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¿Es la “ocupación” la causa de los atentados? - Por Samuel Auerbach


¿Es la “ocupación” la causa de los atentados?
Por Samuel Auerbach, Natanya.

Importantes fuentes en varias partes del mundo incluso en Israel, aseguran que los ataques terroristas perpetrados por los palestinos contra civiles israelíes, son provocados por la “ocupación”. Los que así opinan se refieren a los territorios de la Cisjordania que el ejército israelí limpió de enemigos durante la guerra de los seis días en el año 1967, y que Israel retiene para ser negociados durante conversaciones directas que no impliquen un riesgo para su seguridad. Así lo afirmó y lo sigue afirmando su Primer Ministro Beniamin Netaniahu, cuando expresa estar de acuerdo con el establecimiento de dos estados para dos pueblos en el Medio Oriente.

Completamente inexacto lo que se asegura, porque son innumerables los atentados terroristas que los palestinos perpetraron en el suelo que hoy es Israel, mucho antes del año 1967, cuando nadie se quejaba de la “ocupación”. El pleno apoyo que El Mutfi de Jerusalén le demostró a Adolfo Hitler durante la reunión que ambos mantuvieron en el año 1941, las matanzas de judíos durante el Mandato Británico, los ataques a las comunidades israelíes después que rechazaron la partición de Palestina resuelta por las Naciones Unidas en el año 1947, son pruebas convincentes de que el motivo de los atentados no es la “ocupación”.

El motivo es otro: el odio a los “judíos descendientes de repugnantes animales” y el deseo palestino de no compartir con ellos las tierras del Medio Oriente. Así lo demostró Yasser Arafat en el año 2000 cuando rechazó el plan de paz presentado en Camp David por el Presidente Bill Clinton y el Primer Ministro Ehud Barak. Así lo demostró Abu Mazen en el año 2008 cuando rechazó la oferta de Ehud Olmert consistente en devolver el 93% de los territorios, y dejar solo el 7% para intercambiar por tierras en el desierto del Neguev adyacentes a la franja de Gaza. La cuestión de Jerusalén quedaba pospuesta para un pacto posterior. No valieron para nada losventajosos ofrecimientos que les permitían levantar su estado con comodidad, ni las dolorosas retiradas territoriales que Israel efectuó.

Queda claro entonces que el motivo real de los atentados terroristas, es ese sentimiento antiisraelí inspirado en un innato antisemitismo, muy arraigado entre la mayoría de los palestinos y entre las dictaduras árabes que rodean al Estado de Israel. Cabe tener en cuenta que la actual generación de palestinos, desde su primera infancia fueron fanatizados contra los judíos y contra los israelíes en especial.

Se podrá crear un estado palestino vecino si los interlocutores árabes demuestren que quieren paz con Israel, y ambas partes se presten a aceptar valientes renunciamientos. Pero no cesarán los atentados terroristas en Israel ni las provocaciones desde sus fronteras, mientras sigan existiendo en el Medio Oriente países, grupos y organizaciones que luchan por echar a los israelíes al mar.


UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA - Por Eduardo Juan Salleras


En vías de extinción
UNA ALCANTARILLA, UNA UTOPÍA
Por Eduardo Juan Salleras, 24 de mayo de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Los que hemos vivido años en medio de la nada, y lo digo así porque cada vez más se asemeja nuestro hábitat a la desolación, no solamente ante la carencia casi absoluta de población rural, sino también por la abandonada estructura de vida campera.

Yo hace 15 años que perdí mi camino real, el que me contacta con el asfalto a tan solo 5000 metros, por aquellas inundaciones emblemáticas de la laguna La Picasa. Hubo un tiempo, el suficiente, de devolverme el Estado (municipal, provincial o nacional), algo de lo pagué en impuestos y levantar esa línea de comunicación mía con la urgencia, con la necesidad, con los costos justos de traslado sin tener que hacer kilómetros de más, sin romper vehículos, sin embargo, el por entonces intendente Gilberto Alegre – hoy encumbrado político del Frente Renovador – hizo caso omiso al reclamo.

Esto es General Villegas, provincia de Buenos Aires.

El camino divide mi partido con el de General Pinto, entonces debo salir por un territorio, en el que supuestamente no puedo ejercer exigencia alguna porque no aporto tasa rural a tal distrito. Esa salida es casi intransitable, en la que destrozo a cada paso mi urbano auto Fiat. Montículos de tierra, pozos, bateas llenas de agua. Hace meses que estamos así. Y lo peor es que los camiones sí pasan, porque son altos, porque son más fuertes… ha salido cosecha por allí, hasta que ya no se pudo. Sí en cambio, van y vienen, a los saltos camionetas 4 x 4 o pick ups grandes que sufren mucho menos que mi autito.

En las cortadas de aguas que son 4 habría que poner alcantarillas…

… en la Argentina, desde hace ya mucho tiempo, es una enorme utopía poner en un camino rural un tubo de alcantarilla… ¿Cómo voy a pretender yo que la municipalidad de General Villegas levante 500 metros de mi camino real para que pueda utilizar la salida que me corresponde? Hace 15 años estoy pagando la tasa (hoy transformada injustamente en un impuesto) inútilmente.

Hay otro camino mucho más largo – atrás - especialmente el tramo de tierra que es del doble de kilómetros, unos 25, que pertenece en su totalidad a mi partido, a donde sí aporto. Hoy está seco y se pasa, pero el transporte de la cosecha lo reventó por todos lados y a la más pequeña lluvia o al crecimiento constante de la napa – esto va a persistir por varios meses – chau, aislados otra vez.

Hay que poner un par de alcantarillas… ¿no será mucho pedir?

Y así cada uno podrá contar su propia historia, la de su intransitable senda rural o peor aún, la de su inundación, la que creyó que no volvería, la que muchos apostaron a que Dios castiga una sola vez y por tanto se dedicaron a simular compromisos y soluciones, que rogaban no tener que usar.

Y hoy, al igual que en otros lugares, la bien llamada inundación de La Picasa – porque la laguna es inundada adrede – recién comienza, luego de 15 años inútiles.

La vida pasa y yo hace 40 años que circulo por la ruta Nacional Nº 7, viajando bastante a Buenos Aires. En los inicios de esta historia, diría que me eran agradables los trayectos. Con el correr de la modernidad y en especial los últimos años, hacer los 400 km hasta la Capital y volver, se transformaron en algo no sólo tedioso sino también peligroso.

Los otros días se comentaba que dicha ruta estratégica para el Mercosur se convertiría en una autovía de dos carriles por lado. Más que ponerme contento, me atacó la nostalgia, ¿cuánto tardarán? Pensé.

