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Ramón Carrillo: un grande de verdad


Donato Spaccavento nos recuerda que...


El 7 de Marzo de 1906, nacía en la Provincia de Santiago del Estero, Ramón Carrillo, que se convertiría, con el correr de los años en el Gran Sanitarista Argentino.

Realiza sus estudios primarios en la Escuela Normal "Manuel Belgrano", de la Ciudad de Santiago del Estero. Rindió en carácter de libre los grados quinto y sexto lo que le permite ingresar al Colegio Nacional de su suelo natal a la edad de doce años.

En 1923, a los diecisiete años, egresa como Bachiller con medalla de oro. En 1924, con sólo 17 años, comienza a cursar estudios en la Facultad de Medicina de Buenos Aires.

En 1927 obtuvo, por concurso de calificaciones, el cargo de Practicante Externo del Hospital de Clínicas y, casi al mismo tiempo, comenzó sus tareas como redactor de las Revistas del "Círculo Médico Argentino" y del "Centro de Estudiantes".

A los 22 años de edad recibe su título de Médico y en 1930, en virtud de sus altas calificaciones y por la calidad de sus trabajos, ganó la "Beca de la Universidad de Buenos Aires", que consistía en tres años de perfeccionamiento en Europa.

Eligió capacitarse en Holanda, Francia y Alemania. En octubre de 1932, Carrillo representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza, siendo el participante más joven y uno de los más activos.

Regresa al país en 1933 y los doctores Arce y Balado le confian la organización del Laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica, y se dedica exclusivamente a la investigación y estudio de las materias básicas de su especialidad y a la elaboración de numerosos trabajos científicos, de la misma orientación, manteniendo estrecha relación e intercambios de informaciones profesionales con los investigadores de la Escuela Neurobiológica Argentina en el Hospital de Alienadas y el Hospicio de las Mercedes, luego Hospitales Moyano y Borda.

En esa década infame participó de una envidiable mesa de café cuyos contertulios eran Homero Manzi, Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche entre otros. De esta mesa surgió la mítica agrupación FORJA.

En 1937 recibe el Premio Nacional de Ciencias y en 1941 accedió al cargo de Profesor Adjunto en la cátedra de Neurocirugía en la UBA, y en 1942, al morir el profesor Manuel Balado, Titular de dicha Cátedra, se presenta a concurso para reemplazarlo, con un bagaje de antecedentes y trabajos que conformaban una acabada demostración de su talento. Realizó un interinato de unos meses y luego recibió la confirmación, a los 35 años de edad.

A principios de 1945 la Escuela de Medicina designa a Carrillo representante ante el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. En dicho cargo y apoyado por nacionalistas y forjistas, resiste presiones, lucha contra imposiciones arbitrarias, habla incansablemente con profesores y grupos de estudiantes para esclarecerlos sobre el problema argentino, pero logra escasos resultados

Fue el creador, organizador y primer Presidente de la Escuela de Postgraduados en la Facultad de Medicina, con orientación hacia la medicina social y preventiva.

El 17 de Octubre de 1945, Carrillo, que era Jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar, dispone que se reserve una habitación para Perón, ya que éste sería trasladado desde la isla Martín García. Allí se produce, entre ambos (Perón y Carrillo), una simbiosis que significaría el germen de la Revolución Sanitaria más importante que conoció nuestro país. Después de las elecciones del 24 de Febrero de 1946 el Doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo

El 23 de mayo de ese mismo año, en acuerdo general de ministros, se crea la Secretaría de Salud Pública, con rango de Ministerio y el 29 de mayo, mediante un Decreto del Poder Ejecutivo, el Profesor Doctor Ramón Carrillo fue designado Secretario de Salud Pública, cargo que asumiría el día 4 de junio de 1946 cuando el General Juan D. Perón se hizo cargo de la presidencia. Elaboró un plan de más de cuatro mil páginas, llamado "Plan Analítico de Salud Pública", en el que quedaba previsto hasta el más mínimo de los detalles. También otorgó a la arquitectura hospitalaria una relevancia que no había tenido hasta entonces y promovió la construcción de centros de salud espaciosos, luminosos y funcionales.

