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La muerte de los paradigmas - Hugo Calzada


La muerte de los paradigmas...
Fallecieron masacrados...

Por Hugo Calzada

Es triste, si, pero han muerto.

En el enorme salón vacío de gente y de sonidos, yacen los féretros. Alineados prolijamente en una larga hilera, a solo metro y medio de la pared, blanca y espectral, solo iluminada por la fría luz de algunas lámparas miserables.
Y no hemos ido a velarlos.
Los ataúdes, lejos de ser lujosos y de valiosas maderas adornadas con espectaculares filigranas, realizadas por impecables artistas de la ebanistería, son burdas cajas de maderas, cual ordinarios cajones de frutas, clavadas torpemente con baratos clavos de hierro, que no resistirán más de uno o dos meses las humedades de la tierra y así, cómplices de la sabia putrefacción, facilitarán con su herrumbre irremediable, el desmembramiento de los cajones y la invasión del tiempo, en el que "el polvo volverá al polvo", reafirmando el reinado milenario de la muerte.
El primero de la lista, alberga en su interior el frío cuerpo del que en vida reconociéramos por sus iniciales HM. Yace allí con su cabeza destrozada y casi irreconocible.
El segundo, aquel que identificáramos como VDS, igual de frío y de muerto que el anterior, permanece desnudo y en contacto directo con las rústicas maderas de su ataúd.
El que sigue, también frío y tieso, es aquel que nombráramos como SYA.
El cuarto, solo conocido en su corta vida como R, es el que murió primero, arrastrando en su agonía a sus ya poco populares y ancianos compañeros.
Siguen varios más. Nombrarlos uno por uno sería tedioso e interminable.
Solo baste decir que allí, en la gran sala mortuoria, vacía de gente y sonidos, se encuentran también otra H, una S, una D y unos cuantos y cuantas más. Otros y otras que por menos conocidos no hace falta nombrar, pero que han muerto igual, de manera violenta e irremediable.
Todos y todas han sucumbido ante nuestro estupor primero, nuestra indiferencia luego y nuestra abulia después.
Todos ellos han sido masacrados en el altar de los nuevos paradigmas que, de manera insistente e imparable han invadido más que nunca nuestras vidas en los últimos doce años y, cual hordas destructoras al mando de la diosa Corrupción, no solo han conquistado nuestras vidas, sino además, amenazan con proseguir la invasión destructora y doblegarnos definitivamente, bajo el yugo autoritario que mejor les faculta para conseguir sus fines.
Si señores y señoras. Se los comunico: han muerto la Honestidad Moral, han masacrado la Vocación De Servicios, han dejado sin vida la Sencillez y la Aptitud, falleció de muerte violenta la Honradez, se pudre ya en su cajón la Humildad y su olor a podredumbre se mezcla con el que despide el cuerpo descompuesto de la Determinación........!
Ni que hablar del último de los féretros, en el que ya se encuentra invadido por millones de gusanos, el cuerpo inerme, despreciable y devaluado de La Política.
Los nuevos, los advenedizos, aquellos que mataron de mil formas a los viejos paradigmas, han contado con la complicidad imprescindible de la prostitución de la Justicia, la defección de La Verdad, el sentido acomodaticio de La Moral y la mirada estúpida de La Indiferencia.
¿La jefa de todos?. Ya se lo dije y lo repito: La Corrupción.
Claro que también actuaron como integrantes de la atroz Asociación Ilícita, El Olvido, La Parcialidad, La Ignorancia, El Prejuicio y La Cobardía.
En aras de esta invasión y aquellas muertes, lejos, muy lejos quedarán nombres de mortales como Hipólito Irigoyen, Lisandro De La Torre, Arturo Illia, Arturo Frondizi, Alfredo Palacios, Raúl Alfonsín y muy pocos más.
Lejos, muy lejos quedaron aquellos tiempos en el que los hombres y mujeres abrazaban la Política con el ansia de mejorar la vida de la gente.
Hoy, el nuevo paradigma es abrazar la política para mejorar la vida del abrazador y sus parientes y amigos, sus compañeros y compañeras de ruta de la inmoral multiplicación de los peces, los panes, las prebendas y las riquezas de quienes medran con la estupidez de quienes los votan, para engañarlos, hipotecarles los oídos con sus estudiados discursos y negarles el futuro con sus sucios contubernios, sus robos a cara descubierta y su desprejuiciado y descarado ejercicio de la impunidad.
Así es. los políticos han masacrado a los viejos paradigmas.
Y tal parece que esta vez es muy difícil que resuciten y que volvamos a tenerlos entre nosotros, simples testigos inermes y silenciosos de este criollo "Game Of Thrones", desatado para ver quién es el que continúa machacando hasta convertir en pulpa sangrienta, las cabezas de los viejos paradigmas.
Si algún atisbo de esperanza pudiera ser rescatado de toda esta angustiosa situación en la que aun velamos a los viejos paradigmas, cae fulminado cada vez que a alguien se le ocurre preguntarle a algunos de los nuevos candidatos que será elegido para que nos siga engañando, como arreglaría tal o cual cuestión.
Todos, casi sin excepción, se embarcan en vacías explicaciones verborrágicas, dando repetidas vueltas sobre si mismos, como perro que no se decide sobre cual baldosa de la vereda va a depositar su excremento.
Da vueltas y vueltas, abusando de sus muletillas expendedoras de tiempo, mientras piensa alguna frase agradable y compradora y de qué manera nos va a enroscar la ponzoñosa víbora de su mentira.
Nunca una respuesta sencilla. Nunca una explicación clara sobre algo.
¿Cómo haría usted, si fuera elegido Presidente, para evitar que vuelva a morir otro niño de desnutrición en la Argentina?
¿No es fácil la respuesta?
En lugar de zapatear durante veinte minutos sobre la dichosa "inclusión social" o la tan mentada "igualdad de oportunidades" y otras mentiras por el estilo, ¿porqué no ejecutar un plan nacional al que volcar todo el dinero que se malgasta en taradeces y negociados como "fulbito para todos y todas", programas y películas que nadie mira, miles de millones de pesos en propagandas inmorales, desplegadas en rutas nacionales, canales de TV, radios y diarios?
Un programa que sea manejado en forma colectiva por una Comisión integrada por la totalidad de los referentes políticos de la oposición y del oficialismo, a partes iguales y con el control y auditoría de varias y probadas ONG especializadas. Con un axioma rígido e inamovible: cortarle las manos (es un decir que reemplazaría a un mínimo de cinco años de cárcel efectiva) a aquellos que metan o pretendan meter las manos en la lata....!
Construir, con el diez por ciento de la tracalada de guita que imprimen y se afanan, sendos hospitales en aquellos lugares de mayor crisis nutricional, pero dotarlos de buenos médicos, que firmen contratos de prestación de servicios por un período de por lo menos cinco años, con muy buenos sueldos y premios en efectivo al finalizar los períodos de prestación.
Educar a los indígenas, con buenos maestros y buenas escuelas. Emplear a sus padres asegurándoles sueldos dignos en lugar de contratar ñoquis al por mayor. Construirles viviendas dignas en las que no los acechen las vinchucas; proveerles de agua potable y alimentos en condiciones, hasta que incorporen la cultura del trabajo y el progreso.
¿Qué me va a preguntar, de dónde se puede sacar la guita?
Es fácil, !Que Vaca Muerta ni en terapia intensiva....!
Vendan todos los Audi y coches de alta gama que integran las flotas de tantos miles de funcionarios y dirigentes, bájeles los sueldos, de 80 lucas a lo que gana un maestro, claro que después que les suba el sueldo a los maestros y se asegure su capacidad e idoneidad para desarrollar tan digna tarea. 

Termine con los famosos tickets aéreos, termine con la tracalada de asesores, amanuenses, abridores de puertas y valets de ocasión. Termine con los puestos públicos otorgados a "queridas", "queridos", "amantes", "parientes", "ex amantes con propensión al parloteo" y otras yerbas.
Acabe de una buena vez con flotas aéreas caras, de costosos e innecesarios vuelos para llevar el chal olvidado o la última revista Caras y el suplemento dominical del diario. Termine con subsidios inventados para alimentar vivos y que van a parar al bolsillo de los empresarios ídem, a medias con los numerosos funcionarios que se los otorgan y supuestamente quienes deberían controlar sus usos. Termine con líneas aéreas que pierden en un día el equivalente a cien médicos desplegados en la zona del Chaco profundo o cien casas dignas para los sin techo de cualquier lugar.
Termine con sus negocios y con hacer la vista gorda ante el negocio de los que usted acomoda. Acabe de una buena vez con los compromisos sucios y espurios, a cambio de apoyos o caudales de votos. Deje de aliarse con impresentables que exhiben un largo y tortuoso trajinar por la política, cambiando de cama como de calzones....!
! Sería tan sencillo.....por lo pronto deje de querer convencernos de que nadie sufre hambre en la Argentina....todos sabemos que eso es una mentira.
Claro que para eso habría que ser verdaderamente revolucionario......no de "parole" claro, un revolucionario en serio. Casi un fuera de serie diría yo.....!
Y habría que mirarse en espejos reales y auténticos....no mirar para el lado de los espejos de parque de diversiones de Venezuela o de Cuba.... mirar mejor para el lado de Noruega, Finlandia, Dinamarca, Holanda, Suecia, etc..
Mande gente de su partido y facilítele el acceso a la oposición para que vayan a esos países para averiguar cual es el secreto; cual es el método y como llegaron allí.
Quizás no sea tan misterioso como creemos.
Averigüe por qué por esas latitudes los funcionarios viajan en tranvía o en bicicleta y si a alguno se le ocurriera utilizar el avión sanitario de la localidad para irse de vacaciones, lo haría una sola vez y luego tendría unos, digamos diez años, para arrepentirse en una celda, de una cárcel típica de aquellos países, con todo limpio e impecable, ¿vio?. Cama, lavabo, retrete, mesa y silla de acero inoxidable del mejor, pero lejos y detrás de una reja por una larga temporada, saludablemente apartado de la sociedad a la que pretendió engañar.
Preséntese como intachable e incorruptible. Pero séalo realmente.
No la filme de honesto. Sea honesto.
Deje de dar vueltas sobre la baldosa, hablando mucho sin hacer nada.
Elija su lugar. Explique que hará y que no hará. Con quien se juntaría y con quién no. Que investigaría y hasta donde llegaría o hasta donde dejaría que llegue la justicia libremente, sea quien sea el objeto de investigación.
Cuéntenos todo. Sin tapujos ni adornos. Sin disfrazar nada. Convénzanos de que su único compromiso es con la sociedad que puede llegar a votarlo.
Si usted verdaderamente se siente motivado por los viejos paradigmas y valen algo la honestidad, la moral, el ejemplo, la entrega, el coraje, la determinación para cumplir con lo que promete, no tenga miedo.
Esta sociedad, harta de ser engañada y jugar el papel de convidado de piedra en esta fiesta en la que jugamos contra la perinola cargada, en esta ordalía corrupta de desprotección y engaño y esta exacerbación de la incultura, seguramente lo o la apoyará.
No le tema a la amenaza de oscuras corporaciones, viejas o nuevas.
Lárguese.
Diga lo que tenga que decir.
Denuncie, prometa investigar, sea todo lo duro o dura que será necesario ser, para desbrozar esta maraña de podredumbre fermentada.
No se ande con vueltas. No busque a cada rato la frase hecha o el discurso vano y vacío. Al pan, pan y al vino, vino.
Si tiene los dientes torcidos, déjelos así. No se arregle ni el trasero ni se coloque prótesis mamarias. Prohíba que le arreglen sus fotos con Photoshop. Salga como es. Porque el software puede arreglar todo, menos el alma.
Deje de lado las fotografías estilo Carlitos Gardel en Cuesta Abajo, con la cabecita algo torcida y una sonrisa de oreja a oreja. Sea natural, no necesitamos ni un artista de cine ni un santo. Queremos alguien que no solo no nos joda, sino que arregle este quilombo que lleva bastante más de una década.
Queremos que en el puerto vuelvan los barcos argentinos, que nuestros granos alimenten al mundo, que nuestras carnes vuelvan a ser las mejores, que nuestros vinos conquisten las mesas del planeta, que nuestro rompehielos vuelva a ser quien abastece a nuestras bases antárticas, que nuestros trenes funcionen, aunque no sean balas, que nuestros chicos vuelvan a ganar las Olimpíadas de Matemáticas y que volvamos a ser ejemplos en educación. Que volvamos a tener una de las mejores policías del planeta,.........en fin, ¿le parece mucho lo que queremos?