Me tocó nacer en un país de geografía maravillosa, plagado de riquezas naturales, considerado a principios del siglo XX una de las potencias económicas mundiales. Sin embargo, me pasé los últimos 25 años viajando por una ruta subdesarrollada que cada vez más se hacía intransitable. Así que comencé a sacar cuentas cuántos años voy a disfrutar el desarrollo. Ahora, durante todo este tiempo pagué mis impuestos pretendiendo vivir en una situación más favorable, y no.

¿Cómo un país, con una riqueza agrícola enorme, motor de la economía nacional, tan rico, condenó su progreso a utilizar como único medio de transporte de todo lo que produce a las carreteras, siendo éstas la forma más cara de hacerlo?

Encima, alguno de esos iluminados que tiene nuestro país aportó la idea, para abaratar los fletes, de incorporar a las rutas esos tremendos camiones que son dos en uno. El “Ser Argentino” no tiene desperdicio.

Ferrocarriles inutilizados, inundaciones y agua a disposición…

Recuerdo aquellos caminos rurales de cuando comencé a trabajar y vivir en el campo, anchos, abovedados, los que incluso eran transitados todos los días, llueva o truene, por los camiones lecheros. Se rompían y se arreglaban, con viejas máquinas niveladoras, algunas tiradas a tractor. Era un país que iba para adelante, soñando con el futuro - con el hoy - en que ya vendría el tiempo de la modernidad y el desarrollo, de caminos de tierra mejorados con pedregullo, con rutas de doble mano, con ferrocarriles de carga y por qué no, con hidrovías.

A pesar de los sueños o fantasías, esperando que ocurrieran estas cosas, vimos como todo iba para peor. Claro, así ya nadie quiere vivir en el campo, así todos se fueron. De esta forma se hace muy difícil reclamar que arreglen los caminos porque somos muy pocos los que los sufrimos el día a día. No vivimos en el pueblo y vamos al campo, vivimos en el campo y necesitamos a veces, imperiosamente, llegar a un pueblo. ¿Cuántos votos? Casi nada…el día de las elecciones llueve…

Vivimos en un país con una solidaridad solamente “Cholula” porque la que cotidiana brilla por su ausencia. Los muros que hoy se observan en el campo, mudos y sordos al momento de llamarlos a hacer la patria común, simplificada en un camino rural, aquellos que solamente vienen siembran, cosechan y se van o los que Dios les ha resuelto de antemano los problemas que nosotros vivimos sin solución, y los que tienen la obligación desde la función pública, miran risueños o con lástima la imposible misión…

… porque para medir el desarrollo de las últimas décadas en la Argentina es más que simple: nos transformamos en un país donde colocar una alcantarilla, es toda una utopía.

EJS

El sol del 25 viene asomando... - Por Hugo César Renés


El sol del 25 viene asomando...

Supo afirmar el Dr. Mariano Moreno (1778/1811) con respecto a la revolución de mayo:

“...El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal”.

“...Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuestras ilusiones sucederán a las antiguas, después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía”.

Queridos compatriotas y amigos, próximos a conmemorar una vez más nuestra tradicional fiesta patria me pregunto y les pregunto: ¿qué nos pasa, que de los rituales de nuestras fiestas cívicas, como de nuestras solapas, delantales y hogares, fueron desapareciendo los ornamentos de nuestros símbolos patrios?.

¡Reinstalemos por favor el sentimiento de nacionalidad, el amor a la patria, a su cultura, a sus tradiciones y el respeto intuitivo a nuestras instituciones!. Sintámonos orgullosos una vez más de tener un territorio amplísimo que muchos nos envidian, en el cual están presentes todos los climas del mundo, como si la Divina Providencia hubiera querido hacer de él un refugio para los hombres y mujeres de todas las latitudes, bañado por ríos caudalosos cuyas olas parecen ir cantando en las lejanías incultivadas el himno del progreso y el trabajo. Con pedazos riquísimos de suelo que solo espera que se los siembre o se le ponga ganado, para devolver con creces el sudor de nuestras frentes.

Un cielo de gala que pone la nota triunfal con su azul turquesa sobre la exuberancia de nuestra tierra,
de cuyo seno brota sin mezquindades el oro de la espiga. Montañas desde cuyas cumbres, el sol parece vecino...

Describo y hablo de mi patria, tu patria, NUESTRA PATRIA, sin ningún condicionamiento ideológico o connotación política, la que como un hogar inmenso brindó y brinda su regazo a todos los hombres del mundo que quieran confiarle el tesoro de sus esperanzas y sus energías... Les estoy hablando de nuestras ricas tradiciones..., de nuestra hermosa bandera azul celeste y blanca, protagonista de tantos episodios gloriosos de nuestra gesta emancipadora...

Por todo ello les pido que el próximo 25 de mayo cobijemos bajo los pliegues de nuestra hermosa enseña patria a nuestros hogares, e invitemos a nuestros vecinos a que nos imiten. Pidámosle a nuestra majestuosa bandera que calme las pasiones rencorosas, que haga brotar bajo su sombra la virtud del patriotismo y nos conduzca por la paz, por el honor y por la libertad laboriosa.

Espero y deseo que el próximo 25 de mayo puedan tener un muy feliz día de la patria.
¡VIVA LA PATRIA!

En azul y blanco, 
 HUGO CESAR RENÉS

Cualquier extremo es vicio - Por Hugo Cesar Renés


Mis amigos, “Cualquier extremo es vicio”.

Ya dejamos atrás el primer cuarto de año…
Los términos en que se desenvuelve la vida en nuestra sociedad permiten comprobar la existencia de una acumulación de problemas cada vez mayores, disfunciones, bloqueos y carencias heredadas de la “Década ganada” gestionada por nuestra exitosa y honesta abogada que pueden caracterizarse como un estado de deterioro creciente de los valores, fractura social, crisis económicas recurrentes y anomia institucional.

La inflación anual es proyectada en un 40%.

La inflación llegó en abril a su pico máximo del año y es, por el momento, la más alta de los últimos 14 años.

El consumidor tiene un fuerte grado de incertidumbre ( -6,6% midió el consumo de abril).

Las pymes manufactureras redujeron un 3,1% su producción en referencia al mismo mes de 2015.

Los precios suben, la productividad se frena, los salarios no acompañan, caen las ventas, los precios siguen en alza para afrontar los insuficientes incrementos de sueldos y los nuevos precios de los insumos… 

Según un informe de UNICEF el 30% de los chicos de 0 a 17 años son pobres. Son unos 4.00.000 de chicos de los cuales casi 1.500.000 están en la pobreza extrema (indigentes).

Según la UCA, el 29% del total de nuestra población es pobre siendo caldo fértil para todo tipo de populismo

El desafío actual es revisar, repensar y resituar los viejos principios legitimadores del Estado.
En el mientras tanto deberemos convivir con una inflación creciente, niveles críticos de inversión, junto a un gasto público cada vez menos financiable y una alta incertidumbre política, y en estas condiciones no creo que vaya a venir el aluvión de dólares que necesitamos para crecer.