Durante la gestión Carrillo, los trabajos que se llevaron a cabo por intermedio de la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud, en forma conjunta con el Ministerio de Obras Públicas y por la "Fundación Eva Perón", darían como resultado la creación de 4.229 establecimientos sanitarios de distinto rango, con 130.180 camas.

Como parte de su estrategia para mejorar la estructura sanitaria, Carrillo dividió el país en zonas sanitarias y planificó para cada una de ellas la atención especifica de sus problemas, procurando lo que denominó "centralización normativa y descentralización ejecutiva", es decir que todos en la órbita de la Secretaría de Salud se regirían con las mismas normas y criterios, pero las decisiones y la atención directa quedaban bajo la responsabilidad de cada uno de los centros de salud, aun en el caso de los más pequeños.

Como ejemplo del buen funcionamiento de su estrategia puede mencionarse la llegada de la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes.

El presupuesto en salud se incrementó diez veces, y podemos decir que la mortalidad infantil, que en 1945 era del 90 por mil, descendió a 56 por mil en 1954, mientras que la tuberculosis, que se llevaba 130 de cada mil argentinos en 1945, diez años después se llevaba 36 de cada mil.

Entre 1946 y 1954 del Dr. Ramón Carrillo nos da 141 nuevos hospitales, 60 Institutos de Especialización, 50 Centros Materno-Infantiles, 16 escuelas técnicas, 23 Laboratorios e instituciones de diagnóstico, 9 hogares-escuela, Centros Sanitarios y Centros de Salud en todas las provincias; "campañas integrales" contra las endemias, logrando la eliminación del paludismo, sífilis, tifus y tuberculosis entre otras.

Se crea EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos; y se desarrolla una política de apoyo a los laboratorios nacionales, por medio de incentivos económicos

Tras el derrocamiento de Perón se convirtió en otro exiliado y perseguido de la autodenominada Revolución Libertadora y, al no poder volver a Argentina, fue empleado como médico por una empresa en el Amazonas brasileño.

Decide enviar un telegrama al General Lonardi poniéndose a disposición del gobierno de facto para ser investigado. Carrillo no recibió respuesta, pero al tiempo se enteraría de la interdicción de sus dos propiedades, el allanamiento de las mismas y el secuestro de cuadros y libros bajo la acusación de "enriquecimiento sin causa". En su defensa, la hermana de Carrillo se presenta ante la Junta Nacional de Recuperación Patrimonial demostrando la legitimidad de los bienes.

Tras vencer su contrato permaneció en el nordeste de Brasil, en Belem do Pará, ejerciendo como médico rural, atendiendo gratis en un hospital, hasta que sufrió un accidente cerebrovascular que lo llevó a la muerte, el 20 de diciembre de 1956, sumido en la total pobreza.

La dictadura de Aramburu y Rojas se opuso a la repatriación de sus restos por "razones políticas".

Recién en diciembre de 1972 el ataúd con los restos del doctor Carrillo fue traído al país, como él lo había pedido. Los periódicos ignoraron en su casi totalidad la penosa noticia, o escuetamente publicaron una breve referencia. En Aeroparque, entre los que se presentaron rindiendo homenaje se encontraban familiares, dirigentes obreros y viejos peronistas, civiles y militares, siendo el más eufórico de ellos don Arturo Jauretche.

Finalmente, el 20 de diciembre de 1972 se cumpliría la última voluntad del gran sanitarista argentino.

*Gran parte de la información ha sido extractada de la Conferencia brindada por Osvaldo Vergara Bertiche en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de la Municipalidad de Rosario el 30 de Agosto de 2006. Bertiche nació en Rosario en 1942. Fue docente del Instituto Politécnico Superior (Universidad Nacional de Rosario) y de escuelas secundarias provinciales. Se desempeñó como funcionario de carrera y funcionario político en la administración pública provincial y en el Honorable Concejo Municipal de Rosario, respectivamente. Reconocido conferencista aborda temas referidos a "La Nueva Cultura", "Cultura e Identidad" y "Deuda Externa Argentina". En la Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario desarrolló el tema "El Proceso de Desideologización y la Aparición de Falsas Ideologías".Creador de la "Orden del Yunque" a los Forjadores de la Identidad Nacional, Declarada de Interés por la Municipalidad de Rosario .

