Realizada por MIGEL MORA - Madrid
EL PAÍS - Cultura - 08-11-2002
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No es frecuente encontrar a un conversador como Tomás Eloy Martínez. Te envuelve en su red de palabras y no hay forma de escaparse. Lo sigues absorto, y basta. Más o menos lo mismo pasa leyendo Santa Evita, esa novela mito que suma y trasciende los influjos de su protagonista y de su autor y te atrapa desde el primer párrafo. Martínez dice que 'la literatura es un juego entre verdad y mentira, y que lo importante no es qué es verdad o mentira, lo importante es el juego'. Y eso hizo Santa Evita: lo que era mentira antes de que se publicara la novela, en 1995, se convirtió en verdad, y lo que era verdad se volvió mentira. Mentiras o verdades en todo caso irresistibles: el libro se ha publicado ya en al menos 35 países, ha seducido a cientos de miles de lectores y amenaza claramente con seguir ejerciendo su poder más allá del tiempo, de su autor y quizá de su protagonista.
Pregunta. O sea, que 50 años después Evita vuelve a resucitar.
Respuesta. Ella resucita siempre, no deja de resucitar. Es una novela que tiene una historia extraña. Debí haberla empezado en 1989 o 1990, cuando se me presentaron tres militares diciéndome que ellos conocían la verdad sobre el cadáver de Evita. Y ese episodio, que se cuenta en el capítulo final, es lo único cierto de toda la novela. En aquel momento había gran polémica con los historiadores argentinos por mi libro anterior, La novela de Perón, que suscitó el debate sobre el derecho de los novelistas a modificar la historia oficial. Así que, antes de ponerme con Evita, escribí una novela lírica, La mano del amo. Abrió un hiato, los desconcertó, me convenció de que era capaz de la diversidad y de que no me iba a convertir inmediatamente en peronólogo. Pero después volvió el juego: detecté puntos oscuros en la historia de Evita, y se me ocurrió que, como la novela es un género impuro por naturaleza, podía invertir la técnica de la non-fiction de los años sesenta, de Capote, Mailer o Gabo en Historia de un náufrago, y narrar una historia ficticia con las técnicas del periodismo. La sorpresa fue que la gente se lo tomó en serio, se creyó que todo era verdadero. Y la novela tuvo una vida poderosa, salvo en España, donde pasó casi inadvertida por razones que áun no se han podido descifrar.
P. ¿Y sabe que se le recordará por esa novela, aunque escribiera otro Quijote?
R. Lo sé. Son maldiciones que uno tiene. Como Gabo no se ha podido quitar la de Cien años de soledad.
P. ¿Tenía conciencia de eso cuando la escribía?
R. Para nada. Me tomé un año sabático para escribirla. Mi mujer me mantenía con sus clases, lo llamó 'la beca Santa Evita'. Estábamos llenos de deudas, debíamos 10.000 dólares al editor de Seix Barral, y cuando terminé, dijimos: 'Si al menos nos alcanzara para pagar...'. No sabía... Escribes en definitiva para ti mismo, no para el lector, para encontrarte contigo mismo, como un modo de reconocerte en lo que desconoces. La escritura es un juego en el que apuestas por el descubrimiento de la vida que hay en ti y no sabes que está ahí.
P. ¿Y qué es lo que encontró en las peripecias de un cadáver?
R. Una parte resultó ser la necrofilia de la tradición argentina, que afloró en la novela y empezó a verse como un elemento sustancial del país. El cadáver ambulante de Evita, la pasión por su momia, era a la vez un síntoma de la melancolía por la grandeza perdida y un símbolo: el de la primera desaparecida. Evita fue la primera desaparecida.
P. Además de populista, trepa, diosa, benefactora...
R. Yo, que me empapé todos los documentales en que salió, aún no tengo una visión unívoca. Era un ser complejo, una mezcla de intolerancia, fanatismo, violencia verbal, ternura y flaqueza femenina, capaz de un pensamiento muy autoritario y de mucha compasión a la vez. Y muy sincera... Felizmente para la novela, porque los personajes de una pieza son un fracaso absoluto. Ella incluso muerta era capaz de desatar el amor y la tragedia. El coronel que custodió la momia se enamoró perdidamente de ella.
