se persiguió a la justicia, donde se encubrieron memorándums, acuerdos petrolíferos, pesqueros, mineros… muere un fiscal de la Nación de forma más que dudosa, el que en su carpeta, la que presentaría al día siguiente probablemente acusaba con las pruebas de traición a la patria a unos cuantos… todavía se habla de la muerte de “él”, mientras en el ideario popular se siguen tejiendo muchas conjeturas… de dineros del pueblo esfumados entre la corrupción y los inocentes envíos al exterior de los fondos de Santa Cruz que nunca se repatriaron…

El 22 de noviembre hay una sola elección, cambiar o seguir, no confundan al electorado, el candidato del gobierno nacional es continuidad, difícilmente pueda producir un giro quien hasta ahora no se le conoce una idea propia, siempre estuvo subido a olas ajenas, y a último momento, al ideario del segundo opositor.

La campaña electoral es de un atraso cultural preocupante ya que el oficialismo admite la ignorancia que supo conseguir en muchos de los votantes, tomándolos por idiotas o por ciudadanos inmaduros, utilizando una violencia institucional y social inaudita, particularmente para estos tiempos del siglo XXI que estamos comenzando.

Dentro del gobierno, específicamente del Ministerio del Interior, se maneja el colegio electoral. Solamente puede haber fraude por parte del oficialismo.

Ojalá el 10 de diciembre, los usurpadores de la República nos devuelvan el Estado a los ciudadanos.

Y si huele a bosta… es bosta no más.

EJS

HAY UN SOLO CAMINO AL CAMBIO - Por Eduardo Juan Salleras


Al fin coincido con Cristina
HAY UN SOLO CAMINO AL CAMBIO
Por Eduardo Juan Salleras, 8 de noviembre de 2015.-

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Al final de su mandato, luego de haber tenido yo tantas diferencias con ella, debo aceptar que coincido plenamente con lo de un modelo u otro, según la presidente.

Lo del modelo creo que es una sobreactuación, digamos más bien una manera, aunque los hay buenos, malos y espantosos.

Ella hace una diferenciación con los años 90, es raro que se posicione allí, porque en esa década estaban gobernado ellos, Macri era tan sólo un dirigente de fútbol. Muchos de sus funcionarios y adeptos fueron parte del gobierno de la Alianza. Como si la palabra “Alianza” tuviera la culpa.

Además, no veo mucha diferencia entre la década ganada y la pizza con champaña de los tiempos de Menem. Desde ya que fueron realidades distintas, en los noventa se hizo caja privatizando todas las empresas públicas posibles, con el aplauso incluso de los Kirchner, y en los 2000, estatizaron todas las mismas firmas, como otra forma de llenar las arcas, mucho más atractiva que la del riojano porque permitía un fondo interminable, especialmente en obras públicas, las que se hicieron y las que no, verdaderos agujeros negros en los que se fueron zambullendo uno tras otro los adictos al modelo en busca de su parte.

Ambos gobiernos peronistas coincidieron en la corrupción, desde ya que Menem, al lado de los Kirchner, parece hoy una carmelita descalza, siendo además mucho más respetuoso del sistema democrático y republicano como de la Constitución Nacional.

En aquella última década del siglo XX, no existía la intolerancia y la brecha violenta que se vive hoy entre propios y ajenos, casi una secesión irremediable que llevará seguramente mucho tiempo para sanar.

También discutiría sobre si el trabajador estaba mejor allá que acá, tomando como principal problema para los de menores recursos a la inflación. En los noventa, hubo un tiempo incluso que fue negativa, o sea, bajaban los precios por orden del maléfico mercado.

Y ya iniciando el siglo XXI, fue el peronismo el responsable del 2002, de la devaluación de 4 a 1, de la desocupación y del crecimiento de la pobreza. En el 2001 había otros problemas, otra realidad y otras soluciones.