Para hacerla corta, queremos un señor o una señora, que se acerque despacito a cada cajón en los que yacen nuestros viejos pero buenos paradigmas y que, mezclando algo de magia con alguna fecunda maniobra de resucitación, vuelva a la vida los viejos valores, que se sintetizan en aquellos poquísimos políticos que se fueron dejando un país mejor que el que encontraron. Y ellos, con igual o menos guita que la que tenían cuando llegaron.

Hugo César Renés

Meras enmiendas electorales - Por Alberto Medina Méndez


Meras enmiendas electorales.

Pese a los recientes anuncios, la ansiada reforma política se ha convertido en una eterna asignatura pendiente. Se escucharon durante meses grandilocuentes discursos y una larga nómina de potenciales modificaciones que luego quedaron atascadas, como tantas otras, a mitad de camino.

Las mejoras siempre son bienvenidas, aunque ellas sean parciales. Pero se comete un grosero error cuando se desaprovechan tan alevosamente las actuales circunstancias que resultan más que favorables y se elude la posibilidad de ir a fondo con lo realmente imprescindible. Quedarse en lo superficial sin ir por lo profundo constituye una equivocación gigante.

Ya se sabe que el patético esquema de boletas de papel es arcaico y vetusto además de un mecanismo inmoral muy conveniente para los estafadores crónicos que siempre pululan en la política doméstica. Por eso era imperioso buscar variantes y adentrarse en el estudio de otras posibilidades que previeran la incorporación de tecnología para darle mayor celeridad.

Nadie duda que las "colectoras" o cualquier otro ardid similar, son funcionales a las perversas trampas de la política tradicional. Son demasiados los vicios que conviven dentro del actual régimen. Las normas deben encargarse de poner freno a estos dislates y contribuir de un modo efectivo a otorgarles mayor legitimidad de origen a los candidatos elegidos.

Los organismos que fiscalizan lo electoral deben ser independientes, pero no solo desde lo retórico, sino desde lo fáctico. Para ello es preciso precisar los mecanismos que tiendan a evitar que los intereses del gobernante de turno interfieran, de algún modo, en la genuina voluntad ciudadana.

Los dirigentes de hoy se han llenado la boca hablando de agilidad, transparencia y equidad, pero han omitido cuestiones demasiado relevantes para que esos términos se conviertan en verdaderos objetivos a cumplir suficientemente creíbles. Lo hecho hasta acá solo muestra tímidamente algo de esto, pero no exhibe una convicción profunda para lograr ese cometido.

Hablar de reforma política sin abordar cómo se financian los partidos, las campañas y las elecciones es una falta de respeto a la sociedad toda, una absoluta defraudación a la confianza de la gente. Si estos aspectos "sucios" pero esenciales de la política de este tiempo no se encaran con valentía y determinación solo se seguirá girando en círculos.

El Estado de la mano de la corrupción estructural y el silencio cómplice de las corporaciones siguen siendo la principal fuente de recursos para la actividad política. Lo hacen sin explicitarlo abiertamente, en forma disimulada, a escondidas, con todo lo que eso implica.

Quienes esperan que las cosas cambien en serio, no pretenden solo un poco de insustancial maquillaje o la implementación de algunos parches, sino que aspiran a transformaciones más trascendentes. Cuando los que asumieron la tarea de hacer los deberes como corresponde, finalmente no lo hacen, terminan pareciéndose demasiado a sus antecesores y eso no es bueno.

Todas las propuestas de modificaciones son interesantes pero queda la sensación de que son incompletas e insuficientes. Se precisa mucha más claridad conceptual, un dialogo responsable y un conjunto de propuestas desafiantes que conduzcan los esfuerzos hacia un nuevo sistema superador. No se alcanzará jamás algo definitivo, pero se debe aspirar a un nivel cercano al óptimo para no conformarse con casi cualquier cosa.

Se avanza solo en pequeños retoques que además no son consensuados. No sirve de nada hacer modificaciones con mayorías circunstanciales. Los cambios consistentes y que pueden permanecer en el tiempo, son aquellos que gozan de enormes apoyos concretos. No se debe buscar homogeneidad total en la visión, pero si es preciso que lo acordado goce de un colosal beneplácito que asegure cierta continuidad de estas reglas en el futuro.

Esto de proponer ideas aisladas, que no han sido debidamente debatidas por la sociedad y que solo fueron escasamente acordadas con una parte del arco político opositor culminan, inexorablemente, en simples apuestas por el corto plazo. Aun si se lograran los acompañamientos parlamentarios necesarios, estas cuestiones no se han madurado del todo aun y por lo tanto son solo un engranaje de una estrategia absolutamente coyuntural.

Las reformas serias no se trabajan ni se instrumentan, con esta premura, sino con paciencia e inteligencia. También se diseñan con una dosis mayor de grandeza, mirando fundamentalmente a las próximas generaciones y no a la inmediatez que siempre propone la mediocre política contemporánea.

Todo hace pensar que se está desperdiciando otra brillante ocasión para hacerlo todo mucho mejor. Esta es solo otra muestra más de que sigue reinando la improvisación, la infaltable especulación sectorial y por ello los progresos son casi siempre marginales y totalmente inestables.

Este camino que recién se empieza a transitar debería hacer una pausa para reconsiderar el esquema central que se ha seleccionado. Es preciso no solo cambiar el sistema electoral vigente sino fundamentalmente el enfoque elegido para que el resultado de este proceso no sea tan insignificante.

Existe un importante riesgo de que las desilusiones del pasado, que todas las quejas que la gente tiene en el presente se pasen por alto otra vez y sean nuevamente postergadas para una ocasión mejor que nunca llega.

Lamentablemente, todo lo que se ha sabido hasta ahora, muestra que la tan mentada reforma política en las que tantas esperanzas se habían depositado desde la ciudadanía será, al menos por ahora, solamente una interminable lista de meras enmiendas electorales.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com

El umbral de la deshonestidad. - Por Alberto Medina Méndez



El umbral de la deshonestidad.

Cuando ciertos hechos de corrupción se mediatizan y llegan a oídos de la opinión pública, con sobrados motivos, la gente se escandaliza, se indigna y no puede contener su bronca e impotencia. Esta actitud no es inadecuada en sí misma, de hecho es esperable. Pero vale la pena reflexionar profundamente acerca del verdadero trasfondo de esta reacción ciudadana.

Por momentos, diera la sensación de que la corrupción como hecho puntual no es lo que molesta, sino el contexto general, algunos pormenores y, sobre todo, el modo burdo en el que se desarrollan estas canalladas.

La gente cree que los gobernantes, en general, son corruptos. Ya no caben dudas al respecto. Esta no es una mera suposición ya que lo afirman los estudios más serios sobre el tema. No solo ocurre así en este país, sino en casi todo el planeta, aunque con visibles matices bastante diferenciados.

El ciudadano de a pie intuye que el funcionario de turno, de cualquier jurisdicción y color político, se apropia de los recursos públicos en alguna medida. Supone que algunos roban ofreciendo favores a cambio de dinero, pero también cree que los otros, lo hacen con una disimulada eficacia adueñándose de "monedas" pero bajo una idéntica y equivalente actitud.

Ese individuo, alejado de la labor estatal, lo sospecha, pero en realidad no lo sabe con precisión. Algunas señales pueden darle más asidero a sus presunciones, pero no dejan de ser tales porque los elementos concretos que confirmarían su visión no están a mano, ni son contundentes.

A la política tradicional este asunto no le preocupa demasiado. Algunos personajes se ofenden por esa exagerada generalización, pero tampoco hacen demasiado para transparentar su propia gestión. Enojarse sirve de poco. En todo caso bien valdría intentar comprender en que se basan esas impresiones subjetivas de la sociedad, y eventualmente, actuar fuertemente sobre ellas, con acciones concretas y no con discursos vacíos.

Los dirigentes tampoco hacen mucho al respecto, pero ya no por desidia, negligencia o abulia, sino porque claramente precisan de esa "oscuridad" en la administración de los recursos públicos que les resulta vital y funcional para hacer política a diario financiándose con las arcas del Estado.

Es interesante analizar detenidamente ese fenómeno de naturalización yde segmentación de la corrupción. Es increíble como se ha deteriorado progresivamente el estándar moral de la gente, moviéndose en las últimas décadas, en la dirección indeseada y a una gran velocidad.

Solo parece intolerable aquella corrupción que resulta obscena, que demuestra su impudicia sin camuflaje alguno, que ofende a la sociedad por la ostensible impunidad y la falta de decoro de sus protagonistas. Pero es importante comprender que las causas de la corrupción pasan por otro lado. Los casos más escandalosos, son solo eso, una versión agravada de lo cotidiano y por eso tal vez fastidien tanto.

Lo preocupante es que la sociedad solo condena aquellos actos de corrupción desenfrenada y no a otros de menor cuantía. Cataloga como ladrones solo a los que detentan un gran prontuario y no al resto que, haciendo lo mismo, no han sido aun descubiertos, o que por su significación económica no parecen tan trascendentes.

Claro que las proporciones tienen relevancia, pero si alguien mata a una persona de una decena de puñaladas generando una enorme conmoción por el ensañamiento y por su crueldad, eso no convierte automáticamente al homicida que asesina con un solo golpe certero, en un ciudadano inocente.

La malicia debe ser cuestionada siempre y no solo cuando alcanza cierta envergadura. Un ladrón es alguien que se adueña de lo ajeno sin su consentimiento. Ese calificativo no puede depender de la cuantía de lo robado, ni de la espectacularidad del suceso, sino de su lineal accionar.

La sociedad moderna ha incorporado ciertas costumbres y se ha adaptado mansamente a ellas. Acepta lo inadmisible como si fuera un hábito correcto. La resignación y la sumisión siguen siendo pésimas aliadas y la política lo sabe, por eso se aprovecha de esta complicidad cívica sin piedad.