P. ¿Y usted, sufrió maldiciones?
R. Desde que acabé la novela me sucedieron todo tipo de desgracias, a mí y a mi familia. La gente dijo que era culpa suya. Yo también lo pensé, pero pude pagar mis deudas y comprarme una casa. Luego, el premio a El vuelo de la reina lo exorcizó todo.
P. ¿A qué género pertenece Santa Evita? ¿Histórico, de tirano...?
R. ¿De tirano? Completamente distante. El otoño del patriarca; Yo, el supremo y Terra nostra cuestionaron el poder de la historia para dictar la verdad y reivindicaron el poder del relato para alzarse contra la escritura del poder. Ahí vimos que en el duelo historia-ficción siempre gana la ficción, lo que viene después. La fiesta del chivo o La novela de Perón ya no se basan en ese alzamiento, sino en la visión de la historia como un tejido complejo que mezcla la vida de los pueblos y la recreación del poder como tejido cultural. Santa Evita deja de ser reconstrucción para ser transfiguración: no reconstruye, aunque tenga detrás mucha investigación. Es invención, fábula, exige que la novela tenga carta de naturaleza para mentir. La fatalidad es que luego nadie cree que sea mentira, aunque uno se empeñe en decirlo.
P. Lo mismo, al revés, le pasa a su amigo García Márquez con sus memorias. Usted mismo ha escrito que son su mejor novela.
R. Él jura que todo es verdad, y dice que la verdad es lo que él recuerda, lo cual es un guiño que no garantiza nada. Ha construido una formidable novela con su vida, que además cuenta la historia de Colombia como ningún libro de historia. El relato del Bogotazo es lo mejor que se ha escrito sobre eso. La novela (o las memorias) reivindica además una cosa muy importante, la sustancia periodística de todas las grandes ficciones latinoamericanas. No hay ningún escritor latinoamericano, ni el poeta más difícil como César Vallejo u Octavio Paz, que no haya sido un gran periodista al mismo tiempo.
P. ¿Fue ésa la fórmula mágica del boom: periodismo + mentiras?
R. Bueno, no hay que olvidar que el boom viene de la tradición del XIX: las novelas se publicaban en los periódicos en forma de folletín. Mientras Austen, Balzac, Dostoievski iban haciendo su registro fotográfico de la realidad, la novela iba ciñéndose al entramado entre la experiencia real y la imaginación de lo posible. Las obras capitales del boom son construcciones literarias, pero leyendo Vivir para contarla te das cuenta de cuánto registro real había en Cien años de soledad. Transfigurado por el lenguaje, eso produjo el éxito instantáneo de Gabo: todo el mundo, desde el Caribe al Cono Sur, había conocido a alguien parecido al Coronel Buendía. Eso sorprendió mucho a Bioy: él había aprendido la realidad en sus lecturas anglosajonas.
P. ¿Qué fue de los grasitas de Evita Perón, de sus desheredados?
R. Han perdido la voz, toda sombra protectora del poder. El peronismo, tras Menem y López Rega, es sólo un fermento de corrupción. Argentina yace en ruinas porque nadie ve el modo de encauzar las pulsiones de los pobres. El país está en manos de una clase rapaz e incompetente. Y, mientras, la cultura argentina está más viva que nunca. Pero no hay diálogo posible con el poder. Cuando el poder es sordo y analfabeto, la palabra no tienen ningún eco.
Una historia reciente de la política argentina e internacional vistas desde Argentina y abierta a todas la voces y pensamientos. Para que puedas conocer más y dar tu propia opinión.
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Ramón Carrillo: un grande de verdad
Donato Spaccavento nos recuerda que...
El 7 de Marzo de 1906, nacía en la Provincia de Santiago del Estero, Ramón Carrillo, que se convertiría, con el correr de los años en el Gran Sanitarista Argentino.
Realiza sus estudios primarios en la Escuela Normal "Manuel Belgrano", de la Ciudad de Santiago del Estero. Rindió en carácter de libre los grados quinto y sexto lo que le permite ingresar al Colegio Nacional de su suelo natal a la edad de doce años.
En 1923, a los diecisiete años, egresa como Bachiller con medalla de oro. En 1924, con sólo 17 años, comienza a cursar estudios en la Facultad de Medicina de Buenos Aires.
En 1927 obtuvo, por concurso de calificaciones, el cargo de Practicante Externo del Hospital de Clínicas y, casi al mismo tiempo, comenzó sus tareas como redactor de las Revistas del "Círculo Médico Argentino" y del "Centro de Estudiantes".