Como siempre, esas devaluaciones sin asco, las pagan los sectores de menos recursos y se favorecen algunos, especialmente los endeudados en dólares en el país. Pero además, creó un colchón de emisión para el nuevo gobierno, dándole el respiro suficiente para gobernar tranquilo al sucesor.

Sin embargo no. Les duró a los Kirchner tan sólo 4 años, o sea, una inflación encubierta desorbitante, y ya en la administración de Cristina Fernández, se habían gastado todo el trabajo sucio que había hecho por ellos Duhalde. Por eso la necesidad de tapiar el INDEC, de crear el cepo y de emitir a pasos agigantados para mostrarse ricos, comprar voluntades por doquier, haciendo así cola los desvergonzados aspirantes a recibir.

Tampoco en los 90 había la inseguridad y el narcotráfico que hay hoy, y si debemos medirlo, podríamos decir el 10% de la actual.

No olvidemos también que por entonces los precios internacionales de los granos eran muy bajos, con una soja que no superaba los 120 dólares por tonelada, contra una de éste tiempo que llegó a los 600.

Eso no hace que aquella década haya sido buena pero sí que ésta última tuvo más propaganda que resultados positivos, que superó en vicios a la anterior, sin haber resuelto problemas estructurales irrenunciables como la pobreza, habiendo incluso fomentado, por acción u omisión, ataques a las instituciones de la república, el crecimiento de la inseguridad y la proliferación del narcotráfico y el consumo de drogas. Ignorando además la desaparición de personas y la trata de blancas.

En éste último tiempo hubo personajes que se creyeron jerarcas intocables, y en cierta forma lo fueron, llevándose puesto al antojo lo que les vino en ganas.

Se irán como llegaron, con las arcas vacías del banco central, ¿dónde quedó entonces la riqueza generada en más de 10 años de condiciones favorables para el país? Con más deuda de la recibida y con un nivel de pobreza semejante al 2001, tal vez no, al 2002.

Ni Menem, ni De la Rúa, dejaron minada la función pública. El gobierno que asuma tendrá que desactivar cada una de esas bombas que harán intransitable la vida de los argentinos los próximos años. Espero que el peronismo ayude a tal acción, tanto el que quede activo como aquel residual, porque en cierta forma son responsables de lo que dejen estos.

El próximo gobierno tendrá que actuar de movida y con urgencia investigando el enriquecimiento ilícito de los últimos 12 años, empezando por la justicia.

Deberá poner el ojo en aquellas provincias gobernadas por feudos e instarlas a normalizar sus instituciones, debiendo poner un límite corto a las reelecciones indefinidas, tanto provinciales como en municipales.

Solamente liberando al Estado de parásitos y corrupción, estarán los fondos necesarios para terminar con la pobreza. Es necesario incorporar al CONIN como política nacional y acabar con la desnutrición infantil desde el vamos.

Al nuevo gobierno se le va a hacer muy difícil quitarse el lastre del kirchnerismo, y si éste viene del mismo oficialismo, será imposible. Por ende, hay una sola alternativa de cambio para el 22 de noviembre. Espero que el peronismo sea consciente de lo que la sociedad reclama, siendo responsable del terreno ganado políticamente desde hace 70 años, garantizando con patriotismo la gobernabilidad y el éxito de la Argentina en los años por venir.

No vengan con el cuento del modelo, es necesario cambiar urgente las formas.

Ya florecieron en mi campo los ligustros y el jazmín paraguayo. Todo el perfume de la primavera en su esplendor.

Esperemos para el país una nueva floración de la República, marchita en toda la década ganada.

EJS

POR FIN VOTÉ A GANADOR - Por Eduardo Juan Salleras



La democracia destronó al despotismo
POR FIN VOTÉ A GANADOR
Por Eduardo Juan Salleras, 26 de octubre de 2015.-

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Estoy exultante de alegría porque siempre creí que era mala leche, y no.
Voté por fin a ganador.

En otras elecciones, no sé si por llevarle la contra a todo el mundo o porque creía en otra cosa, pero mi voto siempre fue para el perdedor…
Y ahora no…
Porque vote a ganador, voté a Scioli.