Todos estos hechos de corrupción son solo la punta del ovillo. Bienvenido este instante en el que muchos de esos casos se están conociendo con lujo de detalles, pero es importante ir hasta el fondo, ya no solo para descubrir a los verdaderos "jefes de la banda" y desenmascararlos, sino para empezar a desmontar la maquinaria que permite que esto suceda casi a diario.

Desarticular la corrupción no se consigue solo encarcelando a los más renombrados delincuentes. No desaparecerán de la escena este tipo de situaciones tan fácilmente. Mutarán, se reconvertirán, buscarán otros mecanismos, pero finalmente sobrevivirán y entonces vendrán nuevas generaciones de malhechores dispuestos a apoderarse de lo impropio.

Para ser eficaces en esta dura batalla contra la indecencia, se debe ir hasta el hueso. Primero es imprescindible comprender la dinámica del Estado, su arbitrariedad y los resquicios que eso genera. La causa originaria no está en el accionar aislado de un conjunto de delincuentes, sino en la existencia y supervivencia de un sistema perversamente inmoral que ha sido diseñado intencionalmente para facilitar estos instrumentos que resultan funcionales a la política en general y, especialmente, a sus intérpretes.

Claro que hay que hacer reformas para que esto no vuelva a ocurrir nunca más. Es demasiado evidente que no alcanza con arrestar a unos cuantos, ni mucho menos con horrorizarse frente a ciertos groseros ilícitos. Pero la sociedad también debe asumir su cuota de responsabilidad e intentar hacer su parte, encarar lo necesario y modificar su elemental matriz conceptual.

Si la gente considera que quedarse con "un poco" de dinero de los contribuyentes es normal, que esas son las reglas de juego, que así fue siempre y no es tan grave, pues entonces todo seguirá exactamente igual y estos incidentes serán solo una anécdota más sin que esto haya servido para casi nada.

No existen dudas de que la política es responsable de lo que sucede pero la sociedad también es parte central de este pérfido mecanismo y tiene en sus manos la llave para lograr un cambio con mayúsculas. Solo debe replantearse el problema, operar sobre sus verdaderas causas y cuestionar activamente su actual visión sobre el umbral de la deshonestidad.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.existeotrocamino.com
+54 9 379 4602694
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Twitter: @amedinamendez


Donde las aves proliferan la gente prospera - Por Hugo César Renés


Tendencias prospectivas del análisis de los indicadores psicosociales detectados durante el año 2015 y los tres primeros meses de 2016, que fueron obtenidos mediante la explotación sistemática de los distintos medios de comunicación social escritos de alcance nacional.

1. Objeto del presente análisis

Todo proyecto político estratégico debe contener un diagnóstico sobre la situación psicosocial del país y la descripción de aquellos problemas cuya solución se debe priorizar.

La mayor utilidad que se le puede pedir a un diagnóstico psicosocial como el que proponemos realizar, es que permita prever, interpretar, solucionar, o moderar, las distintas situaciones sociales y/o políticas conflictivas que puedan presentarse en una sociedad.

En el presente documento se enuncian y describen los grandes lineamientos del cuadro de situación psicosocial que padece nuestra sociedad los que seguramente facilitarán, a partir de la evaluación participativa en las distintas etapas de decisión política (con momentos de trabajo conjunto), el análisis e interpretación de una SITUACIÓN PSICOSOCIAL PUNTUAL ( por ejemplo la situación de los jóvenes urbanos) que facilite la constitución de un ámbito de discusión y diálogo entre los distintos actores políticos, sociales, religiosos y económicos existentes a nivel nacional, provincial, regional y municipal, a fin de concluir en un diagnóstico psicosocial que no solo describa aquellas situaciones que terminan lastimando y deteriorando el tejido social, sino que a la vez permita evaluar el modo de prevenirlos y/o resolverlos, aportando además una función de enseñanza-aprendizaje útil para el planeamiento y programación de políticas psicosociales y sus correspondientes programas y proyectos, clarificando las distintas tareas que se definan como prioritarias y los responsables de ejecutarlas.

Los posteriores informes que realizaré, intentarán profundizar la investigación en los indicadores que enuncio y describo en 3., e incorporarán gradualmente, si se normalizan los informes estadísticos del INDEC y la calidad y veracidad de los mismos es irrefutable, a aquellos que por su importancia y significación emerjan con posterioridad.

2. Antecedentes

Tendencias psicosociales existentes en nuestro país.

Desde hace varias décadas la sociedad argentina viene experimentando una asincronía en los sucesivos cambios económicos, políticos y sociales, que se fueron traduciendo en tensiones sociales y crisis.

En términos generales, se estima que la opinión pública mayoritaria atraviesa actualmente una situación que fluctúa entre la expectativa y la incertidumbre que, como consecuencia de la desorganización sociocultural existente en las distintas estructuras e instituciones sociales generan a su vez situaciones de desasosiego.

La ausencia de cambios que debieran haber acompañado a la industrialización, a la democratización, y a la urbanización, han generado crisis recurrentes y acentuados desequilibrios.

Convergen a flor de piel en nuestro tejido social la inseguridad, la mendacidad, el narcotráfico, la pobreza, la impunidad, la inmigración, la migración interna y la corrupción tanto política como social, formando parte indivisible de nuestra realidad.

Sin duda, muchas son las causas que han contribuido a la actual falta de respeto a nuestras tradiciones, a sus figuras señeras y a la decadencia permanente por la reverencia a la autoridad y a la ley, entre las que debemos señalar principalmente la existencia en nuestra sociedad de una contracultura contestataria posmodernista, la relajación de los lazos de la autoridad paterna, la ausencia de disciplina en la vida escolar (que tampoco motiva, ni capacita), junto a un mercado laboral que genera desocupación y no llega a satisfacer las aspiraciones del trabajador, ni brinda oportunidades, a lo que debemos agregar como agravante, la presencia de una masa político-social “resistente” al cambio propuesto desde el Gobierno Nacional, que está poniendo en evidencia una vez más su falta de espíritu democrático y su obediencia y complicidad partidaria.

Esa enunciada contracultura contestataria, muy arraigada en muchos militantes, punteros sociales, algunos funcionarios del pasado gobierno del FPV y en políticos de izquierda, tuvo su origen en la Argentina en los años 60 y 70. Su soporte filosófico fue entonces, y es ahora el individualismo extremo. Su marco ideo político es el de una democracia hiperindividualista. Su ámbito cultural es la permisividad irrestricta y su garantía política y judicial, el garantismo. Una de sus consecuencias: LA IMPOSIBILIDAD DE FORMULAR UN PROYECTO NACIONAL CONSENSUADO CON UN IDEARIO COMÚN.

La frustración tradicional argentina configura, esencialmente, un problema de identidad nacional. 

Ello responde a que nuestro país no se ha identificado a sí mismo como tal, y esa ausencia de autoidentidad, comienza a evidenciar síntomas desintegrativos de la nacionalidad.

De lo expresado en el párrafo anterior, surge que los grandes rasgos que hoy distinguen a nuestra sociedad están íntimamente relacionados con el individualismo, la emotividad, el providencialismo, la incongruencia de estatus, junto a un predominio en la interacción social de los efectos subjetivos, más que de la racionalidad objetiva.

Las consecuencias harto visibles son el bajo nivel de disciplina social y, por consiguiente, de eficiencia colectiva (competitividad). De allí la ausencia de capacidades tanto individuales como grupales o sectoriales en aras a la anhelada meta nacional proyectada.

La ausencia de cambios sincrónicos a los que fue llevado progresivamente nuestro país, determinó una situación paradojal: bajo nivel educativo, alto grado de urbanización y un estancamiento económico. De allí la frustración imperante y lo difícil de su propia identificación.

Las áreas urbanas atraen familias enteras del interior del país y de países vecinos, que luego no pueden satisfacer sus expectativas en torno a vivienda, educación, salud, seguridad y empleo, entre otras muchas, debiendo padecer violencia de todo género, razón por lo cual a mediano y/o largo plazo, esta situación podrá generar múltiples problemas sociales.

Sabido es que Buenos Aires y el Gran Buenos Aires albergan algo más de 20 millones de personas. Este fenómeno de movilidad social horizontal constituye, en varios aspectos, un movimiento social migratorio conservador que reduce su capacidad potencial de violencia política, pero que podrá llegar a constituirse en fuente de tensión y perturbaciones tales como: endemias, delincuencia, alcoholismo, personalidades semiestructuradas con tendencia a conductas violentas, etc.

De las cifras oficiales de fines del 2015, creíbles o no, surge que el 29,7% de la población porteña y del conurbano, no ganaba el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vestimenta, transporte y educación. El grueso de esa pobreza se concentraba en el Gran Buenos Aires, donde afectaría al 35,7% de los casi 9 millones de habitantes, lo que suma a 3.192.900 personas. En el segundo cordón del GBA, que comprende a distritos como Merlo, Moreno, José C Paz, Berazategui, San Fernando y Tigre, la pobreza rondaría el 38,5%. De los 3,546.000 pobres porteños y del conurbano bonaerense, casi 900.000 son indigentes.

En el primer trimestre de 2016 según Tendencias, se habrían registrado 127.144 despidos (78 veces mayor al registrado en el primer trimestre de 2015) de los cuales un 70% habrían correspondido al sector privado, principalmente al de la construcción y un 30% al público; 8.083 habrían sido las suspensiones (16 veces más que en marzo de 2015).

Según datos estadísticos privados (UCA), el 34% de los argentinos es pobre (13.000.000) y un 6,9% es indigente (2.400.000). Según ese estudio, en el primer trimestre de 2016 cayeron en la pobreza 1,4 millones de personas, en tanto 350 mil ingresaron en estado de indigencia.

Para el IPC-Congreso la inflación interanual a marzo de este año ascendió a 35,5%; y la inflación de marzo habría sido de 3,2%, con lo que el primer trimestre habría acumulado un alza de 11,6%.

La incertidumbre es el concepto predominante del momento junto a la latencia de próximos conflictos sociales

Después del brutal ajuste dispuesto por el Gobierno, sin haber pormenorizado todavía la magnitud de la herencia recibida (por ejemplo en el área económica hay desequilibrios muy pronunciados que el común de la gente no percibe como incide en su vida cotidiana y debiera explicársele; se habla de “quiebras” y no de responsables, no se detalló el incremento del gasto previsional producido por la incorporación de gente en sucesivas moratorias que no hizo nunca ningún aporte a la caja, y lo que ello significa, y significará para la ANSES).

Es menester recordar que el estado de frustración que genera un estado de desocupación prolongada, de no es incentivada por activistas sociales a fin de generar malhumor y agitación social para destruir la paz social, produce generalmente apatía, no violencia política.

3. Hipótesis psicosocial

a. Hipótesis psicosocial retenida con indicadores sociales comentados.

Desde la perspectiva del análisis de las Ciencias de la Conducta, se estima que se fue conformando en los últimos años en nuestro país el denominado “MODELO DE PRIVACIÓN CRECIENTE” existiendo en el mismo una mala distribución del Poder, de la Justicia y del bien común.

Este modelo implica que las expectativas de numerosos grupos sociales (bienes y nivel de calidad de vida que se creen capaces de obtener y conservar) permanecen estáticas, mientras sus capacidades para adquirirlas, han disminuido significativamente.