A los 22 años de edad recibe su título de Médico y en 1930, en virtud de sus altas calificaciones y por la calidad de sus trabajos, ganó la "Beca de la Universidad de Buenos Aires", que consistía en tres años de perfeccionamiento en Europa.
Eligió capacitarse en Holanda, Francia y Alemania. En octubre de 1932, Carrillo representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza, siendo el participante más joven y uno de los más activos.
Regresa al país en 1933 y los doctores Arce y Balado le confian la organización del Laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica, y se dedica exclusivamente a la investigación y estudio de las materias básicas de su especialidad y a la elaboración de numerosos trabajos científicos, de la misma orientación, manteniendo estrecha relación e intercambios de informaciones profesionales con los investigadores de la Escuela Neurobiológica Argentina en el Hospital de Alienadas y el Hospicio de las Mercedes, luego Hospitales Moyano y Borda.
En esa década infame participó de una envidiable mesa de café cuyos contertulios eran Homero Manzi, Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche entre otros. De esta mesa surgió la mítica agrupación FORJA.
En 1937 recibe el Premio Nacional de Ciencias y en 1941 accedió al cargo de Profesor Adjunto en la cátedra de Neurocirugía en la UBA, y en 1942, al morir el profesor Manuel Balado, Titular de dicha Cátedra, se presenta a concurso para reemplazarlo, con un bagaje de antecedentes y trabajos que conformaban una acabada demostración de su talento. Realizó un interinato de unos meses y luego recibió la confirmación, a los 35 años de edad.
A principios de 1945 la Escuela de Medicina designa a Carrillo representante ante el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. En dicho cargo y apoyado por nacionalistas y forjistas, resiste presiones, lucha contra imposiciones arbitrarias, habla incansablemente con profesores y grupos de estudiantes para esclarecerlos sobre el problema argentino, pero logra escasos resultados
Fue el creador, organizador y primer Presidente de la Escuela de Postgraduados en la Facultad de Medicina, con orientación hacia la medicina social y preventiva.
El 17 de Octubre de 1945, Carrillo, que era Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar, dispone que se reserve una habitación para Perón, ya que éste sería trasladado desde la isla Martín García. Allí se produce, entre ambos (Perón y Carrillo), una simbiosis que significaría el germen de la Revolución Sanitaria más importante que conoció nuestro país. Después de las elecciones del 24 de Febrero de 1946 el Doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo
El 23 de mayo de ese mismo año, en acuerdo general de ministros, se crea la Secretaría de Salud Pública, con rango de Ministerio y el 29 de mayo, mediante un Decreto del Poder Ejecutivo, el Profesor Doctor Ramón Carrillo fue designado Secretario de Salud Pública, cargo que asumiría el día 4 de junio de 1946 cuando el General Juan D. Perón se hizo cargo de la presidencia. Elaboró un plan de más de cuatro mil páginas, llamado "Plan Analítico de Salud Pública", en el que quedaba previsto hasta el más mínimo de los detalles. También otorgó a la arquitectura hospitalaria una relevancia que no había tenido hasta entonces y promovió la construcción de centros de salud espaciosos, luminosos y funcionales.
Durante la gestión Carrillo, los trabajos que se llevaron a cabo por intermedio de la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud, en forma conjunta con el Ministerio de Obras Públicas y por la "Fundación Eva Perón", darían como resultado la creación de 4.229 establecimientos sanitarios de distinto rango, con 130.180 camas.
Como parte de su estrategia para mejorar la estructura sanitaria, Carrillo dividió el país en zonas sanitarias y planificó para cada una de ellas la atención especifica de sus problemas, procurando lo que denominó "centralización normativa y descentralización ejecutiva", es decir que todos en la órbita de la Secretaría de Salud se regirían con las mismas normas y criterios, pero las decisiones y la atención directa quedaban bajo la responsabilidad de cada uno de los centros de salud, aun en el caso de los más pequeños.
Como ejemplo del buen funcionamiento de su estrategia puede mencionarse la llegada de la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes.
El presupuesto en salud se incrementó diez veces, y podemos decir que la mortalidad infantil, que en 1945 era del 90 por mil, descendió a 56 por mil en 1954, mientras que la tuberculosis, que se llevaba 130 de cada mil argentinos en 1945, diez años después se llevaba 36 de cada mil.