Algunos decía que yo era mufa, y ven que no, ganamos.
Yo no sé porque los oficialistas están tan tristes, más bien enojados. Lo importante es ganar y Daniel, ganó.
Y no pueden decir que yo soy mufa, ganamos, punto.
Nos queda el balotaje… ¿?
Eso ya es distinto.

Hoy de madrugada, mientras me aprestaba para hacer el tambo, estuve recapacitando. Le voy a proponer a Scioli dejar aquí no más.
No es lo mismo retirarse ganador que perdedor y el triunfo ya lo tenemos en la mano. Tal vez, el futuro no sea tan promisorio.
En realidad, si Daniel insiste… ya me acostumbré a ganar y la verdad… no sé si lo volvería votar.
Yo que él me bajo.

Si es más inteligente que ambicioso, da un enorme paso al costado y propone a Mauricio y Sergio, ayudar en la gobernabilidad.
Y digo Macri y Massa, porque ya deberían estar pactando acuerdos de programa – tiene muchas cosas en común – y gabinetes, tanto en nación como en provincia.

La coyuntura es por demás complicada.
Primero hay que disciplinar la economía, la política (provincias raras), la ayuda social y los parásitos que se comen la comida de la pobreza.
Que cada uno ponga las promesas que les hicieron de volver los dólares a casa, para poder garantizar normalidad monetaria y parar así la inflación. Estoy hablando de que Scioli se baje como lo hizo Menem en el 2003 y colabore con el acuerdo programático de Macri y Massa.

La Argentina de los próximos días y años necesitan también de convivencia civilizada de derecha a izquierda.
A mí me gustó el discurso de Massa, la virginidad de Stolbizer, el romanticismo de Del Caño, la insistencia de El Adolfo… Y Macri pobre, yo sabía que iba a perder, y perdió. Por eso voté a Daniel, cansado de votar a la derrota.

La Argentina es rara, Ayer Mauricio festejaba, bailaba, cantaba con sus adeptos y en lo de Scioli, lloraban y se rajaron todos, dejando a su candidato solo… lo único que faltaba que lo empiecen a putear… había ganado.
Yo estoy lejos y no pude ir. Me hubiera gustado darle un abrazo, no porque le pertenezca ni a él ni a su grupo, pero tengo el reconocimiento que por primera vez en la historia, desde el punto de vista político, me hizo ganador. Eso significa mucho para mí.

Pero vieron como somos los argentinos, perdimos el mundial de fútbol faltando 5 minutos para finalizar el tiempo suplementario, luego de haber jugado mejor que Alemania y después que el réferi obvió un grosero penal a Higuaín. Y ya le caímos todos al equipo, si Messi si o si Messi no… Y ahora lo mismo, victoriosos nos sentimos derrotados.
Así somos de irracionales.

Bueno, debo seguir trabajando.
No sé cómo comunicarme con Scioli, él debería hacer la Gran Carlitos y bajarse del balotaje.
Y como nobleza obliga, Mauricio tiene que agradecer públicamente a Aníbal Fernández los votos que le transfirió. No cualquiera hace un acto de grandeza como ese, no es frecuente.
Tal vez, Daniel, con el tiempo, deba agradecerle a Vidal haber ganado la provincia.

Y muchachos, no sean traidores a la patria…
No pongan por encima de ella intereses mezquinos y sectoriales…
Hagan la del oso, pipones del ciclo estival, se meten en la cueva a hibernar…
No nos compliquen la vida a los argentinos… No son los dueños del país… Nunca lo fueron.
Es tiempo que el peronismo mude su piel. Si se dejó por el kirchnerismo, déjense por el país…
El radicalismo, son como esas almas en pena, que se siente estar, pero ya nadie las ve…

Es un nuevo tiempo: el de Macri, Massa, Stolbizer, Del Caño… y por qué no, de Scioli. Solamente debe ser más inteligente que ambicioso.

