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EL MONUMENTO A LA BANDERA NACIONAL (Rosario - Santa Fe - Argentina)



EL MONUMENTO A LA BANDERA NACIONAL
Por el Arquitecto Carlos Urria
Imágenes añadidas por los editores de este blog

carlosurria@gmail.com

Este Monumento es, tal vez, el único en la época post-colombina que combina en su concepción el devenir histórico y espiritual de una nación americana. No existen en el mismo fechas cifradas de aconteceres futuros, pero si es un monumento profético. Único.

Es imposible interpretarlo sin las obras literarias de Ricardo Rojas (1882-1957) fundamentalmente con su “EURINDIA” (1924), al que hay que agregar a Manuel Galvez, entre los que integraron la Restauración Nacionalista en las primeras décadas del siglo 20. En dicha obra elabora largamente la búsqueda de una estética americana, resultante de la fusión de las antiguas culturas europeas y las nativas americanas. Desde el plano literario describe la profunda concepción del mestizaje cultural devenido naturalmente con los siglos, dando eclosión a una nueva estética. Los tres últimos capítulos son reveladores.

En la misma temática, inspirándose en la obra de Ricardo Rojas y otros de su generación, un joven Ángel Guido (1896-1960), rosarino, graduado como Ingeniero y Arquitecto en la Universidad de Córdoba (1920-1921), escribe “FUSIÓN HISPANO-INDÍGENA EN LA ARQUITECTURA COLONIAL” (1925), en donde da a conocer su pensamiento filosófico y estético luego de realizar un largo viaje en donde estudia la cultura, arte y arquitectura incaica en Bolivia y Perú, y en “CONCEPTO MODERNO DE LA HISTORIA DEL ARTE” (1936) enuncia la idea que aplicará posteriormente en el diseño del Monumento a la Bandera con su recorrido ascendente, el principio del ritmo “del hombre en marcha”.

La formación estética del arquitecto Ángel Guido se vincula en su desarrollo a los estudios de otro rosarino, el también Ingeniero y Arquitecto Ángel T. Lo Celso (1900-1974), igualmente graduado en la Universidad de Córdoba, quien en su libro “EURITMIA ARQUITECTÓNICA” (1950), compendia en una obra monumental todos los sistemas de trazados geométricos reguladores, y las proporciones y armonías en la naturaleza y en las artes.

Nos encontramos entonces que hacia finales de la década de 1930, el arquitecto Ángel Guido se encuentra plenamente formado y maduro para arremeter contra el desafío más importante que tendrá su vida profesional.

Larga es la historia que precedió al Monumento a la Bandera. Ya en el año 1872 se había intentado con la construcción de dos pirámides, una en Rosario y otra en la Isla Espinillo, la de Rosario nunca se construyó y la del Espinillo desapareció con las crecidas del Río Paraná. Más tarde, el 9 de Julio de 1898 se realiza en Rosario la ceremonia de colocación de la Piedra Fundamental de un nuevo monumento, en el preciso lugar en que históricamente el General Belgrano izó por primera vez la Bandera Nacional el 27 de Febrero de 1812, es encargado a la escultora Lola Mora en al año 1910, quien comienza su obra en Italia pero más tarde en 1928 se cancela su contrato, quedando las esculturas en larga y oculta espera hasta que el año 1999 se las coloca finalmente en el predio detrás del Propileo del Monumento actual. En el mismo año de 1928 se llama a concurso de anteproyectos, el que es declarado desierto.

En el mes de marzo de 1939 se llama nuevamente a concurso de anteproyectos y en setiembre de 1940 el Jurado elige el presentado bajo el lema de “INVICTA” por los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo, en colaboración con los escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti.

El concurso estaba circunscripto al anteproyecto de un monumento escultórico a construir en el extremo de la entonces Plaza General Belgrano lindando con la avenida que rodea la costa del río Paraná.

El contrato para la construcción del Monumento se firmó en el año 1942 y al año siguiente comienzan las obras, en donde el arquitecto Alejandro Bustillo ya no interviene, y a quien pude entrevistar meses antes de su fallecimiento en el año 1982, en la conversación me dijo que si bien participó en el concurso, textualmente añadió: “Guido le agregó después todo lo demás” refiriéndose a la escalinata y al propileo.

