Una nota de Alicia Kirchner
Fuente: TELAM
Publicada en RazonEs de Ser
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Amada y odiada. Ensalzada y apostrofada. Política o asistencialista. No hubo medias tintas para monografiar a Eva Perón. Ni en vida, ni después de muerta. Fue casi salvajemente dogmática en su entrega al pueblo. A los pobres. A los descamisados. A los trabajadores. Y apasionadamente ligada a Juan Domingo Perón.
Cuando la oligarquía de entonces se dio cuenta de la reacción del pueblo en las calles, llorando a esa humilde mujer, que encandiló en el mundo, mancillaron su cuerpo y lo desterraron. La reacción intentó por todos los medios que su figura se convirtiera en mito. Soliviantaba a las grandes mayorías cuando afirmaba tener “en el corazón un sentimiento fundamental: Mi indignación contra la injusticia”.
De Evita se dijeron muchas cosas y se seguirán diciendo. Porque como quedó graficado, es “eterna en el alma de su pueblo”. Entre ellas, que hacía beneficencia con los dineros del Estado. Siempre que se distribuyó, las minorías oligárquicas repitieron el mismo discurso. El sacerdote Hernán Benítez, su confesor, recordaba que “no era beneficencia; le llevaba remedios a un enfermo, pero además lo besaba sin importarle las llagas. Yo, pastor de Cristo, daba un paso atrás para no contagiarme y ella me reprendía: No venimos a traer remedios, padre. Venimos a dar solidaridad, afecto al compañero que sufre”.
Benítez recuerda también que “un día íbamos en el auto a la residencia cuando ella advirtió que en la puerta de un Banco una anciana lloraba. Hizo detener el auto y cuando se enteró que no le habían pagado la jubilación por una cuestión burocrática, entró con ella al Banco -y yo detrás, porque iba sin custodia- y dijo bien fuerte, en el medio del salón: ¿Quién fue el hijo de puta que le dijo a esta señora que viniera otro día?”.
Por eso el pueblo entendió a Evita. La hizo partícipe de su esencia y respondió con amor, todo el amor que ella puso en una empresa ideológica y política, para nada neutra. Hay que salirse de la sensiblería. Porque Evita fue política. Abrazó una causa política parida por el movimiento nacional y popular. Nació de sus entrañas e hizo honor a su linaje. Nunca defeccionó cuando de defender los derechos humanos se trataba. No era una pose, eran sus convicciones. No estaba junto a los que menos tienen por beneficencia. Eso lo hacían las señoras que aliviaban sus conciencias en los confesionarios.
Por eso la odiaron tanto. No admitieron jamás su rebeldía ante las injusticias sufridas por el pueblo hasta 1945. Y cuando pensaron que como era mujer podían doblegarla, ella respondió reivindicando su género. Y lo expresaba abiertamente al señalar que “porque vi que la mujer no era tenida en cuenta, ni en lo material ni en lo espiritual, y porque advertí que a mujer era una reserva moral y espiritual, me puse al lado de todas las mujeres de mi país para bregar con ellas denodadamente, no sólo por nuestra reivindicación sino también por la de nuestros hogares, de nuestros hijos y de nuestros esposos”.
Cuando nada pudo desmoronar su recuerdo en lo más cercano de las familias argentinas, al decir de Norberto Galasso, “el liberalismo conservador y la izquierda abstracta se habían concertado para aceptar a Evita, no ya como compañera del General y puente entre éste y los trabajadores, sino reduciéndola al asistencialismo y aún más, convirtiéndola en la izquierda que se oponía a la supuesta tendencia derechista y profascista de su esposo”.
Y añade que “el evitismo, cuando va dirigido a denigrar a Perón, es la etapa superior del gorilismo”.
Ella misma señalaba que “yo no puedo concebir al Justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices!”.
Eva Perón se confesaba fanática, expresando que “daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados”.
Hace poco, la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, declaró que Eva Perón era “Mujer del Bicentenario”. El edificio del Ministerio de Desarrollo Social, que conduzco, y también es sede del Ministerio de Salud, tendrá en el futuro emplazado dos imágenes, en su espacio aéreo, de María Eva Duarte de Perón. Un homenaje instalado en el mismo lugar en que el 22 de agosto de 1951, se produjera el histórico renunciamiento, al reclamo de los trabajadores para que integrara la fórmula junto con Perón.
Seguir la lucha de Eva Perón tiene como única opción al pueblo, a las mayorías nacionales y populares. De este Gobierno también se ha dicho que hacemos beneficencia. Qué hacemos populismo. Han convertido a esa opción popular en algo oscuro. Será porque cuando los gobernantes no resignan sus principios ante las corporaciones, se tornan ingobernables y por tanto enemigos para los intereses que los sustentan. Nada puede ser más importante para un gobernante que entregar todo de sí para lograr la felicidad de su pueblo y la grandeza de la Nación.
Alicia Kirchner es ministra de Desarrollo Social de la Nación
(Cortesía Agencia TELAM)
Una historia reciente de la política argentina e internacional vistas desde Argentina y abierta a todas la voces y pensamientos. Para que puedas conocer más y dar tu propia opinión.
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Eva Perón - la película de Juan Carlos Desanzo
En 1996, Juan Carlos Desanzo decidió llevar al cine la vida de Evita.
Para ello utilizó un guión de José Pablo Feinmann, la música de José Luis Castiñeira de Dios y la fotografía de Juan Carlos Lenardi.
Se eligieron intérpretes de primera línea: Esther Goris, Víctor Laplace, Cristina Banegas, Pepe Novoa, Irma Córdoba, Lorenzo Quinteros.
Buscaba llegar a un público joven que pudiera entusiasmarse con la figura de una Eva Perón quizá algo teleteatral pero conmovedora. Y subtituló la película como "La verdadera historia".
Aquí les dejamos un segmento del film, que para muchos fue el más conmovedor.
Perdón por algunas pequeñas fallas técnicas generadas en su emisión televisiva.
Esperamos tus comentarios.
Y nos gustaría que te hicieras "seguidor" de este blog.
En la columna lateral encontrarás cómo dejar tu marca.
Desde ya, muchas gracias.
Eva Perón, Mujer del Bicentenario
El acto se realizará a las 17.30 en la Sala de los Patriotas Latinoamericanos de Casa de Gobierno, informó a través de un comunicado el Minsiterio de Educación.
Fuente: buenaensenada
Monumento a Eva Perón en Los Toldos
La Plata - 26 JULIO - El gobernador Daniel Scioli presentará hoy el Concurso Nacional de Escultura organizado por el Instituto Cultural para la realización de un monumento en homenaje a Eva Perón que será emplazado en la ciudad de Los Toldos, lugar en que nació el 7 de mayo de 1919.
En tanto, hoy en La Plata, a las 18.30, Mujeres del Consenso Peronista realizará un emotivo homenaje en 6 y 53.
Una hora después, el PJ local concretará su reconocimiento.
Fuente: impulsobaires
En tanto, hoy en La Plata, a las 18.30, Mujeres del Consenso Peronista realizará un emotivo homenaje en 6 y 53.
Una hora después, el PJ local concretará su reconocimiento.
Fuente: impulsobaires
HOMENAJES A EVA PERÓN EN EL 58 ANIVERSARIO DE SU MUERTE
Con un oficio religioso en Regina Martirum, templo ubicado en Hipólito Yrigoyen 2005, en el barrio capitalino de Congreso, se rendirá homenaje el próximo lunes 26, a las 19,30, a María Eva Duarte de Perón, al cumplirse 58 años de su fallecimiento.
La recordación es organizada por el Movimiento Nueva Argentina, la Agrupación Peronismo Doctrinario y otras entidades, las que ese día depositarán ofrendas florales ante la bóveda de la familia Duarte en el cementerio de Recoleta.
Cecilia Sastre
en Cartas de Lectores de
http://www.informadorpublico.com/
La recordación es organizada por el Movimiento Nueva Argentina, la Agrupación Peronismo Doctrinario y otras entidades, las que ese día depositarán ofrendas florales ante la bóveda de la familia Duarte en el cementerio de Recoleta.
Cecilia Sastre
en Cartas de Lectores de
http://www.informadorpublico.com/
EL ADIÓS A CARLOS MENEM
¿PUEDE ALGUIEN TODAVÍA DECIRLE ADIÓS A UN INNOMBRABLE? Su traición al pueblo peronista, que lo llevó a ser Presidente, no sólo no se lo perdona el Pueblo, lo esperan JUAN Y EVA PERÓN, para las explicaciones pertinentes delante de Aquél que tiene el poder infinito de dictaminar el comportamiento de cada alma...