Lo que sí estoy seguro es que, la democracia, por fin destronó al despotismo, disfrazado como en otro tiempo, de nacional y popular.

Daniel, cambiemos las fichas y vámonos a casa.
Cómo voy a gastar a mis amigos que los votaron a Macri y a Massa…

EJS

Que no nos canse la democracia - Por Eduardo Juan Salleras



Que no nos canse la democracia
¿ES ACASO HOY EL PERONISMO TAN SÓLO UNA FRANQUICIA?
Por Eduardo Juan Salleras, 19 de octubre de 2015.-

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Cansado ya de pensar, redactar y borrar artículos políticos, intentaré, ya que se vienen las elecciones y se termina por fin éste asunto, que si bien nos jugamos la forma de vivir los próximos cuatro años, ha sido extenuante el camino a la definición.

Desde ya que entre encuestas pagas que informan lo que el cliente quiere y en busca de crear una tendencia o justificar el tongo, y la suposición de fraude con el asidero de los ocurrido en algunas provincias de acuerdo a lo comprobado o denunciado, poco entusiasmo le queda al ciudadano, que se ha transformado hoy en tan sólo: el votante.

Si a ello le sumamos la incertidumbre sobre si habrá balotaje o no, y si lo hay, quién competiría en el mismo, o peor todavía, de ocurrir: quién es capaz de los dos postulantes de ganarle al oficialismo, llegamos al escrutinio con la lengua afuera.

Pero, ¿Qué paso en todo éste tiempo en el que, el oficialismo, de perder terreno popular, pasa a ser el preferido? ¿Y de un Massa primero cómodo en las encuestas a tercer lugar lejos sin haber pasado por el segundo puesto?, ¿Y al que hoy ocuparía ese espacio – según parece – y elegido del gobierno para confrontar en un supuesto balotaje?

Hay algo de lo que se olvidaron los candidatos en un principio, para luego correr detrás de ello: el peronismo.

El kirchnerismo ignoró en un principio al postulante Scioli, diría más: lo despreció, sin embargo éste es el preferido de los peronistas - por ende el que mejor mide - contra los que apenas marcaban una mínima tendencia y renegados de Perón, los “camporistas”. Entonces, debieron virar la nave hacia el justicialismo y ponerle la gorra de capitán al “motonauta”.

Algo parecido le pasó a Macri, quién al principio pretendió basar su propuesta en un tímido antiperonismo. Por ésta consecuencia sufrió un estancamiento e incluso descenso en la tendencia popular. Sin embargo sigue siendo el elegido del oficialismo para confrontar electoralmente.

Massa, de manera inexplicable, se congeló más tiempo de lo debido, perdiendo terreno y mirando de lejos la compulsa electiva. ¿Se habrá quedado sin plata? ¿De dónde la sacó ahora? O ¿la guardó para esta instancia? Él, se ocupó de concentrar al peronismo residual, aquel desechado por los Kirchner, que crearon el sustituto al justicialismo en una grotesca formación llamada: La Cámpora.

Resulta que, tanto Scioli como Macri, se dieron cuenta tarde que les faltaban esos votos, uno para ganar en primera vuelta y el otro, para aspirar al balotaje. El primero dicen que sacó la chequera para quitarle a Massa varios, claro, ese dirigente mercenario no tiene ninguna utilidad, no suma, además le quitó lo peor que había aceptado en sus filas el hombre del Tigre.

Macri en cambio, inventó sobre la marcha, la pata peronista, inaugurando la estatua del general junto a lo más pesado del justicialismo histórico, los sindicatos, que más allá de estar hoy demodé, miran con sigilo tanto a Macri como a Scioli y porque no, a Massa.

Es así que uno saca la conclusión que en la Argentina no hay política sin peronismo.

Pero, en realidad: ¿Qué es el peronismo?

Yo lo definía como una excusa para hacer poder.

Ya no es un partido político, tampoco una ideología social, ni siquiera un sentimiento, quedó reducido a un pretexto, a un subterfugio para alcanzar el gobierno o espacios en él.