Y con esa frase del arquitecto Bustillo entramos ahora de lleno al Monumento a la Bandera Nacional y a sus mensajes ocultos.

Ricardo Rojas, Manuel Galvez, Manuel Ugarte, Ángel Guido y otros contemporáneos, pertenecían a la masonería algunos o eran espiritualistas otros, como se autodefinía Galvez, pero todos veían con simpatía las sesiones espiritistas. Y también participaban en las mismas.

¿Y qué podrían preguntar aquellos hombres ilustres patriotas a los médiums en las sesiones espiritas…? Pues ni más ni menos que acerca del futuro de la Patria que profundamente amaban.

Lo que les revelaron los médiums lo guardaron muy en secreto y aún es una incógnita.

Pero aprovechando el alejamiento del proyecto por parte del arquitecto Bustillo, es que el arquitecto Ángel Guido “le agregó después todo lo demás” al Monumento. Y el mensaje secreto puede empezar a materializarse. Es el Destino.

Tomando como base el anteproyecto del concurso ganador, Ángel Guido le agrega en su parte posterior y en todo el desarrollo de la plaza hasta el lindero con las viviendas que entonces la separaban del Coro de la Catedral de Rosario y los fondos del edificio del Palacio Municipal, una gran escalinata rematada en un Propileo, ampliando completa y totalmente la idea original del concurso del año 1940 y define una gran nave. La Gran Nave de la Patria.

El esoterismo y el espiritismo eran conocimientos y experiencias que Ángel Guido tomaba con mucha seriedad. Y así también recomendaba muy especialmente respetar. El periodista e historiador rosarino Wladimir Mikielievich me hizo una referencia al respecto cuando tuve la oportunidad de interrogarle acerca de la historia del Monumento, y la escritora Elsa Osorio en su libro “Beatriz Guido”, editado por Planeta en el año 1991, también relata una anécdota de Ángel Guido sobre su interés por el espiritismo, al igual que su hija la escritora Beatriz Guido, una “médium comprobada” en palabras de un amigo de la familia.

En posesión de amplios y sólidos conocimientos profesionales, de la cultura y arte europeos y americanos, con más los estéticos, históricos, filosóficos y esotéricos, es que el arquitecto Ángel Guido proyecta el definitivo Monumento a la Bandera Nacional.

Sabe bien Ángel Guido por sus conocimientos de las filosofías orientales, que según el hinduismo, en correspondencia con los plexos nerviosos se encuentran los siete chakras principales y que en la base de la columna vertebral, en la zona sacro-coxígea, se aloja enrollada la serpiente Kundalini, una energía o fuego que se enciende en el chakra raíz y asciende por la columna vertebral hasta llegar a la glándula pineal en el centro del cerebro, produciéndose entonces la Iluminación Espiritual y el acceso al Misterio Cósmico. Es la serpiente que asoma por la frente de los faraones egipcios en sus representaciones estatuarias y sarcófagos.

Sobre la base del deslizamiento de la energía de Kundalini desde el sacro-coxígeo hasta la glándula pineal y que conduce a la Iluminación Espiritual, es que el arquitecto Guido proyecta un imaginario y gigantesco ser ANDRÓGINO recostado con el rostro vuelto hacia arriba, en donde la Torre simboliza el órgano sexual masculino en erección y la Fuente al pie de la Proa el órgano sexual femenino, el agua, la Luna, el flujo de las mareas, el período menstrual femenino. Ambos unidos representan la auto-fecundación y encuentran su energía en Kundalini oculta en el sacro-coxígeo, simbolizado por la Cripta debajo de la Torre del Monumento. La escalinata del Patio Cívico es la columna vertebral de este monumental ser y el Propileo su cabeza, que aloja en su centro la glándula pineal, la Lámpara Votiva. Bajo esta lámpara se encuentran en una urna restos de los Granaderos que combatieron en San Lorenzo a las órdenes del entonces Coronel José de San Martín y expresa el homenaje de la Patria al Soldado Desconocido de la Independencia.