Revolución de 1955: el relato de Juan Perón



"La fuerza es el derecho de las bestias"
Escribe: Juan Domingo Perón

El día 16 de septiembre de 1955, a 1ª hora, se tuvo conocimiento de que en el interior se habían producido algunos levantamientos.
En Córdoba, habían secuestrado al Director de la Esc de Infantería durante la noche. La Esc de Artillería sublevada había emplazado los cañones en la tarde anterior con el pretexto de un ejercicio del día siguiente y, con las primeras luces, había abierto el fuego contra el Casino de Oficiales donde dormían los Jefes y oficiales de la Esc de Infantería. Esto había producido una gran confusión, repuestos de la cual, se combatía en los alrededores del cuartel de esta última unidad contra efectivos rebeldes de la Esc Militar de Aviación.-
En Río Santiago, unidades de la Escuela Naval sublevada habían pretendido salir de la base y atacar la Ciudad de Eva Perón siendo detenidos por la Policía de Bs As, pero permaneciendo en posición en el linde de la base.
En Curuzú Cuatiá (Corrientes), habíase producido un conato de sublevación en la Esc de Blindados siendo sofocada y dominada inmediatamente.
En Puerto Belgrano, Base Naval de Bahía Blanca, no había novedad, aunque se supo que la Aviación Naval estaba en movimiento.
La Escuadra efectuaba ejercicios en la zona sud de la República (Golfo Nuevo, Chubut) y no se tenía noticias sobre su actitud. En la Capital Federal como en las demás Guarniciones Militares la situación era tranquila.
Desde las primeras horas del día 16 permanecimos en el Comando en Jefe de las Fuerzas de represión en el edificio del Min de Ejército, con el Min Lucero, el Comandante en Jefe del Ejército, General José Domingo Molina y el Jefe de Operaciones General Ymaz (este nombre lo hallaremos más adelante).
Tanto el Min de Ejército como el Comandante en Jefe eran de opinión que se trataba de una acción descabellada que sería conjurada en pocas horas, pues fracaso el intento de Curuzú Cuatiá, se luchaba en Río Santiago y en Córdoba en buenas condiciones, la concurrencia de otras tropas hacia esos focos, aseguraba el éxito para los días siguientes.
El día 17 de septiembre, la situación general era absolutamente favorable, si bien continuaba la lucha en Córdoba, en Río Santiago se había detenido. Durante ese día se tuvo noticia que la Escuadra se había puesto en marcha saliendo de Puerto Madryn hacia el norte. La observación aérea era imposible debido a las condiciones climáticas.
Ya ese día se conoció también que en Puerto Belgrano (Bahía Blanca) se habían producido disturbios entre fuerzas de marinería y la población civil. En la base de submarinos de Mar del Plata se mantenía el orden y era leal al Gobierno.
El día 18 a la noche la situación era clara para el comando de represión y lanzadas las unidades concéntricamente hacia los focos de la rebelión, no quedaba más que esperar su llegada para someter a los rebeldes. La enorme superioridad de fuerzas no deja dudas sobre el resultado. Este mismo día se tuvo conocimiento de la defección de los Destacamentos de Montaña de Mendoza y San Juan, pero ello se reduce a que sus jefes se han negado a marchar sobre Córdoba.
En Río Santiago la intervención de la Aviación de Bombardeo ha despejado la situación. La Esc Naval derrotada por la Policía de Bs As y el Regimiento 7 de Infantería, se ha embarcado en un aviso y unos lanchones y ha huido. Allí no hay enemigo.
En Bahía Blanca, las Fuerzas de Infantería de Marina han ocupado la Ciudad, pero avanzan hacia allí las fuerzas de la represión, muy obstaculizadas por las fuertes lluvias y hostigadas por la aviación rebelde. Sin embargo, todo es cuestión de tiempo.
La Escuadra, según las noticias que se tienen, ha bombardeado la Ciudad de Bahía Blanca, destruido las plantas compresoras de gas, las usinas y parte de la población. La ciudad está sin agua, sin gas y sin luz.
La Ciudad de Mar del Plata también ha sufrido los efectos del bombardeo intenso de la Escuadra y de la Aviación rebelde.
El día 18 de septiembre a la noche la Escuadra sublevada amenaza con el bombardeo a la Ciudad de Bs As y la Destilería Eva Perón. Lo 1º de una monstruosidad sin precedentes, y lo 2º, la destrucción de 10 años de trabajo y la pérdida de u$a 400 millones.
La situación Militar era ampliamente favorable, pues desplegadas las fuerzas solo era cuestión de tiempo y de lucha para someter a los focos rebeldes de Córdoba y Bahía Blanca. En la Capital Federal quedaban aún sin emplear la 1ª División de Ejército Motorizada, las Fuerzas Blindadas de Campo de Mayo, el Batallón Bs As y, muchas otras fuerzas absolutamente leales.
Sin embargo me preocupaba la amenaza de bombardeo a la población civil en la que seguramente perderían la vida miles de inocentes que nada tenían que ver con la contienda. Ya había Bs As presenciado la masacre del 16 de junio de 1955, cuando la Aviación Naval bombardeó la Plaza de Mayo y ametralló las calles atestadas de gente, matando o hiriendo a mansalva al Pueblo indefenso. Era de pensar lo que ocurriría en un bombardeo indiscriminado, sobre una Ciudad Abierta, sometida a la acción combinada de los cañones navales y las bombas aéreas. Las condiciones climáticas eran desfavorables para toda acción defensiva, pues la intensa lluvia hacía imposible toda exploración y acción sobre los barcos.