Esto le comentaba a un verdulero amigo de Buenos Aires, Rubén, que tiene su negocio a la vuelta de mi casa. Le expliqué con todo esmero cuestión de que comprenda claramente a lo que me refería.

Me miraba, con una tenue sonrisa, moviendo suavemente la cabeza de arriba abajo.

Pensé en un momento, o no entiende lo que le digo o no le interesa. Tal vez sea peronista, pensé.

Sin embargo, cuando pudo me dijo: - ¿UD lo que quiere decir es, que el peronismo es en realidad una franquicia?

Me dejó helado, la tenía más clara que yo, o en su defecto, entendió al pie de la letra lo que pretendía hacerle saber.

Y me quedé con eso de franquicia, es cierto, es la definición perfecta de lo que hoy es el justicialismo.

Agazapados están ortodoxos y modernos en ocupar rápidamente nuevos espacios.

Si gana Scioli, deberán de forma urgente anticiparse a los frentistas, éstos incluso no le tienen nada de confianza a su candidato, los que indisimuladamente apoyan desganados, reconociendo que al cuarto oscuro entrarán con un broche en la nariz.

Lo de Massa y Macri es distinto, ahí hay lugar de sobra.

Todo el mundo se lamenta que estos dos aspirantes al poder, no hayan congeniado un camino común.

Dicen que la culpable es la soberbia de Macri, o ese purismo étnico político que le recomendaron como estrategia y al que él hizo caso, sin detenerse a pensar que ante todo estaba el pueblo, en especial ese harto de doce años de despotismo. Su gurú la pifió feo.

Todas las encuestas pagas o no, dan un escenario de balotaje, ¿Habrá fraude como dicen?

¿Qué es más peligroso hoy, que gane Scioli o que gane Aníbal Fernández su elección? Si tuviera que elegir, ¿qué haría UD?

En la provincia de Buenos Aires se gana por un voto, no hay segunda vuelta, y parece ser que los números a María Eugenia Vidal le son muy favorables con una diferencia no demasiado abultada pero importante, 4 a 5 puntos.

Lo que no pueden medir los evaluadores pagos es ese 30% que no votó en las PASO, y a aquellos indecisos, de todos los colores, los que no lo quieren a Scioli (en el oficialismo), los que no lo quieren a Macri (en la oposición), los que creen que Massa no llega, los que piensan que sólo existe la virginidad en Stolbizer… los que votarían a Del Caño por votar en contra de todo o los que están dispuestos a agradecerle a Rodríguez Saá todo aquello que logró en su provincia.

¡Qué buena definición del peronismo! Una franquicia.

Nada está definido, ni siquiera quien puede salir primero, en la medida que la elección sea transparente.

Dios ilumine a nuestro pueblo y si eso se le hace imposible, al menos que nos proteja.

EJS

SOMOS UNA NACIÓN VIEJA - Por Eduardo Juan Salleras


Hemos envejecido
SOMOS UNA NACIÓN VIEJA
Por Eduardo Juan Salleras, 15 de septiembre de 2015.-

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Decidí llamar a un amigo, mayor que yo, pero joven aún.
Me enteré que lo cesantearon en el trabajo después de más de 30 años de profesión impecable.
Lo cité a tomar un café, pienso: algún día me puede tocar a mí una situación similar.

- ¿Cómo te va hermano?

- Muy bien, che.

- Me alegro pero, cuéntame ¿qué pasó con tu trabajo?