Cómo se recorre el Monumento. Desde la explanada del Atrio donde se halla el Altar de la Patria y la estatua dedicada a "LA PATRIA DE LA FRATERNIDAD Y DEL AMOR", al pie de la misma y mirando hacia la Torre, se debe ingresar por la Puerta derecha, sobre la que se encuentra el mural donde se representa EL IDEAL. Una vez en el interior se accede o al ascensor que lleva al mirador de la Torre o a la Cripta en que se encuentra la estatua del General Belgrano, sentado y en actitud de meditación. En el piso de la Cripta hay una estrella de ocho puntas formada por dos cuadrados superpuestos y desplazados 45 grados entre sí. Es un SOL tartésico, uno de los más antiguos símbolos solares del período neolítico, y que simboliza la plenitud y la regeneración vital.

Con la profunda meditación se activa Kundalini. Se egresa de la Cripta accediendo nuevamente al Patio Cívico por la puerta sobre la que se encuentra el mural que representa LA GLORIA. La energía espiritual simbolizada por el SOL se ha despertado, emerge en el horizonte desde la orientación al Este del eje longitudinal del Monumento y comienza su ascenso por la columna vertebral representada por la Escalinata del Patio Cívico. Una vez en la cima de la escalinata se accede de inmediato al Propileo, que en la antigua Grecia era el pórtico que daba acceso al recinto sagrado de los santuarios, y en donde se encuentra la Lámpara Votiva, la energía de Kundalini llega a la glándula pineal y se produce la Iluminación Espiritual.

Veamos el mensaje exotérico del Monumento. Es la Gran Nave de la Patria, que está anclada, fija en el puerto. Pero ¿cuándo va a zarpar la nave de la Patria? Pues cuando todos los tripulantes se encuentren a bordo y entre ellos aparezca el capitán abanderado que la guiará. O sea, cuando se produzca la UNIDAD NACIONAL y emerja de la misma un jefe, un líder, un guía o un caudillo que la conduzca, pues la nave tiene energía para partir y navegar, simbolizada en la Lámpara Votiva. Este mismo mensaje está como mandato expreso en el Escudo Nacional, en las manos entrelazadas de los iguales reconociéndose entre sí.

Es decir, que SIMULTÁNEAMENTE al concretarse la UNIDAD NACIONAL, en la ARGENTINA se manifestará un GRAN DESPERTAR ESPIRITUAL inédito y superador, augurando proféticamente que la Argentina se convertirá en una Nación y en un País que será la cuna principal de seres no privilegiados, pero si dotados de elementos, sensaciones y amores que la Humanidad ha perdido en el tiempo.

Pero ¿cuándo y cómo se producirá la Unidad Nacional tan anhelada? No lo sé y tampoco está fechada ni sugeridas sus circunstancias en el Monumento. De lo que sí estoy seguro es que no será un hecho que se producirá por la imposición voluntaria de una facción política ni el producto de un proceso eleccionario democrático. Sí aventuro a decir que será un acontecimiento espontáneo de toda la ciudadanía argentina y emergente de un proceso interior evolutivo que envolverá a todos los argentinos, que sí se está desarrollando en cada uno de los corazones pero aún sin emerger. En palabras de Herman Hesse..."Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué habría de serme tan difícil...?" ESO ES LO QUE NOS PREGUNTAMOS TODOS LOS ARGENTINOS. ¿Por qué nos es tan difícil? Sentimos los argentinos que hay algo que tiende a brotar espontáneamente desde adentro de nosotros y que todavía no es expresado por ninguna fuerza política ni corriente filosófica, y tampoco es un proceso que viene de la mano de algún mandatario/a voluntarista o líder político, filosófico o espiritual. Todos los intentos actuales y que se promueven coercitivamente, no están en consonancia con lo que vendrá destinalmente a la Argentina y ni aún hoy se puede vislumbrar qué es, pero que el mensaje encriptado en el Monumento afirma que acontecerá inexorablemente. Por eso es que nuestra sociedad está confundida y dividida. Es un “HECHO NUEVO”, al decir del histórico diputado peronista –de Perón y Evita- don Enrique Osella Muñoz.