Me preocupaba también la destrucción de la Destilería de Petróleo de Eva Perón, una obra de extraordinario valor para la Economía Nacional y que yo la consideraba como un hijo mío. Yo había puesto el primer ladrillo hacía casi 9 años y yo la había puesto en funcionamiento. Es indudable que, para los demás, no podía tener el mismo valor que para mí.
Influenciaba también mi espíritu la idea de una posible Guerra Civil de amplia destrucción y recordaba el panorama de una pobre España devastada que presencié en 1939. Muchos me aconsejaron abrir los arsenales y entregar armas y municiones a los Obreros que estaban ansiosos de empuñarlas, pero eso hubiera representado una masacre y, probablemente, la destrucción de medio Bs As. Esas cosas uno sabe cómo comienzan pero no en que terminan.
Siempre he pensado que la misión de un Gobernante es la custodia de la Nación misma. Su objetivo deberá ser siempre el bien de la Patria. Todos los demás objetivos son secundarios frente a éste. Se trataba entonces de elegir la resolución que mejor conformara a ese principio.
En nuestra Doctrina habíamos establecido claramente que la escala de valores justicialista era: 1º la Patria; luego, el Movimiento y después los hombres. Se trataba simplemente de cumplirlo.
Algunos Generales y Jefes amigos y leales, se empeñaron en convencerme para que continuara la lucha que, desde el punto de vista Militar, era ampliamente favorable. Recuerdo que uno me dijo: "Si yo fuera el Presidente, continuaba". "Yo también si fuera el General continuaría", le contesté.
Otros ensayaron persuadirme con el argumento de salvar la Constitución y la Ley afirmando el principio de su acatamiento. Argumento justo pero sofistico. La ley, la Constitución son para la República y no éstas para aquellas. Nada hay superior a la Nación misma. Lo que hay que salvar siempre es el país. Lo demás es secundario frente a él.
Después de una madura reflexión llamé al Min de Ejército, Gral Franklin Lucero, Jefe de las Fuerzas de represión, y le dije: "Estos bárbaros ya sabemos que no tendrán escrúpulos para hacerlo. Es menester evitar la masacre y la destrucción. Yo no deseo ser factor para que un salvajismo semejante se desate s0obre la ciudad inocente, y sobre las obras que tanto nos han costado levantar. Para sentir esto es necesario saber construir. Los parásitos difícilmente aman la obra de los demás".
Es indudable que para resolver este difícil momento de la situación debí recurrir a mis últimas energías, pues era más fácil para mí dejar hacer a mis Comandos, que oponerme a sus inclinaciones de lucha y a las mías propias. Ya una vez me había encontrado en situación similar, siendo Min de Guerra en 1945. En esa ocasión resolví lo mismo: Renunciar. Los hechos posteriores me dieron la razón y los mismos camaradas que entonces me instaban a pelear debieron reconocer mi acierto. Espero que en esta ocasión suceda lo mismo. En ese concepto procedí a hacer efectiva mi resolución con la siguiente comunicación:
Nota pasada al Sr Min de Ejército, Gral de División Don Franklin Lucero, en su carácter de Jefe de las Fuerzas de represiónBuenos Aires, 18 de septiembre de 1955.-
Hemos llegado a los actuales acontecimientos guiados sólo por el cumplimiento del deber. Hemos tratado por todos los medios de respetar y hacer respetar la Constitución y la Ley. Hemos servido y obedecido sólo los intereses del Pueblo y su voluntad.
Sin embargo, ni la Constitución ni la Ley, pueden ser superiores a la Nación misma y sus sagrados intereses. Si hemos enfrentado la lucha ha sido en contra de nuestra voluntad y obligados 'por la reacción que la preparó y la desencadenó. La responsabilidad cae exclusivamente sobre ellos deque que nosotros hemos cumplido el mandato de nuestro irrenunciable deber.
Hace pocos días intenté alejarme del Gobierno si ello era una solución para los actuales problemas políticos. Las circunstancias públicamente conocidas me lo impidieron, aunque sigo pensando e insisto en mi actitud de ofrecer esta solución. La Decisión del Vice-Presidente y Legisladores de seguir mi decisión con las suyas impide en cierta manera la solución onstitucional directa. Por otra parte, pienso que es menester una intervención un tanto desapasionada y ecuánime para encarar el problema y resolverlo.
No existe un hombre en el país con suficiente predicamento para lograrlo, lo que me impulsa a pensar en que lo realice una Institución que ha sido, es y será una garantía de honradez y patriotismo: el ejército. El Ejército puede hacerse cargo de la situación, el orden y el Gobierno, para construir una pacificación entre los Argentinos, empleando para ello la forma más adecuada y más ecuánime.
Creo que ello se impone para defender los intereses superiores de la Nación. Estoy persuadido que el Pueblo y el Ejército aplastarán el levantamiento pero el precio será demasiado cruento y perjudicial para sus intereses permanentes.Yo, que amo profundamente al Pueblo, sufro un tremendo desgarramiento en mi alma presenciando su lucha y su martirio. No quisiera morir sin hacer el último intento por su tranquilidad y felicidad.
Si mi espíritu de luchador me impulsa a la pelea, mi patriotismo y mi honradez ciudadana me inclinan a todo renunciamiento personal en holocausto a la Patria y al Pueblo. Ante la amenaza de bombardeos a los bienes inestimables de la Nación y sus poblaciones inocentes, creo que nadie puede dejar de deponer otros intereses y pasiones.
Creo firmemente que esta debe ser mi conducta y no trepido en seguir ese camino. La historia dirá si había razón para hacerlo.