Olga Lotitto
Ahijada de Juan y Eva Perón
en Cartas de Lectores de
http://www.informadorpublico.com/
Olga Lotitto
Ahijada de Juan y Eva Perón
en Cartas de Lectores de
http://www.informadorpublico.com/
El día que Evita visitó a los Urtubey en Santiago del Estero
Copyright © Marcelo Urtubey
Fuente: http://www.euskosare.org/
Un registro biográfico oficial de Evita
Datos básicos
Nombre de nacimiento: María Eva Ibarguren
Fecha de nacimiento: 7 de mayo de 1919
Lugar de nacimiento: Los Toldos, Argentina
Fecha de muerte: 26 de julio de 1952
Denominaciones:
-María Eva Duarte de Perón
-María Eva Duarte
-Eva Perón
-Evita Perón
-Evita
Fuente:
Ministerio de Educación de la Nación
Subsecretaría de Coordinación Administrativa
Producción: Dirección de Gestión Informática
Nélida de Miguel presente en un acto en Avellaneda (Prov. de Bs. As.)
Noticias del Movimiento de Mujeres Peronistas Eva Perón
Lanzamiento de la Rama Femenina desde Avellaneda hacia la Tercera Sección Electoral.
El viernes 21 de Mayo pasado a las 18.00 hs, se realizó un encuentro de mujeres peronistas de Avellaneda y de otros distritos de la Tercera Sección Electoral en “Petit Bar” de la Avenida Mitre 702, convocadas por la Diputada Nacional (MC) Esperanza Reguera con motivo del lanzamiento de la Rama Femenina.
Se contó con la presencia de una destacada compañera histórica del movimiento: Nélida de Miguel quien acompañó a nuestra líder y jefa espiritual, Eva Duarte de Perón.
Lanzamiento de la Rama Femenina desde Avellaneda hacia la Tercera Sección Electoral.
El viernes 21 de Mayo pasado a las 18.00 hs, se realizó un encuentro de mujeres peronistas de Avellaneda y de otros distritos de la Tercera Sección Electoral en “Petit Bar” de la Avenida Mitre 702, convocadas por la Diputada Nacional (MC) Esperanza Reguera con motivo del lanzamiento de la Rama Femenina.
Se contó con la presencia de una destacada compañera histórica del movimiento: Nélida de Miguel quien acompañó a nuestra líder y jefa espiritual, Eva Duarte de Perón.
El Bolsón: Presentan un libro sobre Evita
En el año del Bicentenario, la imagen de ¨ la mujer¨ es resaltada. Evita fue una de las que luchó por la dignidad de su pueblo al que tanto amó. A 57 años de su partida vale recordar su trabajo y entrega que es la razón de su vida.
Sobre el autor:
Ariel Bibbo, nació el 9 de enero de 1976 en BALCARCE (BUENOS AIRES). Es Periodista y profesor de Historia. Actualmente Docente del Instituto Sta. Rosa de Lima (Balcarce). Desempeña su labor en diversos medios informativos: FM PUNTONUEVE, CANAL 2 (BALCARCE) Y LU9 (MAR DEL PLATA). Su pasión por la escritura comenzó una vez finalizado su profesorado. Investiga la historia de los personajes célebres de nuestra historia.
La iconografía peronista de la mano de Daniel Santoro
UNA NUEVA MUESTRA DE DANIEL SANTORO
RECREA LA ICONOGRAFÍA PERONISTA
El de Santoro, su mundo íntimo, es también asombroso. Qué es, si no, el desfile inagotable de colecciones que habitan su casa-taller de Congreso. Cascarudos y arañas que dan vértigo. Los estantes son imanes donde uno descubre desde pulpos hasta exóticas serpientes. Junto a las aves embalsamadas, se alza un gran mono aullador. Santoro jura que él no lo cazó. Y desata una de sus generosas carcajadas, muy suyas. Es agudo, ocurrente. Es un hombre cálido.
Después de hojear Justa, libre y soberana, Biblia gráfica del primer peronismo (integra su archivo de época), y ver uno de sus primeros manuales (Santoro es un dibujante virtuoso), nos sumergimos en su ciudad peronista. El artista propone verla al atardecer. Prende la luz correspondiente. Y voilà: una impensada construcción, con combo de ferrocarril incluido. Difícil estimar el tiempo que llevó ese trabajo monumental, de detalle obsesivo. Me muestra al fiancé de Barbie, ahora un Ken descamisado que custodia la retro utópica polis. Se escucha la poderosa carcajada.
Si Osvaldo Lamborghini en El niño proletario tensa el lenguaje al límite de lo decible y de lo imaginable, Santoro en sus obras opera en el límite inestable entre nostalgia y tragedia. Los chicos devienen personajes centrales: en Santoro, niña-madre con destino fatal o lucha de clases como disputa de colegiales, cuchillo en mano; en Lamborghini, deja sin aliento. Imposible olvidar el éxtasis que provoca en los escolares la violación y agonía de Estropeado, para mí siempre un niño peronista.
La muestra incluye "Malón y concepto espacial", punto de arranque del relato santoriano. Un trompe-l'oeil del tajo de Fontana cruza la escena, ahora, ante el malón grasita detenido. Protoperonistas, para el artista. La cruz como estandarte del saqueo de "El Malón" de Della Valle evoca, dirá el artista, los robos e incendios en iglesias en 1955. No es todo: dirá también que el cuadro roquista es la primera gran denuncia de inseguridad del conurbano: "La que pide seguridad es la cultura: está diciendo somos europeos, no podemos vivir como salvajes". El peronismo, señala, siempre encarna esa negritud, esa mugre latinoamericana, como dice Kush.
Seguimos con su singular aluvión zoológico: su Eva - esfinge y "Victoria Cautiva" (Ocampo, claro) raptada por el centauro justicialista. Está también su deslumbrante "Civilización y barbarie", dicotomía que para el artista habita al interior del peronismo. "Lo interesante del relato peronista –dice– es que, como la tragedia griega, no es moral. Tolera luces y sombras: desde la santidad de Eva hasta López Rega, Osinde y toda la oscuridad de la represión". Dirá también que "el peronismo trasciende lo político: tiene que ver con nuestra estructura identitaria". Ligadas a la doctrina justicialista, inspirada en la propaganda política, o habitadas por la mirada crítica, sus obras recorren apogeo y crisis del peronismo. Los símbolos se suceden: guardapolvo blanco almidonado ("exoesqueleto protector"), edificio de la CGT, Fundación Eva Perón, heladera Siam, "La razón de mi vida", Estado protector. Luto obligatorio. Difunta sagrada. Bombardeo en Plaza de Mayo. Eva es desde santa omnipresente –milagrera, protectora– hasta dominatrix, botas y látigo en mano, que somete a un Che Guevara entregado. En el inquietante "La Piedad", Eva engulle las vísceras del Che transformadas en rosario. Como en la espantosa escena del cuento de Lamborghini, hay un ritual de hermanación. Santoro aleja la idea de antropofagia política: "El peronismo y la izquierda en un ritual de comunión", dice. ¿Nacimiento de Evita montonera?
Su descamisado gigante es la encarnación humanoide de aquel monumento de más de cien metros de altura que el gobierno peronista proyectaba plantar en Barrio Parque. Casi un oprobio. A partir de 1955, el descamisado deviene gigantón que recorre la city y el campo masticando tragedia en soledad. Un King Kong del conurbano bonaerense sin un pelo de gorila que cuida edificios símbolo del peronismo, espía a Victoria Ocampo y Rabindranath Tagore y arrasa con sembradíos de soja transgénica. En pleno bombardeo de Plaza de Mayo, se aferra desesperado al Cavanagh como el King Kong del filme al Empire State.
La oscuridad del golpe irrumpe con "Invierno en la República de los niños", "La tempestad en Chapadmalal" e "Invierno de 1955". Obras inolvidables. Además, se exhiben sus libros de artista con ideogramas chinos, que, como sus manuales del niño edípico y los del niño peronista, son joyas.
