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Desechar las convicciones - Por Alberto Medina Méndez


Parece que los principios ya no importan mucho a la hora de hacer política. Al menos eso es lo que surge al observar lo que hace la inmensa mayoría de los dirigentes cuando debe fijar posturas y brindar discursos en público.

Queda en el aire esa sensación de que las decisiones se toman en base a un conjunto de conveniencias circunstanciales, a un pactado intercambio de beneficios mutuos y siempre de la mano de ocultos acuerdos que la gente desconoce, no por azar, sino por expresa voluntad de los protagonistas.

La política sigue siendo una actividad de escaso prestigio. Las acciones poco transparentes de quienes la ejercen no ayudan demasiado. La gente percibe que los que hoy opinan de una manera, mañana pueden hacerlo de un modo diametralmente opuesto, sin siquiera sonrojarse.

Debe quedar en claro que cambiar de parecer no es un pecado. De hecho, puede ser el síntoma de una meritoria evolución y sinónimo de una gran honestidad intelectual. Cuando una visión sobre la realidad es cuestionada y los argumentos que sostienen esa crítica tienen suficiente sustento, pueden dar paso a una idea mucho mejor, superadora y con mayor fundamento. En esa circunstancia, ese gesto de reemplazar opiniones debe ser aplaudido.

Se requiere, para eso, de una colosal capacidad para dudar de lo que se ha dicho siempre y estar dispuesto a someter las propias miradas al complejo desafío de una interpelación constante frente a otras ideas, contrastándolas con nuevas perspectivas e interpretaciones diferentes y originales.

Lamentablemente, esto se verifica con mayor frecuencia en los ámbitos científicos y académicos, que en el mundo de la política, donde la hipocresía, la versatilidad y el cinismo parecen ser, no solo moneda corriente, sino una virtud en el desempeño de esa tarea.

Cuesta comprender la falta de escrúpulos de muchos dirigentes que con la misma potencia que sostenían hoy una visión, luego reniegan de ella. Vale la pena insistir en esto de que el problema no pasa por cambiar de posición frente a un tópico cualquiera, sino en la escasa dignidad para aclarar los motivos de esa revisión, que pudiendo ser genuina, se desacredita ya no por la eventual mutación, sino por la inocultable ausencia de explicaciones.

Mucha gente se indigna frente a este tipo de montajes burdos, excesivamente habituales en la política contemporánea. Pero no menos cierto es que estas mismas sociedades no han tenido la osadía suficiente para repudiar con determinación estas acciones que tanto critican por lo bajo. La queja aparece por poco tiempo, en el intercambio superficial entre amigos, pero luego se olvida rápidamente con preocupante displicencia.

Ya se sabe que lo que no tiene costo político para un dirigente, lo que no implica una caída en sus posibilidades futuras, termina convirtiéndose en un estímulo. Es bueno comprender que en países como estos, ese tipo de imposturas se reiteran hasta el cansancio, cíclicamente, justamente porque la sociedad las pasa por alto borrándolas de su registro.

Todo esto también ocurre como consecuencia de un premeditado proceso de vaciamiento ideológico que se ha vivido en las últimas décadas con mayor impulso, bajo el paraguas del endiosado pragmatismo.

Los partidos políticos que se han ocupado expresamente de hacer una apología de la flexibilidad de sus creencias han generado deliberadamente este fangoso terreno que les resulta muy cómodo porque pueden decir lo que sea sin costo alguno y cambiar de visión con total maniobrabilidad.

En los países más serios, con mayor gimnasia cívica, los partidos promueven un conjunto de ideas, se identifican con ciertos preceptos y la gente sabe que esperar de ellos frente a cada tema planteado. Sus posturas no son sorpresivas y el margen de ductilidad se utiliza solo para cuestiones instrumentales, pero no para abandonar los principios básicos.

Mientras se siga idolatrando a los pícaros, mientras se continúe con esta detestable práctica ciudadana de apoyar a personas despreciables, los resultados serán estos y habrá que soportar esta maldita inercia.

La política actual prioriza solo sus intereses. Hace acuerdos a espaldas de todos, canjea favores personales, ofrece ventajas sectoriales y privilegios de casta. Esa volubilidad le resulta tremendamente funcional y cuenta con la complicidad de una irresponsable ciudadanía que avala ese esquema porque prefiere no apegarse a una escala de valores tan inquebrantable.

Nadie ha "recuperado la capacidad de reflexionar, ni de decir lo que piensa". En todo caso, sería más apropiado reconocer que hoy resulta conveniente hacer esto, decir eso y borrar con el codo lo que se escribió con la mano. Es solo una muestra de la perversidad de un sistema, del descaro de una generación de políticos y de una sociedad que tiene mucho que replantearse, porque no solo ha votado a personajes como esos, sino que aprueba a diario, tal vez sin darse cuenta del todo, este tipo de conductas que no son aisladas, sino que forman parte de su inalterable escenografía.

Muchos repiten hasta el cansancio aquello de que "la política es el arte de lo posible", y utilizan esta frase para justificar su eterna adaptabilidad y sus ambiguas posiciones. Que estos episodios se hayan naturalizado más allá de lo deseable no los convierte, de modo alguno, en éticamente correctos.