Se hace necesario, en todos los niveles de la conducción política, reconstruir el sentimiento de unidad nacional y reafirmar el valor cívico de la ética y la decencia pública, como condición necesaria para llevar a cabo la gran tarea de trasformación de la Argentina mediante una adecuada planificación estratégica desde las perspectivas política, económica y geopolítica.

“El gran cometido de nuestra inteligencia es lograr que nuestros pensamientos correspondan permanentemente con las cosas”

En azul y blanco, 
Hugo Cesar Renés

Patriotismo fuera de lugar - Por Samuel Auerbach



Patriotismo fuera de lugar

Cuando una ciudad es objeto de un atentado terrorista y el número de víctimas es importante, el mundo afín se solidariza adoptando el nombre de ese lugar. Es así como inmediatamente después del atentado en Bélgica se oyó la frase coreada por muchos “Yo soy Bruselas”. Lo mismo sucedió después del acto terrorista de París. Después que asesinaron al fiscal judío argentino Alberto Nissman, la gente que lo estimaba salió a la calle portando pancartas con la leyenda “Yo soy Nissman”.

Con la intención de que estos atentados no se olviden con facilidad, redacté un artículo al que titulé “Todos los días tenemos que ser París o Bruselas”. La reacción contra ese título no tardó en llegar. Algunos israelíes replicaron con otra frase que decía “Todos los días yo soy Israel”, para manifestar con patriotismo su oposición a ser solidarios con el dolor de países que no se inmutan cuando Israel es sacudido con un sangriento atentado terrorista. El rencor se sobrepone al sentimiento de solidaridad. Yo diría patriotismo exagerado y fuera de lugar. Se asemeja más a una exteriorización de venganza.

¿Una bomba que estalla en EEUU nos debe doler más que una bomba en Bruselas? ¿El dolor será mayor si es que entre las víctimas hay israelíes? Ridículo. En todos los casos caen humanos inocentes. Mayormente las víctimas son niños, mujeres y ancianos que nada tienen que ver con la política. El terrorismo no hace distinción. Desparrama en forma indiscriminada la muerte en represalia, o simplemente para llamar la atención.

Mi punto de vista es otro. A mi me duele ver a inocentes seres humanos sangrando y llorando, sin importarme en qué país se encuentran, sin importarme si son franceses o belgas; si son negros, blancos o amarillos; cristianos, mahometanos o judíos. Inclusive sufro enormemente cuando veo a un niño tendido en el suelo portando un puñal, aunque ha sido herido o muerto en defensa propia. Aunque yo justifique que lo hayan abatido, me duele verlo caído, porque es una pobre criatura que fanáticos terroristas le enfermaron la mente cuando aún no tenía uso de razón. Me duele ver a inocentes huyendo de la barbarie, familias que mueren por hambre o enfermos sin atención. Me duele ver el dolor ajeno, aún si el que sufre es un indefenso animal.

Insisto, todos los días tenemos que ser París, Bruselas, o Jerusalem, o cualquier otra ciudad, para no olvidar tan pronto el injusto dolor allí producido, y poder así mantener intactos los esfuerzos tendientes a encontrar una solución. Y como ya lo dije varias veces, ¡ojalá nunca tengamos que ser Israel o cualquier otro lugar del mundo, por los mismos motivos por los cuales somos París o Bruselas!

Samuel Auerbach
Natanya, Israel.

La verdadera discusión de fondo. - Por Alberto Medina Méndez


La verdadera discusión de fondo.

La política contemporánea invita permanentemente a encarar debates que son absolutamente periféricos e intranscendentes, que tienen la intención de ocultar contenidos de mayor magnitud. No importa cuál sea el tema que propone la coyuntura. Invariablemente todo gira alrededor de lo mismo.

Lo concreto es que el gasto estatal está totalmente desbordado. La sociedad pretende que el Estado lo haga todo, barato y bien. Eso requiere de recursos que no son inacabables. En ese contexto, la disyuntiva central pasa por definir a quienes saquear en cada ocasión.

Vale la pena recordar que los gobiernos se alimentan de tres únicas fuentes y por más creatividad que se le imprima a este dilema, serán los impuestos, el endeudamiento o la emisión de dinero, las únicas alternativas a las que pueden recurrir los que conducen los destinos políticos de la comunidad.

Se podrán buscar atajos, se utilizarán ardides, se encontrarán inclusive métodos para dilatar los impactos, pero inexorablemente la cuenta algún día se paga. Las vivencias dan testimonio de que cuanto más retorcido es el artilugio, desenredarlo resulta, a su vez, mucho más engorroso.

Esta es la radiografía de muchas sociedades que han intentado hacer del gasto estatal un mecanismo flexible, capaz de soportar cualquier dislate, sin advertir que han fabricado una verdadera "bomba de tiempo".

Esa intrincada construcción no resiste más y administrarla con sensatez parece casi imposible. La clase política ha decidido no dar la mala noticia. Es por eso que siguen hablando del Estado como un ente mágico que todo lo puede y que es capaz de brindar múltiples soluciones a los problemas.

Tal vez sea el momento de empezar a admitir que ese discurso está repleto de repetidas falacias y absurdas mentiras. El Estado no puede siquiera resolver los asuntos más elementales, esos que le dieron nacimiento en el origen de las sociedades organizadas.

La Justicia ya no goza de ninguna respetabilidad y los ciudadanos saben que su seguridad personal, depende más de las acciones preventivas que encara cada individuo que de la protección del las leyes. El Estado no aborda sus funciones esenciales con eficiencia. No puede ocuparse siquiera de lo menos, por lo tanto tampoco puede hacer bien el resto de esas misiones que la ciudadana, en un acto de candidez e ingenuidad, le encomienda.

Claro que la política miente cuando dice que puede hacerse cargo de esos nobles objetivos. El Estado moderno no puede garantizar ni seguridad ni justicia, pero tampoco es eficaz a la hora de educar o curar, mucho menos puede ser empresario o administrar algo más complejo con cierto criterio.

Es tiempo de entender que los dirigentes han ingresado al círculo vicioso del embuste eterno, solo porque no han reunido el valor suficiente para confesar que el sistema que ellos defienden ha colapsado y es ingobernable.

Es importante aceptar que la mayoría de ellos, también, siguen en esa inercia crónica porque existe una sociedad que prefiere la ceguera y la inocencia a la verdad, esa que se verifica en la propia experiencia empírica.

Es más fácil delegar responsabilidades que asumirlas como propias. Será por eso, probablemente, que los ciudadanos siguen buscando a quien endilgarle la tarea que ellos mismos no desean tomar en sus manos.