Sin duda, una de las series más teatrales es la de la madre-niña de Juanito Laguna. Deslumbrante fábula con mensajes doctrinarios al estilo de los libros de lectura escolar. Cándida y dolorosa, la saga escapa a la secuencia cronológica: muerte y vida se alternan en un sino inevitable. No hay hada buena que pueda salvarla. Después de ver las pinturas, recuerdo las críticas que Santoro disparó contra Berni.
Le pregunto por qué cree que debió meterse con el peronismo. "Por sus inquietudes, tendría que haber chocado mil veces con el peronismo. Cuando buscaba materiales para sus montajes en el conurbano bonaerense, no había una sola chapa que no tuviera la PV de la resistencia peronista. Sin embargo, ningún cuadro suyo la tiene: le habría contaminado la obra e, incluso, habría tenido problemas con el PC. El quiso recortar por ahí, pero podría no haberlo hecho y su obra se habría enriquecido. De todas maneras, creo que es el pintor más importante de la Argentina".
No falta la réplica del Pulqui, el avión caza promocionado por el gobierno peronista como uno de los grandes logros tecnológicos. Y se proyecta Pulqui, un instante en la patria de la felicidad, documental de Mouján que pone el foco en el avión del artista.
La de Santoro es una obra con sello inconfundible. Con sus cautivantes guiños a la historia del arte, bucea en el imaginario del peronismo creando un universo cándido, nostálgico y, al tiempo, irónico y de humor ácido –en ocasiones hasta es posible intuir su poderosa carcajada. Allí donde la política deviene ficcional, hay celebración, sí, pero también tragedia. En esa frontera ambigua, el relato santoriano sigue interpelando.
Por: Marina Oybin
Fuente: Revista Ñ
Más información: http://www.clarin.com/
Taty Espínola y su conmovedor recuerdo de Eva Perón
NOTA DE TATY ESPINOLA
Y UNA MIRADA DIFERENTE
(Taty es de Presidente Perón, localidad del Gran Buenos Aires, concejal mandato cumplido del Frente para la Victoria).
Cuando mi madre era chica, a los ocho años, salió a trabajar de sirvienta ya que no podían subsistir.
Un día apareció una hermosa señora rubia que le acarició su cabeza en el momento en que mi mamá, con su mala letra por no poder ir más que hasta tercer grado, le entregó una pequeña nota en un simple papel de almacén.
La señora rubia era ni más ni menos que nuestra amada Evita. Mi mamá vivía a pocas cuadras de la quinta de San Vicente.
A la semana apareció un camión gigante trayéndole maderas para terminar su ranchito, zapatillas porque la vio descalza, alimentos porque la vio flaquita, juguetes porque jamás tuvieron un Papá Noel ni un Reyes Magos.
En el libro La Razón de mi Vida, Evita dice: "Se acercó hacia mí una pequeña descamisada a la cual yo le acaricié la cabeza".
Ésa era mi mamá, hoy con 70 años.
Mi mamá se encargó de enseñarnos el valor de las cosas. Que las cosas se ganan. Y que hay políticos buenos.
Y nos pidió a cualquiera de los seis hermanos que somos, que tan sólo uno continú la lucha Evita no terminó por fatalidad del destino.
Y UNA MIRADA DIFERENTE
(Taty es de Presidente Perón, localidad del Gran Buenos Aires, concejal mandato cumplido del Frente para la Victoria).
Cuando mi madre era chica, a los ocho años, salió a trabajar de sirvienta ya que no podían subsistir.
Un día apareció una hermosa señora rubia que le acarició su cabeza en el momento en que mi mamá, con su mala letra por no poder ir más que hasta tercer grado, le entregó una pequeña nota en un simple papel de almacén.
La señora rubia era ni más ni menos que nuestra amada Evita. Mi mamá vivía a pocas cuadras de la quinta de San Vicente.
A la semana apareció un camión gigante trayéndole maderas para terminar su ranchito, zapatillas porque la vio descalza, alimentos porque la vio flaquita, juguetes porque jamás tuvieron un Papá Noel ni un Reyes Magos.
En el libro La Razón de mi Vida, Evita dice: "Se acercó hacia mí una pequeña descamisada a la cual yo le acaricié la cabeza".
Ésa era mi mamá, hoy con 70 años.
Mi mamá se encargó de enseñarnos el valor de las cosas. Que las cosas se ganan. Y que hay políticos buenos.
Y nos pidió a cualquiera de los seis hermanos que somos, que tan sólo uno continú la lucha Evita no terminó por fatalidad del destino.
ICONOGRAFÍA PERONISTA EN EL ARTE
Parecen tiempos de auge del imaginario peronista. Después de años de alusiones, olvidos y exclusiones deliberadas, hoy distintos rincones de la cultura ponen en escena sus discursos, figuras, íconos y estereotipos. Desde las obras teatrales de Ricardo Bartís y Alejandro Tantanian, la literatura de Juan Diego Incardona y Carlos Godoy, hasta el fenómeno Capusotto e incluso el furor del movimiento de blogs peronistas.
Nora Iniesta y Daniel Santoro saben de qué se trata. Ellos son, podría decirse, la Eva y el Juan Domingo del arte argentino. Con obras que remiten a la infancia, la patria, los pizarrones escolares y las escarapelas, con materiales y técnicas simples como el collage, Iniesta se apropia de la imagen de Evita, buscando reconstruir los recuerdos y sensaciones de su propia infancia. Santoro, por su parte, recupera en sus obras la mayor parte de la iconografía de los primeros dos gobiernos peronistas. El descamisado, el auto justicialista, el guardapolvo blanco, la heladera Siam, la casita peronista, el Pulqui, son objetos privilegiados en sus pinturas que ayudan a reconstruir aquel mundo peronista.
“Por fin, después de muchos años, hay una apropiación legítima de Perón”, dice Santoro. “No desde lo estrictamente político ni desde cierta actitud militante. Su abordaje, antes que nada, implica el reconocimiento del peronismo como un fenómeno cultural y social que nos pertenece, del que podemos apropiarnos y que permite una síntesis para explicar cierta argentinidad.”
Por Victoria Linari
Fuente: Miradas al Sur
Más información: http://www.miradasalsur.com/
Enviado por Gacemail - TEA Imagen
Nora Iniesta y Daniel Santoro saben de qué se trata. Ellos son, podría decirse, la Eva y el Juan Domingo del arte argentino. Con obras que remiten a la infancia, la patria, los pizarrones escolares y las escarapelas, con materiales y técnicas simples como el collage, Iniesta se apropia de la imagen de Evita, buscando reconstruir los recuerdos y sensaciones de su propia infancia. Santoro, por su parte, recupera en sus obras la mayor parte de la iconografía de los primeros dos gobiernos peronistas. El descamisado, el auto justicialista, el guardapolvo blanco, la heladera Siam, la casita peronista, el Pulqui, son objetos privilegiados en sus pinturas que ayudan a reconstruir aquel mundo peronista.
“Por fin, después de muchos años, hay una apropiación legítima de Perón”, dice Santoro. “No desde lo estrictamente político ni desde cierta actitud militante. Su abordaje, antes que nada, implica el reconocimiento del peronismo como un fenómeno cultural y social que nos pertenece, del que podemos apropiarnos y que permite una síntesis para explicar cierta argentinidad.”
Por Victoria Linari
Fuente: Miradas al Sur
Más información: http://www.miradasalsur.com/
Enviado por Gacemail - TEA Imagen
Murió Tomás Eloy Martínez
Nació en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 16 de julio de 1934. Se graduó como licenciado en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad Nacional de Tucumán y obtuvo en 1970 una Maestría en Literatura en la Universidad de París VII.
En Buenos Aires fue crítico de cine del diario La Nación (1957-1961) y jefe de redacción del semanario Primera Plana (1962-1969). Entre 1969 y 1970 fue corresponsal de la editorial Abril en Europa, con sede en París, y luego director del semanario Panorama (1970-1972). Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión (1972-1975).
Entre 1975 y 1983 vivió exiliado en Caracas, Venezuela, donde fue editor del Papel Literario del diario El Nacional (1975-1977) y asesor de la Dirección de ese mismo diario (1977-1978). Allí fundó El Diario de Caracas, del que fue director de redacción (1979).
En 1991 participó en la creación del diario Siglo 21 de Guadalajara, México, que salió durante siete años, hasta diciembre de 1998.