La actual situación económica es para muchos preocupante en virtud de que sus salarios están siendo devorados por una inflación creciente; por el impuesto a las ganancias que alcanzó a muchos que antes no lo pagaban, como así también el impuesto a los bienes personales que si bien no fueron actualizados, si fueron revaluadas las propiedades y los vehículos; por el incremento de la luz, la nafta, los remedios, los productos de la canasta familiar básica, las prepagas, y próximamente el transporte, el gas y nuevamente los combustibles, colocando a la sociedad en un estado de alerta y con un humos cambiante y creciente.

El mes próximo, abril, será impactado por el incremento tarifario e impositivo, junto a una inflación que no se detiene; muchas serán entonces las explicaciones sobre esa desesperante realidad, una por cada político o funcionario que hable. ¿Soluciones?, todas a futuro y en potencial… Agua y ajo sin anestesia, mientras la crisis moral sigue provocando conductas individuales y sociales anómicas, las cuales producen una pérdida de cohesión social y ausencias de normas morales apropiadas, situación especial para un proceso de agitación y discordia social.

Nuestra sociedad es hoy diversidad, contradicción, y conflicto.

Las costumbres, la cultura, las creencias, y las instituciones sociales que se encuentran orgánicamente entretejidas, están perdiendo estabilidad social al ser alcanzadas por cambios y/o reformas sociales que van alterando sus complejas relaciones.

El conjunto de factores económicos, sociales, culturales y psicológicos que están implícitos e interactúan en la actual desigualdad social,son los que potencialmente pueden llegar a generar malestar y violencia social de todo tipo.

La presencia de ideologías, mitos o ideas-fuerza que dieron justificación por más de doce años a la gestión del matrimonio Kirchner, que dejó al fin de su mandato una gran masa social sumida en la miseria, junto a una población superflua desprovista de todo derecho que sigue siendo mantenida en la ignorancia, sobreviviendo en “villas Gueto” en donde el alcoholismo, el consumo de drogas y la criminalidad, así como su población, aumenta exponencialmente son los indicadores más descriptivos de lo antedicho en el párrafo anterior.

Al respecto, es importante destacar que la simple existencia de privaciones no basta para generar conflictos; para que ellos se produzcan es necesario que el deterioro, claramente percibido, haga intolerable tales privaciones y que asimismo esté presente un mito susceptible de transformar la desesperanza, en un futuro cargado de esperanzas en la convicción de un triunfo final.

Por el contrario, el grado de desasosiego y descontento será menor si se logra conservar lo que se tiene.

En la actualidad, se estima que los grupos sociales están tendiendo a adaptar las expectativas a sus actuales capacidades adquisitivas y proyectan las primeras a mediano y largo plazo, mientras la brecha de ansiedad se va insinuando peligrosamente.

Téngase en cuenta que los cambios violentos se producen cuando a un período de estabilidad y/o de supuesto desarrollo económico, sobreviene un período considerado como de retroceso agudo. De allí que exista una relación estrecha entre una economía en proceso menguante y la probable violencia colectiva sobreviviente.

La relación de causalidad existente entre ambas variables señaladas anteriormente es hoy explotada por algunos grupos de presión (generadores de tensión social y malhumor) que pueden verse afectados negativamente por el cambio económico y político social que propone el actual presidente de la Nación Mauricio Macri. Al respecto, la generación de campañas de desinformación y/o difamación podrán producirse con la finalidad de hiperdramatizar la situación social y las perturbaciones que ésta pueda generar en las supuestas “conquistas económicas/sociales obtenidas” durante la gestión del FPV. En tal sentido es probable que se intente motivar a sectores de la población para que éstos justifiquen la futura violencia individual y colectiva que pueda generarse teniendo en cuenta los antecedentes de este sector de la política, y la gran cantidad de armas de distintos calibres que circulan en el mercado marginal.

NO DEBE DESCARTARSE QUE ALGUNOS ACTOS DE VIOLENCIA LIMITADOS PUEDAN TENER CONSECUENCIAS PSICOSOCIALES DESPROPORCIONADAS POR EL GRADO DE IMPACTO QUE LOGREN EN LOS DISTINTOS PÚBLICOS BLANCOS SELECCIONADOS, MERCED A LA ACCIÓN DE LOS DISTINTOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA Y/O REDES SOCIALES.

En definitiva, las acciones que puedan ser promovidas desde los distintos grupos de resistencia provenientes de grupos de izquierda y del narco tráfico que asola el país, tendrán en lo inmediato efectos limitados que podrán ser exagerados en su difusión posterior (campañas de AS) por los distintos formadores de humor social. De allí la importancia de la manipulación de las imágenes.
En este aspecto no deberá descartarse la posibilidad de la irrupción de “profesionales” de la violencia para obtener mayores ventajas y explotar una de las características de nuestra clase media –considerada por quien esto escribe como una vulnerabilidad- que es su disposición EXTRAPUNITIVA (culpa a los demás de sus propias frustraciones).

Por experiencia personal advierto que las distintas campañas de AS de los grupos resistentes al cambio propuesto por el ingeniero Macri, están seleccionando a los estratos juveniles pertenecientes a las clases medias desclasadas y sectores juveniles pobres y desocupados en los que su estado de ansiedad los hace vulnerable a tal prédica.

Por el contrario, cuantitativamente hablando, el obrero manifiesta una tendencia al conformismo, una baja autoestima y ausencia de confianza para mejorar su suerte y la de su familia. Tal frustración genera una agresividad desplazada que ejerce sobre objetos y/o personas percibidas como débiles (esposa, hijos, etc.).

Es incuestionable que el estrato obrero anhela salir de su actual situación económica, pero por el momento opta por una conducta conformista.

Téngase presente que los estratos juveniles pertenecientes a las clases obreras y medias urbanas de nuestro país fueron adoctrinados e instigados a la violencia en las décadas del 60, del 70 y hasta en estos últimos 10 años.

Los valores económicos, la insatisfacción política, la corrupción y la inseguridad son los factores que en la actualidad concitan la preocupación de la población; los valores de participación política adquieren menor importancia, estimando la ciudadanía en general que la política se limita a una disputa por los cargos oficiales entre las élites políticas gubernamentales y no gubernamentales. De allí la probable distancia social existente entre el cuerpo social y sus élites políticas. En definitiva, la necesidad básica de seguridad (que incluye al valor económico) cobra prioridad en todos los sectores de nuestra sociedad, en donde lo que más interesa hoy es retener lo que se logró obtener
El sistema de salud, que debiera ser una respuesta social organizada para contribuir al cuidado y mantenimiento de la salud de la población como resultado de una armoniosa combinación de acciones públicas y privadas, atraviesa por una profunda crisis. 

Por último, el tema de la pobreza es agitado por algunos sectores y contraélites impulsados por motivaciones diversas. Al respecto, se intenta llevar al fenómeno de la pobreza a la categoría de problema social.

Algunos ideólogos y activistas están pensando que los sectores pobres deberían organizarse para promover un reordenamiento de las prioridades nacionales. Empero muchos críticos destacan que los pobres y las masas empobrecidas, constituyen hoy en la Argentina un grupo sumamente heterogéneo (jóvenes, ancianos, enfermos, etc.) resultando por tal razón, por el momento, una gestión harto difícil para poder obtener una identidad común inspiradora de la unidad grupal; por lo tanto, resulta altamente improbable, por el momento, que se logre promover una acción social generalizada.
Los sectores correspondientes a las clases medias y alta, son los que en la actualidad poseen los recursos y la experiencia de organización necesaria para preparar un movimiento que propugne un cambio social a través de la sublevación, la desobediencia civil, organización de las masas y campañas de Acción Psicológica para hostigar al Gobierno, pudiendo materializar las mismas en el momento en que el gobierno sea percibido como débil, confundido, o indeciso.

b. Temas de acción psicológica (que pueden elevar a una situación social puntual a la categoría de PROBLEMA social).

1) Percepción de la existencia de una generalizada corrupción administrativa.
2) Ineficacia del Poder Judicial en todos sus niveles.
3) Asociación estrecha entre el nivel de desempleo y pobreza generalizada y la política económica vigente.
4) Existencia de sectores sociales marginados de la democracia.
5) Actitud xenófoba respecto a los residentes legales e ilegales de países vecinos.
6) Inseguridad (robos, secuestros, asesinatos, etc.)
7) Desajustes en el sistema económico: crisis, desempleo, indicadores de pobreza y de privación relativa en alza, etc.
8) Desajustes ecológicos y sus problemas conexos: escases de vivienda, desarraigo, marginación social, proliferación de “villas miseria”, etc.
9) Desajustes transitorios por catástrofes: inundaciones, sequías, actividades volcánicas, erosión de suelos, etc.
10) Desajustes demográficos en la pirámide de edades y sus problemas conexos.
11) Desajustes en la opinión pública, ante la avalancha de denuncias de ilícitos y una política informativa mendaz, contradictoria y errática.
12) Delincuencia infanto-juvenil

4. Apreciación general

Sin crecimiento económico, un país empobrecido no tiene como salir de la pobreza y el nuestro, mantiene desde 2004 un nivel de productividad casi estanco, faltándonos tecnología y máquinas para producir más y mejor, y sobrándonos impuestos y burocracia.

Estamos atravesando una transición complicada con una economía con una infraestructura deficitaria en donde la fuerte caída de la masa salarial real, afecta fundamentalmente el poder adquisitivo del asalariado, contrayendo a su vez a la actividad economía.

De los temas de acción psicológica explorados retenemos, como factor de riesgo potencial para la seguridad interior y la imagen del actual gobierno, el posible empleo de activistas y/o de “desocupados políticos” de la reciente gestión del FPV por parte de grupos de tensión, formadores de mal humor social que, eludiendo la confrontación directa que supieron practicar en el pasado reciente por otras más sutiles, comiencen a “preparar” el terreno aprovechando la inmensa capacidad de infiltración, de penetración y de mimetización en las distintas estructuras del Estado que han tenido y tienen, para avanzar política e ideológicamente a fin de acumular fuerza primero, y formar a la OP después, manipulando (teatralizando) las distintas realidades psicosociales locales y/o regionales, para convertirlas en caminos de ida y vuelta, creando de ese modo condiciones que les permitirán retroalimentar el plan de AS en cierne, y manejar la realidad psicosocial de zapa, desgaste y desprestigio del actual gobierno en curso.

Se habla hoy de modificar la edad jubilatoria y el sistema de reparto, del cual se privatizaría una parte; se habla del alto costo laboral argentino… mientras se incrementa el desempleo, el trabajo informal, las tarifas de luz, gas, agua, teléfono, combustibles y transporte que deben afrontarse con el “salario viejo”

Se derrumba el empleo fundamentalmente en la industria de la construcción (madre de industrias) que comenzó el año 2016 con los peores resultados de la última década; el promedio de ocupación cayó un 4,5% frente a diciembre y del 5,5% contra el primer mes de 2015.
En el primer trimestre los bienes acumularon un alza de 11,2%, mientras en los servicios fue de 12,4%; en términos interanuales, ambos rubros subieron 37,1% y un 33,1%, respectivamente

Lamentablemente, por el momento, no hay ninguna señal de recuperación en los niveles de empleo (acumula en los últimos 3 meses un descenso del 13,6%), lo que explica también el nivel de estancamiento en los niveles del salario del sector

Golpeadas por un menor poder adquisitivo, las ventas en marzo, contra marzo de 2015, se redujeron un 5,8% (CAME), lo que permite suponer que, producto ese enfriamiento del consumo la inflación podrá bajar en el segundo semestre (¿recesión?)