LA INAUGURACION DEL MONUMENTO

Aconteció pasadas las horas del mediodía del 20 de Junio de 1957. Allí el maestro de ceremonias secreto es el Arquitecto Ángel Guido. Siguiendo el programa, primeramente se bendice la Bandera Nacional confeccionada especialmente por damas rosarinas. Seguidamente el Coronel Marcelino de Loredo, Presidente de la Comisión, hace entrega del Monumento a la comunidad, a continuación prosigue el discurso del General Aramburu entonces presidente provisional, y luego la comitiva se dirige a la Cripta para la Ceremonia de Bendición del Monumento. Los familiares del arquitecto Guido relatan la tristeza que lo embargó ése día tan especial, pues lo dejaron de lado, olvidado y ni lo invitaron a integrar la Comitiva que presidió los actos, por lo que tuvo que mantenerse anónimo en un segundo plano. Este profundo dolor lo acompaño hasta su muerte en 1960. ¿Y por qué en la Cripta cuando se pudo realizar la Bendición del Monumento en la Proa, en el Atrio del Altar de la Patria ó en el Patio Cívico y a la vista de toda la concurrencia…? Pues porque era una CEREMONIA SECRETA Y ESOTÉRICA, en donde el Cardenal Antonio Caggiano, Obispo de Rosario, un prelado, bendice el lugar en donde simbólicamente se aloja la energía de Kundalini, despertándola. Resulta llamativo que Monseñor Caggiano haya aceptado bendecir el Monumento en la Cripta, pero sin duda que estuvo de acuerdo con los argumentos que le presentó el arquitecto Guido. Ambos sabían muy bien de qué se trataba. 

Una vez concluida la bendición del Monumento en la Cripta, la comitiva asciende en procesión por la escalinata del Patio Cívico hasta el Propileo, en un protocolo ceremonial que rememora las realizadas por los Faraones egipcios seguidos de los Hierofantes Mayores de las escuelas de los misterios, y ya entonces en el centro del Propileo, frente a la Lámpara Votiva, el presidente provisional la enciende dando por inaugurado el Monumento, eran las 14:20 horas. La energía de Kundalini llegó simbólicamente a la glándula pineal y se alcanza la Iluminación Espiritual y el despertar de la Consciencia de la Divinidad Interior. El Arquitecto Ángel Guido, noble patriota, nos dejó a los argentinos un mensaje acuñado en el Monumento a la Bandera Nacional, el que empezaremos a escuchar en el secreto de nuestro interior y si es que en estos momentos no lo sentimos empezar a susurrarnos. 






En los gráficos adjuntos y para una mejor comprensión del texto que antecede, se ha incluido el reverso de un billete de Diez pesos ($ 10.-) de curso legal sobre el que se ha sobrepuesto la imagen oculta del Ser Andrógino, y Planos del Monumento con igual imagen superpuesta en la Planta General, una vista lateral sobre la calle Córdoba, y un corte longitudinal en donde se dibujó un cordón enrollado para visualizar el despliegue de la energía de Kundalini ascendiendo desde el sacro-coxígeo a la glándula pineal, de la Cripta al Propileo.

AGRADECIMIENTOS: A los herederos del arquitecto Ángel Guido en la persona de la Licenciada Adriana Martinez Vivot, quien me facilitó el acceso a escritos originales de su abuelo materno. A la señora Elvira Fernandez del Archivo del Monumento a la Bandera por los planos de arquitectura sobre los que se ha elaborado el presente. A Mariano Pagella, Diseñador Gráfico por el arte en las imágenes del billete de Diez pesos ($ 10.-) y en los Planos de Arquitectura del Monumento a la Bandera. www.marianopagella.com

CREDITO: De la escritora BEATRIZ GUIDO. Como en el año 1984 y meses antes que viajara a España a hacerse cargo de la agregaduría cultural, contacté a la escritora Beatriz Guido, una de las tres hijas del arquitecto Ángel Guido, para interrogarla acerca del Monumento. Me recibió una tarde en su departamento de la calle Vicente Lopez en la ciudad de Buenos Aires, y luego de una larga charla en la que le describí mi interpretación de la obra, me dijo con estas palabras y una sonrisa que aún recuerdo: “ASI ES ARQUITECTO, PAPÁ LO HIZO ASI”. Con lo que confirmaba de primera mano mis presunciones.