El día después del 16 de septiembre de 1955



Alberto R. Pringles
Suboficial Retirado - Fuerza Aérea Argentina
Fotografía: el Aspirante Pringles en Córdoba
(Septiembre de 1955)



Era la 1:30 de la madrugada del día 16 de Septiembre de 1955.

Sonó el silbato muy fuerte en la barraca de mi Compañía en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Argentina, sito en la ciudad de Córdoba.

El Teniente Ramírez quien no pertenecía a mi compañía nos ordenó prepararnos dado un “Estado de Alerta”, y pocos minutos más tarde la compañía entera estaba formada afuera con todo el armamento listo.

Siendo mi especialidad en armamentos el Teniente me ordenó estar a cargo de un cañón antiaéreo ubicado sobre un rodado que enganchamos a un camión al que luego subimos una veintena de estudiantes cuyo grado era “Aspirantes”.

Estaba en ese entonces en el final de mis estudios en la Escuela de Suboficiales y a menos de 90 días para nuestra graduación.

La Escuela está ubicada a 6 1/2 Km. de la ciudad de Córdoba, camino a Carlos Paz. Justo enfrente se encontraba la Fábrica Militar de Aviones también conocido como “IAME”, en donde se fabricó el Pulqui, Pulqui II, Rastrojero, motos Pumas, etc.


Más adelante está la Escuela de Aviación.