En junio de 1991 creó el suplemento literario Primer Plano del diario Página/12 de Buenos Aires, que dirigió hasta agosto de 1995. Desde mayo de 1996 es columnista permanente del diario La Nación de Buenos Aires y de The New York Times Syndicate, que publica sus artículos en doscientos diarios de Europa y las Américas.
Además de su trayectoria periodística y literaria ha desarrollado una extensa carrera académica que comprende conferencias y cursos en importantes universidades de Europa, Norteamérica y Sudamérica, así como su vinculación como profesor a la universidad de Maryland (1984-1987). Desde julio de 1995 es profesor distinguido de Rutgers University en Nueva Jersey y director del Programa de Estudios Latinoamericanos de esa universidad. Recibió títulos de doctor honoris causa de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires y de la Universidad de Tucumán.
Ha sido fellow del Wilson Center de Washington DC, de la fundación Guggenheim y del Kellogg Institute de la Universidad de Notre Dame, Indiana.
Entre las obras que ha publicado figuran el ensayo Estructuras del cine argentino (1961); la novela Sagrado (1969); el relato periodístico La pasión según Trelew (1974), cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar; los ensayos de crítica literaria Los testigos de afuera (1978), y Retrato del artista enmascarado (1982); la colección de relatos Lugar común la muerte (1979); las novelas La novela de Perón (1985) y La mano del amo (1991) y, por supuesto, Santa Evita (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó Las memorias del general, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.
Ganó en 2002 el codiciado Premio Internacional Alfaguara de Novela por su novela El vuelo de la reina.
Es también autor de diez guiones para cine, tres de ellos en colaboración con el novelista paraguayo Augusto Roa Bastos, y de varios ensayos incluidos en volúmenes colectivos.
En 2008 se le entregó el Premio Cóndor de Plata a la trayectoria que entrega la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, la distinción en su tipo más importante del país. El premio fue por su fecunda trayectoria dentro del periodismo y la crítica cinematográfica.
En 2009 resultó premiado con el Ortega y Gasset de Periodismo a la Trayectoria Profesional.[2]
Tomás Eloy Martínez falleció el 31 de enero de 2010 a los 75 años de edad, a causa de un cáncer que sufrió durante varios años.
Obras:
Estructuras del cine argentino (1961) Ensayo
Sagrado (1969) Novela
La pasión según Trelew (1974) Relato periodístico
Los testigos de afuera (1978) Ensayo de crítica literaria
Lugar común la muerte (1979) Colección de relatos
Ramos sucre. Retrato del artista enmascarado (1982) Ensayo de crítica literaria
La novela de Perón (1985) Novela
La mano del amo (1991) Novela
Santa Evita (1995) Novela
Las Memorias del General (1996) Crónica sobre los años 70 en la Argentina
El Suelo Argentino (1999)
Ficciones verdaderas (2000)
El vuelo de la reina (Premio Alfaguara 2002)
Réquiem por un país perdido (2003) Ensayos y crónicas periodísticas escritas en los últimos 15 años
Las vidas del general (2004)Memorias del exilio y otros textos sobre Juan Domingo Perón
El cantor de tango (2004) Novela
Purgatorio (2008)
En Buenos Aires fue crítico de cine del diario La Nación (1957-1961) y jefe de redacción del semanario Primera Plana (1962-1969). Entre 1969 y 1970 fue corresponsal de la editorial Abril en Europa, con sede en París, y luego director del semanario Panorama (1970-1972). Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión (1972-1975).
Entre 1975 y 1983 vivió exiliado en Caracas, Venezuela, donde fue editor del Papel Literario del diario El Nacional (1975-1977) y asesor de la Dirección de ese mismo diario (1977-1978). Allí fundó El Diario de Caracas, del que fue director de redacción (1979).
En 1991 participó en la creación del diario Siglo 21 de Guadalajara, México, que salió durante siete años, hasta diciembre de 1998.
En junio de 1991 creó el suplemento literario Primer Plano del diario Página/12 de Buenos Aires, que dirigió hasta agosto de 1995. Desde mayo de 1996 es columnista permanente del diario La Nación de Buenos Aires y de The New York Times Syndicate, que publica sus artículos en doscientos diarios de Europa y las Américas.
Además de su trayectoria periodística y literaria ha desarrollado una extensa carrera académica que comprende conferencias y cursos en importantes universidades de Europa, Norteamérica y Sudamérica, así como su vinculación como profesor a la universidad de Maryland (1984-1987). Desde julio de 1995 es profesor distinguido de Rutgers University en Nueva Jersey y director del Programa de Estudios Latinoamericanos de esa universidad. Recibió títulos de doctor honoris causa de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires y de la Universidad de Tucumán.
Ha sido fellow del Wilson Center de Washington DC, de la fundación Guggenheim y del Kellogg Institute de la Universidad de Notre Dame, Indiana.
Entre las obras que ha publicado figuran el ensayo Estructuras del cine argentino (1961); la novela Sagrado (1969); el relato periodístico La pasión según Trelew (1974), cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar; los ensayos de crítica literaria Los testigos de afuera (1978), y Retrato del artista enmascarado (1982); la colección de relatos Lugar común la muerte (1979); las novelas La novela de Perón (1985) y La mano del amo (1991) y, por supuesto, Santa Evita (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó Las memorias del general, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.
Ganó en 2002 el codiciado Premio Internacional Alfaguara de Novela por su novela El vuelo de la reina.
Es también autor de diez guiones para cine, tres de ellos en colaboración con el novelista paraguayo Augusto Roa Bastos, y de varios ensayos incluidos en volúmenes colectivos.
En 2008 se le entregó el Premio Cóndor de Plata a la trayectoria que entrega la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, la distinción en su tipo más importante del país. El premio fue por su fecunda trayectoria dentro del periodismo y la crítica cinematográfica.
En 2009 resultó premiado con el Ortega y Gasset de Periodismo a la Trayectoria Profesional.[2]
Tomás Eloy Martínez falleció el 31 de enero de 2010 a los 75 años de edad, a causa de un cáncer que sufrió durante varios años.
Obras:
Estructuras del cine argentino (1961) Ensayo
Sagrado (1969) Novela
La pasión según Trelew (1974) Relato periodístico
Los testigos de afuera (1978) Ensayo de crítica literaria
Lugar común la muerte (1979) Colección de relatos
Ramos sucre. Retrato del artista enmascarado (1982) Ensayo de crítica literaria
La novela de Perón (1985) Novela
La mano del amo (1991) Novela
Santa Evita (1995) Novela
Las Memorias del General (1996) Crónica sobre los años 70 en la Argentina
El Suelo Argentino (1999)
Ficciones verdaderas (2000)
El vuelo de la reina (Premio Alfaguara 2002)
Réquiem por un país perdido (2003) Ensayos y crónicas periodísticas escritas en los últimos 15 años
Las vidas del general (2004)Memorias del exilio y otros textos sobre Juan Domingo Perón
El cantor de tango (2004) Novela
Purgatorio (2008)
FOGWILL DESPIDE A LEONIDAS LAMBORGHINI
EL GRAN POETA MURIÓ A LOS 82 AÑOS
"Iba de uno a otro ángulo narrando siempre la aventura de lenguaje de su solicitante descolocado. Lo había hecho desde el principio. Y lo continuó con la visión de "Eva Perón en la hoguera", incluido en Partitas, en 1972, donde la pasión de Eva es en los dos sentidos: como deseo insatisfecho y como holocausto."
Jorge Aulicino
Es bueno que la gente muera. Él, por ejemplo, habría celebrado este comienzo. Era tan viejo –catorce años mayor que yo– y seguía ahí, establecido entre lo más vivo de nuestra literatura.
No pasaban tres años sin que nos brindara un nuevo libro y cada uno tan joven y tan nuevo y original como su clásico de 1955. Desde ese libro siguió escribiendo sin plagiarse ni seguir otra moda que la que él mismo impuso a la poesía. Para plagiar y repetirlo estábamos nosotros, los estigmatizados por su impronta. En aquel Saboteador arrepentido estaba todo y aparecía gritado con mayúsculas, entre signos de exclamación: “¡YO NO SOY TECNICO YO NO SOY TECNICO! Habla, dí tu palabra y si eres poeta, ‘eso’ será poesía. Que lo que digas sea el pulso de la vida antes que un elemento de la música.”
