Parecen tiempos de auge del imaginario peronista. Después de años de alusiones, olvidos y exclusiones deliberadas, hoy distintos rincones de la cultura ponen en escena sus discursos, figuras, íconos y estereotipos. Desde las obras teatrales de Ricardo Bartís y Alejandro Tantanian, la literatura de Juan Diego Incardona y Carlos Godoy, hasta el fenómeno Capusotto e incluso el furor del movimiento de blogs peronistas.
Nora Iniesta y Daniel Santoro saben de qué se trata. Ellos son, podría decirse, la Eva y el Juan Domingo del arte argentino. Con obras que remiten a la infancia, la patria, los pizarrones escolares y las escarapelas, con materiales y técnicas simples como el collage, Iniesta se apropia de la imagen de Evita, buscando reconstruir los recuerdos y sensaciones de su propia infancia. Santoro, por su parte, recupera en sus obras la mayor parte de la iconografía de los primeros dos gobiernos peronistas. El descamisado, el auto justicialista, el guardapolvo blanco, la heladera Siam, la casita peronista, el Pulqui, son objetos privilegiados en sus pinturas que ayudan a reconstruir aquel mundo peronista.
“Por fin, después de muchos años, hay una apropiación legítima de Perón”, dice Santoro. “No desde lo estrictamente político ni desde cierta actitud militante. Su abordaje, antes que nada, implica el reconocimiento del peronismo como un fenómeno cultural y social que nos pertenece, del que podemos apropiarnos y que permite una síntesis para explicar cierta argentinidad.”
Por Victoria Linari
Fuente: Miradas al Sur
Más información: http://www.miradasalsur.com/
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Una historia reciente de la política argentina e internacional vistas desde Argentina y abierta a todas la voces y pensamientos. Para que puedas conocer más y dar tu propia opinión.
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EL FUNERAL DE TOMÁS ELOY MARTÍNEZ
FALLECIÓ A LOS 75 AÑOS.
QUISO SER DESPEDIDO CON MÚSICA, LIBROS Y EL TRAGO QUE TOMABA TODAS LAS NOCHES.
"Casi.
No se pudo hacer todo lo que Tomás Eloy Martínez dejó previsto -por escrito- para su funeral. Pero casi.
Estuvo la música que él quería, los libros que había elegido, el gin tonic tal como él lo tomaba todos los días a las 7. Casi sale todo al pie de la letra, pero falló, al final, lo de estar contentos, lo de reír y charlar. Sobre todo cuando, con la urna ya en tierra, con los nudos ya en las gargantas, habló su hijo Gonzalo: "El decía que la muerte le daba una gran curiosidad; ahora debe estar develándola".
El funeral del autor de Santa Evita -que falleció a los 75 años- empezó por la mañana. Con la entereza de quien ha mirado a la muerte a los ojos incluso en la certeza de la derrota, Tomás -nadie lo nombraba de otra manera- pensó en su partida y dijo que hubiera querido una ceremonia "a la americana". Que después de enterrarlo, quienes lo querían se fueran a comer y beber. Pronto vio que eso en estos pagos no era posible y entonces imaginó una larga despedida, en un cementerio privado de Pilar. No una fiesta, sí una reunión. Así fue.
Su hijo Ezequiel cuenta, por ejemplo, que aunque en el último tiempo el autor estuvo mucho con los ojos cerrados, la última semana no fue así: "Quiero morir con los ojos abiertos, como vi la vida", le dijo. Cuenta que ese hombre, que tuvo cuatro esposas, en la cama pedía que lo perfumaran. ¿Para qué? "Nunca se sabe, Ezequiel", le sonreía. Cuenta que sus hijos pasaron el último día rodeando su cama. Leyéndole poemas de Rimbaud, cuentos. Así hasta que su respiración se fue haciendo más espaciada, más espaciada. Había dejado instrucciones de no ser conectado; acunado por palabras, abrigado por sus hijos se fue apagando. A la antigua."
De una nota por: Patricia Kolesnicov
Fuente: Clarín
Más información: http://www.clarin.com/´
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QUISO SER DESPEDIDO CON MÚSICA, LIBROS Y EL TRAGO QUE TOMABA TODAS LAS NOCHES.
"Casi.
No se pudo hacer todo lo que Tomás Eloy Martínez dejó previsto -por escrito- para su funeral. Pero casi.
Estuvo la música que él quería, los libros que había elegido, el gin tonic tal como él lo tomaba todos los días a las 7. Casi sale todo al pie de la letra, pero falló, al final, lo de estar contentos, lo de reír y charlar. Sobre todo cuando, con la urna ya en tierra, con los nudos ya en las gargantas, habló su hijo Gonzalo: "El decía que la muerte le daba una gran curiosidad; ahora debe estar develándola".