No se trata de defenestrar a la política y convertirla en la única responsable de todas las calamidades de esta era sino, en todo caso, de comprender que parte de este desatino permanente le toca a cada uno en este juego.

La política debe ser el instrumento para transformar la realidad. Pero es vital distinguir entre su potencial, lo que se puede esperar de ella y su dramático presente, diferenciando lo que debería hacer de lo que hace.

La dirigencia actual ha elegido obedecer a la sociedad, intentando ser consecuente con sus demandas, por eso solo dice lo que la gente quiere escuchar. Son los ciudadanos los que parecen estar muy confundidos al creer que lo que el Estado gasta nace del aire, al punto que muchos se han convencido de que si los políticos dejan de robar, el dinero es inagotable.

La corrupción es mala y no debería ser tolerada jamás, en ninguna de sus formas. Pero es muy ingenuo creer que si el gobierno fuera honesto le sobrarían los recursos para hacer todo lo que la gente pretende.

Como en la vida misma, se precisa comprender que las necesidades insatisfechas son ilimitadas pero también que los recursos son siempre escasos. En definitiva, solo se trata de asignar prioridades y eso implica, irremediablemente, dejar de lado ciertas cuestiones para privilegiar otras.

Mientras no se comprenda esta lógica básica, se seguirá tropezando indefinidamente. En esto, todos son responsables. Primero los líderes por no plantear con franqueza la verdad, aunque sea políticamente incorrecta, pero también la ciudadanía que, a estas alturas, ya no puede alegar ignorancia.

Se puede seguir debatiendo sobre las circunstancias emergentes del presente, sobre si es mejor crear nuevos impuestos o aumentar los existentes, emitir a mansalva o endeudarse como tantas otras veces en el pasado, pero más tarde o más temprano, habrá que enfrentar la verdadera discusión de fondo.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com

EL DEBER - Por Eduardo Juan Salleras


Revisando libros viejos
EL DEBER
Por Eduardo Juan Salleras, 10 de enero de 2016.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Heredé de la casa de mis suegros, una serie de viejos libros, a mí me encantan, lo que otros consideran un bulto o una molestia; los colecciono. Son libros sin valor, ni siquiera como edición, probablemente hayan sido económicos ejemplares de tirada popular. Aunque uno de ellos data de 1884: EL DEBER, de Samuel Smiles.

Leyéndolo, apunté una frase… y pensé: ¿sobre éste tema escribí antes? Dudé porque no llevo un orden lógico, tengo la manía de dar por muerto aquel escrito que entregué para publicar.

Samuel Smyle (Escocés/1812-1904) decía: “tanto los de arriba como los de abajo tienen deberes comunes que llenar. Deberes con la consciencia, con la patria y con la sociedad”.

Inmediatamente me llevó a pensar, ¿es acaso igual el deber a la obligación?

El filósofo francés, Julio Simón (1814-1896) en “Le Devoir” dice: “El deber depende de la libertad. Los hombres tienen que ser libres para cumplir con los deberes públicos, lo mismo que para formar su carácter individual… Tienen libertad para pensar; luego pues, deben ser libres para obrar… La tiranía de la multitud es peor, que la tiranía del individuo”.

Pero, ¿es lo mismo el deber a la obligación?

La obligación viene de la norma o de la ley, o sea, se manifiesta de afuera hacia adentro; y está bien.

El deber es al revés, nace en nuestro interior y se desarrolla hacia los demás, o sea, viene de adentro hacia afuera; y está bien.

Julio Simón, cuando se refiere a los deberes públicos lo hace en función de la obligación, la que sería muy difícil de cumplir sin el concepto del deber arraigado en el ciudadano.

Samuel Smiles dice: “hay una palabra más fuerte que la libertad y es la conciencia”.

Yo agregaría: es el suelo donde se cultiva el deber, es la voz del alma.

Sin voluntad hacia el cumplimiento de nuestro compromiso interior, o en su defecto, cuando se acalla la voz de la conciencia, no hay deber alguno que cumplir, ni responsabilidad con uno mismo, menos hacia los demás.

Goethe decía: “El mejor gobierno es el que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos”.

Si no está arraigado el concepto del deber en el individuo, cumplir con la obligatoriedad de las normas pasa a ser una imposición fáctica, la que comúnmente se busca transgredir.

Las sociedades culturalmente transgresoras tienen: o un problema con el deber, o una tradición desencontrada u opuesta a las leyes que las rigen. Tal vez ambas estén relacionadas para que ello ocurra y se sometan a la voluntad de los intereses políticos. No ofrecen ningún control sobre los excesos que traspasan los límites, por ende, esta costumbre termina influyendo en las conductas individuales.

El hombre debe ser una ley en sí mismo.

Si miramos nuestro tiempo, cuales son los temas comunes de la sociedad: el éxito; el sálvese quien pueda; hablamos sólo de derechos o sea, nos miramos el obligo; una buena mentira paga mejor que la verdad…

¿Hemos revisado nuestra escala de valores y qué demanda nuestra conciencia? ¿La escuchamos, sabemos que existe? ¿Qué es para nosotros el deber? ¿Está claro su concepto o lo tenemos en cuenta? ¿Pensamos en ello?

Por ejemplo: el deber de un diputado es el de representar al pueblo que lo elije y no al partido político que lo cobija o al poder que lo seduce. Sin embargo, vemos a diario como el legislador se somete mansamente al mandato del partido o peor aún, al antojo del o de la líder. Ese deber cívico en nuestro país desapareció, como también tal vez, los deberes individuales de las personas y de los ciudadanos, por miedo o por reverencia al sistema.

La conciencia es la que libera al hombre de sus pasiones.

No tiene ningún mérito la vida sino está destinada a cumplir con el deber, para ello hay que tener voluntad y tener abierto el canal de comunicación con la conciencia. ¿Hoy estamos preparados para ello? ¿Soportaríamos el peso de la verdad que nos marca y nos exige la infalible voz del alma? ¿O será mejor bajar la persiana y rendirnos a los instintos?

La conciencia y el deber, más la voluntad de desempeñarlo, hacen a la conducta de las personas. Platón dividió las virtudes cardinales en: Prudencia y sabiduría; valor, constancia y fortaleza; templanza, discreción y dominio sobre sí mismo; justicia y rectitud. Tener en cuenta estos 4 puntos, es un precepto básico para distinguir el deber a cumplir.

“El campo del deber está fuera de la línea de la literatura y de los libros. Los hombres son seres sociales más aún que criaturas intelectuales”.

El deber entonces, se gesta en el hogar, en la tradición. Viene desde antes, tal vez retocado por la modernidad pero nunca sustituido por ella. El problema actual es el vago concepto que hay sobre la familia (la autoridad paterna), a partir del poco valor que se le da a ella como cimiento de una sociedad o de una nación. La tendencia de que el hombre pertenece primero al Estado que a la familia hizo desaparecer los principios del deber individual, para cumplir con las obligaciones que impone desde afuera las reglas. Thoreau – el americano – dijo que “la libertad moderna es tan sólo el cambio de la esclavitud del feudalismo, por la esclavitud del relato”.