Lo descripto hasta aquí permite presuponer que en breve no solo podrá aumentar la conflictividad social y la desconfianza en las instituciones políticas, sino también complicar la gobernabilidad del país

Fenómenos de marchas callejeras, concentraciones y tumultos, huelgas prolongadas y hasta atentados con armas y explosivos, podrán producirse aprovechando las vulnerabilidades preexistentes, fortaleciendo la convicción de que la inflación, la desocupación, la pobreza, la inseguridad y la corrupción, no podrán ser controladas por las autoridades de Cambiemos (PRO). En este aspecto, se considera importante evaluar cuales pueden ser los conglomerados urbanos que mayores vulnerabilidades presentan y cuáles son los grupos de tensión que habiendo sido desplazados por la actual política de Mauricio Macri, puedan estar en aptitud de construir un frente popular de resistencia y dotarlo de una dinámica reaccionaria que le permita ejercer la violencia con significativa intensidad para sembrar la duda y el escepticismo en relación a quienes hoy nos gobiernan (vacío de poder) y conseguir el apoyo de la ciudadanía con vistas a las próximas elecciones legislativas para recuperar los espacios políticos perdidos recientemente

5. Conclusiones

a. Los indicadores psicosociales están revelando que el país padece una situación de crisis economica-social muy profunda, en la cual el dinamismo vital y la capacidad funcional de la sociedad argentina se están reduciendo peligrosamente, no pudiendo el país responder con eficacia, a las exigencias de cambio que impone el actual nivel de civilización.
b. Los indicadores de la inteligencia psicosocial dinámica, es decir, recientes y actuales, permiten definir ciertos espacios ya vulnerados por la situación de crisis descripta que engloba a los factores de índole económico, político, social e institucional.
c. Como se comprueba a través de los indicadores específicos: pérdida de vigencia de la tradición, debilitamiento del sistema de valores derivados de la cultura idiosincrática, desactivación de los controles sociales, conducta social errática e imprevisible de los individuos, nuestra sociedad se ha tornado errática y anómica.
d. El desorden estructural (desorganización social) está quitando a la sociedad argentina condiciones para su afirmación, a la vez que la anomia generalizada, determina la disminución de la valía de las élites, mientras que los nuevos valores que emergen de las distintas capas sociales, no hallan su lugar funcional.
e. Semejante disgregación cultural se evidencia, sobre todo, en el hecho de coexistir tras generaciones que no comparten un común de valores. Cada una de dichas generaciones posee su propia percepción del descrédito de las instituciones, como así también el fracaso de las elites.
f. Los políticos son denostados sin diferenciar partido, haciéndolos responsables del deterioro de la calidad de vida de la sociedad. Este malestar, que en algunos casos ya se ha transformado en desprecio, afecta a los tres poderes del Estado como a sus instituciones por igual.
g. La marcada movilidad social descendente que padece la clase media argentina, se traduce en ansiedad, tensión, desorganización de las relaciones del grupo primario, junto a una manifiesta frustración y desasosiego.
h. Es esta clase media desclasada la que tiene viva y lúcida la conciencia de clase, la que comienza a dar signos de agresividad al igual que los desocupados. El estado de “insoportación” (neologismo de Flaubert) es evidente, en razón de que percibe con mayor intensidad la sensación de injusticia social, pudiéndose constituir en la clase social capaz de sublevar y organizar a las masas empobrecidas.
i. La situación social imperante impide superar los antagonismos de grupos sociales que se exacerban y descontrolan, convirtiéndose en fuerzas anárquicas de presión, las que acentúan el clima de disociación social y anomia.
j. Los indicadores prefiguran en el mediano plazo una situación límite provocada por la inercia de la desorganización social.
k. La “presión” de los sindicatos comenzará a profundizarse en las próximas discusiones paritarias dentro de las cuales estarán presente el impuesto a las ganancias y a los bienes personales (incluso en los gremios próximos al gobierno) lo que podrá provocar una ola de paros y movilizaciones en demanda de mejoras
l. En lo económico, la percepción general es la de un permanente esfuerzo laboral totalmente
estéril sea cual fuere la explicación o justificación que se le pretenda dar a la masa laboral, la que a pesar de tener un trabajo estable, su sueldo no le garantiza poder satisfacer sus necesidades básicas, viviendo debajo del nivel de pobreza (es la nueva clase social que está surgiendo, más conocida como “los trabajadores pobres”)
m. De mantenerse o acrecentarse el clímax psicosocial en ciertas áreas geosociales y de no mediar políticas distensivas, no deberá descartarse la irrupción de perturbaciones sociales. La intensidad de la violencia generada dependerá, en definitiva, de la influencia desarticuladora que posea la estabilidad económica percibida por amplios sectores de la población, que logre mermar la brecha de ansiedad existente.
n. Otra consecuencia que seguramente podrá afectar al vector político emergente, es que serán las nuevas figuras electas las primeras “víctimas” de una realidad social que rechaza como tabúes los compromisos políticos. Si a esta situación de por si problemática, le añadimos una movilidad social descendente en el entramado social de las clases medias (que incluyen al sector especializado obrero), la situación tenderá a agravarse por el desplome resultante que produce el llamado “DESCLASAMIENTO”, fenómeno este más peligroso para el orden establecido que el que puede generar un sector marginal de expectativas limitadas
o. La acción de líderes políticos, religiosos y algunos “agitadores” o activistas “RESISTENTES” bien instalados, encuentran en la actual situación social descripta una vulnerabilidad fácil de explotar a través del efecto demostración, para convertir los deseos de la gente en necesidades. En este sentido, los medios de comunicación masiva y las redes sociales podrán desempeñar un rol eficaz para potenciar la situación de privación y el “mal humor social”
p. Desde una perspectiva psicosocial, se advierte un ahondamiento de la brecha existente entre las aspiraciones, las promesas electorales y las realizaciones efectivamente percibidas por amplios sectores de la población. Dicha situación frustratoria se enmarca dentro de un contexto cultural que describe, en términos generales, la existencia de condiciones para la cristalización de una situación pre revolucionaria (cambio social)
q. Cambiemos está en condiciones de instalar nuevos criterios de excelencia en la política, no exentos de dificultades, debiendo definir con quienes acordará para llevarlos a la práctica y RECUPERAR, REIVINDICAR, y DEVOLVER el sentido más noble y legítimo de la actividad política, recuperando de esa forma la confianza de la ciudadanía en el rumbo elegido

6. Probable evolución

a. Para que nuestro país recupere el anhelado crecimiento sostenido, harán falta reformas económicas (que involucren seriamente al empresariado nacional y al extranjero en ese esfuerzo), institucionales (fundamentalmente en el área de la seguridad social y educación) y legales sustanciales
b. El Gobierno deberá imponer un orden social y lograr que la ciudadanía lo acepte y se subordine a ese orden, el que seguramente permitirá construir una argentina MODERNA, TECNIFICADA, CIENTIFICISTA, confiada en la calidad y capacidad de su capital humano y en la consolidación de sus Estados provinciales.
c. De no disponerse en lo inmediato de políticas distensivas exitosas para cambiar el humor social, no deberá descartarse la irrupción de perturbaciones sociales de distinta gravedad. La intensidad de la violencia producida o la no aparición de la misma, dependerá exclusivamente de la influencia desarticuladora que tengan las medidas que adopte el Gobierno para tal fin.

DEBEMOS TENER EN CUENTA QUE NOS ESTAMOS MOVIENDO SOBRE EL CRÁTER DE UN VOLCAN EN CUYO FONDO, LAS LENGUAS DE LAS LLAMAS QUE PUEDEN DEVORAR LA PAZ SOCIAL Y LA ESTABILIDAD DEL ORDEN, TOMAN DÍA A DÍA MÁS ALTURA…

Bella Vista, 30 de marzo de 2016

Hugo Cesar Renés

Desechar las convicciones - Por Alberto Medina Méndez


Parece que los principios ya no importan mucho a la hora de hacer política. Al menos eso es lo que surge al observar lo que hace la inmensa mayoría de los dirigentes cuando debe fijar posturas y brindar discursos en público.

Queda en el aire esa sensación de que las decisiones se toman en base a un conjunto de conveniencias circunstanciales, a un pactado intercambio de beneficios mutuos y siempre de la mano de ocultos acuerdos que la gente desconoce, no por azar, sino por expresa voluntad de los protagonistas.

La política sigue siendo una actividad de escaso prestigio. Las acciones poco transparentes de quienes la ejercen no ayudan demasiado. La gente percibe que los que hoy opinan de una manera, mañana pueden hacerlo de un modo diametralmente opuesto, sin siquiera sonrojarse.

Debe quedar en claro que cambiar de parecer no es un pecado. De hecho, puede ser el síntoma de una meritoria evolución y sinónimo de una gran honestidad intelectual. Cuando una visión sobre la realidad es cuestionada y los argumentos que sostienen esa crítica tienen suficiente sustento, pueden dar paso a una idea mucho mejor, superadora y con mayor fundamento. En esa circunstancia, ese gesto de reemplazar opiniones debe ser aplaudido.

Se requiere, para eso, de una colosal capacidad para dudar de lo que se ha dicho siempre y estar dispuesto a someter las propias miradas al complejo desafío de una interpelación constante frente a otras ideas, contrastándolas con nuevas perspectivas e interpretaciones diferentes y originales.

Lamentablemente, esto se verifica con mayor frecuencia en los ámbitos científicos y académicos, que en el mundo de la política, donde la hipocresía, la versatilidad y el cinismo parecen ser, no solo moneda corriente, sino una virtud en el desempeño de esa tarea.

Cuesta comprender la falta de escrúpulos de muchos dirigentes que con la misma potencia que sostenían hoy una visión, luego reniegan de ella. Vale la pena insistir en esto de que el problema no pasa por cambiar de posición frente a un tópico cualquiera, sino en la escasa dignidad para aclarar los motivos de esa revisión, que pudiendo ser genuina, se desacredita ya no por la eventual mutación, sino por la inocultable ausencia de explicaciones.

Mucha gente se indigna frente a este tipo de montajes burdos, excesivamente habituales en la política contemporánea. Pero no menos cierto es que estas mismas sociedades no han tenido la osadía suficiente para repudiar con determinación estas acciones que tanto critican por lo bajo. La queja aparece por poco tiempo, en el intercambio superficial entre amigos, pero luego se olvida rápidamente con preocupante displicencia.

Ya se sabe que lo que no tiene costo político para un dirigente, lo que no implica una caída en sus posibilidades futuras, termina convirtiéndose en un estímulo. Es bueno comprender que en países como estos, ese tipo de imposturas se reiteran hasta el cansancio, cíclicamente, justamente porque la sociedad las pasa por alto borrándolas de su registro.