- Y, me jubilaron de prepo – se transformó inmediatamente de bien que venía – más de 30 años en la empresa, de golpe y raje, me presentaron a un jovencito, de aspecto blanco transparente, el que venía a ocupar mi lugar. Me dijeron que me quede tranquilo, que me iban a pagar todo, incluso un reconocimiento a mi trayectoria… vaya gratitud, de la noche a la mañana, no servía más, mis conocimientos, mi experiencia, habían caducado… algo parecido al corredor que le cortan las piernas, lo único es que yo, sigo teniéndolas puestas. Fue tan contundente el golpe, que me durmió, quedé mudo, sin reacción. Tal vez lo hayan hecho a propósito así, para lograr éste efecto…

Se hicieron algunos silencios y retomaba la palabra angustiosamente…

- No tenían apuro para que me vaya pero, cuanto antes mejor… Lo más denigrante fue pretender acompañar a mi sustituto a ubicarse en la empresa, asesorándolo un poco, darle algunos consejos… él me miraba con compasión, con una sonrisa forzada en sus labios y moviendo la cabeza suavemente, de arriba a abajo, hasta que en un momento me dijo que todo iba a cambiar a partir de su llegada, o sea, lo que me estaba insinuando es que mi esfuerzo era en vano, nada mío tenía ya utilidad... Tristemente me retiré, no esperé un día más… A la mañana siguiente me presenté a arreglar económicamente mi salida, sin ningún problema, aunque al irme, mientras caminaba por las oficinas, todos, moviendo la cabeza suavemente y con una sonrisa lastimosa, me saludaban, en un gesto misericordioso…

- Che, hermano, qué macana y ¿cómo te sentís ahora?

- ¡Bárbaro!

- Pero, ¿Cómo? ¿Qué cambió?

- Hoy a la mañana, me llamaron para asesorar a una pequeña empresa, mínima… y la verdad es que estoy eufórico, nervioso, ansioso… me llegó en el momento justo…

- Son muy buenos los honorarios entonces…

- No sé, ni hablé de eso…

- No entiendo, ¿qué es lo que te produce tanto contento?

- Vos sabes lo que voy a aprender.

- ¿Cómo? Has manejado una empresa enorme y ahora, en el mismo rubro una diminuta, y dices: ¡Cómo voy a aprender! No te entiendo.

- Mira, siempre hay algo que aprender en el día a día, no sólo en una empresa, la vida nos muestra permanentemente algo distinto, lo podemos tomar y será un aprendizaje, o lo podemos dejar pasar y será un desperdicio.

Me quedé otra vez en silencio dejándolo decir…

- Envejecer, casualmente es dejar de aprender… cuando uno pierde la capacidad de asombro, cree saberlo todo o, y peor aún, no le interesa el conocimiento, ha terminado la función en ésta vida, como ese muchacho blanco transparente que me reemplazo a mí, pobre tipo, se negó a ilustrarse con mi experiencia… la empresa contrató a un viejo para reemplazarme a mí que aún estoy joven…

- Es interesante lo que me dices…

- Es así, no dejes nunca de aprender…

La Argentina, los argentinos, creemos siempre saberlo todo, nos negamos a aceptar el fracaso, acomodándonos de la mejor manera posible en su regazo y los cambios que se pueden hacer para sanar nuestra desgracia y nuestros vicios, los vemos como subversivos que atentan contra una digna ignorancia.

Luego de más de 30 años de democracia ininterrumpida, hemos envejecido las instituciones, al punto de jubilar la república sin al menos haberla vivido.

La experiencia no sirvió de nada y ese joven blanco transparente que promete lo que no cumple, rehúsa de la sabiduría y de la inteligencia, tal vez temiendo verse expuesto en su mediocridad.

Así llegamos, luego de más de tres décadas, habiendo escapado del totalitarismo, a desembocar en un despotismo inaudito, enardecido por el relato, escondiendo detrás de su soberbia la sinrazón y la arbitrariedad.

- La vejez es perder la capacidad de sorprenderse… Sentenció mí amigo.

Me quedé pensando en ello pero, yo le agregaría: Viejo es aquel que ya no es capaz de cambiar.

EJS

NUNCA SE PUEDE, SI NO SE QUIERE - por Eduardo Juan Salleras


(En la fotografía, el Padre Pepe).

¿Y, el progresismo?