En definitiva, la conciencia es la voz del alma, es la que propone - no impone - a la conducta individual sobre lo que es justo y prohíbe lo que considera injusto.

El deber, es la acción moral de cumplir con nuestra conciencia.

“La mejor clase de deber se realiza en secreto, y fuera de la vista de los hombres. Allí efectúa su obra consagrada y noblemente. No sigue la rutina de la moralidad de formas convencionales de la sociedad. No se pregona a sí misma. Adopta un credo más amplio y un código más elevado”. Samuel Smiles.

EJS

Un nuevo mapa político junto a un tiempo político diferente - Por HUGO CÉSAR RENÉS


Un nuevo mapa político junto a un tiempo político diferente, debe sobrevenir. ¿Sobrevendrá?.

Cristina Fernández de Kirchner pretendió plebiscitar en la última elección de noviembre su “modelo K” pensando que el armado de las listas confeccionadas por ella, le aseguraban vencer una vez más a la oligarquía del “yuyo”, a la de la carne, la de la prensa, a la del dinero; el veredicto de las urnas fue casi unánime; no le dejó ninguna duda. Sus patrañas, su odio, su malicia, quedaron al desnudo tanto como las fisuras sociales que generó.

Cuando la sociedad le urgía definiciones obligándola a rectificar el rumbo, sus “usos”, como sus “costumbres”, subsistieron. Y perdió

La actitud del Poder político que hoy asume, deberá prever “lo que vendrá”, porque con ella y sus militantes nada está dicho y todo se puede espirar...

Las transformaciones indispensables deben empezar a producirse ahora, fundamentalmente en el servicio de justicia, cuya manipulación ha llegando a avergonzar a la ciudadanía, y en el de la seguridad social. Esa es la expectativa y la rotunda exigencia del ciudadano elector.

La oposición ganadora deberá pasar ahora de las palabras a los hechos, que no es poco, ni fácil.

Deberá salir inmediatamente de la falta de convicción al diálogo y el empleo de la ley para la instrumentación perversa del poder y la autocracia implementado por Cristina Kirchner, para poder hacer frente al momento complejo que vive y vivirá el país (profundización del deterioro de los indicadores psicosociales y la anomia social existente)

El dialogo social al que invita Mauricio Macri para recuperar la iniciativa, genera expectativas en la ciudadanía en el corto plazo. ¿Cuáles serán los márgenes del Poder que estará dispuesto a ceder el macrismo para no perder aliados en el Congreso?; ¿tendrá voluntad de cumplir los acuerdos que se alcanzaron previo al acto electoral?; ¿intentará en ese dialogo político cicatrizar heridas, acortar el “luto” y, subsidiariamente provocar fugas en el FPV que lo debiliten?.

La sociedad está muy preocupada por el derrumbe de la economía y la escasez de oferta de trabajo. Por esa sola razón el oficialismo tendrá que optimizar el diálogo en las distintas comisiones de labor parlamentaria para encontrar coincidencias que permitan enriquecer dicho trabajo, y con el, mejorar la calidad institucional.

En el mientras tanto, les dejo para que mediten una afirmación de Martin Luther King:

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos COMO HERMANOS”. ¿APRENDEREMOS?

En azul y blanco,
HUGO CÉSAR RENÉS

EL ROPERO VACÍO - Por Eduardo Juan Salleras


Desocupando el pasado…
EL ROPERO VACÍO
Por Eduardo Juan Salleras, 27 de noviembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Entré al cuarto de pronto y vi que el enorme placar que cubre toda la pared, de 5 metros de frente por 4 de alto, estaba con las puertas abiertas, las de arriba a la izquierda, de par en par… y adentro vacío. Y los demás espacios también.

Me vino el recuerdo de mi suegro, cuando me hacía poner una escalera altísima, medio desvencijada, que se movía constantemente, debiendo subir a buscar en aquel enorme ropero empotrado en la pared, algo que se le ocurría…

- No, no, no… un poco más a la derecha… estira el brazo… ahí, ahí… (ordenaba desde abajo).

- Acá no hay nada… (decía yo).

- A ver, a ver… espera… abrí la otra puerta…

Yo arriba con la escalera que se movía, pensando: no me lo estará haciendo a propósito… reconozco que hasta me imaginé un atentado.

- No tengas miedo que yo te sostengo la escalera…

Encima me trataba de miedoso. De repente soltaba la escalera, se iba a otro lado y yo bamboleándome arriba.

- ¿Y? Al volver me preguntaba… Ah jajá… ahí estaba no más… viste que estaba… ahora bájalo…

No solo era incómodo sino que además el bártulo pesaba una tonelada.

¿A qué viene esto?

Se me ocurrió, mientras me avanzaba la memoria, cuánta vida hubo en esos placares, cuántas cosas del hogar guardadas.

Estamos desarmando la casa de mi suegra que murió hace un par de años y mi suegro mucho antes. Un enorme “petit” hotel en el que vivió toda la familia desde siempre. Lleno de objetos que se van repartiendo entre todos.

Y pensé… no sé cuánto tiempo se tardará en vender la propiedad, lo que sí estoy seguro que detrás de estas puertas quedarán esos espacios vacíos y que nunca más volverán a atesorar nada.

Así como se van desvistiendo de sus pertenecías cada rincón, verdaderos tesoros del recuerdo, estamos sentenciándolos a desaparecer para siempre.

Nunca más custodiarán algo, esperarán allí vacíos su final, porque la casona, por el lugar a donde está, seguramente terminará en una demolición.

Los muebles y cuánto artefacto se pudo sacar, ya no están. La nostalgia se los llevó a otro presente y a otro futuro, aunque algunas cosas quedan pero, este placar como parte del edificio se irá abrazado a él cuando se cumpla por fin su condena.

Recuerdo con melancolía que detrás de unas de las puertas bajas, había o hay, porque todavía está, vacía, una linda cajonera donde mi suegro guardaba algunas herramientas, la linterna y chucherías, era de guardar todo, eso sí, con nombre, fecha y algún dato característico.

También tiene - ya del otro lado - unos cajones a la vista. El último de abajo, el más más alto y grande, fue siempre la delicia de los niños, los que apenas entraban a la casa de los abuelos, ya desde la puerta, bien lejos, corrían desesperados a sacar los juguetes, los que no eran gran cosa, pero como siempre pasa, guardaban la seducción del no poseído, el que no se podían llevar de allí nadie de ninguna forma.