Todo esto también ocurre como consecuencia de un premeditado proceso de vaciamiento ideológico que se ha vivido en las últimas décadas con mayor impulso, bajo el paraguas del endiosado pragmatismo.

Los partidos políticos que se han ocupado expresamente de hacer una apología de la flexibilidad de sus creencias han generado deliberadamente este fangoso terreno que les resulta muy cómodo porque pueden decir lo que sea sin costo alguno y cambiar de visión con total maniobrabilidad.

En los países más serios, con mayor gimnasia cívica, los partidos promueven un conjunto de ideas, se identifican con ciertos preceptos y la gente sabe que esperar de ellos frente a cada tema planteado. Sus posturas no son sorpresivas y el margen de ductilidad se utiliza solo para cuestiones instrumentales, pero no para abandonar los principios básicos.

Mientras se siga idolatrando a los pícaros, mientras se continúe con esta detestable práctica ciudadana de apoyar a personas despreciables, los resultados serán estos y habrá que soportar esta maldita inercia.

La política actual prioriza solo sus intereses. Hace acuerdos a espaldas de todos, canjea favores personales, ofrece ventajas sectoriales y privilegios de casta. Esa volubilidad le resulta tremendamente funcional y cuenta con la complicidad de una irresponsable ciudadanía que avala ese esquema porque prefiere no apegarse a una escala de valores tan inquebrantable.

Nadie ha "recuperado la capacidad de reflexionar, ni de decir lo que piensa". En todo caso, sería más apropiado reconocer que hoy resulta conveniente hacer esto, decir eso y borrar con el codo lo que se escribió con la mano. Es solo una muestra de la perversidad de un sistema, del descaro de una generación de políticos y de una sociedad que tiene mucho que replantearse, porque no solo ha votado a personajes como esos, sino que aprueba a diario, tal vez sin darse cuenta del todo, este tipo de conductas que no son aisladas, sino que forman parte de su inalterable escenografía.

Muchos repiten hasta el cansancio aquello de que "la política es el arte de lo posible", y utilizan esta frase para justificar su eterna adaptabilidad y sus ambiguas posiciones. Que estos episodios se hayan naturalizado más allá de lo deseable no los convierte, de modo alguno, en éticamente correctos.

El presente no es fruto de la causalidad. Buena parte de lo que sucede tiene que ver con lo que se hace mal y la clase política no es la excepción a la regla, sino en todo caso, una prueba irrefutable de la decadencia moral de una sociedad que, en su vida diaria, funciona de idéntico modo, con un doble estándar, reclamando a los demás un status moral que no se pide a sí misma. No solo la política hace siempre lo que más le conviene. Muchos individuos también han caído en la tentación de desechar las convicciones.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com


Le pregunto a nuestra señora de los ojos cubiertos - Por Hugo César Renés


Ahora que empezó a desperezarse, me permito preguntarle a nuestra JUSTICIA si pudo saber:

¿Quién se quedó con el dinero que se robaron de los fondos de la Presidente para su viaje a Medio Oriente ? (586.000 dólares!!! ).

Supongo que sabrá quiénes son los propietarios de las 1700 pistas clandestinas que hay en el país y quiénes son los que la utilizan mediante el apoyo de las FFAA y su red de radares para controlar el espacio aéreo??

Obviamente tendrán un profundo conocimiento de nuestras fronteras laxas que nadie controla, porque somos un verdadero colador para el trafico de drogas y armas… Alguna opinión al respecto tendrá o deberá tener.

Tendrá detectado e investigado al ex secretario Jaime y sus viajes a Venezuela. ¿Cuándo lo llamará a declarar? ¿y los negocios con la Venezuela del fallecido Chavez? ¿ y la desaparición del Fondo Fiduciario para garantizar el intercambio de 100 millones de dólares?

Sabrá nuestra señora de los ojos tapados quién cargó los 944 kilos de cocaína en la base de Morón y los 740 kilos de Cocaína que se encontraron en la Estancia del Diputado que el partido peronista defendió celosamente?

¿Habrá investigado a Marcelo Ferreyra?. ¿Habrá aclarado el tema del camión blindado y los policías muertos?. ¿Y el asalto al Banco ?, ¿y el robo de las cajas de seguridad ?, ¿y el tema los barrabravas contratados como fuerza de choque para reprimir disidentes?, ¿y el acoso brutal e invasión de la privacidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble en su guerra con los medios no adictos? ¿Y el 82 % móvil para los jubilados?; ¿y la inseguridad en la Provincia de Buenos Aires ? ¿Y el tren bala ?... ¿Y los 20.000 millones de inversiones chinas? ¿ y los trenes que se compraron a España y Portugal que se siguen oxidando en Tucumán y/o en los Talleres de Buenos Aires?. ¿Y la empresa aérea estatal que nunca voló (supo tener más de trescientos funcionarios, pilotos y azafatas pero nunca tuvo aviones?

¿Habrá tomado debida cuenta de los numerosos fallos de la Justicia que el gobierno del FPV no obedeció? ¿y que hizo entonces ¿Y la gran mentira del INDEC que nos quiso vender que no teníamos inflación, ni pobres?

Obviamente podrá explicarnos que pasó en Skanska y quienes fueron los responsables, y los Millones del Anses que se "gastaron (no se invirtieron)" en fútbol para todos"? Y el resto de los dineros del Anses que se "gastan y no se recuperan " para los reales destinatarios los Jubilados"?

Señora de los ojos cubiertos, ¿podrá explicarme qué pasó con la valija de Antonini Wilson y la bolsita de Felisa Miceli con $$ y dólares que se olvidó en el baño del ministerio de economía?; ¿ y la función de Felisa como Auditora de los fondos oficiales destinados a Madres de Plaza de Mayo? ¿y los cheques sin fondo firmados por estas abuelas? .

¿Qué pasó con Julio Cesar López ? ¿Y la muerte de la mujer del hijo de Moyano? ¿Y los casinos de Cristóbal López? ¿Y el rey de la efedrina?; ¿y los colombianos muertos en el shopping, quiénes fueron los responsables? Y los fondos de la provincia de Santa Cruz depositados en el exterior y sus intereses? ¿Y los sobreprecios que se pagan por Obras Públicas hechas a los empresarios amigos?; ¿Y las absolutamente extraordinarias rentas, muchísimo más de lo que le pagan a Ud. o a mí, que perciben los Kirchner por el alquiler de sus numerosas propiedades (alquiladas a firmas contratistas del Estado) y sus plazos fijos bancarios, en bancos estatales, a tasas diez veces superiores que al resto de los mortales?

Podrá explicar la JUSTICIA la responsabilidad de los Schocklender (su Ferrari, sus yates ) y de Hebe Bonafini, en el programa “Sueños compartidos” y sus casitas incompletas de telgopor que nos costaron más que una mansión en zona Norte y nadie puede explicar donde están ni cuántas son?

¿Y los subsidios de la Oncca a empresas truchas ? ¿y el incendio en las oficinas del Dr. Oyarbide? ¿Y la desaparición o robo de los archivos incriminatorios en poder de la Dra. Ocaña, ex Ministra de Salud de la Nación, que probaban las maniobras de las mafias de los medicamentos con las Obras Sociales Sindicales?

…Y mis dudas siguen señora, igual que mi desconocimiento

En azul y blanco, 
Hugo Cesar Renes

La codicia como sinónimo de ineptitud - Por Alberto Medina Méndez



La codicia como sinónimo de ineptitud.

Cuando se trabaja con esmero, se pueden lograr brillantes resultados. El corolario de la tarea bien hecha, de la capacidad de resolver los problemas de la sociedad en el marco de un mercado competitivo, de satisfacer necesidades de un modo óptimo, muchas veces permite generar riquezas.

En cambio, en el ámbito estatal, el único modo de acumular mucho dinero es apelando a la corrupción. Los salarios en el sector público pueden ser inclusive elevados, según la posición que se ocupe, pero jamás se comparan con las significativas ganancias que se pueden lograr en el sector privado.

Sin embargo, en estos países, en el ranking de hombres más acaudalados, invariablemente aparecen dirigentes políticos que ostentan fortunas sin ningún pudor. No es necesario abrir una investigación judicial para darse cuenta de que esos dineros se han logrado recurriendo a negocios espurios.

Nadie puede acumular tantos recursos, en un cargo público con su salario formal. A lo sumo, siendo austero y administrándose muy bien, puede llevar adelante una vida acomodada pero jamás tan ampulosa como la que se le conocen a tantos personajes siniestros por estas latitudes.

La mayoría de los analistas intentan explicar el flagelo de la corrupción enfocándose en sus causas y consecuencias, pero tal vez valga la pena detenerse un poco en comprender como funcionan sus protagonistas.

Es posible entender, aun sin compartir sus criterios, la actitud de algunos que creen que su llegada a las oficinas públicas se constituye en su gran oportunidad para hacerse ricos. Ellos toman esa ocasión como la gran chance para salvarse. Saben que esa circunstancia durará poco tiempo y que si hacen negociados pueden cambiar su situación actual para siempre.

Es evidente que no tienen escrúpulo alguno y que les importa muy poco su eventual desprestigio personal. Algunos apuestan a pasar desapercibidos y que nunca nadie registre sus andanzas, pero su destreza para el disimulo es invariablemente efímera. Tarde o temprano terminan desplegando un patrimonio que jamás podrán justificar.

Indudablemente, su descredito no los incomoda tanto. En su escala de valores disponer de dinero es más relevante que su propia honra. Los tiene sin cuidado lo que opine la sociedad sobre ellos, ni siquiera lo que sus amigos y familiares piensen o la indigna herencia que le dejarán a sus hijos.

Una arista que no se analiza con suficiente profundidad es la otra cara de esa actitud lamentablemente tan cotidiana, de ir por lo ajeno sin pudor alguno, de quedarse con el fruto del esfuerzo de otros, y hacerlo con el descaro y la impunidad que tantas veces se ejercita sin recato.

Ese corrupto que utiliza su poder circunstancial en el Estado, para apropiarse del dinero que no le corresponde, no solo es un delincuente que infringe leyes y un inmoral por su ausencia de principios éticos.

Este individuo, es un incapaz, alguien que no dispone de ninguna habilidad, ni talento, para generar una riqueza legítima y bien merecida. Su valoración sobre sí mismo es muy limitada, casi nula. El no se cree apto. Sabe que no podrá desarrollarse por sus propios medios y el único camino que le queda para lograr su meta es saquear, sin contemplaciones, a los ciudadanos.

Ni siquiera tiene el coraje de los malhechores que le quitan todo a la gente a cara descubierta. El corrupto es un ser mucho más despreciable aún, porque además de sus burdas acciones diarias, es un cínico sin límites porque habla de la corrupción, como si él no fuera parte esencial de ella. Utiliza palabras como "honestidad" y "transparencia" en su lenguaje habitual, y lo hace a sabiendas de su real comportamiento, lo que lo convierte en un personaje mucho más repugnante.

La corrupción es un fenómeno aberrante, pocas veces combatido con inteligencia. La sociedad supone que solo se trata de elegir a los honestos, sin comprender el complejo entramado estructural que ha sido pergeñado por algunos para que cualquier energúmeno ignorante se aproveche de esas enormes grietas instaladas deliberadamente en el sistema.