El presente no es fruto de la causalidad. Buena parte de lo que sucede tiene que ver con lo que se hace mal y la clase política no es la excepción a la regla, sino en todo caso, una prueba irrefutable de la decadencia moral de una sociedad que, en su vida diaria, funciona de idéntico modo, con un doble estándar, reclamando a los demás un status moral que no se pide a sí misma. No solo la política hace siempre lo que más le conviene. Muchos individuos también han caído en la tentación de desechar las convicciones.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com


Le pregunto a nuestra señora de los ojos cubiertos - Por Hugo César Renés


Ahora que empezó a desperezarse, me permito preguntarle a nuestra JUSTICIA si pudo saber:

¿Quién se quedó con el dinero que se robaron de los fondos de la Presidente para su viaje a Medio Oriente ? (586.000 dólares!!! ).

Supongo que sabrá quiénes son los propietarios de las 1700 pistas clandestinas que hay en el país y quiénes son los que la utilizan mediante el apoyo de las FFAA y su red de radares para controlar el espacio aéreo??

Obviamente tendrán un profundo conocimiento de nuestras fronteras laxas que nadie controla, porque somos un verdadero colador para el trafico de drogas y armas… Alguna opinión al respecto tendrá o deberá tener.

Tendrá detectado e investigado al ex secretario Jaime y sus viajes a Venezuela. ¿Cuándo lo llamará a declarar? ¿y los negocios con la Venezuela del fallecido Chavez? ¿ y la desaparición del Fondo Fiduciario para garantizar el intercambio de 100 millones de dólares?

Sabrá nuestra señora de los ojos tapados quién cargó los 944 kilos de cocaína en la base de Morón y los 740 kilos de Cocaína que se encontraron en la Estancia del Diputado que el partido peronista defendió celosamente?

¿Habrá investigado a Marcelo Ferreyra?. ¿Habrá aclarado el tema del camión blindado y los policías muertos?. ¿Y el asalto al Banco ?, ¿y el robo de las cajas de seguridad ?, ¿y el tema los barrabravas contratados como fuerza de choque para reprimir disidentes?, ¿y el acoso brutal e invasión de la privacidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble en su guerra con los medios no adictos? ¿Y el 82 % móvil para los jubilados?; ¿y la inseguridad en la Provincia de Buenos Aires ? ¿Y el tren bala ?... ¿Y los 20.000 millones de inversiones chinas? ¿ y los trenes que se compraron a España y Portugal que se siguen oxidando en Tucumán y/o en los Talleres de Buenos Aires?. ¿Y la empresa aérea estatal que nunca voló (supo tener más de trescientos funcionarios, pilotos y azafatas pero nunca tuvo aviones?

¿Habrá tomado debida cuenta de los numerosos fallos de la Justicia que el gobierno del FPV no obedeció? ¿y que hizo entonces ¿Y la gran mentira del INDEC que nos quiso vender que no teníamos inflación, ni pobres?

Obviamente podrá explicarnos que pasó en Skanska y quienes fueron los responsables, y los Millones del Anses que se "gastaron (no se invirtieron)" en fútbol para todos"? Y el resto de los dineros del Anses que se "gastan y no se recuperan " para los reales destinatarios los Jubilados"?

Señora de los ojos cubiertos, ¿podrá explicarme qué pasó con la valija de Antonini Wilson y la bolsita de Felisa Miceli con $$ y dólares que se olvidó en el baño del ministerio de economía?; ¿ y la función de Felisa como Auditora de los fondos oficiales destinados a Madres de Plaza de Mayo? ¿y los cheques sin fondo firmados por estas abuelas? .

¿Qué pasó con Julio Cesar López ? ¿Y la muerte de la mujer del hijo de Moyano? ¿Y los casinos de Cristóbal López? ¿Y el rey de la efedrina?; ¿y los colombianos muertos en el shopping, quiénes fueron los responsables? Y los fondos de la provincia de Santa Cruz depositados en el exterior y sus intereses? ¿Y los sobreprecios que se pagan por Obras Públicas hechas a los empresarios amigos?; ¿Y las absolutamente extraordinarias rentas, muchísimo más de lo que le pagan a Ud. o a mí, que perciben los Kirchner por el alquiler de sus numerosas propiedades (alquiladas a firmas contratistas del Estado) y sus plazos fijos bancarios, en bancos estatales, a tasas diez veces superiores que al resto de los mortales?

Podrá explicar la JUSTICIA la responsabilidad de los Schocklender (su Ferrari, sus yates ) y de Hebe Bonafini, en el programa “Sueños compartidos” y sus casitas incompletas de telgopor que nos costaron más que una mansión en zona Norte y nadie puede explicar donde están ni cuántas son?

¿Y los subsidios de la Oncca a empresas truchas ? ¿y el incendio en las oficinas del Dr. Oyarbide? ¿Y la desaparición o robo de los archivos incriminatorios en poder de la Dra. Ocaña, ex Ministra de Salud de la Nación, que probaban las maniobras de las mafias de los medicamentos con las Obras Sociales Sindicales?

…Y mis dudas siguen señora, igual que mi desconocimiento

En azul y blanco, 
Hugo Cesar Renes

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