Entre 1946 y 1954 del Dr. Ramón Carrillo nos da 141 nuevos hospitales, 60 Institutos de Especialización, 50 Centros Materno-Infantiles, 16 escuelas técnicas, 23 Laboratorios e instituciones de diagnóstico, 9 hogares-escuela, Centros Sanitarios y Centros de Salud en todas las provincias; "campañas integrales" contra las endemias, logrando la eliminación del paludismo, sífilis, tifus y tuberculosis entre otras.
Se crea EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos; y se desarrolla una política de apoyo a los laboratorios nacionales, por medio de incentivos económicos
Tras el derrocamiento de Perón se convirtió en otro exiliado y perseguido de la autodenominada Revolución Libertadora y, al no poder volver a Argentina, fue empleado como médico por una empresa en el Amazonas brasileño.
Decide enviar un telegrama al General Lonardi poniéndose a disposición del gobierno de facto para ser investigado. Carrillo no recibió respuesta, pero al tiempo se enteraría de la interdicción de sus dos propiedades, el allanamiento de las mismas y el secuestro de cuadros y libros bajo la acusación de "enriquecimiento sin causa". En su defensa, la hermana de Carrillo se presenta ante la Junta Nacional de Recuperación Patrimonial demostrando la legitimidad de los bienes.
Tras vencer su contrato permaneció en el nordeste de Brasil, en Belem do Pará, ejerciendo como médico rural, atendiendo gratis en un hospital, hasta que sufrió un accidente cerebrovascular que lo llevó a la muerte, el 20 de diciembre de 1956, sumido en la total pobreza.
La dictadura de Aramburu y Rojas se opuso a la repatriación de sus restos por "razones políticas".
Recién en diciembre de 1972 el ataúd con los restos del doctor Carrillo fue traído al país, como él lo había pedido. Los periódicos ignoraron en su casi totalidad la penosa noticia, o escuetamente publicaron una breve referencia. En Aeroparque, entre los que se presentaron rindiendo homenaje se encontraban familiares, dirigentes obreros y viejos peronistas, civiles y militares, siendo el más eufórico de ellos don Arturo Jauretche.
Finalmente, el 20 de diciembre de 1972 se cumpliría la última voluntad del gran sanitarista argentino.
*Gran parte de la información ha sido extractada de la Conferencia brindada por Osvaldo Vergara Bertiche en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de la Municipalidad de Rosario el 30 de Agosto de 2006. Bertiche nació en Rosario en 1942. Fue docente del Instituto Politécnico Superior (Universidad Nacional de Rosario) y de escuelas secundarias provinciales. Se desempeñó como funcionario de carrera y funcionario político en la administración pública provincial y en el Honorable Concejo Municipal de Rosario, respectivamente. Reconocido conferencista aborda temas referidos a "La Nueva Cultura", "Cultura e Identidad" y "Deuda Externa Argentina". En la Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario desarrolló el tema "El Proceso de Desideologización y la Aparición de Falsas Ideologías".Creador de la "Orden del Yunque" a los Forjadores de la Identidad Nacional, Declarada de Interés por la Municipalidad de Rosario .
El 7 de Marzo de 1906, nacía en la Provincia de Santiago del Estero, Ramón Carrillo, que se convertiría, con el correr de los años en el Gran Sanitarista Argentino.
Realiza sus estudios primarios en la Escuela Normal "Manuel Belgrano", de la Ciudad de Santiago del Estero. Rindió en carácter de libre los grados quinto y sexto lo que le permite ingresar al Colegio Nacional de su suelo natal a la edad de doce años.
En 1923, a los diecisiete años, egresa como Bachiller con medalla de oro. En 1924, con sólo 17 años, comienza a cursar estudios en la Facultad de Medicina de Buenos Aires.
En 1927 obtuvo, por concurso de calificaciones, el cargo de Practicante Externo del Hospital de Clínicas y, casi al mismo tiempo, comenzó sus tareas como redactor de las Revistas del "Círculo Médico Argentino" y del "Centro de Estudiantes".
A los 22 años de edad recibe su título de Médico y en 1930, en virtud de sus altas calificaciones y por la calidad de sus trabajos, ganó la "Beca de la Universidad de Buenos Aires", que consistía en tres años de perfeccionamiento en Europa.