No se nos explicó la razón del “Estado de Alerta”, y supusimos que al igual que en otros similares anteriores nuestra Escuela estaba del lado y en defensa del gobierno constitucional del Presidente Perón.


Al amanecer presenciamos un intenso cañoneo por parte del Ejército hacia la Escuela de Infantería.


Luego cerca de mediodía nuestra compañía atacó y se apoderó de LV2, luego denominada “La Voz de la Libertad”.


Ya casi al atardecer nuestra compañía se fue al centro de la ciudad de Córdoba en donde había muchos tumultos y entre ellos una demostración.


Pocos minutos después y para mi sorpresa escuché los primeros gritos desde la otra parte de la Plaza San Martín que vivaban los disparos que un Capitán realizaba y a los gritos de “Mátenlos a todos esos peronistas hijos de p…!”.


Allí en ese mismo momento todos comprendimos que nuestra Escuela no estaba defendiendo al gobierno constitucional, por el contrario éramos parte de los rebeldes que querían derrocarlo, y no podía entender eso!


Cómo podía ser esto posible?


Siempre la FAA estuvo de lado de la legalidad!


La Fuerza Aérea no era golpista!


Por qué ahora sí? Y esas mismas preguntas se las haría luego por la noche al Tte. Ramírez, después de atrincherarnos en las afueras del IAME.


“No sé, nosotros nos limitamos a cumplir órdenes”, me decía, pero sus explicaciones no eran para mí muy convincentes!


Lo que sí es cierto es que allí mis camaradas Luna, Santucho y Valverde perdieron sus vidas!


Dentro de una Institución como nuestra Escuela en donde prevalece una estricta disciplina, los estudiantes vivíamos también aislados totalmente del acontecer fuera de sus límites.


No sabíamos ni discutíamos por ende de política, que además estaba vedado para nosotros.


Pero mis compañeros más cercanos sabían perfectamente de mis raíces peronistas, de provenir como les decía “de una familia en donde hasta el gato era peronista”.


Ellos sabían de mis triunfos como atleta en el Campeonato Infantil Evita en 1950, en donde me coroné Campeón de Capital Federal y Subcampeón Nacional en 64 Metros con vallas.


Merced a mi triunfos había sido recibido por Evita en la Residencia de Olivos, y allí sentado junto a ella y a otros chicos en las escaleras charlábamos y reíamos con ella como si ella fuese casi de nuestra edad!


Evita era absolutamente sencilla y natural!


Mis amigos sabían que por dicha razón de mis simpatías peronistas!


Días atrás, el 24 de Agosto recién cumplía 19 años!


En la madrugada del 17 de Septiembre el Teniente Ramírez a los gritos nos ordenó prepararnos para entrar en combate!


A lo lejos se veía el perfil de dos bombarderos Avro Lincoln, de la Fuerza Aérea seguramente de la Base Aérea en Villa Reynolds, San Luis y que se dirigían exactamente en nuestra dirección!


Mientras preparaba y ubicaba mi cañón Hispano Suizo de 20 mm. mi cabeza era un panel de ideas confusas!


En pocos segundos más debería tomar la decisión más importante de mi vida!


Y era mía, solamente mía!


Nuestro grupo estaba compuesto de 25 a 30 Aspirantes de diversas promociones y también había allí soldados; todos estaban armados con fusiles Máuser modelo 1905, pistolas calibre 45 y ametralladoras PAM calibre 9 Mm.


Yo estaba a cargo del arma más poderosa y seguramente la única efectiva en un fuego antiaéreo!


Tenia un cañón Hispano Suizo de 20 Mm., que dispara a razón de 400 disparos por minuto a un alcance de 1500 a 2000 Metros de distancia, con espoleta y un explosivo en cada proyectil!


Los Avro Lincoln son aviones comprados a los ingleses luego de la segunda guerra mundial.


Eran grandes, lentos y venían justo para sobrevolar nuestro campamento, volando bajo, a no más de 200/300 Mts. de altura!


Eran un blanco perfecto!


Había tiempo para apuntar, disparar, corregir la dirección y seguir disparando, sabiendo que un solo proyectil que diera en el blanco era suficiente para derribar cada bombardero a su vez seguramente cargado de bombas!