NUNCA SE PUEDE, SINO SE QUIERE
Por Eduardo Juan Salleras, 4 de julio de 2015.-

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Quedé verdaderamente impactado por una nota que leí en la página de Clarín.com, realizada al Padre Pepe de Madagascar, un posible Premio Nobel de la paz, y vaya la curiosidad, es argentino.

El Padre Pedro Opeka, de ascendencia eslovena, futbolero, dejó la Argentina para radicarse en Madagascar, cautivado por la obra a realizar en aquel lejano lugar, en pos de resolver el asunto de la pobreza. Y así lo hizo.

Búsquenlo en Clarín.com y vean a un compatriota resolviendo lo que aquí, no se quiere resolver.

De eso se trata.

Comparto plenamente con él, que los políticos reciben el poder de manos del pueblo, para servir al pueblo… no hay nada más honorable, más lindo, que servir a la gente que nos eligió, haciéndonos uno de ellos para ayudar a la obra de superarse. Esperan de sus dirigentes.

También critica los subsidios a la pobreza a cambio de nada, quedando los pobres como rehenes de aquellos a los que le dieron el poder de gobernar, esclavos de sus dádivas, a cambio del voto.

En la década del 90 existían los conocidos planes Trabajar. En ellos había que laburar, excepto casos que iban más allá del plan en sí, efectos de la corrupción, algunos dirigentes o punteros políticos, los usaban indiscriminadamente para comprar adictos y voluntades pero, no era la regla.

Había que presentar un proyecto y cumplir con sus objetivos. Además, la entidad que recibía el beneficio del plan, presentaba en contraparte una inversión en relación a los fondos recibidos (los salarios que cobraban los inscriptos) ya sea en maquinaria, herramientas, materiales, etc.

Por lo tanto, los beneficiarios del plan debían concurrir sí o sí, sino eran dados de baja, para ser reemplazados por otros aspirantes, necesitados también de ese privilegio.

La gente cobraba U$S 200.- mensuales por 6 horas de trabajo, o sea, unos $ 2.600.- actuales pero con inflación “0” y un costo de vida muy inferior al de estos tiempos.

Tuve una buena experiencia en hacer esos proyectos y en ejecutarlos, como así también, relacionarme directamente con sus beneficiarios, conociendo de esta forma cuales fueron los atributos del sistema, los que considero importantes para aquel entonces. Claro, una familia tipo de mi pueblo, gastaba para vivir entre 80 y 120 dólares o pesos. Por lo tanto, les sobraban para ciertos gustos entre 120 y 80 pesos o dólares.

¿Era la solución? No, claro que no, porque incluso tenía mucho para mejorar.

Fue así, que durante el gobierno de De la Rúa, me consultaron sobre el tema. Presenté entonces una carpeta al respecto, sin tener ninguna repuesta, siguiendo todo igual.

En ese proyecto hablaba de hacer un nuevo plan Trabajar pero, al servicio de la producción, en lo que la contraparte ofrecía solamente un adicional por este servicio de $ 150.- más para el beneficiario, sin costos sociales (estos quedaban a cargo del Estado) y sin compromiso de relación laboral, o sea, finalizado el tiempo del plan (nunca más de 6 meses), perdía la empresa ese beneficio, pudiendo pedir una extensión (otro semestre), siempre y cuando efectivizara un cierto porcentaje de los beneficiarios (Esto era para grandes empresas, para Pymes, distinto).

Bajo la premisa, “¿quién no necesita una persona más para trabajar en el campo?”, refiriéndose a la actividad rural específicamente; pero, nadie quiere cargarse de problemas laborales, costos sociales, y más aún, de conflictos judiciales. ¿Qué empresa no tiene un lugar para un trabajador más? De esta forma, los U$S 200.- se transformaban en U$S 350.- los que a valores de hoy y con una inflación “0” y gastos para vivir más bajos, serían $ 4.500.- suma nada despreciable para los que no tienen nada.