Eligió capacitarse en Holanda, Francia y Alemania. En octubre de 1932, Carrillo representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza, siendo el participante más joven y uno de los más activos.
Regresa al país en 1933 y los doctores Arce y Balado le confian la organización del Laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica, y se dedica exclusivamente a la investigación y estudio de las materias básicas de su especialidad y a la elaboración de numerosos trabajos científicos, de la misma orientación, manteniendo estrecha relación e intercambios de informaciones profesionales con los investigadores de la Escuela Neurobiológica Argentina en el Hospital de Alienadas y el Hospicio de las Mercedes, luego Hospitales Moyano y Borda.
En esa década infame participó de una envidiable mesa de café cuyos contertulios eran Homero Manzi, Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche entre otros. De esta mesa surgió la mítica agrupación FORJA.
En 1937 recibe el Premio Nacional de Ciencias y en 1941 accedió al cargo de Profesor Adjunto en la cátedra de Neurocirugía en la UBA, y en 1942, al morir el profesor Manuel Balado, Titular de dicha Cátedra, se presenta a concurso para reemplazarlo, con un bagaje de antecedentes y trabajos que conformaban una acabada demostración de su talento. Realizó un interinato de unos meses y luego recibió la confirmación, a los 35 años de edad.
A principios de 1945 la Escuela de Medicina designa a Carrillo representante ante el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. En dicho cargo y apoyado por nacionalistas y forjistas, resiste presiones, lucha contra imposiciones arbitrarias, habla incansablemente con profesores y grupos de estudiantes para esclarecerlos sobre el problema argentino, pero logra escasos resultados
Fue el creador, organizador y primer Presidente de la Escuela de Postgraduados en la Facultad de Medicina, con orientación hacia la medicina social y preventiva.
El 17 de Octubre de 1945, Carrillo, que era Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar, dispone que se reserve una habitación para Perón, ya que éste sería trasladado desde la isla Martín García. Allí se produce, entre ambos (Perón y Carrillo), una simbiosis que significaría el germen de la Revolución Sanitaria más importante que conoció nuestro país. Después de las elecciones del 24 de Febrero de 1946 el Doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo
El 23 de mayo de ese mismo año, en acuerdo general de ministros, se crea la Secretaría de Salud Pública, con rango de Ministerio y el 29 de mayo, mediante un Decreto del Poder Ejecutivo, el Profesor Doctor Ramón Carrillo fue designado Secretario de Salud Pública, cargo que asumiría el día 4 de junio de 1946 cuando el General Juan D. Perón se hizo cargo de la presidencia. Elaboró un plan de más de cuatro mil páginas, llamado "Plan Analítico de Salud Pública", en el que quedaba previsto hasta el más mínimo de los detalles. También otorgó a la arquitectura hospitalaria una relevancia que no había tenido hasta entonces y promovió la construcción de centros de salud espaciosos, luminosos y funcionales.
Durante la gestión Carrillo, los trabajos que se llevaron a cabo por intermedio de la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud, en forma conjunta con el Ministerio de Obras Públicas y por la "Fundación Eva Perón", darían como resultado la creación de 4.229 establecimientos sanitarios de distinto rango, con 130.180 camas.
Como parte de su estrategia para mejorar la estructura sanitaria, Carrillo dividió el país en zonas sanitarias y planificó para cada una de ellas la atención especifica de sus problemas, procurando lo que denominó "centralización normativa y descentralización ejecutiva", es decir que todos en la órbita de la Secretaría de Salud se regirían con las mismas normas y criterios, pero las decisiones y la atención directa quedaban bajo la responsabilidad de cada uno de los centros de salud, aun en el caso de los más pequeños.
Como ejemplo del buen funcionamiento de su estrategia puede mencionarse la llegada de la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes.
El presupuesto en salud se incrementó diez veces, y podemos decir que la mortalidad infantil, que en 1945 era del 90 por mil, descendió a 56 por mil en 1954, mientras que la tuberculosis, que se llevaba 130 de cada mil argentinos en 1945, diez años después se llevaba 36 de cada mil.
Entre 1946 y 1954 del Dr. Ramón Carrillo nos da 141 nuevos hospitales, 60 Institutos de Especialización, 50 Centros Materno-Infantiles, 16 escuelas técnicas, 23 Laboratorios e instituciones de diagnóstico, 9 hogares-escuela, Centros Sanitarios y Centros de Salud en todas las provincias; "campañas integrales" contra las endemias, logrando la eliminación del paludismo, sífilis, tifus y tuberculosis entre otras.