Sí, era un blanco muy simple de derribar!


De pronto el Teniente Ramírez ordenó “Fuego, Fuego!” y al unísono todas las armas dispararon hacia los aviones ya sobre nuestras cabezas!


Todos cumplieron su orden y dispararon!


Todos, menos mi cañón Hispano Suizo el cual permaneció en silencio!


El Teniente Ramírez repitió su orden, “Fuego, Fuego!” que todos cumplieron!


De mi cañón antiaéreo no salió un solo disparo!


Pasaron los Avros y un rato después el Teniente Ramírez ordenó al grupo que me rodearan apuntándome con sus armas!


Eran 30 armas de fuego apuntándome!


El Teniente saco su pistola Ballester Molina calibre 45 y la puso contra mi frente!


Estaba muy nervioso y me gritaba a pleno pulmón: “Sabe Usted Aspirante Pringles la pena que corresponde por sabotaje y negarse a disparar frente al enemigo”, “Sabe Usted Aspirante lo que ha hecho?”


Por supuesto que lo sabia, lo dice el Código de Justicia Militar: “Fusilamiento inmediato frente a un pelotón”!


Yo permanecí callado, pero el Teniente seguía gritando y repitiendo lo mismo: “Sabe Usted lo que ha hecho?”.


Estaba enardecido!


Y allí en el medio de esos gritos yo también a los gritos le conteste: “Ellos no son mis enemigos, ellos están defendiendo a un gobierno legitimo y nosotros no!” “Ellos no son mis enemigos”! y “Yo no soy un asesino”!


Yo seguía repitiendo!


El Teniente se puso fuera de si, de su boca asomaba la saliva por los costados del encono que tenia, su pistola casi tocaba mi frente y se bamboleaba de un lado al otro frente a mis ojos!


Mi vida en ese momento no tenia valor alguno!


“Aspirante Pringles: Cállese la boca!”, “Le estoy ordenando que se calle la boca”, me seguía repitiendo!


Nuestros gritos se cruzaban mutuamente mientras yo seguía repitiendo “Yo no soy un asesino”! “Ellos no son mis enemigos”!


En el ardor de ese intercambio yo ya no escuchaba, no sentía miedo y estaba seguro de lo que hacía era lo legitimo!


Ambos gritábamos a la vez!


Yo nunca había hecho eso de levantar la voz en la estricta disciplina de nuestra escuela y del respeto debido a un superior!


De pronto mis camaradas tensos por la situación y al unísono empezaron a gritarme: “Callate Pringles, callate”!


Y al final me callé!


Fui arrestado y puesto en un calabozo de la Escuela, mientras a través de los guardias me enteraba que se rumoreaba mi fusilamiento como “ejemplo y escarmiento” para el resto de los Aspirantes!


Mi madre se vino desde Buenos Aires, dado que no sabía nada de mí.


El Suboficial de Guardia me permitió verla sin que ella supiera mi estado de detenido!


Al sexto día de estar detenido me hace llamar un Capitán que estaba ese día de Jefe de Día y a cargo de la seguridad de la Escuela.


Y allí me pregunta: “Aspirante Pringles, explíqueme que es eso que Usted se negó a disparar frente al enemigo?”


A lo que respondí: “Hace pocos meses un Capitán Instructor nos explico el significado de que era una “Orden Legal del Servicio”? Y nos decía que para ser “legitima” debía: 1) Ser emanada de un superior asignado “específicamente” por la “superioridad correspondiente”. 2) La “Orden” en sí debe respetar la Constitución Nacional y los Códigos Militares”.
“Pero y en este caso, Señor:”, seguí diciendo, 1)“El Teniente Ramírez, no pertenece a mi compañía, por ende no es una autoridad legítima para darme una orden que deba ser obedecida!”. 2) “Una orden de derrocar al Presidente y al Gobierno Constitucional es una orden totalmente ilegítima, viola la Constitución, los Códigos Militares y tampoco se debe acatar!” “Finalmente Señor, el Capitán Instructor que nos dio esas directivas ese día, fue Usted mismo Señor”! Así terminé mi respuesta!
El Capitán quedó totalmente sorprendido ante mis palabras y quedo callado por unos momentos.