El funeral del autor de Santa Evita -que falleció a los 75 años- empezó por la mañana. Con la entereza de quien ha mirado a la muerte a los ojos incluso en la certeza de la derrota, Tomás -nadie lo nombraba de otra manera- pensó en su partida y dijo que hubiera querido una ceremonia "a la americana". Que después de enterrarlo, quienes lo querían se fueran a comer y beber. Pronto vio que eso en estos pagos no era posible y entonces imaginó una larga despedida, en un cementerio privado de Pilar. No una fiesta, sí una reunión. Así fue.
Su hijo Ezequiel cuenta, por ejemplo, que aunque en el último tiempo el autor estuvo mucho con los ojos cerrados, la última semana no fue así: "Quiero morir con los ojos abiertos, como vi la vida", le dijo. Cuenta que ese hombre, que tuvo cuatro esposas, en la cama pedía que lo perfumaran. ¿Para qué? "Nunca se sabe, Ezequiel", le sonreía. Cuenta que sus hijos pasaron el último día rodeando su cama. Leyéndole poemas de Rimbaud, cuentos. Así hasta que su respiración se fue haciendo más espaciada, más espaciada. Había dejado instrucciones de no ser conectado; acunado por palabras, abrigado por sus hijos se fue apagando. A la antigua."
De una nota por: Patricia Kolesnicov
Fuente: Clarín
Más información: http://www.clarin.com/´
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FOGWILL DESPIDE A LEONIDAS LAMBORGHINI
EL GRAN POETA MURIÓ A LOS 82 AÑOS
"Iba de uno a otro ángulo narrando siempre la aventura de lenguaje de su solicitante descolocado. Lo había hecho desde el principio. Y lo continuó con la visión de "Eva Perón en la hoguera", incluido en Partitas, en 1972, donde la pasión de Eva es en los dos sentidos: como deseo insatisfecho y como holocausto."
Jorge Aulicino
Es bueno que la gente muera. Él, por ejemplo, habría celebrado este comienzo. Era tan viejo –catorce años mayor que yo– y seguía ahí, establecido entre lo más vivo de nuestra literatura.
No pasaban tres años sin que nos brindara un nuevo libro y cada uno tan joven y tan nuevo y original como su clásico de 1955. Desde ese libro siguió escribiendo sin plagiarse ni seguir otra moda que la que él mismo impuso a la poesía. Para plagiar y repetirlo estábamos nosotros, los estigmatizados por su impronta. En aquel Saboteador arrepentido estaba todo y aparecía gritado con mayúsculas, entre signos de exclamación: “¡YO NO SOY TECNICO YO NO SOY TECNICO! Habla, dí tu palabra y si eres poeta, ‘eso’ será poesía. Que lo que digas sea el pulso de la vida antes que un elemento de la música.”
Aquella poesía de los 50 recogía la voz de aquel que estaba “detrás/ lanzando/ y arrojando otro y otro/ cómo/ no hacerlo entonces/ en medio de un país/ podrido por la injusticia.” Armado de una poesía sin utopías (“su izquierda es mi derecha”, decía burlón), pero libre de toda buena voluntad, fue el primer y el último poeta del peronismo: tal vez el único, a pesar de su devoción por Marechal. Su peronismo no fue nunca una política de Estado ni un proyecto electoral.
No era el peronismo de la “columna vertebral” que eligió su general sino el del artista desclasado que elegía su desplazamiento como el refugio de una verdad a la que nunca habría de renunciar. En nombre de esa verdad, pintó su propia muerte en Mirad hacia Domsaar, animándola con su alter ego el moribundo Pijg, piloto de una camilla casi catafalco, que recorre la ciudad cargada de monitores que registran hasta el sin cansancio los signos vitales. Creador de la prosa cortada que cultivó Osvaldo, celebraba como prueba de la imbecilidad postmoderna todo lo que escribía sobre su hermano ignorando su fuente.
No influyó sobre tres generaciones de poetas que lo citaron o lo admiraron, desde Cantón hasta Durand, Gambarotta y Martín Rodríguez: violentamente los matrizó.
Claro que quedan y siguen flotando sus ideas y su preceptiva, pero más pesará su música siempre ligada a una revelación: “Veo a dos tarados/ con caras de pescados/ haciéndose el amor…/ Maravilloso es el amor/ que anima a los tarados/ pero lo más maravilloso es/ que la verdad/ pueda nacer/ de la boca de un idiota..” Alguna vez, como dos tarados, temblamos juntos oyendo los versos y la música de Cartola: “En Mangueira/ cuando muere/un poeta/ todos lloran…/ Vivo feliz en Mangueira/ porque sé/ que alguno ha de llorar por mí/ a través de un pandeiro/ y de un tamboril… / Pero el llanto/en Mangueira/ es tan diferente/ que es un llanto feliz/ que alegra a la gente”. Lo lloramos así.