Se crea EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos; y se desarrolla una política de apoyo a los laboratorios nacionales, por medio de incentivos económicos
Tras el derrocamiento de Perón se convirtió en otro exiliado y perseguido de la autodenominada Revolución Libertadora y, al no poder volver a Argentina, fue empleado como médico por una empresa en el Amazonas brasileño.
Decide enviar un telegrama al General Lonardi poniéndose a disposición del gobierno de facto para ser investigado. Carrillo no recibió respuesta, pero al tiempo se enteraría de la interdicción de sus dos propiedades, el allanamiento de las mismas y el secuestro de cuadros y libros bajo la acusación de "enriquecimiento sin causa". En su defensa, la hermana de Carrillo se presenta ante la Junta Nacional de Recuperación Patrimonial demostrando la legitimidad de los bienes.
Tras vencer su contrato permaneció en el nordeste de Brasil, en Belem do Pará, ejerciendo como médico rural, atendiendo gratis en un hospital, hasta que sufrió un accidente cerebrovascular que lo llevó a la muerte, el 20 de diciembre de 1956, sumido en la total pobreza.
La dictadura de Aramburu y Rojas se opuso a la repatriación de sus restos por "razones políticas".
Recién en diciembre de 1972 el ataúd con los restos del doctor Carrillo fue traído al país, como él lo había pedido. Los periódicos ignoraron en su casi totalidad la penosa noticia, o escuetamente publicaron una breve referencia. En Aeroparque, entre los que se presentaron rindiendo homenaje se encontraban familiares, dirigentes obreros y viejos peronistas, civiles y militares, siendo el más eufórico de ellos don Arturo Jauretche.
Finalmente, el 20 de diciembre de 1972 se cumpliría la última voluntad del gran sanitarista argentino.
*Gran parte de la información ha sido extractada de la Conferencia brindada por Osvaldo Vergara Bertiche en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de la Municipalidad de Rosario el 30 de Agosto de 2006. Bertiche nació en Rosario en 1942. Fue docente del Instituto Politécnico Superior (Universidad Nacional de Rosario) y de escuelas secundarias provinciales. Se desempeñó como funcionario de carrera y funcionario político en la administración pública provincial y en el Honorable Concejo Municipal de Rosario, respectivamente. Reconocido conferencista aborda temas referidos a "La Nueva Cultura", "Cultura e Identidad" y "Deuda Externa Argentina". En la Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario desarrolló el tema "El Proceso de Desideologización y la Aparición de Falsas Ideologías".Creador de la "Orden del Yunque" a los Forjadores de la Identidad Nacional, Declarada de Interés por la Municipalidad de Rosario .
Cuando la ancianidad tenía derechos

Proyecto de Extensión “Llegar a Viejo”
“ ... Hacia una sociedad para todas las edades”
28 de AGOSTO - Día Nacional de la ANCIANIDAD
En 1950 se destaca el surgimiento de la “Fundación Eva Perón” retomando el accionar de la Fundación de Ayuda Social, quien protagoniza la proclamación de los “Derechos de la Ancianidad”, decálogo que pretende garantizar los derechos de los mayores.
“ ... Hacia una sociedad para todas las edades”
28 de AGOSTO - Día Nacional de la ANCIANIDAD
En 1950 se destaca el surgimiento de la “Fundación Eva Perón” retomando el accionar de la Fundación de Ayuda Social, quien protagoniza la proclamación de los “Derechos de la Ancianidad”, decálogo que pretende garantizar los derechos de los mayores.
Este hecho señala una etapa trascendente en la política social del gobierno peronista de aquel entonces, incluyéndose el tema en la redacción de la Constitución Nacional de 1949, luego derogada.
Se conmemora así éste día, en reconocimiento a EVA DUARTE de PERON, quien a través de los “Derechos de la Ancianidad”, logra también por aquellas épocas, el interés de Naciones Unidas en relación al Envejecimiento y la Vejez, dando lugar a declaraciones internacionales posteriores.
María del Carmen Ludi
FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS
Paraná, 27 de agosto de 2009
Cristina Ponce
Delegada en Entre Ríos del INADI
Delegada en Entre Ríos del INADI
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Bush el 11 de septiembre
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