Aquella poesía de los 50 recogía la voz de aquel que estaba “detrás/ lanzando/ y arrojando otro y otro/ cómo/ no hacerlo entonces/ en medio de un país/ podrido por la injusticia.” Armado de una poesía sin utopías (“su izquierda es mi derecha”, decía burlón), pero libre de toda buena voluntad, fue el primer y el último poeta del peronismo: tal vez el único, a pesar de su devoción por Marechal. Su peronismo no fue nunca una política de Estado ni un proyecto electoral.
No era el peronismo de la “columna vertebral” que eligió su general sino el del artista desclasado que elegía su desplazamiento como el refugio de una verdad a la que nunca habría de renunciar. En nombre de esa verdad, pintó su propia muerte en Mirad hacia Domsaar, animándola con su alter ego el moribundo Pijg, piloto de una camilla casi catafalco, que recorre la ciudad cargada de monitores que registran hasta el sin cansancio los signos vitales. Creador de la prosa cortada que cultivó Osvaldo, celebraba como prueba de la imbecilidad postmoderna todo lo que escribía sobre su hermano ignorando su fuente.
No influyó sobre tres generaciones de poetas que lo citaron o lo admiraron, desde Cantón hasta Durand, Gambarotta y Martín Rodríguez: violentamente los matrizó.
Claro que quedan y siguen flotando sus ideas y su preceptiva, pero más pesará su música siempre ligada a una revelación: “Veo a dos tarados/ con caras de pescados/ haciéndose el amor…/ Maravilloso es el amor/ que anima a los tarados/ pero lo más maravilloso es/ que la verdad/ pueda nacer/ de la boca de un idiota..” Alguna vez, como dos tarados, temblamos juntos oyendo los versos y la música de Cartola: “En Mangueira/ cuando muere/un poeta/ todos lloran…/ Vivo feliz en Mangueira/ porque sé/ que alguno ha de llorar por mí/ a través de un pandeiro/ y de un tamboril… / Pero el llanto/en Mangueira/ es tan diferente/ que es un llanto feliz/ que alegra a la gente”. Lo lloramos así.
Por Rodolfo Fogwill
Fuente: Perfil
Más información: http://www.perfil.com/
Enviado por Gacemail - TEA imagen
"Iba de uno a otro ángulo narrando siempre la aventura de lenguaje de su solicitante descolocado. Lo había hecho desde el principio. Y lo continuó con la visión de "Eva Perón en la hoguera", incluido en Partitas, en 1972, donde la pasión de Eva es en los dos sentidos: como deseo insatisfecho y como holocausto."
Jorge Aulicino
Es bueno que la gente muera. Él, por ejemplo, habría celebrado este comienzo. Era tan viejo –catorce años mayor que yo– y seguía ahí, establecido entre lo más vivo de nuestra literatura.
No pasaban tres años sin que nos brindara un nuevo libro y cada uno tan joven y tan nuevo y original como su clásico de 1955. Desde ese libro siguió escribiendo sin plagiarse ni seguir otra moda que la que él mismo impuso a la poesía. Para plagiar y repetirlo estábamos nosotros, los estigmatizados por su impronta. En aquel Saboteador arrepentido estaba todo y aparecía gritado con mayúsculas, entre signos de exclamación: “¡YO NO SOY TECNICO YO NO SOY TECNICO! Habla, dí tu palabra y si eres poeta, ‘eso’ será poesía. Que lo que digas sea el pulso de la vida antes que un elemento de la música.”
Aquella poesía de los 50 recogía la voz de aquel que estaba “detrás/ lanzando/ y arrojando otro y otro/ cómo/ no hacerlo entonces/ en medio de un país/ podrido por la injusticia.” Armado de una poesía sin utopías (“su izquierda es mi derecha”, decía burlón), pero libre de toda buena voluntad, fue el primer y el último poeta del peronismo: tal vez el único, a pesar de su devoción por Marechal. Su peronismo no fue nunca una política de Estado ni un proyecto electoral.
No era el peronismo de la “columna vertebral” que eligió su general sino el del artista desclasado que elegía su desplazamiento como el refugio de una verdad a la que nunca habría de renunciar. En nombre de esa verdad, pintó su propia muerte en Mirad hacia Domsaar, animándola con su alter ego el moribundo Pijg, piloto de una camilla casi catafalco, que recorre la ciudad cargada de monitores que registran hasta el sin cansancio los signos vitales. Creador de la prosa cortada que cultivó Osvaldo, celebraba como prueba de la imbecilidad postmoderna todo lo que escribía sobre su hermano ignorando su fuente.
No influyó sobre tres generaciones de poetas que lo citaron o lo admiraron, desde Cantón hasta Durand, Gambarotta y Martín Rodríguez: violentamente los matrizó.
Claro que quedan y siguen flotando sus ideas y su preceptiva, pero más pesará su música siempre ligada a una revelación: “Veo a dos tarados/ con caras de pescados/ haciéndose el amor…/ Maravilloso es el amor/ que anima a los tarados/ pero lo más maravilloso es/ que la verdad/ pueda nacer/ de la boca de un idiota..” Alguna vez, como dos tarados, temblamos juntos oyendo los versos y la música de Cartola: “En Mangueira/ cuando muere/un poeta/ todos lloran…/ Vivo feliz en Mangueira/ porque sé/ que alguno ha de llorar por mí/ a través de un pandeiro/ y de un tamboril… / Pero el llanto/en Mangueira/ es tan diferente/ que es un llanto feliz/ que alegra a la gente”. Lo lloramos así.
Por Rodolfo Fogwill
Fuente: Perfil
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¿Conoce usted a un auténtico militante peronista?. - H.C. Renés
Los derechos y opiniones se defienden con razones, no con baldones.
¿Conoce usted a un autentico militante peronista?.
Un militante peronista, es un tipo muy especial, incomparable. Una persona sin dobleces, con ideales insobornables, que no reniega de la responsabilidad de desmalezar la actual crisis social y de hombres que padecemos.
Casi nunca tiene un peso y fuma cuando lo convidan. Nunca trabaja políticamente para sí mismo, siempre lo hace para los demás.
Usted lo puede ver “pateando” los barrios periféricos, llevando a sus espaldas un cargamento de problemas que otros le han dado para que solucione, y el, patea y patea..., golpea puertas y mas puertas, buscando un paliativo para aquellas aflicciones... Es un verdadero SER HUMANO, así como está escrito, con mayúscula.
¿Conoce a un personaje así?. Sin duda una persona con tales atributos, no puede ser otra cosa que un auténtico militante peronista.
Es el mismo que en tiempos de campaña puede encontrarlo pegado a los paredones con otros iguales a él, con un pincel en la mano dibujando ilusiones y esperanzas, y no le cuento cuando bandera en mano, o cubriéndose con ella la espalda, marcha por las calles con el torso desnudo, su cabeza plegada de azul y blanco, su pecho henchido de Patria y al son de los bombos, canta su himno partidario: “...todos unidos triunfaremos...”.
Si no lo vio, preste atención. Con estos datos le será muy fácil identificarlo: es un fanático..., un lírico..., un soñador..., un nostálgico, y ¡tantos otros calificativos más!, que solo pueden definir A UN AUTÉNTICO MILITANTE PERONISTA..
Cuando lo encuentre y pase cerca de él, gratifíquelo con una sonrisa, que es lo menos que se merece.
A todos los compañeros que se vean descriptos en estos párrafos, les envío desde el corazón, un fuerte y solidario abrazo peronista, junto a una actualizada reflexión, con motivo de conmemorarse el próximo 17 de noviembre el Día del Militante Peronista.
Unidos, seguramente venceremos!!!. Trabajar por la unidad del movimiento es trabajar por el triunfo del pueblo; debilitarlo, discutiendo entre nosotros mismos, para convertirnos cada uno en enemigo de todos como lo está haciendo un grupo muy pequeño de "máscaras sueltas" que cabrían en un Fiat 600, es trabajar contra el destino común de los argentinos.
Tenemos que convencernos y convencerlos de que hay otros valores permanentes que son los que vencen; que como vamos no se puede seguir, porque la vida es un conjunto de necesidades que se deben satisfacer, y en las actuales circunstancias no lo podemos hacer; que nos toca ahora a los verdaderos peronistas (aunque algunos no tengan papeles que los acredite como tales), a los que no nos divide ni balcaniza el odio, la ambición, la vanidad, ni el egoísmo, encauzar y orientar a los argentinos para salir de tanta miseria, mediocridad y cobardía ambiente...