Por Rodolfo Fogwill
Fuente: Perfil
Más información: http://www.perfil.com/
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"Iba de uno a otro ángulo narrando siempre la aventura de lenguaje de su solicitante descolocado. Lo había hecho desde el principio. Y lo continuó con la visión de "Eva Perón en la hoguera", incluido en Partitas, en 1972, donde la pasión de Eva es en los dos sentidos: como deseo insatisfecho y como holocausto."
Jorge Aulicino
Es bueno que la gente muera. Él, por ejemplo, habría celebrado este comienzo. Era tan viejo –catorce años mayor que yo– y seguía ahí, establecido entre lo más vivo de nuestra literatura.
No pasaban tres años sin que nos brindara un nuevo libro y cada uno tan joven y tan nuevo y original como su clásico de 1955. Desde ese libro siguió escribiendo sin plagiarse ni seguir otra moda que la que él mismo impuso a la poesía. Para plagiar y repetirlo estábamos nosotros, los estigmatizados por su impronta. En aquel Saboteador arrepentido estaba todo y aparecía gritado con mayúsculas, entre signos de exclamación: “¡YO NO SOY TECNICO YO NO SOY TECNICO! Habla, dí tu palabra y si eres poeta, ‘eso’ será poesía. Que lo que digas sea el pulso de la vida antes que un elemento de la música.”
Aquella poesía de los 50 recogía la voz de aquel que estaba “detrás/ lanzando/ y arrojando otro y otro/ cómo/ no hacerlo entonces/ en medio de un país/ podrido por la injusticia.” Armado de una poesía sin utopías (“su izquierda es mi derecha”, decía burlón), pero libre de toda buena voluntad, fue el primer y el último poeta del peronismo: tal vez el único, a pesar de su devoción por Marechal. Su peronismo no fue nunca una política de Estado ni un proyecto electoral.
No era el peronismo de la “columna vertebral” que eligió su general sino el del artista desclasado que elegía su desplazamiento como el refugio de una verdad a la que nunca habría de renunciar. En nombre de esa verdad, pintó su propia muerte en Mirad hacia Domsaar, animándola con su alter ego el moribundo Pijg, piloto de una camilla casi catafalco, que recorre la ciudad cargada de monitores que registran hasta el sin cansancio los signos vitales. Creador de la prosa cortada que cultivó Osvaldo, celebraba como prueba de la imbecilidad postmoderna todo lo que escribía sobre su hermano ignorando su fuente.
No influyó sobre tres generaciones de poetas que lo citaron o lo admiraron, desde Cantón hasta Durand, Gambarotta y Martín Rodríguez: violentamente los matrizó.
Claro que quedan y siguen flotando sus ideas y su preceptiva, pero más pesará su música siempre ligada a una revelación: “Veo a dos tarados/ con caras de pescados/ haciéndose el amor…/ Maravilloso es el amor/ que anima a los tarados/ pero lo más maravilloso es/ que la verdad/ pueda nacer/ de la boca de un idiota..” Alguna vez, como dos tarados, temblamos juntos oyendo los versos y la música de Cartola: “En Mangueira/ cuando muere/un poeta/ todos lloran…/ Vivo feliz en Mangueira/ porque sé/ que alguno ha de llorar por mí/ a través de un pandeiro/ y de un tamboril… / Pero el llanto/en Mangueira/ es tan diferente/ que es un llanto feliz/ que alegra a la gente”. Lo lloramos así.
Por Rodolfo Fogwill
Fuente: Perfil
Más información: http://www.perfil.com/
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Perón vuelve (o nunca se fue) - por Horacio González
EL GENERAL EN SU LABERINTO
ÚLTIMAS IMÁGENES DEL PERONISMO.
OPINA HORACIO GONZÁLEZ EN ‘PAGINA 12
’PERÓN VUELVE. O NUNCA SE FUE DEL TODO. O SIEMPRE ESTÁ VOLVIENDO.
PARA HORACIO GONZÁLEZ, HOY SE ESTÁ PENSANDO INTENSAMENTE AL PERONISMO DESDE EL GOBIERNO, DESDE LA PINTURA Y EL CINE ARGENTINOS Y, DESDE LUEGO, DESDE EL ENSAYO NACIONAL.
¿Qué es el Peronismo?
LOS LIBROS PREGUNTAN QUÉ ES EL PERONISMO.
LA INCÓGNITA SIEMPRE ACTUAL SOBRE SU VERDADERA ÍNDOLE POLÍTICA, LA VIDA SOCIAL BAJO GOBIERNO DE SU JEFE, LAS TENSIONES CON LOS DIVERSOS SECTORES, Y AUN LA VIDA DE SU LÍDER Y DE EVA PERÓN, SIGUEN GENERANDO NUEVOS TÍTULOS Y REEDICIONES DE TEXTOS YA CLÁSICOS.
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