En el medio de semejante armario, eludiendo su figura, un gran espejo, ese tal vez sí se pueda sacar, donde todos al paso suelen mirarse, y cuando comíamos en ese ambiente - utilizado frecuentemente a diario, para evitar el uso del gran comedor - a aquel que le tocaba enfrentarlo, no dejaba de mirarse, de medir sus gestos, de observar alguna mueca o marca en la cara, o algún pelo fuera del peinado, mientras se comía y se charlaba.

Por encima de él las bauleras. Fue una de ellas la que vi al entrar al cuarto con sus puertas abiertas y nada en su interior.

Eso me indicó el final. Si bien los ambientes fueron vaciándose de muebles, de cuadros y de adornos, los seguiremos - según parece - usando un tiempo más para estar allí, mientras vamos y venimos, desocupando el pasado de recuerdos.

Dudo que ese placar vuelva a guardar algo otra vez.

Es como una larga despedida, sería bueno que alguien cierre al menos sus puertas, que tapen la desnudez de su interior, que esconda su final, su anunciado adiós.

Recordaré, entonces, a mi suegro cuando me mandaba – y yo por el honor y por el amor a mi mujer, en aquel tiempo mi novia - a hacer equilibrismo en una alta y floja escalera, encima de todo, pretendiendo sin correrla, que llegara a lugares inalcanzables, para lograr “su” objetivo, no el mío.

Y si bien, caer de cuatro metros no es la muerte para nadie pero, no por miedo al golpe, sino más bien al ridículo, lo que debía evitar a cualquier precio frente a mi suegro. Nunca derrotado ante él… Lo quise mucho.

Debo reconocer que prefería quizás hacer acrobacia en los últimos escalones que pasarme una hora dándole manija a la “vitrola” para escuchar varios discos de pasta, horrendas óperas italianas. Será este tema para otra ocasión.

Me gustaría cerrar relatando esa sensación de enorme vacío al ver la baulera del placar desocupada, liberada por fin o por la desdicha de haber cumplido su tiempo, aceptando con hidalguía el final que se acerca.

No hay nada más nostálgico que un espacio vacío que siempre estuvo lleno de historia, así sea lo que guardó en su corazón un armario, así sean trastos viejos… ni hablar si dentro de él o del espacio que deja la vida, nos aflora la melancolía de algo muy querido.

¡Qué tristeza tengo!

EJS

LO QUE PARECÍA, ERA - Por Eduardo Juan Salleras


Ya no pueden quedar dudas
LO QUE PARECÍA, ERA.
Por Eduardo Juan Salleras, 15 de noviembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

El hombre andaba por todos lados y al sitio donde llegaba, arrugaba la ñata y decía: - Aquí hay olor a bosta. Y todos asentían: - Sí, sí, es cierto, hay olor a bosta.

¿Cómo puede haber olor a bosta a cada lugar donde voy? Pensaba el señor.

Hasta que llegó a su casa y curiosamente también ahí sintió el desagradable vaho.

Entonces se sacó los zapatos y encontró en ambas suelas, pegado…

… no era solamente olor, era bosta no más.

Hace un tiempo largo que estoy hablando sobre el gobierno de despotismo, de autoritarismo, de un modelo que solamente se sostiene en el relato, que no existe en sí ninguna causa nacional y popular sino el mercado de las consciencias ciudadanas, que la democracia es la excusa y la república es la gran molestia y escollo; el hombre libre es el próximo a someter o el enemigo del sistema… tan patético es lo del oficialismo que odian, repudian, desprecian, maltratan, ridiculizan a su propio candidato, al que apoyan con la meta o la promesa de su líder, que una vez en el poder, relegarlo o echarlo para volver a ser lo que fueron y que no están dispuestos a abandonar, no hay democracia que valga ni leyes que se interpongan a lo que consideran hace ya 12 años es suyo: El Estado.

No era olor, era bosta no más.

Tanta aprensión le tienen a su candidato que se alegraron de su posible derrota, hasta que se dieron cuenta que la misma podía llevarlos definitivamente al ostracismo y por qué no a muchos de ellos ante la justicia, con un futuro incierto para la gran mayoría de los que ocuparon puestos de poder.

Es que las negociaciones en la oposición de apoyo irrestricto a un cambio, habla de un acuerdo programático en el tema de lucha contra la corrupción, el narcotráfico, la pobreza… yo agregaría la trata de blancas, los desaparecidos del modelo… y demás.

No extraña entonces que haya cargos que se nieguen a entregar; a argucias para impedir que se cumpla la voluntad popular; amenazas de gremialistas oficialistas para entorpecer el éxito de la futura gobernadora de la provincia más importante del país; campañas públicas tan sucias que huelen a bosta diciendo del oponente lo que éste nunca dijo ni hizo.

En la redes sociales las jóvenes mentes brillantes que acompañaron éste “modelo”, proponen robarles el documento a todos aquellos familiares y amigos gorilas que no lograron convencer y que van a votar al cambio.

Por lo menos en la Argentina nunca se ha visto un despotismo manifiesto tan abiertamente, como si estuviéramos hablando de una religión, el relato es la vox populi y lo demás es pecado. Se inició así, una vez apercibidos que les había llegado el momento del adiós, la guerra santa, pudiendo ver incluso a una sarta de sin vergüenzas del ambiente artístico e intelectual, apretando gente con el relato y persuadiendo que el probable próximo presidente es el mismo satán.

El vaciamiento de las reservas en el Banco Central, el nombramiento de legiones de “inocupables” que se agregarán a los ya existentes, por el sólo hecho de garantizarles un ingreso a cambio de nada y seguir teniendo intrusos dentro del Estado actuando como espías o desestabilizadores, inventando nuevas secretarías y afines, nombrando jovencitos, no sólo sin la más mínima experiencia sino, con ningún conocimiento intelectual del cargo para el que se lo nombra…

… No es solamente el olor a lo que me vengo refiriendo hace ya un tiempo…

Ahora, ¿puede haber aún alguna persona de buena voluntad política, democrática o republicana en el oficialismo que avale todavía las conductas abusivas de las instituciones, las maniobras injustas propias del autoritarismo o los avances dictatoriales en procura de entorpecer cualquier acción natural de la democracia?

Tras más de una década de ocultismo donde se persiguió a la justicia, donde se encubrieron memorándums, acuerdos petrolíferos, pesqueros, mineros… muere un fiscal de la Nación de forma más que dudosa, el que en su carpeta, la que presentaría al día siguiente probablemente acusaba con las pruebas de traición a la patria a unos cuantos… todavía se habla de la muerte de “él”, mientras en el ideario popular se siguen tejiendo muchas conjeturas… de dineros del pueblo esfumados entre la corrupción y los inocentes envíos al exterior de los fondos de Santa Cruz que nunca se repatriaron…

El 22 de noviembre hay una sola elección, cambiar o seguir, no confundan al electorado, el candidato del gobierno nacional es continuidad, difícilmente pueda producir un giro quien hasta ahora no se le conoce una idea propia, siempre estuvo subido a olas ajenas, y a último momento, al ideario del segundo opositor.