Se podrán minimizar los hechos como estos, pero no se eliminarán de raíz hasta que no se logre desmontar el desmesurado tamaño del Estado, la eterna discrecionalidad de sus decisiones y su sombrío accionar.

En ese contexto, seguirán desfilando nefastos personajes por la vida política, sin distinción ideológica ni partidaria. Pero es trascendente entender que los corruptos, no solo son detestables sujetos que se apoderan de lo impropio con absoluta hipocresía, delincuentes de guantes blancos que se aprovechan de la gente, sino también personas que no valen la pena, que no tienen ninguna aptitud y cuya autoestima está por el suelo.

Ellos han elegido voluntariamente el camino del mal, el más humillante de los senderos. Legarán a sus hijos una inmensa fortuna a cambio de que convivan con la pesada carga de sus apellidos. Su patrimonio es la prueba más irrefutable de su absoluta impericia. Ellos solo pueden obtener dinero robando. Jamás podrán ufanarse de haber construido un imperio genuino, ni sentirse orgullosos de su esfuerzo. Es probable que no tengan remordimientos, ni se arrepientan nunca, pero la sociedad jamás los respetará, ni les dará reconocimiento. Su codicia es sinónimo de ineptitud.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com

La distorsión sistemática - Por Eduardo Juan Salleras


Por qué seguir
LA DISTORSIÓN SISTEMÁTICA
Por Eduardo Juan Salleras, 28 de marzo de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

La distorsión comercial y productiva de los últimos 12 años fue tan catastrófica que en este momento nos asusta entender la realidad y aceptar como óptimas algunas medidas que parecen apocalípticas.

Hoy vemos en el mercado internacional un valor de la carne vacuna que jamás hubiéramos soñado. Recuerdo cuando tiempos “ha” anhelábamos entre 0.80 y un 1 dólar por kilogramos de novillo. Hoy estamos un 80% arriba de ese precio. Deberíamos estar contentos.

La carne tiene en los mercados mundiales precios muy atractivos, al punto de crear aún mayores expectativas a futuro.

Claro, en la última década hemos perdido un importante porcentaje del stock ganadero, tal vez un 30%, lo que podrían ser, a la sazón, los saldos exportables.

Con el trigo pasó algo parecido, metieron mano desde el Estado los burócratas todopoderosos, desalentado la siembra de un cultivo clave para la alimentación. Bajó entonces de forma drástica la superficie del cultivo.

La Argentina fue llamada en su momento el granero del mundo, casualmente por su producción de trigo, no de soja.

Somos conocidos mundialmente por nuestra carne y no por los derivados de esa oleaginosa.

Todo llevo al monocultivo, dejando atrás al maíz, al trigo, a la ganadería para carne y a la lechería.

Además, deberíamos sumarle a los efectos de la distorsión comercial y productiva, a las economías regionales, en las que hemos visto repetidas veces en estos últimos tres períodos de gobiernos, a productores tirar frutas, o en su defecto, dejarlas en los árboles porque la cosecha era más costosa que su valor comercial.

Si debiéramos buscar una cara visible de semejante crimen de leso desarrollo, a todos se nos figuraría la de Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior por aquellos tiempos. Su abuso de autoridad llegó al punto de sobrepasar sus atribuciones a otras secretarías e incluso ministerios, haciendo desastres a su paso. Todo lo que tocó, lo arruinó.

La ignorancia combinada con la soberbia, es el peor cóctel, y si a ello lo condimentamos con fanatismo y militancia, se logra el subdesarrollo, el retraso, al que nos condenaron, incomprensiblemente, los últimos tres gobiernos sufridos.

¿Cuál fue la excusa? La equidad, la igualdad… bla, bla, bla. Los pobres siguieron siendo pobres. Alguno de ellos convencidos por el relato que su condición era digna…

Fui a comprar un kilo de helado apenas llegué a Buenos Aires. Vaya sorpresa, lo que había pagado $ 130.- en tan sólo 4 días, valía $ 150.- Igualmente es muy rico y barato. De todas formas le pregunté al dueño el porqué del cambio. Y me dio razones de costos, y está bien. Entonces, le dije: - Ojalá yo hubiera podido hacer lo mismo con mi negocio productivo: la leche. Y le conté los tremendos problemas que está viviendo el sector gracias a esa política de deformación de precios durante los últimos años, al punto que no le veo salida inmediata, y de no ser así urgente, difícilmente se pueda frenar la liquidación diaria de cientos de tambos en el país.

El muchacho me dijo que nunca entendió a los productores agropecuarios porque siempre se quejan y nunca cierran, siguen trabajando. Para colmo yo le conté que para mí, y a mi edad, me convenía bajar la persiana y alquilar todo. – Entonces, ¿por qué no lo hace y deja de perder plata? Me dijo. No entendía el sentido de insistir, más cuando supo por mí que un litro de lechera entera, la pagaban $ 2.60 el litro. Se quería morir. Me dice: - Yo, en cuanto empiece a perder plata con esto, cierro y me dedico a otra cosa. No lo entiendo a Ud.

- Para que me entiendas te voy a contar algo. Hace un mes y medio, un tornado me destruyó todo y tuve que cerrar, dejar de producir a la fuerza. Era el momento y la excusa justa. No tenía nada que reprocharme. Cerrar porque la desgracia se llevó años de esfuerzo. Y reconozco que la idea era tentadora. Si bien tenía el derecho absoluto de justificar antes mi fracaso por culpa de las políticas anti productivas de Cristina, Moreno y Echegaray - hubiera sido justo y de mayor efecto que un huracán - la brutalidad climática caía en el momento indicado y sumado a lo anterior, qué más… Sin embargo, luego de secar mis vacas, de limpiarme el polvo del revolcón… pensé, nada ni nadie me va a obligar a retirarme… eso solamente va a pasar cuando yo lo decida, porque esté harto, o tan sólo pierda el interés necesario para seguir o… la muerte me diga, sin reproches, hasta acá llegaste.

El muchacho me miró fijo al momento que meneaba la cabeza, suavemente, de arriba abajo, diciéndome: - No me cuente más, no me cuente más, ahora los entiendo a los hombres de campo.

Y me fui caminando a casa, despacio, no tenía ningún apuro, llevando en una mano mi bolsita de helado. Quizás hablando solo y sonriéndome por lo que había dicho el dueño de la heladería, pensaba: pobre muchacho… él no sabe que son pocos en el campo tan locos como yo.

EJS

La verdadera discusión de fondo. - Por Alberto Medina Méndez


La verdadera discusión de fondo.

La política contemporánea invita permanentemente a encarar debates que son absolutamente periféricos e intranscendentes, que tienen la intención de ocultar contenidos de mayor magnitud. No importa cuál sea el tema que propone la coyuntura. Invariablemente todo gira alrededor de lo mismo.

Lo concreto es que el gasto estatal está totalmente desbordado. La sociedad pretende que el Estado lo haga todo, barato y bien. Eso requiere de recursos que no son inacabables. En ese contexto, la disyuntiva central pasa por definir a quienes saquear en cada ocasión.

Vale la pena recordar que los gobiernos se alimentan de tres únicas fuentes y por más creatividad que se le imprima a este dilema, serán los impuestos, el endeudamiento o la emisión de dinero, las únicas alternativas a las que pueden recurrir los que conducen los destinos políticos de la comunidad.

Se podrán buscar atajos, se utilizarán ardides, se encontrarán inclusive métodos para dilatar los impactos, pero inexorablemente la cuenta algún día se paga. Las vivencias dan testimonio de que cuanto más retorcido es el artilugio, desenredarlo resulta, a su vez, mucho más engorroso.

Esta es la radiografía de muchas sociedades que han intentado hacer del gasto estatal un mecanismo flexible, capaz de soportar cualquier dislate, sin advertir que han fabricado una verdadera "bomba de tiempo".

Esa intrincada construcción no resiste más y administrarla con sensatez parece casi imposible. La clase política ha decidido no dar la mala noticia. Es por eso que siguen hablando del Estado como un ente mágico que todo lo puede y que es capaz de brindar múltiples soluciones a los problemas.

Tal vez sea el momento de empezar a admitir que ese discurso está repleto de repetidas falacias y absurdas mentiras. El Estado no puede siquiera resolver los asuntos más elementales, esos que le dieron nacimiento en el origen de las sociedades organizadas.

La Justicia ya no goza de ninguna respetabilidad y los ciudadanos saben que su seguridad personal, depende más de las acciones preventivas que encara cada individuo que de la protección del las leyes. El Estado no aborda sus funciones esenciales con eficiencia. No puede ocuparse siquiera de lo menos, por lo tanto tampoco puede hacer bien el resto de esas misiones que la ciudadana, en un acto de candidez e ingenuidad, le encomienda.

Claro que la política miente cuando dice que puede hacerse cargo de esos nobles objetivos. El Estado moderno no puede garantizar ni seguridad ni justicia, pero tampoco es eficaz a la hora de educar o curar, mucho menos puede ser empresario o administrar algo más complejo con cierto criterio.

Es tiempo de entender que los dirigentes han ingresado al círculo vicioso del embuste eterno, solo porque no han reunido el valor suficiente para confesar que el sistema que ellos defienden ha colapsado y es ingobernable.

Es importante aceptar que la mayoría de ellos, también, siguen en esa inercia crónica porque existe una sociedad que prefiere la ceguera y la inocencia a la verdad, esa que se verifica en la propia experiencia empírica.

Es más fácil delegar responsabilidades que asumirlas como propias. Será por eso, probablemente, que los ciudadanos siguen buscando a quien endilgarle la tarea que ellos mismos no desean tomar en sus manos.

No se trata de defenestrar a la política y convertirla en la única responsable de todas las calamidades de esta era sino, en todo caso, de comprender que parte de este desatino permanente le toca a cada uno en este juego.

La política debe ser el instrumento para transformar la realidad. Pero es vital distinguir entre su potencial, lo que se puede esperar de ella y su dramático presente, diferenciando lo que debería hacer de lo que hace.

La dirigencia actual ha elegido obedecer a la sociedad, intentando ser consecuente con sus demandas, por eso solo dice lo que la gente quiere escuchar. Son los ciudadanos los que parecen estar muy confundidos al creer que lo que el Estado gasta nace del aire, al punto que muchos se han convencido de que si los políticos dejan de robar, el dinero es inagotable.

La corrupción es mala y no debería ser tolerada jamás, en ninguna de sus formas. Pero es muy ingenuo creer que si el gobierno fuera honesto le sobrarían los recursos para hacer todo lo que la gente pretende.

Como en la vida misma, se precisa comprender que las necesidades insatisfechas son ilimitadas pero también que los recursos son siempre escasos. En definitiva, solo se trata de asignar prioridades y eso implica, irremediablemente, dejar de lado ciertas cuestiones para privilegiar otras.

Mientras no se comprenda esta lógica básica, se seguirá tropezando indefinidamente. En esto, todos son responsables. Primero los líderes por no plantear con franqueza la verdad, aunque sea políticamente incorrecta, pero también la ciudadanía que, a estas alturas, ya no puede alegar ignorancia.