TESTIMONIOS:

Del antropólogo PEDRO KRAPOVICKAS PEREZ. Hacia los años 1977/1978 por razones de trabajo tuve que viajar a la ciudad de San Miguel de Tucumán. Una mañana leo en un diario que esa noche se inauguraba en la municipalidad una muestra de maquetas de la arquitectura colonial tucumana. Como arquitecto fui muy interesado a verlas. En el transcurso de la velada escuché entre los corrillos de los presentes la frase “la aparición del ser nacional”. Me apersoné al grupo desde donde había surgido el comentario, me presenté y los interrogué acerca del comentario. Me responden que había sido el tema de una conferencia que recientemente había pronunciado un antropólogo de la Universidad de Tucumán, y me dieron vagamente su nombre. Al otro día, y desde el teléfono del hotel en que me hospedaba, recorrí todos los departamentos de la universidad hasta que finalmente lo encontré. Se trataba de Pedro Krapovickas Perez. Concertamos en que vendría puntualmente a las 15 horas para encontrarnos en el hall del hotel. Recuerdo que era un hombre menudo, de unos 60/65 años. Y luego de las presentaciones mutuas me pregunta: “¿Qué es lo que quiere saber arquitecto?” Le respondo que es sobre su anuncio en una conferencia acerca de la aparición del Ser Nacional. Me dice entonces: “Yo soy antropólogo, y he podido observar luego de muchos años de estudios, que después de transcurridos 500 años de mestizaje cultural y étnico se manifestará inexorablemente el Ser Nacional.” Como a la sazón en la provincia de Tucumán operaba la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), le pregunté si podría tener alguna relación con ése proceso, a lo que me respondió: “Mire arquitecto, yo soy docente universitario y gremialista. Todos los meses tenemos reuniones con otros docentes sindicalistas aquí en la ciudad de Tucumán, y les he preguntado acerca de lo que estaba sucediendo en los montes, a lo que me contestan: “Mirá, allá arriba andan unos tipos que vienen, nos vacunan a los chicos, nos arreglan los ranchos, nos cavan letrinas…PERO NO NOS CHAMUYAN…”. Esa frase me quedó grabada en la memoria. NO NOS CHAMUYAN.

Del diputado ENRIQUE OSELLA MUÑOZ: En vida fue mi único tío varón por vía materna. Nacido en el año 1912, hijo de inmigrantes de clase media, el peronismo le permitió acceder a la política en la década del 40. Siguió y acompañó durante toda su vida al General Perón y a Evita. Fue Diputado Nacional por la Provincia de Santa Fe en 1951 y el único integrante de aquella camada que volvió a la Cámara de Diputados con el regreso del General Peron a la Patria en el año 1973. Héctor Campora era el otro diputado pero nada duró en la presidencia de la nación. Sufrió la cárcel y la persecución política por la causa nacional que amaba. Político sagaz e intuitivo, Peron decía de él: “ESTE NEGRO VE DEBAJO DEL PETROLEO”. En los años antes de fallecer a mediados de 1982, en charlas familiares me decía: “Carlos, en la Argentina se viene un HECHO NUEVO, pero no puedo saber qué es”. Y era lógico, pues a sus años no lo iba a poder encarnar físicamente como lo había hecho con el peronismo en sus años juveniles. Osella Muñoz había sido testigo del accionar de los Montoneros infiltrándose dentro del peronismo y aconsejaba a los jóvenes alejarse de ellos. Entonces como conclusión, ese HECHO NUEVO no estaría conducido por los Montoneros ni por sus herederos actuales.

Redactado en la ciudad de Buenos Aires en el mes Setiembre del año 2012.
Arquitecto Carlos Urria carlosurria@gmail.com