La campaña electoral es de un atraso cultural preocupante ya que el oficialismo admite la ignorancia que supo conseguir en muchos de los votantes, tomándolos por idiotas o por ciudadanos inmaduros, utilizando una violencia institucional y social inaudita, particularmente para estos tiempos del siglo XXI que estamos comenzando.

Dentro del gobierno, específicamente del Ministerio del Interior, se maneja el colegio electoral. Solamente puede haber fraude por parte del oficialismo.

Ojalá el 10 de diciembre, los usurpadores de la República nos devuelvan el Estado a los ciudadanos.

Y si huele a bosta… es bosta no más.

EJS

HAY UN SOLO CAMINO AL CAMBIO - Por Eduardo Juan Salleras


Al fin coincido con Cristina
HAY UN SOLO CAMINO AL CAMBIO
Por Eduardo Juan Salleras, 8 de noviembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente

Al final de su mandato, luego de haber tenido yo tantas diferencias con ella, debo aceptar que coincido plenamente con lo de un modelo u otro, según la presidente.

Lo del modelo creo que es una sobreactuación, digamos más bien una manera, aunque los hay buenos, malos y espantosos.

Ella hace una diferenciación con los años 90, es raro que se posicione allí, porque en esa década estaban gobernado ellos, Macri era tan sólo un dirigente de fútbol. Muchos de sus funcionarios y adeptos fueron parte del gobierno de la Alianza. Como si la palabra “Alianza” tuviera la culpa.

Además, no veo mucha diferencia entre la década ganada y la pizza con champaña de los tiempos de Menem. Desde ya que fueron realidades distintas, en los noventa se hizo caja privatizando todas las empresas públicas posibles, con el aplauso incluso de los Kirchner, y en los 2000, estatizaron todas las mismas firmas, como otra forma de llenar las arcas, mucho más atractiva que la del riojano porque permitía un fondo interminable, especialmente en obras públicas, las que se hicieron y las que no, verdaderos agujeros negros en los que se fueron zambullendo uno tras otro los adictos al modelo en busca de su parte.

Ambos gobiernos peronistas coincidieron en la corrupción, desde ya que Menem, al lado de los Kirchner, parece hoy una carmelita descalza, siendo además mucho más respetuoso del sistema democrático y republicano como de la Constitución Nacional.

En aquella última década del siglo XX, no existía la intolerancia y la brecha violenta que se vive hoy entre propios y ajenos, casi una secesión irremediable que llevará seguramente mucho tiempo para sanar.

También discutiría sobre si el trabajador estaba mejor allá que acá, tomando como principal problema para los de menores recursos a la inflación. En los noventa, hubo un tiempo incluso que fue negativa, o sea, bajaban los precios por orden del maléfico mercado.

Y ya iniciando el siglo XXI, fue el peronismo el responsable del 2002, de la devaluación de 4 a 1, de la desocupación y del crecimiento de la pobreza. En el 2001 había otros problemas, otra realidad y otras soluciones.

Como siempre, esas devaluaciones sin asco, las pagan los sectores de menos recursos y se favorecen algunos, especialmente los endeudados en dólares en el país. Pero además, creó un colchón de emisión para el nuevo gobierno, dándole el respiro suficiente para gobernar tranquilo al sucesor.

Sin embargo no. Les duró a los Kirchner tan sólo 4 años, o sea, una inflación encubierta desorbitante, y ya en la administración de Cristina Fernández, se habían gastado todo el trabajo sucio que había hecho por ellos Duhalde. Por eso la necesidad de tapiar el INDEC, de crear el cepo y de emitir a pasos agigantados para mostrarse ricos, comprar voluntades por doquier, haciendo así cola los desvergonzados aspirantes a recibir.

Tampoco en los 90 había la inseguridad y el narcotráfico que hay hoy, y si debemos medirlo, podríamos decir el 10% de la actual.

No olvidemos también que por entonces los precios internacionales de los granos eran muy bajos, con una soja que no superaba los 120 dólares por tonelada, contra una de éste tiempo que llegó a los 600.

Eso no hace que aquella década haya sido buena pero sí que ésta última tuvo más propaganda que resultados positivos, que superó en vicios a la anterior, sin haber resuelto problemas estructurales irrenunciables como la pobreza, habiendo incluso fomentado, por acción u omisión, ataques a las instituciones de la república, el crecimiento de la inseguridad y la proliferación del narcotráfico y el consumo de drogas. Ignorando además la desaparición de personas y la trata de blancas.

En éste último tiempo hubo personajes que se creyeron jerarcas intocables, y en cierta forma lo fueron, llevándose puesto al antojo lo que les vino en ganas.

Se irán como llegaron, con las arcas vacías del banco central, ¿dónde quedó entonces la riqueza generada en más de 10 años de condiciones favorables para el país? Con más deuda de la recibida y con un nivel de pobreza semejante al 2001, tal vez no, al 2002.

Ni Menem, ni De la Rúa, dejaron minada la función pública. El gobierno que asuma tendrá que desactivar cada una de esas bombas que harán intransitable la vida de los argentinos los próximos años. Espero que el peronismo ayude a tal acción, tanto el que quede activo como aquel residual, porque en cierta forma son responsables de lo que dejen estos.

El próximo gobierno tendrá que actuar de movida y con urgencia investigando el enriquecimiento ilícito de los últimos 12 años, empezando por la justicia.

Deberá poner el ojo en aquellas provincias gobernadas por feudos e instarlas a normalizar sus instituciones, debiendo poner un límite corto a las reelecciones indefinidas, tanto provinciales como en municipales.

Solamente liberando al Estado de parásitos y corrupción, estarán los fondos necesarios para terminar con la pobreza. Es necesario incorporar al CONIN como política nacional y acabar con la desnutrición infantil desde el vamos.

Al nuevo gobierno se le va a hacer muy difícil quitarse el lastre del kirchnerismo, y si éste viene del mismo oficialismo, será imposible. Por ende, hay una sola alternativa de cambio para el 22 de noviembre. Espero que el peronismo sea consciente de lo que la sociedad reclama, siendo responsable del terreno ganado políticamente desde hace 70 años, garantizando con patriotismo la gobernabilidad y el éxito de la Argentina en los años por venir.

No vengan con el cuento del modelo, es necesario cambiar urgente las formas.

Ya florecieron en mi campo los ligustros y el jazmín paraguayo. Todo el perfume de la primavera en su esplendor.

Esperemos para el país una nueva floración de la República, marchita en toda la década ganada.

EJS

Peronistas de alma son aquellos... - Por Hugo César Renés


Peronistas de alma son aquellos que, sin serlo en la práctica, se sienten capaces de volver a hacer un 17 de octubre....