¿Conoce usted a un autentico militante peronista?.
Un militante peronista, es un tipo muy especial, incomparable. Una persona sin dobleces, con ideales insobornables, que no reniega de la responsabilidad de desmalezar la actual crisis social y de hombres que padecemos.
Casi nunca tiene un peso y fuma cuando lo convidan. Nunca trabaja políticamente para sí mismo, siempre lo hace para los demás.
Usted lo puede ver “pateando” los barrios periféricos, llevando a sus espaldas un cargamento de problemas que otros le han dado para que solucione, y el, patea y patea..., golpea puertas y mas puertas, buscando un paliativo para aquellas aflicciones... Es un verdadero SER HUMANO, así como está escrito, con mayúscula.
¿Conoce a un personaje así?. Sin duda una persona con tales atributos, no puede ser otra cosa que un auténtico militante peronista.
Es el mismo que en tiempos de campaña puede encontrarlo pegado a los paredones con otros iguales a él, con un pincel en la mano dibujando ilusiones y esperanzas, y no le cuento cuando bandera en mano, o cubriéndose con ella la espalda, marcha por las calles con el torso desnudo, su cabeza plegada de azul y blanco, su pecho henchido de Patria y al son de los bombos, canta su himno partidario: “...todos unidos triunfaremos...”.
Si no lo vio, preste atención. Con estos datos le será muy fácil identificarlo: es un fanático..., un lírico..., un soñador..., un nostálgico, y ¡tantos otros calificativos más!, que solo pueden definir A UN AUTÉNTICO MILITANTE PERONISTA..
Cuando lo encuentre y pase cerca de él, gratifíquelo con una sonrisa, que es lo menos que se merece.
A todos los compañeros que se vean descriptos en estos párrafos, les envío desde el corazón, un fuerte y solidario abrazo peronista, junto a una actualizada reflexión, con motivo de conmemorarse el próximo 17 de noviembre el Día del Militante Peronista.
Unidos, seguramente venceremos!!!. Trabajar por la unidad del movimiento es trabajar por el triunfo del pueblo; debilitarlo, discutiendo entre nosotros mismos, para convertirnos cada uno en enemigo de todos como lo está haciendo un grupo muy pequeño de "máscaras sueltas" que cabrían en un Fiat 600, es trabajar contra el destino común de los argentinos.
Tenemos que convencernos y convencerlos de que hay otros valores permanentes que son los que vencen; que como vamos no se puede seguir, porque la vida es un conjunto de necesidades que se deben satisfacer, y en las actuales circunstancias no lo podemos hacer; que nos toca ahora a los verdaderos peronistas (aunque algunos no tengan papeles que los acredite como tales), a los que no nos divide ni balcaniza el odio, la ambición, la vanidad, ni el egoísmo, encauzar y orientar a los argentinos para salir de tanta miseria, mediocridad y cobardía ambiente...
Hugo Cesar Renés
Evita y Agustín Magaldi

Desde el colegio, la futura primera dama mostraba interés por el teatro.
Cuentan que cuando estaba cursando sexto grado participó en una obra de teatro llamada "Arrriba estudiantes".
Mientras seguía sus estudios, crecían sus aspiraciones a ser una estrella.
La idea se cristalizó cuando conoció a Agustín Magaldi, conocido como el Carlos Gardel del interior de Argentina, el cantante le dio la idea de que se fuera a Buenos Aires.
Eva llegó a la capital en enero del año 1935.
Norberto Galasso y su biografía de Evita

Por Norberto Galasso
Esa mujer
El 17 de mayo de 1919 nació en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, una niña que llamaron Eva María Ibarguren, denominación que ha suscitado el comentario maligno de una escritora por anteponer el nombre de una pecadora al nombre de la virgen. Era la quinta hija de doña Juana Ibarguren y su concubino, Juan Duarte (padre). Familiarmente, la apodarían Chola y pasaría a la posteridad como una de las mujeres más importantes del mundo durante el siglo XX con el nombre de Eva Perón, aunque en el rincón más cálido de las emociones populares en la Argentina sería, como ella quiso, simplemente Evita.
Desde su nacimiento, cargaba esta criatura con tres humillaciones: ser hija extramatrimonial, no reconocida por su padre (que, en cambio, había reconocido a sus cuatro hermanos), ser mujer, grave delito para aquella sociedad machista para la cual sólo debería servir para la cocina y la cama, y ser pobre, receptora, un 6 de enero, cuando tenía 7 años, de una muñeca con una pierna rota que era lo único que habían podido regalarle unos Reyes Magos demasiado menesterosos.
Probablemente de estas humillaciones brotó su rebeldía y su confraternidad con todos los desamparados de su tierra, marginados de las instituciones, expoliados por los poderosos, víctimas también de la discriminación por género. Trasladada con su familia a Junín, a los once años, se ahoga en el ámbito aletargado de la ciudad pueblerina, abrumado de prejuicios y rutinas, con la misa dominguera y la caminata alrededor de la plaza en los atardeceres. Allí recita en el escenario de la escuela para las fiestas patrias mientras remonta sueños, proyectos, triunfos en el mundo del espectáculo, hasta que a los quince años se lanza a la aventura de la Buenos Aires pletórica de músicas y luces de neón donde –está segura– habrá de alcanzar el éxito y dejará de ser la Chola para ser Eva Duarte en las carteleras de teatros y cinematógrafos.
Llegan entonces los años difíciles para abrirse camino en el campo minado de los productores, directores, representantes artísticos y periodistas, hasta llegar a la tapa consagratoria de la revista Antena (1939). Según algunos comentaristas, “mala en la cinematografía, era mediocre en el teatro y alcanzaba lo mejor de sí misma en la radiofonía”. Pero, a través de esas diversas vicisitudes mantiene una consecuencia: “Tengo en el corazón un sentimiento fundamental: mi indignación contra la injusticia”.
En 1943, antes de conocer a Juan Domingo Perón, ya interviene en la creación de un gremio: la Asociación Radial Argentina, de la cual es presidenta poco después. (Este suceso será sugestivamente olvidado en la lucha política pues le imputarán a Perón hacer pareja con una actriz –o cosas peores–, en vez de admitir que se une sentimentalmente con una gremialista.) Como es sabido, un día de enero de 1944, en el festival del Luna Park para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de San Juan, lo conoce al Coronel y esto marca un hito fundamental en su vida. Su rebeldía, su indignación contra la injusticia, inclusive su difusa vocación por una sociedad igualitaria aprendida de un novio anarquista de adolescencia, encuentra ahora cauce escuchando los proyectos que él le confía en una Munich de la Costanera, con el río por telón de fondo. No participa en el 17 de octubre –como pretende un mito innecesario– pero crece con el movimiento popular hasta hacerse símbolo de los descamisados y de los derechos femeninos. En esa época, goza los mejores días de su vida en la quinta de San Vicente, de enamoramiento y admiración por el líder que está emergiendo y el movimiento nacional en marcha.
En él ocupa inicialmente el lugar de “La primera Dama” vengándose, con los mejores vestidos, de las señoronas de la clase alta en las noches de gala del Teatro Colón. Pero a partir de 1946 se convierte en algo así como un ministro de Trabajo paralelo respecto del secretario de Trabajo y Previsión José María Freire, recibiendo los reclamos, anhelos y sugerencias de los trabajadores, que transmite al Presidente. Armando Cabo, uno de los principales dirigentes gremiales de la época, dirá que su labor fue fundamental “como puente entre Perón y la clase trabajadora”. En el armado policlasista del frente de liberación nacional, el General necesitaba un contacto directo con “la columna vertebral” –los sindicatos– y esa tarea la realizó ella, que ya empezó a ser “Evita” y dejó los vestidos lujosos por el traje sastre y el peinado con rodete. Después, vino su viaje a Europa y al regresar, la puesta en marcha de la Fundación, duplicando así la tarea social de apoyo al movimiento.
Allí entregó su vida. “No era beneficencia –recordaba su confesor, el padre Hernán Benítez–. Le llevaba remedios a un enfermo pero además lo besaba sin importarle sus llagas. Yo, pastor de Cristo, daba un paso atrás para no contagiarme y ella me reprendía: –No venimos a traer remedios, padre. Venimos a dar solidaridad, afecto, al compañero que sufre... Un día –recuerda Benítez– íbamos en el auto a la residencia cuando ella advirtió que en la puerta de un Banco una anciana lloraba. Hizo detener el auto y cuando se enteró que no le habían pagado la jubilación por una cuestión burocrática, entró con ella al Banco –y yo detrás, porque iba sin custodia– y dijo bien fuerte, en el medio del salón: ¿Quién fue el hijo de puta que le dijo a esta señora que viniera otro día? Esa era Evita”. (Así, los gobiernos populares “violan las instituciones liberales” con escándalo de los gorilas.)