Había unas cuantas cosas más, retoques para un lado y para el otro, en busca de resolver la pobreza con trabajo, con capacitación, con sacrificio, con dignidad. De esta forma, el favorecido era dueño absoluto de su esfuerzo y de su destino.

Desde ya, en este tiempo los números deberían ser totalmente diferentes, porque la inflación es altísima y el costo de vida está totalmente desmadrado, aunque, en la década del 90 la soja rondaba los U$S 120.- y hoy U$S 350.- más o menos, esto quiere decir, que el Estado ahora está en mejores condiciones de resolver la pobreza que en aquellos gobiernos. Hay que tener en cuenta que ese plan Trabajar era financiado por el Banco Mundial.

La cuestión pasa ahora por otro lado. El gobierno, por intermedio del Estado, al que todos aportamos y pertenecemos, subsidia sí a la pobreza, a cambio solamente del voto, extorsionando al necesitado, sin exigirle trabajo ni sacrificio… tampoco honorabilidad, porque es lo que menos quiere de ellos, y así crear una dependencia del poder político. Esa ayuda es miserable e indigna desde lo material y social. Esos grupos compuestos de hombres y mujeres, lejos de ser ciudadanos, son rehenes de su condición y lo serán de por vida, excepto que logren ser dueños de lo que reciben por empeño, por mérito, por derecho, por esfuerzo, por trabajo… por hacer algo por sí mismos y por sus familias.

En la actualidad, la gente teme perder esa dádiva, es muy poco pero es lo que tienen. Entonces, si aparece un trabajo, no quieren que los efectivicen para no desaprovechar esas monedas, por las que, al fin y al cabo, no deben hacer nada. Eso, atenta contra el empleo genuino, manteniendo el clientelismo político a su máxima potencia.

En un país exportador de alimentos, ¿cómo puede haber desnutrición? Teniendo al Dr. Abel Albino, una eminencia en el tema, fundador de la ONG CONIN para resolver la desnutrición infantil, existiendo el Banco de Alimentos y cientos de entidades ocupadas directa o indirectamente del problema, como parroquias, fundaciones, etc. Sin embargo el poder político ignora el problema, lo niega, lo esconde, lo barre debajo de la alfombra, desde el intendente hasta la presidente, “aquí no pasa nada”.

¿Acaso aquellos planes Trabajar de la década del 90 más un proyecto nacional de nutrición para todos, no alcanzarían para desterrar el hambre y la pobreza?

¿Cuántos hoteles, cuántas empresas constructoras y de servicios, cuántos casinos, cuántos edificios de Puerto Madero, cuántos viajes inútiles en avión o en helicóptero, cuánto fútbol para todos, cuántos cargos burocráticos para los obsecuentes, cuánta propaganda al divino botón para candidatos que luego desertaron, cuántas pérdidas por día de nuestra aerolínea de bandera… cuánta desidia sin resolver lo básico, lo mínimo, que merece un ser humano?

Más allá de las palabras-slogans, como equidad, igualitario o inclusión - con ellas algunos resolvieron sus caprichos - lo esencial, lo irrenunciable, lo mortal, sigue quedando para el que viene, si al que le toca es otro, porque número más, número menos, las cifras de la pobreza, la indigencia y la desnutrición son un escándalo para un país rico como el nuestro pero cuya riqueza es alcanzada únicamente por los vivos, los pícaros y los sin consciencia.

Al tiempo que se desconoce el problema, pretenden alargar esa agonía con otro mandato.

El Padre Pepe de Madagascar, dijo: - “yo no sé mentir ni sé robar, porque jamás he sentido a mi padre mentir ni lo he visto robar. El me enseñó a decir siempre la verdad y a ser honesto”. En la Argentina de hoy hay padres que mandan a sus hijos a robar aprovechando su inimputabilidad, y esos chicos ven como sus padres y abuelos se quedan en sus casas sin hacer nada, esperando el subsidio del Estado

¡Padre Pedro Opeka, qué presidente sería! Es argentino, candidato al Premio Nobel de la paz.

EJS


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