Estaba sentado frente a un escritorio y de pronto se tomó con sus manos la cabeza mientras la meneaba de un lado a otro y me dijo: “Es verdad Aspirante Pringles, yo dije eso”, “Es lo que corresponde y lo puedo volver a repetir y Usted interpretó bien mis instrucciones”!“Pero es también cierto que hoy vivimos un momento que no sabemos qué “esta mal” o “esta bien”! “Váyase Aspirante Pringles, Usted queda en Libertad. Usted no ha violado ningún reglamento, Usted está libre!”
Vaya fortuna para mí ese día!


Cuántas coincidencias!


Que se le ocurriera al Capitán llamarme y más aún tener la nobleza de refrendar lo dicho!


No, nunca pude recordar el nombre de dicho Capitán, que en una sola oportunidad reemplazó a nuestro oficial instructor militar asignado.


Siempre tuve, buenos Oficiales y Suboficiales Instructores!


La Fuerza Aérea siempre nos dotó de principios férreos de moral y disciplina que siempre respeté.


Y estos principios fueron siempre la columna vertebral de mi vida y que procuré transmitir a mis hijos!


Por qué traigo estos recuerdos en ocasión de que la nación recuerda un nuevo aniversario de un golpe de estado, de un episodio vergonzoso, antiargentino, basado en “La Razón de la Fuerza”, que originó violencias inusitadas, fusilamientos y creo la separación de los argentinos?
Lo hago, puesto que es el momento tal vez el último que me queda para hacerlo.


Acabo de cumplir 71 años, y los tripulantes de los Avro Lincoln tendrían entre 10 y 15 años más de edad que la mía!


La luz al final del túnel se torna muy, muy tenue!
Quiénes eran los 12-14 Oficiales y Suboficiales que integraban la tripulación de dichos Avro Lincoln? Yo nunca lo supe!
Y ellos seguramente nunca se enteraron lo cerca que tuvieron de perder su vidas a manos del “Aspirante Pringles!”
Me gustaría conocerlos y tal vez poder estrecharnos en un abrazo reviviendo hechos muy trágicos en nuestras vidas!


Por eso lo hago!
Ojala que así sea!


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PD: Esta nota fue escrita cuando el subscripto aun residía en California y fue publicada en varios medios de Argentina entre ellos en “La Voz del Interior” de Córdoba en Septiembre 16 del 2005. Recibí varias cartas y entre ellas una sumamente conmovedora que decía:



“Suboficial Pringles acabo de leer su carta en “La Voz del Interior” junto a mi esposa y ambos estamos enormemente conmovidos por su narración. Ella es hija de un Capitán que fue tripulante en uno de los Avro Lincoln que bombardearon Córdoba en Septiembre 17 de 1955. Él ya falleció pero me narró esas acciones varias veces. Mi esposa nació algunos años después de esa fecha. Es decir de su escrito deduzco que de haber Usted disparado su cañón y derribado a los bombarderos el Capitán hubiese sucumbido, su hija no hubiese nacido, yo no la hubiese conocido ni jamás hubiese sido mi esposa ni tampoco me hubiese ella dado mis dos hijas a las cuales adoramos con todo nuestro corazón! Usted con su heroica actitud no sólo le dio la vida a su padre y a ella y a mis hijas y también me la está dando a mí ahora! Cómo expresarle a Usted nuestro inmenso y eterno agradecimiento? Aquí abrazados y llorando junto mi esposa e hijas vayan todas esas lágrimas para un hombre ejemplar de nuestra gloriosa Fuerza Aérea Argentina. El padre de mi esposa y nosotros mismos nos sentiríamos honrados en poder abrazarlo!”.
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Este relato testimonial y la fotografía que lo acompaña nos fueron enviados por el protagonista para su publicación en este sitio. Nos honra haber podido hacerlo pues no es frecuente poder presentar un material de tanto valor histórico proveniente de su fuente original.
Habiendo transcurrido más de medio siglo desde los hechos que se detallan, la madurez necesariamente nos debe permitir hoy conocer y evaluar aspectos de nuestro pasado sin la interferencia de las pasiones, acercándonos a una comprensión valiosa de lo acontecido.
Gracias, Sr. Suboficial Pringles, por darnos esta posibilidad.
OyD

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