En esa tarea entregó su vida, cuando el cáncer comenzó a roerla impiadosamente. Era preciso estarse hasta la madrugada para contestar las cartas porque ningún argentino debía ser defraudado por una falta de respuesta, superando la endeblez de los 38 kilos. El pueblo entendió ese amor desenfrenado. La oligarquía también y por eso la odió: “Viva el cáncer” escribieron en las paredes. Ella, consumida por la enfermedad, dijo sus últimas palabras: “Gracias, Juan”. Los evitistas de última hora jamás podrán comprenderlo, ese “evitismo antiPerón” que, como dijo alguien, “es la etapa superior del gorilismo”.
Luego vino la contrarrevolución y secuestraron su cadáver. Al devolverlo, dieciséis años después, en 1971, en Puerta de Hierro, abrieron el féretro y resultó evidente que la habían golpeado hasta quebrarle la nariz y hacerle un tajo profundo en el cuello. Tal era el odio, a niveles tan altos como, por contrapartida, la veneración de su pueblo. Perón sólo dijo la palabra que correspondía a ese furioso ensañamiento clasista: ¡Miserables!.
Sitio Oficial delFrente Transversal Nacional y Popular
Esa mujer
El 17 de mayo de 1919 nació en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, una niña que llamaron Eva María Ibarguren, denominación que ha suscitado el comentario maligno de una escritora por anteponer el nombre de una pecadora al nombre de la virgen. Era la quinta hija de doña Juana Ibarguren y su concubino, Juan Duarte (padre). Familiarmente, la apodarían Chola y pasaría a la posteridad como una de las mujeres más importantes del mundo durante el siglo XX con el nombre de Eva Perón, aunque en el rincón más cálido de las emociones populares en la Argentina sería, como ella quiso, simplemente Evita.
Desde su nacimiento, cargaba esta criatura con tres humillaciones: ser hija extramatrimonial, no reconocida por su padre (que, en cambio, había reconocido a sus cuatro hermanos), ser mujer, grave delito para aquella sociedad machista para la cual sólo debería servir para la cocina y la cama, y ser pobre, receptora, un 6 de enero, cuando tenía 7 años, de una muñeca con una pierna rota que era lo único que habían podido regalarle unos Reyes Magos demasiado menesterosos.
Probablemente de estas humillaciones brotó su rebeldía y su confraternidad con todos los desamparados de su tierra, marginados de las instituciones, expoliados por los poderosos, víctimas también de la discriminación por género. Trasladada con su familia a Junín, a los once años, se ahoga en el ámbito aletargado de la ciudad pueblerina, abrumado de prejuicios y rutinas, con la misa dominguera y la caminata alrededor de la plaza en los atardeceres. Allí recita en el escenario de la escuela para las fiestas patrias mientras remonta sueños, proyectos, triunfos en el mundo del espectáculo, hasta que a los quince años se lanza a la aventura de la Buenos Aires pletórica de músicas y luces de neón donde –está segura– habrá de alcanzar el éxito y dejará de ser la Chola para ser Eva Duarte en las carteleras de teatros y cinematógrafos.
Llegan entonces los años difíciles para abrirse camino en el campo minado de los productores, directores, representantes artísticos y periodistas, hasta llegar a la tapa consagratoria de la revista Antena (1939). Según algunos comentaristas, “mala en la cinematografía, era mediocre en el teatro y alcanzaba lo mejor de sí misma en la radiofonía”. Pero, a través de esas diversas vicisitudes mantiene una consecuencia: “Tengo en el corazón un sentimiento fundamental: mi indignación contra la injusticia”.
En 1943, antes de conocer a Juan Domingo Perón, ya interviene en la creación de un gremio: la Asociación Radial Argentina, de la cual es presidenta poco después. (Este suceso será sugestivamente olvidado en la lucha política pues le imputarán a Perón hacer pareja con una actriz –o cosas peores–, en vez de admitir que se une sentimentalmente con una gremialista.) Como es sabido, un día de enero de 1944, en el festival del Luna Park para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de San Juan, lo conoce al Coronel y esto marca un hito fundamental en su vida. Su rebeldía, su indignación contra la injusticia, inclusive su difusa vocación por una sociedad igualitaria aprendida de un novio anarquista de adolescencia, encuentra ahora cauce escuchando los proyectos que él le confía en una Munich de la Costanera, con el río por telón de fondo. No participa en el 17 de octubre –como pretende un mito innecesario– pero crece con el movimiento popular hasta hacerse símbolo de los descamisados y de los derechos femeninos. En esa época, goza los mejores días de su vida en la quinta de San Vicente, de enamoramiento y admiración por el líder que está emergiendo y el movimiento nacional en marcha.
En él ocupa inicialmente el lugar de “La primera Dama” vengándose, con los mejores vestidos, de las señoronas de la clase alta en las noches de gala del Teatro Colón. Pero a partir de 1946 se convierte en algo así como un ministro de Trabajo paralelo respecto del secretario de Trabajo y Previsión José María Freire, recibiendo los reclamos, anhelos y sugerencias de los trabajadores, que transmite al Presidente. Armando Cabo, uno de los principales dirigentes gremiales de la época, dirá que su labor fue fundamental “como puente entre Perón y la clase trabajadora”. En el armado policlasista del frente de liberación nacional, el General necesitaba un contacto directo con “la columna vertebral” –los sindicatos– y esa tarea la realizó ella, que ya empezó a ser “Evita” y dejó los vestidos lujosos por el traje sastre y el peinado con rodete. Después, vino su viaje a Europa y al regresar, la puesta en marcha de la Fundación, duplicando así la tarea social de apoyo al movimiento.
Allí entregó su vida. “No era beneficencia –recordaba su confesor, el padre Hernán Benítez–. Le llevaba remedios a un enfermo pero además lo besaba sin importarle sus llagas. Yo, pastor de Cristo, daba un paso atrás para no contagiarme y ella me reprendía: –No venimos a traer remedios, padre. Venimos a dar solidaridad, afecto, al compañero que sufre... Un día –recuerda Benítez– íbamos en el auto a la residencia cuando ella advirtió que en la puerta de un Banco una anciana lloraba. Hizo detener el auto y cuando se enteró que no le habían pagado la jubilación por una cuestión burocrática, entró con ella al Banco –y yo detrás, porque iba sin custodia– y dijo bien fuerte, en el medio del salón: ¿Quién fue el hijo de puta que le dijo a esta señora que viniera otro día? Esa era Evita”. (Así, los gobiernos populares “violan las instituciones liberales” con escándalo de los gorilas.)
En esa tarea entregó su vida, cuando el cáncer comenzó a roerla impiadosamente. Era preciso estarse hasta la madrugada para contestar las cartas porque ningún argentino debía ser defraudado por una falta de respuesta, superando la endeblez de los 38 kilos. El pueblo entendió ese amor desenfrenado. La oligarquía también y por eso la odió: “Viva el cáncer” escribieron en las paredes. Ella, consumida por la enfermedad, dijo sus últimas palabras: “Gracias, Juan”. Los evitistas de última hora jamás podrán comprenderlo, ese “evitismo antiPerón” que, como dijo alguien, “es la etapa superior del gorilismo”.
Luego vino la contrarrevolución y secuestraron su cadáver. Al devolverlo, dieciséis años después, en 1971, en Puerta de Hierro, abrieron el féretro y resultó evidente que la habían golpeado hasta quebrarle la nariz y hacerle un tajo profundo en el cuello. Tal era el odio, a niveles tan altos como, por contrapartida, la veneración de su pueblo. Perón sólo dijo la palabra que correspondía a ese furioso ensañamiento clasista: ¡Miserables!.
Sitio Oficial delFrente Transversal Nacional y Popular
Lo que quizá jamás imaginó Evita para este 2009

El Grito Peronista - Buenos Aires, Argentina
¿Recuerdan que hace años nos decían que este país era indestructible? ¿Que nunca nada ni nadie podría lograr quebrarlo porque estábamos impregnados de riquezas en nuestro suelo, de alimentos en nuestros campos, de inteligencia en nuestros cerebros?