Mensaje de Evita a las mujeres españolas


Evita en España

MENSAJE DE EVA PERON A LA MUJER ESPAÑOLA
MADRID, SÁBADO 15 DE JUNIO DE 1947




[Radio Nacional de España, en su emisión del sábado, a las 21,45 retransmitía por todas las emisoras españolas y retransmitidas así mismo por la emisoras argentinas, radió el siguiente mensaje de la excelentísima señora doña María Eva Duarte de Perón a las mujeres españolas]
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¡Mujeres de España!
Nuestro siglo no pasará a la Historia con el nombre de "Siglo de las Guerras Mundiales" ni acaso con el nombre de "Siglo de la desintegración atómica", sino con este otro mucho más significativo de "Siglo del feminismo victorioso".
La revolución social a que asistimos en esta hora de veloz transición, alcanza no solo al obrero, quien reclama justamente se le considere dentro de la sociedad como persona humana informada por un alma trascendente y eterna, sino también a la mujer, la cual exige todos los derechos imprescindibles para el desarrollo de sus poderosas virtualidades.
Por eso, representante como soy de un país que es la esperanza, no solo por su riqueza nativa sino por haber inaugurado como ningún otro un nuevo orden de equidad social, de armonía cristiana y de libertad, no puedo guardarme en silencio el mensaje que, por mi intermedio, envía la mujer argentina a la mujer española sobre todo a la mujer que lucha como héroe, inadvertida del mundo, en la brega cotidiana de la vida.
La mujer argentina se afana en primer lugar, por la estructuración del hogar cristiano como vínculo indisoluble. Porque si a la mujer no se le ha dado el señorío de la fuerza física, se le ha dado el imperio del amor. Y sabemos las mujeres sin necesidad de sutiles raciocinios, que solo en el hogar y en el matrimonio indisoluble, puede el amor alcanzar toda su expansión. Sabemos las mujeres que la decadencia del amor, sin duda alguna, es una de las decadencias más grandes que ahora padece el mundo; es resultado inmediato de la paganización de la familia y de la desarticulación del hogar.
La mayoría de los pensadores opuestos al cristianismo no trepidan en reconocer que el matrimonio y la familia, tales como los reclama la adusta moral cristiana, constituyen el único ideal sociológico que puede colmar las aspiraciones más profundas del amor y que todas las civilizaciones marcadas por una franca decadencia se caracterizaron por una honda crisis de vida familiar.
Cuando la corrupción de costumbres ha minado la vida de la familia, entonces junto con el amor, pierde la mujer la libertad. Porque ella sólo es libre en la esclavitud del amor y solo es esclava en la libertad del amor en el que desemboca el matrimonio no bien pierde sus dotes y prerrogativas de eternidad.
Porque la mujer argentina se ha empeñado en mantener a toda costa el hogar estructurado y porque se ha empeñado además, en conseguir que en él se respire un perfume de santuario de suerte que el esposo y el hijo sientan a Dios como en un templo pequeño, por eso sabe que no le arrebata ni un adarme de feminidad el participar en los movimientos de recuperación nacional, colaborando con todos sus recursos a la implantación de un mundo más justo, más humano y más pacífico.
Menos tememos las argentinas a la mujer que pilota automóviles , yates y aviones, que a la emancipada de la familia o a la que toma el amor y el matrimonio como un "egoísmo de dos" sin entender que de la solidez y de la fecundidad del matrimonio depende el engrandecimiento de la patria.
La Iglesia, como nos lo ha enseñado siempre, ni ha prohibido ni ha disuadido a la mujer de que ejerza de médico, o de diputado o de embajadora con tal de que no abandone sus deberes esenciales de madre, de hija y de esposa. Y si la evolución de los tiempos la lleva a participar en la vida cívica y a intervenir en las contiendas electorales, es ella quien está encargada de conspirar al triunfo de un orden social y familiar, en el que pueda compartir, el lado del hombre, los frutos de la paz y de la justicia.
Por eso, ¡mujeres españolas! , os digo a todas, a través del éter, lo que quisiera decir a cada una de corazón a corazón, con esa efusión y medias palabras con que nos entendemos las mujeres; Si no han faltado agitadoras que soliviantaran las clases sociales unas contra otras, con flamas incendiarias, ¿porqué han de faltar otras mujeres que, de alma a alma, se digan un mensaje de amor y de paz?
Faltaría a mi deber, el deber que me impone la Gran Cruz de Isabel, si no secundara la misión de la gran reina, quien como ninguna mujer de España se afanó por dar unidad y libertad a esta tierra, batallando no solo contra los invasores de su suelo, sino también contra los invasores de su fe. Por eso, mujeres de España, a cuyo lado he vivido los días más emocionantes de mi vida, quiero hacer extensivo a vosotras cuanto dije no ha mucho a las mujeres de América:
Trabajemos por la paz que libra a los pueblos de las amenazas y de las agresiones y nos permite cerrar las heridas abiertas por contiendas fraticidas. Trabajemos para afianzar la paz y por impedir que una nueva guerra vuelva a asolar la Humanidad con nuevos estragos y nuevos odios. Trabajemos por implantar en el mundo los derechos fundamentales debidos a los seres humanos y por desarmar los espíritus de los odios y prevenciones originados por la diversidad de las razas, de los idiomas y de las formas sociales de la vida. Se ha dicho que hemos venido a formar un eje Buenos Aires-Madrid. Mujeres españolas, no hemos venido a formar ejes, sino a tender arco iris de paz con todos los pueblos, como corresponde al espíritu de la mujer.
Trabajemos por la conquista de un mundo mejor, fundamentado en el amor y no en el odio, mundo en el que anhelamos todos construir y no destruir, y en el que florezca como una bandera fulgurante de luz la libertad y la soberanía de los pueblos. Trabajemos por la implantación de un orden de justicia social cual lo requieren los principios proclamados por el general Perón, en el que todas puedan gozar de una retribución justa, en el que el obrero viva en condiciones dignas de trabajo y pueda preservar su salud, elevar su "standard" económico y desarrollar libremente las actividades lícitas en bien de los intereses profesionales.
Unamos nuestros esfuerzos para que nadie padezca, para que nadie se vea envuelto por miserias enervantes. Unamos nuestros corazones para que los humanos, cualesquiera que sea su nacionalidad , su fortuna, su ideario, puedan vivir, réprobos y elegidos, satisfechos y desheredados, de suerte que el mundo se trueque en una gran familia bendecida por Dios en la que no resuene otro canto que el canto del trabajo y de la paz.
Somos nosotras parte de una nueva fuerza que entra en las corrientes humanas empeñada en sostener la civilización y la cultura a que pertenecemos. En la lucha gigantesca en que nos hallamos envueltas, las grandes y las pequeñas, las afortunadas y las humildes, todas las mujeres debemos estar dispuestas a cumplir nuestro deber, a fin de que el mundo se vuelva lo que debe ser: Una gran confraternidad de todos los pueblos, con trabajo y con paz.
Y antes de terminar, permitidme que os diga la impresión que he recogido en vuestras ciudades y vuestros campos. He venido por primera vez a España y, sin embargo, me ha parecido retornar a ella después de una ausencia de mucho tiempo. Como si mi alma, por misteriosas reminiscencias, se despertara de un sueño de inconsciencia a las visiones de mis antepasados, los cuales nacieron y gastaron sus ojos en la contemplación de esas mismas ciudades y de estos campos de ensueño.
Me siento más argentina que nunca, precisamente porque me encuentro en la madre patria. La suprema efusión y amor sólo lo experimenta la mujer cuando une las trepidaciones de su corazón efímero al ritmo eterno de las armonías divinas. Por eso me siento ahora embriagada de amor y de felicidad, porque mi sencillo corazón de mujer argentina se ha puesto a vibrar en consonancia con los acordes eternos de la España inmortal.