Se puede seguir debatiendo sobre las circunstancias emergentes del presente, sobre si es mejor crear nuevos impuestos o aumentar los existentes, emitir a mansalva o endeudarse como tantas otras veces en el pasado, pero más tarde o más temprano, habrá que enfrentar la verdadera discusión de fondo.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com

ESTOY CONTENTO PERO NO EUFÓRICO - Por Eduardo Juan Salleras


Satisfecho y preocupado
ESTOY CONTENTO PERO NO EUFÓRICO
Por Eduardo Juan Salleras, 24 de noviembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

¿Estoy contento? Sí lo estoy, pero no eufórico.
Hay algo que evita una alegría total.

Creo que al final a la mochila la dejaré a un lado y con ella el lastre de 12 años pesadísimos, porque desde el primer momento me di cuenta del grave error que se cometía en nuestra vida cívica. Estoy hablando incluso del derrocamiento de De la Rúa. No es bueno hacernos los distraídos con semejante desastre posterior.

Evidentemente la sociedad argentina es fácil de hipnotizar, es por ello que sufre de encantamientos permanentes, rindiéndose mansamente – o por dinero – a cualquier barrabasada.

Así acontecieron los hechos durante más de una década, tristes para las instituciones de la República. Al relato se entregaron por convicción o por interés, desde aquellos que hoy de la nada son millonarios, hasta algunos que se contentaron con solo comisiones o cargos rentados a cambio de no tanto, sin la más mínima exigencia de intelectualidad o de mérito.

Lo curioso, dentro de todos éstos alucinados, que algunos frecuentan la vida de la inteligencia, de la letras o la filosofía, a quienes considero cómplices directos de éste enorme fraude que se llevó a cabo desde 2002 hasta la fecha, en contra de la sociedad argentina.

¡Cuánto daño puede hacer la mentira! Con el sólo hecho de miente, miente que algo quedará. Y es casualmente la farsa de un relato: continuo, jugado, desfachatado, incorrecto, subversivo… hipócrita, que encerró a un montón de esbirros de mucha y de poca monta, dentro de la parodia de un modelo que lo único notorio que se pudo apreciar de él fue la corrupción en su máxima expresión y las puertas abiertas al narcotráfico con su consecuencia tanto de inseguridad como de consumo de drogas.

Para que sobreviva tanta miseria humana entre las leyes de la república, había que narcotizar también a las instituciones. Así fueron cayendo rendidos o interesados, legisladores, jueces, fiscales, hasta la propia Corte Suprema de la Nación, la que hoy, en un acto que lo demuestra íntegramente, incluso el haberse hecho la dormida en todo este tiempo, ordena a la Nación a cumplir con las deudas que tiene con las provincias… ¿Ahora? ¿Para que cumpla con el incumplimiento de años el próximo presidente? No tienen vergüenza. ¿Y con esta Corte se puede reconstruir el país? Deshonroso y obsceno, desde ya que el reclamo de San Luis, Santa Fe y Córdoba es justo, siempre lo fue, en todo el tiempo que duró este infame gobierno de los últimos 12 años, que desoyó cuánta ley y obligación debió cumplir, otorgando derechos innecesarios e injustos, parcializando a la ciudadanía, entre protegidos y enemigos.

Nadie se atrevió a tanto en la historia de los que llegaron al poder por el voto popular, el que no siempre fue transparente, incluso en las últimas elecciones se sospecha que metieron la mano en el correo y transformaron una derrota catastrófica en una decorosa, por el sólo hecho de ni siquiera tener habilidades en matemáticas. Según cuentan, el presidente electo está al tanto de ello pero, prefiere dejar el tema en el olvido, sin tener en cuenta que, para la mayoría que lo voto, en los que me incluyo, era más importante liberarnos de éste gobierno espantoso que el triunfo de cualquiera que sea. Es así que considero muy saludable que se investigue del posible fraude parcial de la elección del pasado 22 de noviembre.

¿Por qué? Porque no es fácil desarticular una caterva que echó raíces durante tanto tiempo; curar una enfermedad crónica que tomó todos los órganos de la República; qué hipotecó su futuro captando el cerebro y el sentimiento de una generación joven a la que se le enseñó el camino equivocado, pero el más cómodo, y a los que no daban la talla, se los envició… ¿por qué?

Señor presidente electo, ésta gente no se fue y no se va a ir, al menos que las instituciones, la verdad y la razón los eche o los castigue por el incumplimiento de la ley.

El problema pasa porque los argentinos nos hemos olvidado de qué es la ley. Los que las promulgan y los que las deben hacer cumplir, han hecho en todo éste inefable tiempo perdido de la Argentina, caso omiso de su existencia, como un estorbo para el modelo, el que cuya principal hipótesis según el ideólogo: “… todos tienen el culo sucio y si no, tienen precio”. No le fue mal así, demasiado tiempo duraron mostrando las bajezas de muchos ciudadanos, su mugre y su cotización.

Todos sentimos un cierto alivio, excepto aquellos que cobraron de nuestro esfuerzo, porque los dineros que recibieron durante 12 años fueron producidos por los ciudadanos normales, los que se levantan cada mañana a trabajar – en serio – y a ilusionarse con un país que los merezca.

Es tan ridícula la diferencia final de la elección, que los condena; las dudas son tan obvias que ofenden a la inteligencia y buena voluntad de las personas.

Y para el presidente electo: no creo que Ghandi hubiera tenido éxito en la Argentina.

EJS

Carta de ERNESTO SANZ


UNA NUEVA ETAPA PARA EL PAÍS, PARA LA UCR Y PARA MÍ VIDA PERSONAL.

Pocas veces me he sentado a escribir con tanta carga emotiva como en este momento.
Muchos medios me han pedido notas de opinión que trataré de cumplir. Pero antes, quiero transmitir lo que estoy viviendo en este espacio personal, directo y casi íntimo.

Se abre una nueva etapa en la Argentina. Apasionante, desafiante, llena de esperanzas y también de ansiedades.
Acostumbrados a escenarios predeterminados donde otros decidían, lo que hoy comienza no tiene otros dueños que los propios ciudadanos.

Libres, adultos, responsables. Orientados sí, por una dirigencia política que no se cree fundacional ni omnipotente. Creo con todo mi corazón que Mauricio Macri y Gaby Michetti serán el catalizador de un cambio positivo, no tan solo de rumbo hacia el progreso y desarrollo, sino un cambio más profundo y más intenso en aquello que no se ve a simple vista, pero que inunda a toda una gestión.
Habrá en la Argentina un gobierno de buenas, nobles y honestas personas. Parafraseando a aquella mítica película española digo: "Amanece, que no es poco".

Se abre también una nueva etapa para la Unión Cívica Radical. Que en primer lugar tiene derecho a festejar y a sentirse protagonista de esta hora especial.
Etapa que no empezó en Gualeguaychú, como pareciera, aunque esa Convención quedará para siempre en la historia de los grandes eventos ya no del partido, sino del país.
El cambio empezó a gestarse mucho antes. Silenciosamente en muchos momentos, con gran notoriedad en otros.
El cambio arrancó desde el mismo momento en que decidimos pararnos en la vereda de enfrente del Kirchnerismo, sabiendo que no había ni hubo nunca allí un "proyecto nacional y popular de inclusión", sino un puro, simple y hasta primitivo modelo de acumulación poder político y económico.
Esta clarita la diferencia, ¿no?

Fueron muchos años de transitar el desierto. Resistencia, templanza, coraje cívico. Y, por qué no, cierta incomprensión en momentos en que el modelo "arrasaba" no sólo en las urnas, sino en la consideración pública.
Pero allí estuvimos. Enfrentando al poder desde una banca, como en aquellos debates de hace diez años con la propia Cristina Fernández de Kirchner. Superpoderes, DNU, Consejo de la Magistratura.
Luego con la resolución 125, liderando al arco opositor. Y ahora, en este tiempo, haciéndonos cargo del más importante desafío de la democracia recuperada en el 83: evitar la hegemonía del partido único, devolviendo al sistema las dos grandes columnas de la calidad democrática: EQUILIBRIO y ALTERNANCIA.

Viene ahora un tiempo distinto. Hemos recuperado la condición de partido de gobierno, que es mucho más que compartir un gabinete.
Allí están los cientos de concejales, legisladores provinciales, intendentes, gobernadores y legisladores nacionales que conforman una fuerza ineludible e indispensable para gobernar la Argentina que viene. Cada uno desde su lugar, es soldado de Cambiemos, el Frente que construimos con pasión, visión estratégica y profunda vocación republicana.
Pero con los nuevos tiempos vienen también nuevos desafíos.

No hay registro en nuestra historia de haber llegado al poder en una coalición cuya conducción no pertenece a la UCR. Pero al mismo tiempo, cuya fortaleza parlamentaria y territorial sí tiene mucho que ver con la UCR.
Allí está entonces el nudo del desafío, que no es otro que compartir GESTIÓN y POLÍTICA. No habrá buen gobierno si no se entiende que ambos factores son indisolubles.
Cambiemos está lo suficientemente maduro como Frente de Gobierno para hacerse cargo de ese desafío, y los radicales aportaremos todo lo que somos y tenemos para ese fin.
Por último, sabiendo que no es lo más importante pero sí lo que cause más impacto por lo novedoso, quiero contarles que esta nueva etapa también lo es para mi vida personal.
Es algo muy simple y profundo desde el sentimiento, aunque complejo y difícil de comunicar desde la racionalidad.

Primero una definición: soy un hombre que actúa en política y no un político que en sus ratos libres se acuerda que hay "algo más" fuera de la política. Pasa que eso, tan obvio, queda distorsionado por la realidad durante muchos años. Tantos que ya me cuesta recordar el comienzo.
Exceso de responsabilidad, adrenalina, desafíos permanentes, ego, vanidades... Un cóctel impresionante que formó un torbellino de enorme intensidad sobre todo en los últimos 10 años.
Podría definirlo de mil maneras, desde muchos ángulos, pero lo resumo en una frase para que se entienda bien: Soy, sin duda, el político argentino que acumula más días y noches fuera de su hogar en los últimos años.

Y acá viene entonces el cambio, que llega también a mi vida personal. He decidido recuperar el espacio de hombre, que es el espacio de mis amores, de mi lugar en el mundo y también el espacio de sueños de vida que fui postergando mucho - demasiado- tiempo y que ha llegado la hora de concretar.
No voy a ocupar ningún lugar ni en el Gobierno ni en mi Partido.

Lo saben ya Mauricio Macri y los máximos dirigentes del radicalismo; y lo saben, como corresponde, antes de esta carta y fruto de conversaciones íntimas, emotivas y muy pero muy valiosas.
También saben que estoy y estaré ayudando de muchas formas y en circunstancias varias, porque la política forma parte de mi propio ser, aún cuando me aleje de los cargos públicos.
De lo que se trata, en definitiva, es que para poder ayudar a otros a ser felices uno mismo debe encontrar su propia felicidad.

He elegido el camino, porque ante todo, soy todavía el dueño de mi vida. O, como repitió tantas veces Mandela de aquel poema Invictus de William Henley: "yo soy el capitán de mi alma".
En fin, como dice el título de esta carta, una nueva etapa para todos. Para vivirla con alegría, con pasión, con mucho amor por el país, por su gente, por la buena y sana política. Y por nosotros, que nos lo merecemos.

Gracias .... Y VIVA LA ARGENTINA.

Ernesto Sanz

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