Para ser peronista no es suficiente con militar o estar afiliado al partido; tampoco es suficiente decir que se es peronista o que lo digan los demás. Para ser un auténtico peronista, leal al ideario de Perón, es necesario e imprescindible que cuanto se diga, se sienta profundamente ...

La realidad nacional nos muestra que hay muchos ciudadanos que sin estar afiliados ni militando en el partido peronista, han sido, y son en la práctica, verdaderos peronistas, porque el peronismo es más un sentimiento de solidaridad social y un estado espiritual, que un estado político...

Tenemos por delante una muy importante labor. Intentemos cumplirla de tal forma que adelante nuestro solo esté Dios, a ambos lados muchos y atrás pocos, en lo posible ninguno.

De esta forma lograremos aunar los esfuerzos de muchos compañeros y amigos que de corazón desean hacer de su trabajo diario, un lugar de encuentro y de progreso, en procura de obtener para nuestro país un bienestar siempre mayor, levantando con nuestro brazo solidario, las banderas que representan nuestro anhelo de materializar una comunidad que pueda ser señalada como ejemplo de lo que debe ser.

Pensando alto, sintiendo hondo y hablando claro, podemos seguir construyendo, hilada por hilada, la comunidad que aspiramos, que no es otra que aquella en donde la libertad, la justicia y la responsabilidad, sean fundamentos de una alegría de ser, basada en la certeza de la propia dignidad, en donde el ciudadano tenga realmente algo que integrar al bien común, no como en estos momentos, que solo puede aportar su presencia sumisa y temerosa.

Hoy como que ayer, mejor que decir es hacer, pero mucho mejor que decirnos, es sentirnos...; sentirnos solidariamente leales, no solo con nuestros dichos, sino con nuestros proyectos que mañana seguramente, si lo soñamos y lo anhelamos, serán obras que el país entero espera.

Junto a un fraternal abrazo les deseo a todos muchos éxitos!!!.

HUGO CESAR RENES

SOMOS UNA NACIÓN VIEJA - Por Eduardo Juan Salleras


Hemos envejecido
SOMOS UNA NACIÓN VIEJA
Por Eduardo Juan Salleras, 15 de septiembre de 2015.-

Se autoriza su publicación solamente en forma completa y nombrando la fuente


Decidí llamar a un amigo, mayor que yo, pero joven aún.
Me enteré que lo cesantearon en el trabajo después de más de 30 años de profesión impecable.
Lo cité a tomar un café, pienso: algún día me puede tocar a mí una situación similar.

- ¿Cómo te va hermano?

- Muy bien, che.

- Me alegro pero, cuéntame ¿qué pasó con tu trabajo?

- Y, me jubilaron de prepo – se transformó inmediatamente de bien que venía – más de 30 años en la empresa, de golpe y raje, me presentaron a un jovencito, de aspecto blanco transparente, el que venía a ocupar mi lugar. Me dijeron que me quede tranquilo, que me iban a pagar todo, incluso un reconocimiento a mi trayectoria… vaya gratitud, de la noche a la mañana, no servía más, mis conocimientos, mi experiencia, habían caducado… algo parecido al corredor que le cortan las piernas, lo único es que yo, sigo teniéndolas puestas. Fue tan contundente el golpe, que me durmió, quedé mudo, sin reacción. Tal vez lo hayan hecho a propósito así, para lograr éste efecto…

Se hicieron algunos silencios y retomaba la palabra angustiosamente…

- No tenían apuro para que me vaya pero, cuanto antes mejor… Lo más denigrante fue pretender acompañar a mi sustituto a ubicarse en la empresa, asesorándolo un poco, darle algunos consejos… él me miraba con compasión, con una sonrisa forzada en sus labios y moviendo la cabeza suavemente, de arriba a abajo, hasta que en un momento me dijo que todo iba a cambiar a partir de su llegada, o sea, lo que me estaba insinuando es que mi esfuerzo era en vano, nada mío tenía ya utilidad... Tristemente me retiré, no esperé un día más… A la mañana siguiente me presenté a arreglar económicamente mi salida, sin ningún problema, aunque al irme, mientras caminaba por las oficinas, todos, moviendo la cabeza suavemente y con una sonrisa lastimosa, me saludaban, en un gesto misericordioso…

- Che, hermano, qué macana y ¿cómo te sentís ahora?

- ¡Bárbaro!

- Pero, ¿Cómo? ¿Qué cambió?

- Hoy a la mañana, me llamaron para asesorar a una pequeña empresa, mínima… y la verdad es que estoy eufórico, nervioso, ansioso… me llegó en el momento justo…

- Son muy buenos los honorarios entonces…

- No sé, ni hablé de eso…

- No entiendo, ¿qué es lo que te produce tanto contento?

- Vos sabes lo que voy a aprender.

- ¿Cómo? Has manejado una empresa enorme y ahora, en el mismo rubro una diminuta, y dices: ¡Cómo voy a aprender! No te entiendo.

- Mira, siempre hay algo que aprender en el día a día, no sólo en una empresa, la vida nos muestra permanentemente algo distinto, lo podemos tomar y será un aprendizaje, o lo podemos dejar pasar y será un desperdicio.

Me quedé otra vez en silencio dejándolo decir…

- Envejecer, casualmente es dejar de aprender… cuando uno pierde la capacidad de asombro, cree saberlo todo o, y peor aún, no le interesa el conocimiento, ha terminado la función en ésta vida, como ese muchacho blanco transparente que me reemplazo a mí, pobre tipo, se negó a ilustrarse con mi experiencia… la empresa contrató a un viejo para reemplazarme a mí que aún estoy joven…

- Es interesante lo que me dices…

- Es así, no dejes nunca de aprender…

La Argentina, los argentinos, creemos siempre saberlo todo, nos negamos a aceptar el fracaso, acomodándonos de la mejor manera posible en su regazo y los cambios que se pueden hacer para sanar nuestra desgracia y nuestros vicios, los vemos como subversivos que atentan contra una digna ignorancia.

Luego de más de 30 años de democracia ininterrumpida, hemos envejecido las instituciones, al punto de jubilar la república sin al menos haberla vivido.

La experiencia no sirvió de nada y ese joven blanco transparente que promete lo que no cumple, rehúsa de la sabiduría y de la inteligencia, tal vez temiendo verse expuesto en su mediocridad.

Así llegamos, luego de más de tres décadas, habiendo escapado del totalitarismo, a desembocar en un despotismo inaudito, enardecido por el relato, escondiendo detrás de su soberbia la sinrazón y la arbitrariedad.

- La vejez es perder la capacidad de sorprenderse… Sentenció mí amigo.

Me quedé pensando en ello pero, yo le agregaría: Viejo es aquel que ya no es capaz de cambiar.

EJS

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