(Del diario LA VANGUARDIA, Madrid, del 17 de junio de 1947).


Mensaje de Juan D. Perón a los jóvenes del 2000

A 62 años del primer triunfo peronista Mensaje a los Jóvenes del Año 2000

Por Juan Domingo Perón, tres veces presidente de los argentinos.


La juventud argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes, y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido favorable. Anticipémonos a él para que conste, al menos, nuestra buena fe y confesemos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral, el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la compasión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad.

Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión.

Apenas terminada la guerra, ponemos nuestra esperanza en que ha de ser la última porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales.

Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido como al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto vemos asomar otro, de más grandes proporciones, no siempre solucionado por las vías de la inteligencia y de la armonía sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el del mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales?. Ni las democracias ni las tiranías, ni los empirismos antiguos ni los conceptos modernos han sido suficientes para quietar las pasiones o para coordinar los anhelos.

La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra, de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio.

El capitalismo se vale de ella no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar, sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla. E inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando -para impedir sus aplausos- tiene el Estado que iniciar una intervención cada vez más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye un remedio eficaz porque, o es partidista, o busca anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas este fracaso, ¿será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza?.

Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirigir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y, en este sentido, he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos nos han conducido solamente a desastres.

En nuestra querida Argentina, el panorama descrito se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general, los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad.

La independencia política que heredamos de nuestros mayores hasta nuestros días, no había sido colectivizada por la independencia económica que permitiera decir con verdad que constituíamos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable o inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.



Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: esa será su responsabilidad ante la Historia.

¡Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis -hermanos del 2000- lanzar vuestra mirada sobre la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos!"

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Juan Domingo Perón

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