Pues no fue así. Persistiendo en prácticas negativas, desde mucho tiempo atrás hemos socavado las bases de ese aparentemente eterno bienestar, conduciéndonos hoy a convivir con el hambre, la desnutrición, la inseguridad, la incertidumbre, la destrucción de las familias, la falta de objetivos claros y alcanzables en nuestras vidas.
No hemos sabido cuidar el patrimonio que recibimos cuando nos declararon "únicos herederos" de una situación que parecía estable y seguramente mejorable cada día. Entre "unidos o dominados" permitimos que algunos de los propios forzaran la ocurrencia de la segunda opción.
Y hoy estamos inmersos en una situación similar a la que tiempo atrás veíamos en otros lugares del mundo y nos causaba horror.
¿Estamos a tiempo de frenar esta caída? Si dejamos la inacción los inactivos, y los activos modifican sus metas de enriquecimiento y de poder personales, seguramente lograremos revertir la situación. Pero esta es una crisis real y muy profunda, que requiere remedios de acción intensa, rápida y efectiva. Esos remedios están en nuestras manos o cerca de ellas.
Son de uso pacífico pero masivo. Somos los dueños de un futuro que será tan promisorio o tan lamentable como sepamos construirlo.
Ya no habrá un líder preclaro que marque el rumbo. Será una actividad colectiva basada en el olvidado "bien común". Habrá que dejar los intereses personales para pensar como nación. Porque los de afuera están observando cómo continuar devorándonos hasta que todo lo que hoy es nuestro concluya siendo de ellos.
¿Lo vas a permitir, hermano argentino? ¿No creés que el porvenir de tu familia, de tus amigos, de tus vecinos, de todos tus conciudadanos vale intentarlo, esta vez de verdad?
Porque luego, muy pronto, será tarde, irremisiblemente tarde. Y sólo seremos el país que no pudo ser lo que podía llegar a ser.
Depende de vos y de mí. Aunque culpemos a otros de nuestras desgracias. Tenemos que saber, que poder y que querer lograrlo.
Si creés que es posible hacer algo cada día para vivir en un país mejor, contá conmigo. El momento oportuno para comenzar es ya mismo.
Daniel Galatro
El 17 de Octubre de 1945, según Alberto Pringles


17 de Octubre de 1945
“Perón para mi es fundamentalmente un sentimiento derivado de mi
agradecimiento por el enorme aporte que el dejara a mi Nación Argentina!”
Alberto R. Pringles
Alberto.Pringles@Argentinisima.US
“Viva Perón Carajo”! Ese era el grito, mas bien el vozarrón de Pablo Segat, cuya llamada ya estaba acostumbrado a esperar cada 17 de Octubre en mis muchos años viviendo en California. “Viva Perón y Evita también carajo”! Le devolvía el grito y trascartón cantábamos la “Marcha Peronista” a “Dos voces” vía GTE, la gigantesca empresa telefónica cuyos servicios cubrían nuestra zona.
Suelo calificarme como un “Peronista-Peronista, Pablo era igual! Éramos lo mismo! Fervorosos, auténticos, idénticos! Lo conocí en la noche del 11 de Marzo de 1973, cuando realice a través de la emisora radial de Los Ángeles KWKW el primer programa radial “en vivo” desde Argentina en conexión con Radio Rivadavia y su “Rotativo del Aire” a cargo de Osvaldo A. Hansen que anunciaba el triunfo peronista de Héctor Cámpora. Allí esa noche solo había planeado hacer esta comunicación como un servicio a nuestra comunidad argentina de Los Ángeles, nada mas!
Pero la excitación sin darme cuenta se fue apoderando de mi, era inevitable! Me pareció entonces seria lindo juntarnos a celebrar la victoria por las calles de Los Ángeles y así lo mencione a través de los micrófonos de KWKW y pedí llamaran al programa y me dijeran su opinión y de pronto todos las lucecitas de las llamadas telefónicas se pusieron en rojo y a los gritos la gente clamaba que así lo hiciera y así fue! Le pedí juntarnos frente al City Hall (Intendencia) de la ciudad y de allí salimos en caravana hacia Hollywood. Esa noche realizamos la primera demostración peronista por las calles de Los Ángeles, Hollywood, Beverly Hills,y alrededores.
Era una larga file de autos con banderas argentinas, carteles vivando a Perón, bombos mientras cantábamos una y otra vez nuestra marcha favorita! Fue la primera vez demostración peronista en EE.UU. Esa noche junto a Pablo y muchos mas formamos el “Ateneo Justicialista de Los Ángeles” de la cual fui su Presidente Fundador! Fue la primera Unidad Básica peronista de EE.UU. WOW! WOW!
Yo no estuve en Plaza de Mayo el 17 de Octubre de 1945, pero es como si hubiese estado, estoy plenamente identificado con ese día!
Pero si estuve en los próximo 5 o 6 años en esa Plaza y en esa fecha escuchando el vozarrón de Perón y la voz dramática de Evita!
En ese 17 de Octubre de 1945, donde según el mismo Perón: “no tenia idea lo que iba a decir”, lo empezara con un: “Trabajadores”! Pero que yo recuerde en los demás siempre empezaba con su clásico: “Compañeeeeeeeros”! Y hasta allí llegaba por varios minutos!
No lo dejábamos hablar! “Pare la mano General y escúchenos Usted nosotros”! Parecía ser nuestro mensaje hacia el! El grito de mas de un millón de personas vivando a su líder con un “Perón, Perón” a su líder era atronador! Era infernal!
La voz de Perón era muy fuerte, poderosa! Era su una voz de mando, pero mas que eso era una voz un persuasiva y conductora!
Lo suyo no era un discurso, nunca vi a Perón “leer” sus palabras! Era un mensaje, una charla con su pueblo! Nunca hubo un líder argentino con el cual el Pueblo no se sintiera tan plenamente identificado! El era efectivamente “El Primer Trabajador”! Sin duda!
Sus palabras eran profundas pero su mensaje simple, era muy claro! Hablaba de una “nación”, de un “pueblo”! La gente sentía que era “parte importante” de esa nueva nación que se estaba allí formando! Era el final de una nación meramente patricia y el comienzo de otra donde el pueblo todo decidiría sus destinos! Esa era la Nueva Nación!
En el fondo los 17 de Octubres fueron siempre una fiesta! El gentío lo sentía así! Y partían felices de haber estado junto a su líder! Se ha dicho muchas veces que fue similar a la de la Toma de la Bastilla en Francia pero sin la violencia de aquella!
Félix Luna, no era peronista pero en su libro “El 45” dice: “No hay nada en nuestra historia que se parezca a lo del 17 de Octubre”!
Raúl Scalabrini Ortiz, testigo de la época y miembro de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), describe aquella jornada que le cambió el rostro a Argentina:
“El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.
Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, la hilandera y el empleado de comercio. Era el subsuelo de la patria sublevado”.
Adjunto se encontrara un magnifico artículo de Roberto Bardini narrando sintéticamente la gesta del 17 de Octubre de 1945.
Yo no puedo mirar a Perón solamente como un gran político, que sin duda lo fue!
O solo por Perón fuera un enorme estadista, quien lo puede poner en duda?
Yo lo miro a Perón como la persona que mejor entiende, sintetiza y conduce la esencia del espíritu de los argentinos!
Perón, tal vez sin quererlo se convirtió en una especie de religión en nuestro país!
Perón para mi es fundamentalmente un sentimiento derivado de mi agradecimiento por el enorme aporte que dejara a mi Nación Argentina! Y en gran medida para el grueso del pueblo argentino ha sido asi!
Para aquellos que por su edad no llegaron a verlo por sobre todo en su plenitud entre 1946-1955!
Nada mejor que verlo a Perón para intentar comprenderlo mejor.
En los Links siguientes se podrán observar momentos históricos de Perón y en la Historia Argentina.
Tal vez mirándolos puedan comprender mejor lo que digo, lo que siento, y lo que fue realmente el General Juan D. Perón.
Gracias.
Video Link-1. Discurso de Perón 17-OCT-1945 Y el Casamiento con Evita el 22 de Octubre de 1945.
Video Link-1. La Sabiduría de Perón
Alberto R. Pringles
Alberto.Pringles@Argentinisima.US
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